Kevin Spacey se encuentra en pleno juicio tras haber sido acusado de abuso sexual por parte del actor Anthony Rapp, quien aseguró que su colega se quiso aprovechar de él en 1986 cuando aún era menor de edad, ya que en aquel entonces contaba solo con 14 años.
Acto que el acusado negó rotundamente ante los jurados de un tribunal de Manhattan, New York. Además de todo lo que implica este tipo de sucesos, lo llamativo del caso fueron las reveladoras declaraciones hechas por parte de Spacey, quien aprovechó la ocasión para relatar el verdadero motivo por el cual no fue hasta los 58 años que tuvo el valor de declararse gay.
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Dijo que fue a consecuencia del temor que le tenía a su padre, Thomas Geoffrey Fowler, al calificarlo como un hombre supremacista y nazi, que odiaba a los gays, por lo que había ocultado su orientación sexual, según publicaciones de varios medios internacionales.
Por su parte, Rapp reclama una indemnización de US$ 40 millones, alegando que fue unos de los episodios más traumáticos que vivió, lo que finalmente le ocasionó una gran angustia emocional. Sin embargo, el juez de la causa denegó la petición debido a que la víctima había esperado demasiado tiempo para formular esa denuncia, por lo que solo quedó como agresión sexual.
Cabe resaltar que este no es el único caso que protagoniza el actor, director, productor y guionista estadounidense Kevin Spacey Fowler, quien cuenta con una amplia trayectoria en el mundo del espectáculo y dueño de varios Oscar; teniendo en cuenta que tiene otras causas abiertas en Londres por asuntos similares. Aunque había reconocido públicamente que se encuentra avergonzado por ello. Sin olvidar que toda su vida privada y sexual ha mantenido al margen, al indicar que “crecí en una dinámica familiar muy complicada”.
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Confirman 17 años de cárcel para un padrastro por abuso y condena a la madre por omisión
El Tribunal de Apelaciones resolvió confirmar la condena de 17 años de cárcel para un hombre por el hecho punible de abuso sexual en niños, y de 2 años y 8 meses para la madre de la víctima por violación del deber de cuidado o educación.
La agente fiscal Sussy María Riquelme Brizuela representó al Ministerio Público durante el juicio oral y público donde, mediante las pruebas producidas, logró las condenas para ambas personas. El Tribunal de Sentencia que dictó el fallo en primera instancia estuvo integrado por los jueces Christian Fabián González, Natalia Cacavelos y Darío Báez.
De acuerdo con la acusación fiscal, el 4 de enero de 2023, la adolescente (de entonces 16 años) relató a una vecina que la pareja de su madre le había tocado sus partes íntimas en varias ocasiones desde que ella tenía 13 años. El padrastro aprovechaba la ausencia de la mujer y de sus otros hijos menores para cometer los actos y, bajo amenazas, le prohibía contar lo ocurrido.
Cuando la adolescente cumplió 15 años, le confesó a su madre los abusos del hoy condenado y le manifestó que ya no quería vivir con ellos; sin embargo, la madre nunca la defendió ni denunció a su pareja.
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Marset renuncia a juicio rápido y se presentarían otros cargos
El sindicado meganarcotraficante, de nacionalidad uruguaya, Sebastián Marset compareció el pasado miércoles en una audiencia ante la Justicia norteamericana, donde debía declararse culpable o no culpable por el delito de lavado de dinero. Sin embargo, la audiencia se postergó de nuevo para el 20 de mayo, mientras el caso se prepara para el juicio.
Esta audiencia debía realizarse el pasado 25 de marzo, ante un pedido de la defensa del incriminado que quería más tiempo para la preparación de una mejor estrategia de defensa.
La audiencia prevista para las 11:30 (hora paraguaya), en la sala 1000 del Tribunal estuvo a cargo del juez de Alejandría, del Estado de Virginia (EE. UU.) Rossie D. Alston Jr. En el lugar, a Marset se le leyeron los cargos por lo que está acusado.
Durante el desarrollo de la audiencia, el fiscal Anthony T. Aminoff y la defensa del narcotraficante renunciaron a su derecho a un juicio rápido, por lo que pidieron que la audiencia preliminar se posponga hasta el próximo 20 de mayo, según informaciones publicadas por OCCRP (Organización contra la Delincuencia Organizada y la Corrupción) y el diario uruguayo Búsqueda.
ROPA DE PRISIÓN
Un informe periodístico señalaba que Marset estaba vestido con una ropa de color verde oscuro de la prisión y calzados deportivos de color blanco.
Si Marset es declarado culpable de conspiración para cometer lavado de dinero, la condena podría ser de 20 años de cárcel en los Estados Unidos, seguidos de tres años de libertad condicional supervisada, según advirtió el juez Alston Jr.
En la misma audiencia, el fiscal Aminoff, de la Unidad de Narcóticos y Lavado de Dinero, consideró que era probable la presentación de más cargos en contra del narcotraficante uruguayo.
Afirmó que en la audiencia preliminar del 20 de mayo informarán el desarrollo y progreso de la causa, mientras se preparan para el juicio no abreviado.
ANTECEDENTES
Los antecedentes señalan que Marset fue capturado, junto a su hermana y custodios, el pasado 13 de marzo en Bolivia, durante un gran operativo en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
Horas después fue expulsado de Bolivia y entregado a los agentes de la DEA, que lo llevaron a Estados Unidos, donde ahora está acusado por conspiración de lavado de dinero, desde el año 2015.
La Fiscalía paraguaya considera que Marset debe ser juzgado también en el Paraguay por la causa conocida como A Ultranza Py, por liderar una organización criminal para el tráfico de drogas y lavado de dinero.
Afirman que EPP sigue vigente aunque muy disminuido
El ministro de Defensa, Óscar González, afirmó que el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) sigue activo, aunque debilitado, pero no desapareció. Dijo que el grupo habría migrado hacia el departamento de Canindeyú.
“Lo que resta del EPP es que sigue vigente, aunque estén muy disminuidos, habrían migrado hacia el departamento de Canindeyú”, señaló a la 650AM.
Según el ministro, el EPP no está vinculado a asesinatos ni robos en esa región del país. “El crimen que se cometió no se les puede atribuir, está prácticamente aclarado de que no fue el EPP”, expresó.
“Existen varios grupos criminales en la zona, por eso es que hay que tener cuidado siempre para aseverar que haya sido este u otro grupo el que haya cometido algunos hechos ilícitos”, añadió.
Con respecto al secuestro del joven Almir de Brum, el general Óscar González aseguró que siguen las investigaciones sobre el caso.
“Estamos trabajando intensamente en inteligencia, sobre todo por el tema del secuestro que está vigente en Canindeyú”, refirió.
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El juicio injusto de Jesús
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
En el evangelio de Juan 18:12-14 y 19-24 nos dice que Jesús fue llevado a Anás, ex Sumo Sacerdote, suegro del actual que era Caifás, y fue llevado “amarrado” así como los corderos eran llevados amarrados a los sacerdotes para ser sacrificados por los pecados del pueblo. Esto es un cumplimiento de la tipología de Cristo, así como Isaac que fue amarrado por Abraham para ser sacrificado y él era un tipo de Cristo (Génesis 22).
Anás era el verdadero poder. Él odiaba a Cristo porque era un peligro para su poder, prestigio y dinero.
Jesús fue llevado a su casa, esto ya fue la primera injusticia, Él no tenía por qué ir a su casa particular ni tenía por qué ser juzgado por Anás que no era el Sumo Sacerdote en ejercicio.
¿Quién fue Anás? Él había sido sacerdote por unos cinco o seis años, pero hacía ya veinte que no lo era. Su yerno Caifás era ahora el Sumo Sacerdote.
Los sumos sacerdotes eran escogidos de por vida, pero estos cambiaban cada tanto ya que Roma los designaba y se volvió un cargo político con ropaje espiritual y religioso. Él era el jefe del clan sacerdotal y manejaba las relaciones con Roma y los recursos del Templo.
En Juan 2:13 vemos lo que Jesús había hecho en el Templo, echó las mesas y denunció la corrupción, esto afectaba directamente la reputación, influencia y negocios de Anás y Caifás, de ahí el odio y la enemistad hacia Jesús. Jesús era un verdadero problema para ellos no solo por afectar su status quo sino porque había una mente diabólica y criminal contra suya detrás de todo esto.
En Juan 18:19 Anás pregunta sobre sus discípulos y doctrina. Esto es el otro acto de injusticia, ¿por qué? Porque si una persona es traída a un juicio por la sospecha de algún crimen es interrogada en base al crimen en sí, no hace preguntas que no vienen al caso.
Lo que en realidad quería hacer es buscar algo de qué acusarle, que diga algo para ser usado en su contra ya que no tenían nada concreto contra él.
En Juan 18:20, 21, la respuesta de Jesús fue abrumadora. Podríamos parafrasearlo así: “No seas hipócrita, sabes muy bien todo lo que enseño. Abiertamente he hablado no como ustedes en oculto, conspirando contra mí.
Si tienes dudas de lo que enseño o de los que me siguen pregunta abiertamente a cualquiera ya que todos saben lo que enseño”. O sea: “si tienes una acusación preséntala y muéstrame tus pruebas o testigos de mis errores”. Anás se sintió avergonzado, y descubierto.
En el verso 18:22, cuando un oficial genuflexo de Anás que percibió su vergüenza golpea a Jesús y Jesús en el verso 23 le hace una pregunta, y esto aún crea más acusación a sus conciencias: “Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?”. Fue una pregunta llena de verdad y confrontación.
El guardia habrá pensado: “te pegué porque dejaste en evidencia a este corrupto e injusto que está buscando mentiras para condenarte, y como soy un cobarde consecuente te pegué para pasar este momento incómodo”. Esa era la verdad.
Anás no tenía más nada que hacer y manda a Jesús ante Caifás para deshacerse de Él y darle alguna apariencia de seriedad en el juicio.
Ahora vamos a Mateo 26:57 y vemos la segunda injusticia contra Jesús: la reunión ilegal e injusta, pero ya no en la casa particular de Anás sino en el Templo, en el Salón de Juicio, frente al concilio. ¿Por qué injusta? Porque un juicio se debería de dar durante la luz del día, en el Salón del Juicio en el Templo, frente a todo el pueblo para que todos participen y no en secreto, solo con el liderazgo religioso y en la madrugada cuando todos duermen. Además, durante toda esa semana de fiestas era prohibido ese tipo de reuniones.
El verso 26:59 dice claramente que “buscaban falso testimonio para mandar matarle”, a ellos no les interesaba la verdad ni la justicia sino sus intereses. Inventaron el crimen y pagaron a falsos testigos.
Ya habían sobornado al traidor Judas para entregarlo. Todo estaba plagado de conspiración injusta. Ellos no querían saber la verdad sino matar a Jesús.
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Impactante fallo: asesinó y mutiló al abusador de su hija y fue absuelta
Un fallo reciente en Brasil sacudió a la opinión pública y reavivó un debate tan antiguo como incómodo: ¿hasta dónde puede llegar una persona cuando siente que la justicia no alcanza para reparar un daño irreparable?
Un tribunal absolvió a una mujer que había sido acusada de homicidio y mutilación contra el hombre señalado como responsable del abuso sexual de su hija. La escena en la sala de audiencias, cargada de tensión y emociones contenidas, reflejó la profundidad del conflicto moral que atravesó todo el proceso. La reacción de los presentes, entre el alivio, la conmoción y la controversia, fue tan elocuente como el propio veredicto.
Según se reconstruyó durante el juicio, la mujer actuó impulsada por una mezcla de desesperación, dolor y una noción visceral de justicia. La defensa sostuvo que su accionar no podía analizarse fuera del contexto de la violencia extrema sufrida por la menor. El tribunal, en una decisión que no tardó en generar repercusiones, consideró esas circunstancias y concluyó que existían atenuantes suficientes para dictar la absolución.
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El caso abre interrogantes de fondo sobre el sistema judicial y sus límites frente a delitos particularmente sensibles. ¿Puede la ley contemplar plenamente el impacto emocional de un crimen de esta naturaleza? ¿Dónde se traza la línea entre la legítima defensa, propia o de un tercero, y la justicia por mano propia?
En Brasil, el fallo ya alimenta un debate que trasciende lo jurídico y se instala en el terreno ético y social. Para algunos, la decisión representa un acto de comprensión frente a una situación límite; para otros, sienta un precedente peligroso que podría erosionar el principio de que solo el Estado debe ejercer la justicia.
Más allá de las posturas, lo cierto es que el caso expone una tensión difícil de resolver: la distancia entre la racionalidad de la ley y la intensidad de las emociones humanas cuando se trata de proteger a un hijo.
Queda abierta la pregunta, inevitable y profundamente personal: ¿cómo debería responder la sociedad ante hechos donde el dolor y la justicia parecen enfrentarse sin una salida clara?