El príncipe Enrique, duque de Sussex, afirma en su autobiografía “Spare” (“En la sombra”), que ha salido a la venta este jueves en España por error cinco días antes de la fecha oficial, que mató a 25 personas mientras se desempeñaba como piloto de helicóptero durante la guerra en Afganistán.
Enrique, que sirvió en el Ejército durante diez años, ascendiendo al rango de capitán, relata que no pensaba en esas 25 vidas como “personas”, sino como “piezas de ajedrez” de un tablero, según ha informado el diario ‘The Telegraph’.
Enrique también narra una discusión que tuvo con el príncipe Guillermo en su casa londinense en 2019 en el marco de su boda con Meghan Markle. El príncipe afirma que su hermano llamó a su esposa “grosera” y “difícil”, apelativos utilizados frecuentemente por la prensa amarilla en Reino Unido.
Tras esto, Enrique asegura que la discusión se acaloró hasta que Guillermo le cogió por el cuello y le tiró al suelo. El príncipe asegura en su autobiografía que su hermano no estaba siendo “racional” y le acusa de actuar como el “heredero” de la Corona británica, según ha recogido el diario ‘The Guardian’.
Sobre el supuesto altercado de 2019, Enrique resalta que antes de decírselo a su esposa, que se mostró “triste” por lo sucedido, se lo contó a su terapeuta. Las peleas familiares llegaron hasta tal punto que el rey Carlos III suplicó a sus hijos que tuviesen una tregua tras el funeral del príncipe Felipe, duque de Edimburgo.
La autobiografía, publicada en España cinco días antes de su salida a la venta oficial el próximo 10 de enero, con el nombre de ‘En la sombra’, revela detalles filtrados como las súplicas a Carlos III por parte de su hijo para que no se casara con la reina ‘consorte’, Camila.
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Fuente: Europa Press.
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Peña, Alliana y Cartes participan del desfile militar y policial por los 489 años de Asunción
El presidente de la República, Santiago Peña, encabeza la celebración en el marco de los 489 años de Fundación de Asunción, en el acto protocolar del desfile militar y policial que se está realizando esta mañana en la Costanera “José Asunción Flores”, acompañado de autoridades nacionales de los tres poderes del Estado y principales referentes de la clase política.
El acto conmemorativo arrancó con la llegada del jefe de Estado al Palacio de Gobierno para encabezar el izamiento del pabellón patrio, así como la entonación del himno nacional a viva voz por los jóvenes miembros de las tres fuerzas militares que retumbó el microcentro junto con la salva de 21 cañonazos para saludar a la Madre de Ciudades en su aniversario fundacional.
Luego, la comitiva se dirigió hacia la Costanera de Asunción para ocupar el palco presidencial donde se dio inicio al desfile de unos 3.000 efectivos militares y 700 policías. Peña llegó acompañado de la primera Dama, Leticia Ocampos, además del vicepresidente Pedro Alliana y su esposa, la diputada Fabiana Souto.
En el palco fue recibido por el exmandatario y actual presidente de la Asociación Nacional Republicana, Horacio Cartes, así como el expresidente Nicanor Duarte Frutos. También estaba acompañado de los ministros del Interior, Enrique Riera y el de Defensa Nacional, Oscar González, entre otros miembros del gabinete del Ejecutivo. También estaban presentes el presidente de la Corte Suprema de Justicia, ministro Alberto Martínez Simón y varios legisladores de distintas bancadas.
Demostración de fuerzas
El desfile militar y policial arrancó con el anuncio y el permiso correspondiente al presidente de la República y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, que realizó el comandante Gral. Div. José Santander, jefe del Estado Mayor del Ejército.
De acuerdo a las informaciones brindadas por el Ministerio de Defensa, están participando más de 3.000 efectivos de las fuerzas militares y más de 700 uniformados de la Policía Nacional.
El objetivo es mostrar a la ciudadanía en general toda la capacidad y fuerza de combate y el equipamiento con el que cuenta tanto el Ejército, la Armada y las Fuerzas Aéreas como también la Policía Nacional, encargadas de la seguridad del país.
Es importante resaltar que este desfile se lleva a cabo cada año, en la cual los miembros de las fuerzas de seguridad expresan el respeto y orgullo por la ciudad de Asunción, capital del país, honrando su historia y su legado como madre de ciudades.
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Los talibanes cumplen cinco años en el poder en Afganistán
Los talibanes celebran este sábado el quinto aniversario de su regreso al poder en Afganistán, reivindicando la “independencia” y la seguridad en el país, donde la población sufre no obstante unas “restricciones agobiantes”, en especial las mujeres, según la ONU. Kabul amaneció con banderines y carteles en las calles que proclaman que “el 15 de agosto es el día en el que la Nación afgana izó la bandera de la fe, del honor y de la independencia”. Motos, vehículos y rickshaws circulaban luciendo las banderas blancas y negras del Emirato Islámico de Afganistán, como se llama oficialmente el país desde agosto de 2021.
Tanto en la capital como en otras regiones, cuelgan pancartas con lemas como: “La independencia es una señal de dignidad, de orgullo y de identidad” También están previstas varias manifestaciones deportivas -a las que solo pueden asistir los hombres- pero ningún desfile militar de envergadura. La seguridad fue reforzada en la capital afgana, constataron periodistas de la AFP.
En una gran avenida, soldados talibanes desfilaron sobre siete Humvees, vehículos abandonados por el ejército estadounidense y sus aliados durante su retirada precipitada. El 15 de agosto de 2021, tras una ofensiva relámpago, los insurgentes del movimiento talibán penetraron en Kabul sin enfrentar resistencia, veinte años después de haber sido expulsados de allí por los estadounidenses.
El presidente de la república afgana, Ashraf Ghani, huyó al extranjero y escribió en Facebook: “Los talibanes ganaron”.
Tras ello, miles de afganos, temerosos de ese movimiento, que defiende la aplicación de una visión muy estricta del islam, corrieron hacia el aeropuerto de Kabul. Algunos incluso se agarraron a los aviones antes del despegue para que las fuerzas occidentales los evacuaran.
El 30 de agosto de 2021, el último soldado estadounidense dejó Afganistán y puso fin a la intervención más larga de Washington en ese país, ordenada en respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Desde entonces, el gobierno talibán se jacta de haber mejorado la seguridad para una población traumatizada por 40 años de guerras y mortíferos atentados.
“Falta de empleo”
El Ejecutivo promueve “la autosuficiencia” económica en un país que tiene vetado el acceso al sistema bancario internacional, y apuesta en gran medida por el sector minero, recordó su portavoz, Zabihullah Mujahid, en julio.
De momento, solo Rusia reconoce al gobierno talibán pero esto no le ha impedido forjar relaciones con países extranjeros, algunos de ellos pertenecientes a la Unión Europea, para cuestiones migratorias.
“Se han construido carreteras, hay muchas oportunidades para que los emprendedores lancen sus negocios”, dijo a la AFP en Kabul Pirooz Mirzaie, un estudiante de 20 años. Pero, reconoció, “el mayor desafío para los jóvenes es la falta de empleo”.
A pesar de que la economía afgana registró un crecimiento del 4,8 % en 2025, el nivel de vida de la población ha bajado debido al regreso de más de seis millones de afganos procedentes de Irán y Pakistán desde 2023, según el Banco Mundial.
El cambio climático y la guerra con Pakistán, que mató a cientos de civiles e interrumpió las transacciones comerciales, agravan la crisis humanitaria.
Alrededor de 14 millones de afganos padecen hambre aguda, según la ONU.
“Vivir en una tumba”
“Los afganos han tenido que pasar, en los últimos cinco años, por la introducción y la consolidación de unas restricciones agobiantes en casi cada ámbito de su vida y de los derechos humanos”, declaró a la AFP Fiona Frazer, directora de la sección dedicada a los derechos humanos en la misión de la ONU en Afganistán.
Con los talibanes, está prohibido escuchar música, ver películas de ficción o que funcionarios y estudiantes tengan celulares inteligentes. También implementaron los castigos corporales y obligan a los hombres a llevar barba y a las mujeres, que se cubran totalmente, de pies a cabeza.
Ellas son el principal blanco del gobierno y tienen prohibido poner un pie en parques y gimnasios y no se les permite acceder a muchos trabajos.
Afganistán es el único país del mundo que prohíbe a las chicas hacer estudios de secundaria o ir a la universidad. La Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra dos altos funcionarios talibanes, incluido el jefe supremo, Hibatullah Akhundzada, por “persecución” de las mujeres.
Durante las celebraciones del sábado, S., una estudiante de 23 años que estudia por internet desde que le prohibieron continuar con su formación, se quedará en su casa de Kabul, escuchando música prohibida, contó a la AFP. Pidió mantenerse en el anonimato por razones de seguridad. “Estos cinco años han sido tan horribles que me siento como una mujer de 500 años que no puede morir, condenada a vivir en una tumba”, apostilló.
Fuente: AFP.
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“Sociología paraguaya: Dos momentos”, una propuesta literaria de Carlos Aníbal Peris
El sociólogo Carlos Aníbal Peris prepara el lanzamiento de su libro titulado “Sociología paraguaya: Dos momentos”, el 21 de agosto, a las 19:20, en la FACSO–UNA, en el marco del Simposio de Sociología 2026, con comentarios de la Prof. Ada Vera (Decana), el Prof. Luis Ortiz y el Prof. Ramón Fogel.
La presentación estará a cargo del Prof. Ramón Fogel; el epílogo es de Luis Ortiz y la edición de Commune Editores – Facultad de Ciencias Sociales, UNA. La entrada será libre; se obsequiarán ejemplares a los asistentes adelantó el escritor al Diario La Nación de Nación Media.
El autor hizo una reseña de la obra. “Dos veces le prohibieron a la sociología paraguaya mirar al país. La segunda no hizo ruido. La historia de una disciplina suele escribirse como genealogía de autores: quién leyó a quién, qué se discutió, qué se publicó”, explicó.
En ese sentido, el material propone una entrada menos amable y más reveladora: la de los permisos. “Antes de que una sociedad produzca conocimiento sobre sí misma, alguien tiene que autorizarla a hacerlo. En el Paraguay ese permiso fue negado dos veces, con setenta años de distancia y con dos procedimientos distintos”, detalló.
El primer momento transcurre entre 1900 y 1913. “El país abre entonces una de las primeras cátedras de sociología de América Latina, de la mano del positivismo y de Cecilio Báez, y la reacción no se hace esperar: en Villarrica, la disciplina recibe lo que un folleto de época llamó, sin metáfora, su primer bautismo de sangre. La Iglesia católica aparece ahí como adversaria frontal de una ciencia que se propone explicar el orden social sin recurrir a la providencia”, recordó.
El segundo momento empieza en 1972, y su interés está en la inversión. “La carrera de Sociología se abre en la Universidad Católica: la institución que había combatido a la disciplina es ahora la única capaz de alojarla, porque bajo la dictadura es también el último espacio con algún margen. Pero el margen tiene un límite, y en 1983 la carrera se cierra. Esta vez no hay bomba ni mártir: hay expediente, resolución, sello”, puntualizó.
Ahí está, para el autor, la lección más dura del libro. La segunda clausura fue más eficaz que la primera precisamente porque no dejó cicatriz visible.
“La violencia física produce memoria; la violencia administrativa produce olvido. El primer momento nos legó un folleto que todavía se lee; el segundo dejó un hueco que durante décadas se explicó como falta de vocación, de masa crítica o de interés nacional por las ciencias sociales. No fue nada de eso: fue una decisión, y está documentada”, añadió.
De ahí la apuesta metodológica. “El libro se sostiene en fuentes de difícil acceso —expedientes universitarios, documentación institucional, material del Archivo del Terror—”, mencionó.
Concluyó que la sensación de que la sociología paraguaya siempre está empezando de nuevo no es un rasgo de carácter nacional ni una fatalidad: “es el efecto de dos cortes bien fechados. Reponer esa continuidad es, también, una manera de discutir el presente —qué se puede investigar, quién lo financia, qué preguntas siguen resultando inoportunas”, enfatizó.
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Afganistán: veto talibán priva de educación secundaria a 2,4 millones de niñas
Unos 2,4 millones de jóvenes afganas están privadas de educación secundaria desde el regreso de los talibanes al poder hace cinco años, estima la Unesco, que pidió el martes poner fin a las “discriminaciones” en el país. En 2026, el número de niñas afectadas aumentó en 200.000 respecto a 2025. Y “si la prohibición persiste, cerca de cuatro millones de niñas podrían verse privadas de ella de aquí a 2030”, afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en un nuevo informe.
“Estas restricciones hacen desaparecer dos décadas de avances en materia de acceso a la educación”, afirma. Cuando el primer régimen talibán cayó en 2001, a raíz de la ocupación estadounidense, el número de niñas escolarizadas en secundaria era muy limitado, pero alcanzó un millón dos décadas después, señala la Unesco.
“Las mujeres y las niñas afganas tienen derecho a aprender; es un derecho humano fundamental. Tienen derecho a trabajar. Deben disfrutar de libertad de movimiento (...) sin verse obligadas a estar acompañadas o vigiladas, ni sufrir prohibiciones dentro de sus comunidades”, afirmó Hoda Jaberian, coordinadora de programas de educación en situaciones de emergencia, en una rueda de prensa.
“La Unesco condena una vez más las discriminaciones contra las mujeres y las niñas y pide el restablecimiento inmediato e incondicional de su derecho a la educación”, añadió Jaberian, que instó “al mundo a no mirar hacia otro lado”.
Estas discriminaciones se enmarcan en una crisis más amplia, que afecta a ambos géneros.
Según la Unesco, más de la mitad de los niños y niñas en edad de asistir a la escuela primaria están completamente fuera del sistema educativo y más del 90 % de los niños de diez años no saben leer un texto sencillo.
Afganistán es el único país del mundo donde la educación secundaria y superior está estrictamente prohibida para niñas y mujeres, recuerda la organización. La Unesco señala que la persistencia de estas prohibiciones puede representar una pérdida acumulada estimada de ingresos de 9.600 millones de dólares de aquí a 2066 para un país que ya atraviesa una grave crisis económica.
Fuente: AFP.