Medios internacionales informaron acerca de la muerte del actor ucraniano Pasha Lee, de 33 años; quien falleció en medio de los últimos bombardeos hacia los civiles, ocasionados por Rusia. A pesar de ser famoso en su país, el artista y presentador de televisión se unió a las tropas para luchar contra la invasión rusa
Pasha logró ser un gran reconocido gracias a su trabajo de voz en las versiones dobladas de “El Rey León y El Hobbit”, y además era parte del staff de profesional del canal Den TV, donde permaneció hasta el mes de febrero pasado, ya que luego dejó de lado las cámaras y se alistó al ejército.
Lamentablemente la guerra entre Rusia y Ucrania continúa involucrando a más personas, ya que cada día son más los civiles que se suman a las Fuerzas Armadas ucranianas, para así estar al frente de batalla y pelear por su nación, sin importar su edad, condición social, religión, etc.
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En este contexto, cabe destacar que son varias las personalidades entre actores y deportistas así como también de diferentes ámbitos, que tomaron la decisión de portar armas y combatir junto a los demás ciudadanos, ya sean militares o civiles.
Precisamente fue el propio Lee quien hace 72 horas compartió en su cuenta de Instagram una fotografía en la que se lo ve militarizado, por lo que escribió; “Durante las últimas 48 horas tuvimos una oportunidad de sentarnos y hacernos una foto de cómo nos están bombardeando, y estamos sonriendo porque nos las arreglaremos y todo será Ucrania. Estamos trabajando”,
Presumiblemente Pasha Lee murió el domingo 6 de marzo, al ser bombardeadas la ciudades de Irpin, Hóstomel, Makariv, región de Kiev. La noticia se dio a conocer en el Festival Internacional de Cine de Odessa y posteriormente fue confirmada por el canal de noticias local TSN, mencionaron varios portales.
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“Masha y el Oso” fue sancionada por Ucrania
Ucrania anunció sanciones destinadas a limitar la difusión de la serie de animación infantil “Masha y el Oso”, que narra las aventuras de una niña y un plantígrado, por considerar que es un vehículo de propaganda rusa entre los más pequeños. Kiev considera que la serie constituye una herramienta de poder cultural en manos de Moscú y contribuye a proyectar una imagen positiva del país, ya que el oso pardo es un símbolo utilizado con frecuencia para representar a Rusia.
“Ucrania impuso sanciones contra los productores y distribuidores de la serie de animación rusa Masha y el Oso”, afirmó el viernes su ministra de Cultura, Tetiana Berejna. “La propaganda rusa no tiene cabida en las pantallas de los niños, ni en Ucrania ni en ningún otro lugar del mundo”.
Según ella, estas medidas crean “una base legal para bloquear este contenido en Ucrania” y para pedir “a las plataformas internacionales que restrinjan su monetización y difusión”. Las sanciones adoptadas por Ucrania afectan, entre otros, a los creadores rusos de la serie y a su estudio, según el decreto publicado el jueves por la noche por la presidencia ucraniana.
El documento sostiene que la serie “transmite narrativas prorrusas disfrazadas de contenido infantil” y genera ingresos fiscales para el país vecino.
A finales de junio, Ucrania ya había protestado por la compra por parte de Netflix de los derechos de dos nuevas temporadas y la ampliación de su licencia para esta serie de animación.
La serie, estrenada en 2009 por el estudio ruso Animaccord, también se emite en cadenas de televisión de todo el mundo y está disponible en YouTube.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, interrogado el viernes sobre estas sanciones, respondió que “Ucrania declaró la guerra a los dibujos animados”.
“Masha y el Oso conquistaron al mundo entero” y sólo promueven “las mejores cualidades humanas”, aseguró.
Ucrania, que combate la invasión rusa a gran escala desde 2022, intenta limitar la influencia cultural de Rusia promoviendo su exclusión de ámbitos como el deporte, el cine y el arte. Los ucranianos se alejaron de las películas, series, libros y músicas rusas, que hasta entonces ejercían una influencia considerable en el país.
Fuente: AFP.
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EE. UU. respalda la soberanía de Japón sobre islas en disputa que visitó Putin
Estados Unidos reconoce la soberanía de Japón sobre unas islas en disputa que visitó el presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó este viernes el embajador de Washington en Tokio. El mandatario ruso viajó el jueves al archipiélago en cuestión, que Moscú denomina Kuriles del Sur y que las autoridades japonesas llaman Territorios del Norte. Allí visitó una escuela y una planta procesadora de pescado, e incluso degustó caviar.
Luego de la visita, ambos países intercambiaron duras críticas sobre la soberanía de estas islas que son centro de una disputa bilateral desde hace décadas. “Estados Unidos se mantiene firme en su apoyo a su aliado más importante y en su reconocimiento de la soberanía japonesa sobre los Territorios del Norte”, afirmó el embajador George Glass en la red social X.
“En un momento en que la Alianza entre Estados Unidos y Japón se dedica a fomentar la prosperidad en toda la región del Indo-Pacífico, nos oponemos firmemente a cualquier acción que socave su paz y estabilidad”, agregó el diplomático. Las relaciones entre Rusia y Japón se han visto afectadas durante años por estas islas de las que la Unión Soviética se apoderó en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.
La visita de Putin fue la primera de un presidente ruso desde la de Dmitri Medvédev en 2010.
“Los Territorios del Norte son parte inherente del territorio de Japón, tanto desde el punto de vista histórico como según el derecho internacional”, protestó la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
El país asiático incluso convocó al embajador de Rusia.
La legación diplomática rusa en Japón informó que su representante reafirmó que las islas son “parte integrante de la Federación Rusa” y que el viaje de Putin a ese lugar no era “un asunto para discutir con otros países”.
Disputa territorial
Rusia y Japón intercambiaron duras críticas el jueves tras la primera visita del presidente ruso Vladimir Putin al archipiélago de las Kuriles, en el centro de una disputa entre ambos países desde hace décadas. Las relaciones ruso-japonesas están marcadas por tensiones en torno a cuatro de estas islas en el Pacífico Norte de las que se apoderó el ejército soviético en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.
Putin viajó el jueves a Iturup, una de las islas en disputa, llamadas Kuriles del Sur, por Rusia, y Territorios del Norte, por Japón. Allí visitó una escuela y una planta procesadora de pescado, e incluso degustó caviar.
“Qué buen clima tienen aquí, es como un resort”, dice Putin en un video difundido por el Kremlin.
Se trata de la primera visita de un presidente ruso a este territorio desde la realizada por Dmitri Medvédev en 2010.
Tokio reaccionó con firmeza al viaje de Putin: “Hiere los sentimientos del pueblo japonés y es absolutamente inaceptable”, declaró la primera ministra japonesa Sanae Takaichi.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, convocó al embajador de Rusia en Japón, Nikolái Nozdrev, para expresarle su “enérgica protesta”.
Moscú desestimó las críticas de Tokio.
La portavoz de la diplomacia rusa, María Zajárova, calificó las declaraciones de Tokio como “jurídicamente infundadas” y acusó al gobierno japonés de tener una “política antirrusa rayana en la hostilidad”.
“Tokio vuelve a estar obsesionado con discursos revisionistas”, añadió.
Tras el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania en febrero de 2022, Japón había dicho, por primera vez desde 2003, que la parte más meridional de las Kuriles estaba “ocupada ilegalmente”.
La ONU pide “moderación”
La ONU, a través de la portavoz del secretario general António Guterres, recordó que se trata de un asunto bilateral entre Estados miembros e instó a ambos a actuar con “moderación” y evitar acciones que puedan agravar las tensiones.
Putin viajó a Iturup un día después de ir a la cercana isla rusa de Sajalín, donde la Marina realizaba maniobras.
Mientras estuvo en Sajalín, celebró una reunión “sobre la garantía de la seguridad de las fronteras orientales de Rusia”, informaron los medios estatales.
Los lazos entre Japón y Rusia se deterioraron tras las sanciones de Tokio a Moscú por la guerra en Ucrania, que Putin calificó el miércoles de “injustificadas”.
“Japón ha identificado a Rusia como una gran fuente de amenazas. Me gustaría señalar que no estamos amenazando a Japón (...) Por el contrario, (Japón) tiene reclamos territoriales contra nuestro país”, afirmó el mandatario ruso.
Rusia se ha acercado a China recientemente, y sus fuerzas navales y aéreas realizan maniobras conjuntas en zonas próximas a Japón, lo que obliga a los aviones japoneses a despegar en modo de alerta cientos de veces al año.
Corea del Norte, que este mes denunció el refuerzo militar de Japón, ha enviado soldados y municiones para apoyar el esfuerzo bélico de Rusia frente a Ucrania.
Desde 1945, Tokio invoca el tratado de 1855 por el que la Rusia zarista y Japón fijaron su frontera justo más allá de las cuatro islas disputadas: Iturup, Kunashir, Shikotan y Habomai.
Rusia, por su lado, se ampara en la conferencia de Yalta de febrero de 1945, en la que los Aliados acordaron que las Kuriles serían cedidas a la Unión Soviética a cambio de que entrara en guerra contra Japón.
Unos 20.000 ciudadanos rusos viven en las Kuriles, que poseen yacimientos de oro y plata y ricas zonas de pesca, y que ganaron importancia estratégica durante la Guerra Fría.
Fuente: AFP.
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Rusia y Japón reavivan disputa territorial tras visita de Putin a las islas Kuriles
Rusia y Japón intercambiaron duras críticas este jueves tras la primera visita del presidente ruso Vladimir Putin al archipiélago de las Kuriles, en el centro de una disputa entre ambos países desde hace décadas.
Las relaciones ruso-japonesas están marcadas por tensiones en torno a cuatro de estas islas en el Pacífico Norte de las que se apoderó el ejército soviético en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.
Putin viajó el jueves a Iturup, una de las islas en disputa, llamadas Kuriles del Sur, por Rusia, y Territorios del Norte, por Japón. Allí visitó una escuela y una planta procesadora de pescado, e incluso degustó caviar.
“Qué buen clima tienen aquí, es como un resort”, dice Putin en un video difundido por el Kremlin.
Se trata de la primera visita de un presidente ruso a este territorio desde la realizada por Dmitri Medvédev en 2010.
Tokio reaccionó con firmeza al viaje de Putin: “Hiere los sentimientos del pueblo japonés y es absolutamente inaceptable”, declaró la primera ministra japonesa Sanae Takaichi.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, convocó al embajador de Rusia en Japón, Nikolái Nozdrev, para expresarle su “enérgica protesta”. Moscú desestimó las críticas de Tokio.
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La portavoz de la diplomacia rusa, María Zajárova, calificó las declaraciones de Tokio como “jurídicamente infundadas” y acusó al gobierno japonés de tener una “política antirrusa rayana en la hostilidad”.
“Tokio vuelve a estar obsesionado con discursos revisionistas”, añadió.
Tras el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania en febrero de 2022, Japón había dicho, por primera vez desde 2003, que la parte más meridional de las Kuriles estaba “ocupada ilegalmente”.
ONU pide “moderación”
La ONU, a través de la portavoz del secretario general António Guterres, recordó que se trata de un asunto bilateral entre Estados miembros e instó a ambos a actuar con “moderación” y evitar acciones que puedan agravar las tensiones.
Putin viajó a Iturup un día después de ir a la cercana isla rusa de Sajalín, donde la Marina realizaba maniobras.
Mientras estuvo en Sajalín, celebró una reunión “sobre la garantía de la seguridad de las fronteras orientales de Rusia”, informaron los medios estatales.
Los lazos entre Japón y Rusia se deterioraron tras las sanciones de Tokio a Moscú por la guerra en Ucrania, que Putin calificó el miércoles de “injustificadas”.
“Japón ha identificado a Rusia como una gran fuente de amenazas. Me gustaría señalar que no estamos amenazando a Japón (...) Por el contrario, (Japón) tiene reclamos territoriales contra nuestro país”, afirmó el mandatario ruso.
Rusia se ha acercado a China recientemente, y sus fuerzas navales y aéreas realizan maniobras conjuntas en zonas próximas a Japón, lo que obliga a los aviones japoneses a despegar en modo de alerta cientos de veces al año.
Corea del Norte, que este mes denunció el refuerzo militar de Japón, ha enviado soldados y municiones para apoyar el esfuerzo bélico de Rusia frente a Ucrania.
Desde 1945, Tokio invoca el tratado de 1855 por el que la Rusia zarista y Japón fijaron su frontera justo más allá de las cuatro islas disputadas: Iturup, Kunashir, Shikotan y Habomai.
Rusia, por su lado, se ampara en la conferencia de Yalta de febrero de 1945, en la que los Aliados acordaron que las Kuriles serían cedidas a la Unión Soviética a cambio de que entrara en guerra contra Japón.
Unos 20.000 ciudadanos rusos viven en las Kuriles, que poseen yacimientos de oro y plata y ricas zonas de pesca, y que ganaron importancia estratégica durante la Guerra Fría.
Fuente: AFP
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La cultura paraguaya brilló en Rusia
- Fotos: Gentileza
Un fotógrafo y un docente hablan sobre una muestra de cultura paraguaya realizada recientemente en Rusia en el marco del V Festival de la Cultura de los Países de América Latina y el Caribe, que se celebró en Moscú y San Petersburgo del 18 al 26 de julio pasado.
Se trata de Óscar Rivet, fotógrafo profesional que viajó desde Asunción invitado para la ocasión, y William Díaz, docente de español e inglés radicado en Rusia hace 13 años.
En sus fotografías, Díaz hace énfasis en todo lo que es la fauna, las tradiciones y el folclore del Paraguay.
Ambos fueron invitados por la gobernación de Moscú a través de la Embajada Paraguaya en la Federación Rusa. También hubo música y danzas tradicionales.
Las primeras dos presentaciones fueron en Moscú, en el parque Hermitage y en el zoológico de la capital rusa, uno de los más grandes de Europa. En tanto que la tercera fue en la ciudad de San Petersburgo.
MUESTRA SOBRE LA FAUNA
La presentación se basó en una muestra de lo más importante y representativo de nuestra fauna y los animales más emblemáticos de nuestro ecosistema, así como sobre la importancia de la preservación de la biodiversidad.
Bajo los lemas de “La fotografía es un puente que une culturas” e “Imágenes que generan conciencia”, Rivet llevó parte de nuestro país a Rusia, donde el público se mostró muy interesado y deseoso de conocer más sobre nuestra cultura.
Así, fueron exhibidas fotografías del yaguareté, pájaro campana, carpincho, urutaú, tuyuyú cuartelero, aguara guasu, ciervo de los pantanos, entre otros. También fueron exhibidas imágenes de la confección del poncho para’i de 60 listas, de la mano de la artesana Rosa Segovia, e imágenes de trabajos de ñandutí, de la mano de la artesana María Inés Salinas.
Los principales animales que maravillaron a la concurrencia fueron el canto del pájaro campana y el carpincho. Así también, fueron muy ponderadas por el público las artesanías hechas cien por ciento a mano como el poncho para’i y el ñandutí.
INTERÉS DEL PÚBLICO
“El público era muy curioso, culto y con mucho conocimiento. Gente muy leída, que al final de las presentaciones abordó con muchas consultas sobre las presentaciones”, destacó Rivet sobre la experiencia de llevar nuestra cultura a un lugar muy lejano y a un público ávido de conocer más sobre nuestras tradiciones.
Como una anécdota jocosa, Díaz se mostró sorprendido por el conocimiento que tenían muchos rusos de algunas peculiaridades de nuestro país. Así, por ejemplo, dijo que nos conocen debido a que muchos consideran que José Luis Chilavert fue el mejor portero de fútbol de la historia y que somos el único país que cuenta con una sopa sólida. Una persona también hizo una consulta sobre las misiones jesuíticas.
Por último, Rivet señaló que “quedé gratamente sorprendido con Rusia. Muchas historias, país ordenado y limpio. Me gustaría que podamos emular algo de todo aquí en nuestro querido Paraguay”.
Por su parte, Díaz refirió que, a pesar de haber formado una familia y estar consolidado en el país eslavo, “siempre uno extraña su país, su cultura, su idioma, su comida, su familia, sus amigos. Estamos no solo lejos, sino muy lejos. Esta actividad lo que hizo fue traer más cerca de mi corazón mi patria, mi familia, mis amigos, mi comida. Y eso cuenta mucho estando lejos. Estoy feliz con las decisiones que tomé y con quienes estoy, pero eso no cambia mi identidad y quién soy”.