Sebastián Filoramo, que tiene solo 12 años y es originario de una localidad llamada Barquisimeto en Venezuela, se hizo conocido recientemente a través de las diversas plataformas gracias a su pasión por el fútbol, su gran admiración por Lionel Messi y la creación de una innovadora técnica de entretenimiento didáctico para los más pequeños.
De acuerdo a lo publicado por medios internacionales, el joven nació con retinopatía siendo prematuro, motivo por el cual había perdido la vista a muy corta edad. Sin embargo eso no ha sido impedimento para su desarrollo, ya que actualmente posee una cuenta de Instagram con más de 286.000 seguidores, un espacio dedicado exclusivamente a la creación de contenido sobre la inclusión y concientización entorno a las personas invidentes.
Es en este contexto es que el adolescente se volvió tendencia en las redes sociales, luego de postear un video en el que describió “No hace falta ver para vivir la pasión del fútbol”, donde se lo ve festejando el gol de Messi, en el partido disputado el sábado pasado entre la selecciones de Argentina y México, durante el Mundial Qatar 2022.
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Esto, además de haber adaptado el álbum del Mundial Qatar 2022 al braille para que los niños no videntes también puedan disfrutar de este deporte, considerado como uno de los más populares del mundo, el cual lo reveló en su perfil.
Otros portales también reportaron que su padre le había adaptado una cancha táctil que tiene un relieve para seguir la jugada y saber dónde están los futbolistas antes de anotar un gol o realizar un pase. Por lo que esperamos que siga influenciando en mas personas con la misma discapacidad.
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Braille: autonomía, cultura y humanidad en la punta de los dedos
- Por Licenciada Selva Riquelme
Cada 4 de enero celebramos el Día Mundial del Braille, una fecha que trasciende el reconocimiento simbólico para convertirse en una oportunidad real de visibilizar esta herramienta transformadora. El Braille es libertad, autonomía, inclusión y cultura. En un mundo que camina hacia la accesibilidad, el Braille debe estar presente en la cartelería de museos, etiquetas de medicamentos, cosméticos y alimentos, en el turismo accesible, la educación, la administración pública y los servicios esenciales. Su presencia no solo facilita la vida de las personas con discapacidad visual, sino que fomenta una sociedad más justa y empática.
El Braille no compite con la tecnología, se complementa con ella. Los dispositivos parlantes, las aplicaciones y los lectores de pantalla son grandes avances, pero nada reemplaza el derecho a leer con los dedos, a tocar el conocimiento, a escribir nuestros propios pensamientos con independencia.
Urge que la enseñanza del Braille se fortalezca desde la infancia, y que también las personas sin discapacidad se acerquen a él. Aprenderlo ayuda a desarrollar el tacto, la concentración y la sensibilidad, y es un acto de empatía que puede derribar muchas barreras. El Braille debe ser declarado por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad, porque abre las puertas del saber, de la identidad, de la dignidad. Celebremos el Braille. Promovamos su uso. Exijamos su presencia. Porque sin acceso a la información, no hay inclusión real.
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Diez años de “Alma en peña” en Voüdevil
La banda de rock Salamandra recuerda hoy con un gran concierto en Voüdevil Venue (Mcal. Estigarribia casi EE. UU.) el décimo aniversario del lanzamiento de su álbum “Alma en peña”, un material que marcó un hito para ellos y para el rock hecho en Paraguay. Las entradas para esta celebración están disponibles en www.tuti.com.py.
La banda se reencuentra con su público, a una década del lanzamiento del material que tuvo como primer corte a la canción “Solito”, que batió todos los récords en las radios nacionales. La pieza se convirtió en un himno juvenil llevando a la banda a sobrepasar las fronteras estilísticas del rock, transformándose en un fenómeno popular.
El material discográfico fue producido artísticamente por Willy Chávez y Javier Zacher; grabado por Rodolfo Brugada en los estudios Romaphonic, Buenos Aires, Argentina, en el año 2015 y masterizado por Rolando Obregón en Romaphonic. El CD fue oficialmente lanzado el 4 de setiembre del 2015 con un gran concierto en el club 24 de Mayo de la ciudad de Ypacaraí, con un lleno total.
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Gaia: “No tenemos nada que probarle a nadie”
Diego Serafini habló con La Nación del Finde respecto de la banda, la fórmula creativa para el flamante disco y del sello sonoro del proyecto que lidera.
- Por Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
La agrupación paraguaya de rock Gaia presentó hace algunas semanas su más reciente material fonográfico. Se trata de “Dopamina”, el séptimo álbum del proyecto que cuenta con nueve canciones, entre las que se destacan los cortes de promoción “Ella baila”, “El salto”, “Dopamina” y “Ella es”. El material, producido por Diego Serafini en su estudio Supernova, explora la sonoridad orgánica en la sinergia de la interpretación, al ser registrado el core del disco de manera simultánea.
Con 25 años de trayectoria, la banda apuesta en su desarrollo a través del compromiso que le pone a su propia propuesta, su sonido y temática. “Dopamina” es un disco en donde el ritmo ocupa un papel importante y es producto del trabajo de la banda y la participación de amigos músicos como Paolo Serafini, Sebastián Elizeche y Abril Casco.
La formación está compuesta actualmente por Tito Bustamante (batería), Javier Ramos (guitarra y voz), Fernando Samaniego (guitarra), Jorge Chamorro (bajo) y Diego Serafini (guitarra y voz), quien habló con La Nación del Finde sobre el proyecto y el flamante disco.
TRAYECTORIA
–¿Qué buscabas al empezar Gaia? ¿Qué encontraste y cómo respondiste a eso? ¿Qué buscás ahora en el proyecto o mediante él?
–Cuando empezamos, yo creo que todos estábamos más que nada buscando una forma de sacar la música que nos salía en ese entonces, con todo el ímpetu de la juventud y, sobre todo, sin dudar de que en este país era posible lograr algo como artistas. Hoy en día, con Gaia siento que “no tenemos nada que probarle a nadie” y por lo tanto el arte que hacemos es mucho más “despreocupado”, por decir de alguna forma. Lo que sí buscamos es dejar una huella en la historia de la música en nuestro país.
–¿Podrías citarnos y comentarnos tres momentos claves de la banda en estos años?
–Voy a ir de adelante para atrás… El primero sería, justamente, la salida de nuestro séptimo álbum, “Dopamina”, que nos permitió hacer una suerte de renovación de compromisos con la banda y darnos cuenta de que aún sigue valiendo la pena hacer música como Gaia. El segundo momento podría ser el video de nuestra canción “Adicto” que, a pesar de salir casi 3 años después del álbum que incluía ese tema, nos catapultó de una manera que no esperábamos en ese momento. El tercero debe ser indefectiblemente haber abierto el Pilsen Rock 3, un show que fue histórico y que también nos hizo ver cómo estábamos como banda para el público… toda esa gente coreando nuestras canciones. En esa época, no teníamos forma de medir el impacto real de lo que estábamos haciendo…
–¿Qué cosas cambiaron en la banda, sea por miradas personales, por integrantes o propósitos?
–Además de los integrantes, que a esta altura ya fueron bastantes los que fueron rotando, una de las cosas que cambió hace un tiempo fue la dinámica del trabajo de la banda, y no precisamente el musical, sino el “administrativo”, ya que llega un momento en que es muy difícil que todo eso recaiga en una o dos personas. Entonces, eso le da a la banda más responsabilidad compartida y mejor entendimiento de cómo funcionan ciertas cosas. También la visión en cuanto a “cuál va a ser la música que vamos a hacer en el siguiente material” va cambiando constantemente, porque eso hace eliminar la monotonía y nos hace desafiarnos a nosotros mismos para no repetirnos.
EL ÁLBUM
–¿Cuál es la intención, concepto, búsqueda o necesidad que lleva al surgimiento de este álbum?
–Este álbum empezó a gestarse en la pandemia, pero en ese entonces tuvimos el último cambio de integrantes que sufrimos, y eso paró todo. Veníamos arrastrando ese trabajo. Menciono esto porque fue el disparador en cierta forma de que sacar el álbum sea una necesidad imperiosa que teníamos que concretar inmediatamente. Eso le dio inmediatez, crudeza y espontaneidad. También por eso en un momento decidimos hacerlo todo nosotros, sin depender de nadie, además de grabarlo en vivo. Es decir, toda la parte instrumental se hizo con los 4 instrumentos tocando al mismo tiempo en el estudio, incluso hay errores que quedaron en las tomas elegidas.
En cuanto al título del álbum, fue la última canción a la que le pusimos letra, y ahí hizo “click”, porque es un concepto muy de lo que estamos pasando hoy en día como seres humanos… todo inmediato, y luego a lo siguiente, sin disfrutar del presente, todo muy vertiginoso, como una droga.
–Se puede decir que en “Dopamina” hay algo de crítica social. ¿Qué preocupaciones despiertan ese tipo de contenido en las letras?
–La crítica social siempre es algo que nos inspira, tal vez no escribiendo literalmente, pero sí desde una posición de expresar lo que sentimos respecto a las problemáticas que nos rodean hoy en día, sean relacionadas con experiencias más personales, o hechos que vivimos no tan de cerca, pero que son realidades de las que nos pareció pertinente hablar en las canciones.
DE TIPS Y YEITES
–¿Cuál es tu relación con los tips y yeites a la hora de componer y producir? ¿Los buscás, tratás de evadirlos, creás nuevos y consolidás los tuyos?
–Como punto de partida, siempre trato de no repetir nada. Y si lo hago, es involuntario, porque me parece mucho más interesante que siempre tengamos un “lienzo en blanco” para ponerle colores nuevos o, al menos, nuevas combinaciones de esos colores. Tal vez lo que sí hago es que trato de encontrar nuevas maneras de usarlos, sin que parezcan gastados o repetidos. Es algo que detecto en mucha de la música de hoy… la mayoría es poco original o repetida…
–¿Cómo te relacionás con toda la data que proveen las plataformas respecto al consumo de la música a la hora de componer y de producir tu propio proyecto?
–Es difícil no ver esos números, pero tampoco es una obsesión o una regla. Ya estamos en un momento de nuestra carrera donde hacemos la música que nos sale, que nos gusta, lo mejor posible y con todas las ganas. Como había mencionado, a esta altura no necesitamos probar nada, se trata solo de expresarnos como músicos… y creo que cuando lo encarás así, el resto viene solo, tarde o temprano.
PRODUCCIÓN
–¿Cuál fue el flujo de trabajo para la producción de este disco?
–En un principio íbamos a trabajar con un par de productores locales, pero después eso frenó un poco el avance, entonces propuse aprovechar nuestros propios recursos, y ver si la banda estaba cómoda con la idea de que yo produzca este álbum, ya que tenía un concepto de sonido muy claro desde que las canciones comenzaron a aparecer en los ensayos. Todos estuvieron de acuerdo y logramos concretar algo que nos gusta mucho.
–¿Cómo integraste el equipo y las colaboraciones en ese marco?
–En todo momento y, como en todos los materiales anteriores, salvo una o dos excepciones, siempre busco la colaboración en la composición con los demás integrantes… “Dopamina” no es excepción. Hay por lo menos una o dos canciones que tuvieron su puntapié inicial en uno de los cinco integrantes que después fuimos trabajando para darle forma entre todos y llevarlas hacia un concepto unificado.
–¿Qué relevancia tiene lo rítmico en este disco, en particular desde las guitarras? ¿Cómo se da ese casi sello que suelen tener con la armonía que en algún momento siempre rompe lo diatónico y después vuelve?
–Lo rítmico, para mí, siempre tiene un peso gigante en las producciones en las que participo, ya que es lo que marca el pulso o el “groove” de una canción, sea desde el instrumento que sea. Es lo que te hace mover la cabeza, o los pies, o el trasero… dependiendo de cómo esté conceptualizado. Y en el caso de las guitarras, efectivamente, este álbum es más “marcado” rítmicamente que los anteriores. El sello de las armonías que van y vienen es como el ADN de Gaia, es lo que nos permitió conseguir un sonido bastante reconocible y es algo que no hacemos conscientemente, pero que siempre aparece en alguna forma en las canciones, es decir, se da naturalmente, no es algo estudiado.
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Gaia estrenó dos videoclips con su disco “Dopamina”
La agrupación paraguaya Gaia realizó, en agosto pasado, el lanzamiento del disco “Dopamina”, el séptimo álbum de estudio de su carrera, con el estreno de los videoclips de los temas “Dopamina” y “Ella es”, este último con la colaboración de Pomberland. Ambos audiovisuales fueron realizados por Clari Lezcano.
El álbum fue producido, mezclado y masterizado por Diego Serafini en Supernova Estudios, donde también se registraron las bases en vivo. Los overdubs estuvieron a cargo de Serafini junto con Fernando Florenciano y Sebastián Elizeche. Hoy en día, la banda está integrada por Diego Serafini (guitarra y voz), Tito Bustamante (batería), Javier Ramos (guitarra y voz), Fernando Samaniego (guitarra) y Jorge Chamorro (bajo).
Contará además con músicos invitados como Fernando Florenciano (Pomberland) en la voz de “Ella es” y coros en “El Efecto”, “Dopamina”, “Aprendí a Caminar”, “Ella es” y “En Mis Zapatos”. También participan Paolo Serafini en los teclados de “El Salto”, Sebastián Elizeche de Ciudad Mansa en los coros de “El Efecto”, “Aprendí a Caminar”, “Ella es” y “En Mis Zapatos” y Abril Casco de Ciudad Mansa en los coros de “Ella es”.
Con más de 25 años de trayectoria, Gaia se consolidó como una de las bandas más representativas del rock alternativo paraguayo. En 2024 celebraron los 20 años de su disco icónico Aves y Peces con la remasterización completa del álbum y una regrabación del clásico “Murallas”, junto a Walter Cabrera (Flou), además de un show aniversario. A lo largo de su carrera, han compartido escenarios con artistas internacionales como Evanescence, Rata Blanca, Eruca Sativa y No Te Va Gustar, manteniendo intacta la esencia que los convirtió en referentes de la música nacional.