La 76.ª edición del Festival de Cannes no para de sorprender. Además de contar con la presencia de grandes figuras del espectáculo, fue escenario de un acontecimiento que dejó sin palabras a los presentes. Una activista, vestida con los colores de la bandera de Ucrania, se bañó en sangre falsa como símbolo de protesta.
En la antesala del estreno de la película “Acide” del aclamado director francés Just Philippot, una asistente se robó las miradas, inicialmente, por su particular outfit. Con un vestido despampanante en tonos azul y amarillo –como la bandera de Ucrania– la joven mujer desfiló por la alfombra roja de la Croisette y nadie se imaginó lo que estaba por hacer.
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Después de subir algunos escalones del Palacio de Festivales y Congresos de Cannes y mirar a su alrededor, la activista –que aún se desconoce su identidad– sacó de su busto dos bolsas de sangre falsa y recreó una escena de la famosa película “Carrie”. La mujer alzó los recipientes y las rompió sobre su cabeza, quedando bañada en el líquido rojo como un mensaje enérgico en contra de los conflictos bélicos.
El acto de protesta fue pacífico, pero impactante, duró solo unos segundos hasta que la seguridad del festival se percató de lo que estaba haciendo la activista. Fue ahí que procedieron a escoltarla de manera brusca por la alfombra roja hasta la salida. La mujer no puso resistencia y se retiró del establecimiento, posteriormente el evento continuó con normalidad. El hecho quedó registrado por las cámaras y se volvió viral en redes sociales.
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Bloqueos de vías en Bolivia se reducen, pero la escasez persiste
Los bloqueos de carreteras que asfixian a las principales ciudades de Bolivia se redujeron este lunes, aunque la aguda escasez de alimentos, medicinas y combustibles persiste tras más de un mes de protestas contra el presidente Rodrigo Paz, constató un periodista de la AFP.
En las últimas dos semanas, los bloqueos de vías que impiden el transporte terrestre pasaron de más de 100 a unos 50 este lunes, según la estatal Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
En La Paz, los residentes hacían largas filas de hasta tres cuadras en las afueras de un supermercado estatal por el inicio de la venta de carne de pollo a bajo precio.
Pero en los mercados privados de la capital política y de la vecina El Alto no parece sentirse ningún efecto: las carnes y vegetales todavía cuestan más del doble del precio habitual.
En los hospitales también escasean las medicinas y en las cercanías de las gasolineras los conductores duermen por días en sus vehículos a la espera de su turno.
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“Toda la población es la que está sufriendo. Y el gobierno no toma decisiones. Están esperando que de cansancio, de aburrimiento, se levanten todos los bloqueos”, dice a la AFP Paola Herrera, de 50 años y trabajadora de una empresa de transporte.
Ella lleva cinco horas de pie en la fila por un pollo. Solo se entrega uno por persona.
El gobierno anunció que desde este lunes los cargamentos de pollo llegarán diariamente por vía aérea de Santa Cruz (este) a La Paz (oeste) con la ayuda de Estados Unidos, Chile y Argentina, aliados de la administración de Paz, que lleva siete meses en el poder.
Los manifestantes -principalmente obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros- rechazan las propuestas de reformas económicas de Paz y reclaman una salida a la peor crisis económica del país en cuatro décadas.
La presidencia de Paz puso fin a 20 años de gobiernos socialistas, después de Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).
Los principales sectores movilizados no aceptan los llamados al diálogo del gobierno, que no descarta imponer un estado de excepción que restringiría libertades de reunión y movimiento y permitiría emplear militares en el control de las protestas.
El gobierno denuncia que quienes exigen la dimisión de Paz son “narcoterroristas”, a los que vincula con el exmandatario socialista Evo Morales (2006-2019), prófugo por un caso de presunta trata de una menor que él niega.
- Fuente: AFP
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Miles marchan en Bolivia contra el gobierno, que evalúa decretar estado de excepción
Miles de trabajadores marcharon este miércoles en el centro de la capital política de Bolivia para exigir la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz, que evalúa decretar un estado de excepción para contener las protestas que empezaron hace cinco semanas.
“¿Qué queremos? ¡Renuncia!”, gritaban los campesinos, obreros, mineros, maestros y transportistas que avanzaron por las calles de La Paz, sede del gobierno, entre el ruido de petardos.
Los manifestantes rechazan las propuestas de reformas de Paz, quien puso fin a 20 años de gobiernos socialistas liderados por Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025), y la falta de resultados para salir de la peor crisis económica del país en cuatro décadas.
“Algunos quieren vender, destrozar al país. Y como bolivianos verdaderos no los vamos a dejar”, dijo a la AFP Omar Hancco, minero de 44 años de Oruro (sur), que viajó más de 380 kilómetros para protestar.
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Vestidos con ponchos, algunos usando cascos, los huelguistas intentaron llegar a la plaza de armas, donde se encuentra el Palacio de Gobierno, pero fueron fácilmente dispersados por policías antimotines con gases lacrimógenos.
Paz, con siete meses en el poder, denunció el lunes que las protestas que piden su dimisión son impulsadas por “narcoterroristas” y promulgó una ley que le permite ahora declarar un estado de excepción.
Con esa medida se restringirían las libertades de reunión y movimiento, claves para protestar, y las fuerzas armadas podrían apoyar a los policías en la desactivación de decenas de bloqueos de carreteras que asfixian a las principales ciudades del país.
En La Paz y la vecina El Alto se agudiza la escasez de alimentos, combustibles y medicinas. Los precios de carnes y vegetales se duplicaron en los mercados y algunos conductores duermen en sus vehículos en las filas de las gasolineras.
Según el gobierno, el daño económico causado por los bloqueos es de más de 1.200 millones de dólares. Los principales sindicatos en protesta han rechazado los llamados al diálogo del gobierno.
- Fuente: AFP
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Cannes 2026: “Sea, Sun and Burn”, adolescencia, body horror y humor incómodo
- Por David Sánchez, desde Cannes (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El cortometraje francés "Sea, Sun and Burn", dirigido por Pauline Cancel, fue una de las sorpresas del 24.º Prix Unifrance du court-métrage celebrado en el marco del reciente Festival de Cannes. La película recibió el Premio SOONER y confirmó el surgimiento de una nueva voz dentro del cine francés contemporáneo.
A primera vista, el film parece un relato clásico de verano adolescente: playa, vacaciones y el paso incómodo hacia la adultez. Sin embargo, Cancel transforma esa premisa en una experiencia mucho más inquietante, mezclando coming of age, comedia incómoda y elementos de body horror.
La historia sigue a Laure, una chica de 13 años que pasa las vacaciones junto a su prima Sara. Este verano, sin embargo, todo ha cambiado. La aparición de una pilosidad excesiva convierte su cuerpo en motivo de inseguridad y vergüenza. Cuando Sara expone su secreto delante de otros jóvenes en la playa, Laure escapa hacia un astillero abandonado, donde queda dormida bajo un sol abrasador.
Desde ahí, la película abandona cualquier mirada convencional sobre la pubertad femenina. El cuerpo adolescente aparece como un territorio imprevisible, incómodo y hasta grotesco. El calor, el sudor, la piel y la transformación física se convierten en parte central de la narración.
El jurado del Premio SOONER describió el cortometraje como “un body horror tan perturbador como gozoso”, destacando la capacidad de la directora para combinar humor y ternura al abordar los tormentos de la adolescencia.
Pauline Cancel explicó que quiso alejarse del dramatismo habitual con el que suele retratarse la pubertad femenina. Según la realizadora, muchas de esas situaciones que durante la adolescencia se viven como tragedias pueden adquirir, con el tiempo, una dimensión absurda y hasta cómica.
La relación entre Laure y Sara funciona como el núcleo emocional del corto. Aunque Sara parece inicialmente más segura y cómoda con su feminidad, la película revela rápidamente que ambas viven atrapadas por diferentes inseguridades corporales. Mientras Laure sufre por los cambios físicos visibles, Sara siente ansiedad porque todavía no ha tenido la menstruación y percibe que su transformación hacia la adultez no está completa.
Rodado en apenas ocho días y con un presupuesto cercano a los 120.000 euros, Sea, Sun and Burn consigue construir una identidad visual muy sólida. La luz agresiva, la sensación constante de calor y la atmósfera sofocante convierten la playa en un espacio de exposición permanente donde cada mirada parece un juicio.
Tras su paso por Cannes, el cortometraje iniciará ahora su recorrido por festivales internacionales antes de emitirse en France Télévisions. Mientras tanto, Pauline Cancel ya trabaja en su primer largometraje.
Ganadores – Prix Unifrance du court-métrage 2026
- Gran Premio: Swapper — Louis-Barthélemy Rousseau (Aurora Films)
- Premio Especial del Jurado: Chambre 206 — Laurie Bisceglia (PADEL Productions)
- Premio Be TV: Cracheurs — Luis Letailleur (La Petite Prod)
- Premio SOONER: Sea, Sun and Burn — Pauline Cancel (Mondina Films)
- Premio del Distribuidor 2026: Shortcuts — Élise Notseck y Lucie Goujon
- Mención Especial: La Kourmétragerie
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Manifestantes aumentan bloqueos en Bolivia y rechazan diálogo con el gobierno
Manifestantes que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz en Bolivia rechazaron este viernes los nuevos llamados del gobierno a dialogar y aumentaron los bloqueos de carreteras que sitian desde hace un mes a la capital política del país, constató la AFP.
Campesinos, obreros, mineros, transportistas y maestros piden al mandatario centroderechista, con seis meses en el poder, una salida a la crisis económica, la peor en cuatro décadas, pero sus reclamos se radicalizaron al considerar que no fueron escuchados.
Vestidos con ponchos y mascando hojas de coca, cientos de campesinos aimaras tomaron este viernes la principal autopista que conecta a la ciudad de El Alto, a 4.100 metros de altitud, con La Paz, la sede de gobierno.
“Nos han invitado (a conversar), pero nosotros mismos hemos dicho: no podemos dialogar, este gobierno tiene que irse”, dijo a la AFP Juan Hidalgo, un dirigente de los Ponchos Rojos, poderoso sindicato campesino que protesta en las afueras de La Paz.
Enormes bloques de concreto impedían el paso de vehículos, mientras que mujeres de polleras repartían los almuerzos. “Renuncia hoy día o convoca a elecciones”, agregó Hidalgo, rodeado de otros agricultores que llevaban sus látigos en bandolera.
Este viernes se reportaron más de 70 tomas de autopistas en el país, según la Administradora estatal Boliviana de Carreteras, una veintena más que a inicios de semana.
El miércoles, Paz, durante un acto público, invitó “por última vez” a negociar a los principales sindicatos obreros y campesinos. “Si no quieren dialogar, entonces viene la ley”, dijo.
El mandatario tiene vía libre para declarar estados de excepción y controlar protestas con militares, luego de que el Congreso eliminara una norma que lo limitaba.
El vicepresidente Edmand Lara, declarado opositor de Paz, impulsa una comisión de diálogo con representantes del gobierno, del parlamento, de la Iglesia católica y de la Defensoría del Pueblo. Pero los principales manifestantes, los obreros y campesinos, no acudieron a ninguna de las sesiones.
Mario Argollo, máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana, el sindicato más grande del país, tiene una orden de captura por supuestos delitos de “instigación a delinquir” y “terrorismo”.
Su gremio se rehúsa a conversar con el gobierno mientras no se elimine la medida.
- Fuente: AFP
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