El cantante Bad Bunny sorprendió el martes último a sus fanáticos boricuas con un concierto gratuito sobre una estación de servicios. El Conejo Malo se encontraba en la zona Vega Baja, municipio de la costa norte de Puerto Rico, sitio donde se crió el cantante. Llegó hasta ahí para grabar junto al cantante Arcángel el videoclip de su hit musical “La Jumpa”. Pero ambos artistas aprovecharon el momento y decidieron realizar un show improvisado que en minutos juntó gente en la vía pública.
La estación de servicios que se prestó de escenario para Benito Martínez, nombre de pila de Bad Bunny, se encuentra frente a un mural dedicado al conejo malo. Esta pared en conmemoración al intérprete fue uno de los escenarios del videoclip. Luego de grabar lo necesario para el clip, el Conejo y Arcángel decidieron subir al techo de la gasolinera.
En coincidencia, la calle donde se ubica la estación de servicios, es un sitio turístico y gastronómico de la capital de Puerto Rico, por lo mismo el público no paró de llegar y rápidamente se volvió una multitud en la vía pública. Muchos de los asistentes grabaron el show gratuito del Conejo Malo y lo compartieron en redes, tomando relevancia rápidamente en internet.
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Bad Bunny en su último concierto del año interpretó: “El Apagón”, “Tití me preguntó”, “Gato de Noche”, “Efecto” y “Me porto bonito”, entre otros. La calle de la gasolinera se llama “Loíza”, no es la primera vez que el Conejo Malo utiliza esta dirección para locación de un videoclip, pues en el pasado grabó en el mismo lugar “Bellacoso” junto al rapero Residente.
El concierto gratuito del Conejo Malo no fue su único regalo de Navidad para los boricuas, puesto que con su Fundación Good Bunny, Benito regaló a niños y jóvenes de escasos recursos diversos regalos, entre ellos instrumentos musicales para fomentar el arte en su país.
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Cannes 2026: crítica de “Siempre soy tu animal materno” de Valentina Maurel
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La nueva película de Valentina Maurel llega a la sección Festival de Cannes dentro de Un Certain Regard, un espacio históricamente asociado a cineastas emergentes, propuestas de autor y obras que priorizan la sensibilidad estética por encima de la narración convencional. Lo llamativo aquí es que Maurel, tras años orbitando el ecosistema del cine de festivales y las instituciones francesas de formación y financiación, consigue dar el salto directo a la selección oficial de Cannes. No es un detalle menor. En una industria donde muchos directores pasan años acumulando presencia en secciones menores, residencias o festivales intermedios antes de alcanzar esta plataforma, el recorrido de Maurel evidencia hasta qué punto la película ha sido concebida y moldeada para dialogar con el lenguaje específico del gran circuito festivalero europeo.
La historia sigue a Elsa, una joven de 28 años que regresa a Costa Rica después de años en Europa y se reencuentra con su hermana menor Amalia, absorbida por un universo entre el esoterismo, la deriva emocional y el vacío existencial. Paralelamente, el padre, Nahuel, intenta escapar de la decadencia afectiva a través de conquistas románticas pasajeras, mientras la madre, Isabel, revive su pasado republicando poemas eróticos escritos durante su juventud. Sobre el papel, la película plantea un retrato fragmentado de una familia en crisis, donde cada personaje parece buscar desesperadamente una forma distinta de escapar de sí mismo.
Sin embargo, el problema central aparece muy pronto: la película nunca consigue convertir esas líneas narrativas en una experiencia dramática verdaderamente sólida. Maurel intenta construir tres relatos simultáneos —el de Elsa, el de Amalia y el de Isabel—, pero ninguno termina de adquirir la densidad suficiente. Elsa, pese a ser la aparente protagonista, queda constantemente desplazada por la puesta en escena. Su conflicto interno está sugerido, pero rara vez se siente vivo. Falta fricción, falta una dinámica emocional que haga que el personaje se adhiera realmente a la historia. Se percibe como una figura observadora, casi externa al caos familiar que debería atravesarla.
La hermana menor, Amalia, funciona mejor precisamente porque su dimensión esotérica y errática introduce cierta tensión imprevisible. Aunque el guion nunca profundiza del todo en sus motivaciones, su presencia posee algo incómodo y descontrolado que mantiene el interés durante varios momentos. Hay escenas donde la relación entre ambas hermanas parece encontrar por fin una verdad emocional, especialmente cuando la distancia afectiva entre ellas emerge sin necesidad de explicaciones verbales. Pero incluso ahí la película se retrae antes de profundizar realmente en el conflicto.
El gran problema es que Maurel parece confiar más en la atmósfera que en la construcción dramática. La película está llena de imágenes calculadas para el impacto contemplativo: planos lejanos de la ciudad, patrullas avanzando lentamente por calles vacías, sombras proyectadas desde terrazas o interiores donde los personajes aparecen aislados dentro del encuadre. Son imágenes elegantes, indudablemente pensadas con sensibilidad visual, y en muchos casos logran una belleza melancólica genuina. Pero también terminan revelando una cierta dependencia del lenguaje que tradicionalmente seduce a los festivales internacionales: silencios prolongados, cuerpos fragmentados, conversaciones interrumpidas y conflictos insinuados más que desarrollados.
El problema es que toda esa sofisticación formal no alcanza para sostener las casi dos horas de metraje. La película se vuelve progresivamente tediosa, incluso agotadora. Hay secuencias que parecen diseñadas más para transmitir una sensación abstracta de incomodidad que para avanzar narrativamente. Cuando la cámara separa constantemente a las hermanas, cuando la tensión esotérica de Amalia deriva en explosiones de rabia apenas explicadas o cuando escenas aparentemente importantes desaparecen sin consecuencia dramática, el relato pierde cohesión y el espectador empieza a desconectarse emocionalmente.
Esa es quizás la gran contradicción de la película: está claramente diseñada para satisfacer ciertos códigos del cine de autor contemporáneo, pero olvida construir una experiencia verdaderamente absorbente. Se percibe la influencia de un entorno cinematográfico muy ligado a escuelas e instituciones europeas —particularmente francesas— donde el dispositivo visual y la ambigüedad emocional son tratados casi como valores absolutos. Y aunque Maurel demuestra talento visual y capacidad para generar atmósferas densas, todavía parece faltar una mirada más madura sobre los personajes y sobre el peso dramático de sus decisiones.
Eso no significa que la película carezca de interés. Al contrario: hay intuiciones potentes, momentos visuales muy logrados y una sensibilidad real para retratar la alienación contemporánea. Pero entre la ambición estética y la necesidad de construir un relato coherente aparece un desequilibrio constante. La película quiere ser íntima, política, existencial y poética al mismo tiempo, y en ese intento termina dispersándose.
Su presencia en Un Certain Regard tiene sentido precisamente por eso: es el tipo de obra que Cannes suele abrazar por su riesgo formal, por su ambición autoral y por su capacidad para insertarse en el discurso del cine contemporáneo de festivales. Pero fuera de ese ecosistema, donde la experiencia emocional y narrativa pesa tanto como la propuesta estética, la película corre el riesgo de resultar distante, fría y excesivamente ensimismada.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Viral: paraguayos que estuvieron a metros de Bad Bunny en Brasil
El conductor de TV y radio, Chiche Corte, y la instagramer Larissa M. Rodríguez compartieron de cerca con Bad Bunny, en São Paulo (Brasil) este fin de semana último. Corte compartió en X y TikTok que coincidió con el Conejo Malo en la terraza en su hotel y la influencer presumió que fue invitada a participar de “La Casita”.
"Venís a São Paulo para verlo a la noche en su concierto, pero lo encontrás en el hotel, modo chill relax, un grande Benito“, detalló Corte vía X, donde adjuntó dos imágenes de Bad Bunny, junto a una piscina. A la par, el presentador compartió una selfi suya en el mismo lugar. “Al final lo vi a la tarde en la pileta del hotel”, aseguró el famoso paraguayo con un video publicado en TikTok.
Su posteo se viralizó y ganó reacciones como: “Dios mío, el favorito de Dios”, “Que grande Chiche, a disfrutar se ha dicho”, “Me dio fomo”, “Yo le preguntaba por qué no vino por acá (Paraguay)”, “Decile que venga a Paraguay”, o “¿no te fuiste a susurrarle que Paraguay también quiere tirar más fotos este año?"
Corte subrayó que no se acercó a pedirle fotos para no molestarlo. “Obviamente, me estoy atajando para pedirle una foto, pero es su paz y su momento de relax, y sus guardias ya me están mirando mal”, detalló.
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Paraguaya en ”La Casita"
La instagramer Larissa M. Rodríguez presumió en Instagram y TikTok que fue invitada a “La Casita” (escenario secundario del show de Bad Bunny), para el sábado último.“Pov: perreaste con el mismísimo Bad Bunny, una paraguaya en `La Casita`“, resaltó la creadora de contenido.
En su story time sobre esta experiencia, la instagramer paraguaya contó que el viernes último, en una cena en su hotel, coincidió con parte del equipo de Bad Bunny, y que uno de ellos la invitó a “La Casita”. Fue entonces que la paraguaya, el sábado 21 formó parte de dicho escenario, donde disfrutó de todo el show.
Una vez allí la compatriota se tomó fotos con la bandera de Paraguay y tuvo la oportunidad de cantar y bailar de cerca con Bad Bunny. Según ella, en un momento en “La Casita” conversó con el cantante y le comentó su nacionalidad e incluso brindaron. La joven mencionó que también cruzó palabras con Gabriela, la novia del Conejo Malo.
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Bad Bunny protagonizará la película “Porto Rico” de Residente
Bad Bunny, que inició el año con un Grammy histórico y un espectáculo visto por millones, protagonizará su primera película: el drama épico “Porto Rico”, en el debut como director del también puertorriqueño René “Residente” Pérez Joglar. La cinta, que contará con actuaciones de estrellas como Viggo Mortensen, Javier Bardem y Edward Norton, estará producida por el oscarizado mexicano Alejandro González Iñárritu.
“Porto Rico” sigue la historia de José Maldonado Román, conocido como “Águila Blanca”, un revolucionario que luchó contra el colonialismo a finales del siglo XIX. “Llevo toda una vida soñando con este momento. Comencé a escribir esta historia hace muchos años, entre giras, encuentros, desencuentros, triunfos y desaciertos”, escribió en Instagram Residente, a cargo del guión junto al oscarizado Alexander Dinelaris (“Birdman”).
La película “fusiona una gran escala histórica con un enfoque visceral y poético, y una narrativa envolvente basada en hechos reales”, agregó un comunicado.
El rapero y fundador de Calle 13 publicó un carrusel de fotos históricas y agradeció al equipo que le acompaña en el proyecto cinematográfico donde Bad Bunny tendrá “su primer rol protagónico”.
El reguetonero de 31 años está en una racha imparable.
A comienzos de febrero conquistó tres Grammys con su aclamado “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”, que se coronó como el primer álbum del año totalmente en español.
Una semana después, desplegó su espectáculo del medio tiempo del Super Bowl, la presentación musical más vista del mundo con más de 120 millones de espectadores, en el cual ensalzó los ritmos, colores, sabores y tradiciones de Puerto Rico.
Y ahora viene por la pantalla grande.
Benito Antonio Martínez Ocasio ya había incursionado en el cine con roles menores en cintas como “Tren bala”, junto a Brad Pitt, y “Caught Stealing”, con Austin Butler, pero “Porto Rico” marcara otro hito en la carrera del artista responsable de globalizar el reguetón.
Residente, también actor, músico y productor, comentó que lo que buscaba para encabezar su primera aventura como director era “alguien que duela Puerto Rico tanto como a mí y que se enorgullezca tanto como yo cuando cantan nuestro himno verdadero”.
Edward Norton, otro de los productores del proyecto, destacó el potencial de la dupla Residente-Bad Bunny. “Todo el mundo sabe que René es un poeta del lenguaje y del ritmo. Ahora también verán que es un visionario visual. Y reunirlo con Bad Bunny para contar la verdadera historia de las raíces de Puerto Rico será como una llama encontrando la mecha de dinamita que llevaba tiempo esperando”.
Fuente: AFP.
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Tras sacudir en el Super Bowl, Bad Bunny arrasó en Buenos Aires
Miles de fans en Argentina aguardaban este viernes bajo el sol el inicio de los tres conciertos del reguetonero puertorriqueño Bad Bunny en el estadio de River Plate en Buenos Aires, su primer show tras el comentado espectáculo de medio tiempo del Super Bowl. Con el eco de la presentación del pasado domingo todavía resonando, Benito Antonio Martínez Ocasio llega al mítico estadio Monumental en el mejor momento de su carrera.
Menos de dos semanas atrás conquistó tres Grammys, entre los que se encuentra el galardón al Álbum del año para “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”, el primer trabajo totalmente en español en alzarse con el premio. “Es un referente, el más importante a nivel mundial hoy en día”, dice a la AFP Jesús Álvarez, un joven de 29 años que trabaja en contabilidad y viajó para ver el concierto desde Rosario, una ciudad ubicada 300 km al norte de Buenos Aires.
Álvarez es uno de los miles de fanáticos que en la tarde del viernes aguardaban ya en largas filas para ingresar al estadio. En homenaje al artista, en las inmediaciones del estadio podían verse fans con banderas de Puerto Rico o la típica pava (sombrero de paja) que puso de moda Bad Bunny. Bajo el duro sol del verano, algunos jóvenes se refrescaban con abanicos. Otros buscaban centímetros de sombra bajo los árboles.
Entre ellas estaban Flavia Ríos, una mujer que llegó desde la localidad de Merlo con su hija Valentina, de 16, aunque confiesa que consiguieron boletos en el último momento. “Cuando salieron las entradas el año pasado no teníamos posibilidad de comprarlas. Teníamos decidido que cuando llegara la fecha íbamos a estar en la puerta afuera para escucharlo”, dijo Flavia con lágrimas en los ojos.
“El lunes nos fijamos si había entradas y conseguimos las más baratas”, recordó. “Lo amo a Bad Bunny”. Aunque estaba programada desde mayo de 2025, la visita del “Conejo Malo” a la Argentina, la primera en cuatro años, adquiere nuevas dimensiones a partir de su mensaje latinoamericanista contra la campaña antiinmigratoria de Donald Trump en Estados Unidos.
“Yo creo que todo lo que hace, dice y cómo piensa Bad Bunny tiene muchísimo peso. Está tratando de llevar un mensaje que por ahí otros no se animan”, plantea Álvarez. El oriundo de Vega Baja se presentará nuevamente en el estadio de River este sábado y domingo, y su “DeBÍ TiRAR MáS FOToS WORLD TOUR” seguirá luego con paradas en Brasil, Australia, Japón, España y Portugal.
Fuente: AFP.