Un Tribunal de Sentencia de Luque ha condenado a 30 años de cárcel al agente policial Lorenzo Vargas Giménez, acusado por el feminicidio de su pareja, María del Carmen Mendieta. El hecho se registró en J.A. Saldívar. La sentencia condenatoria se dictó en el Palacio de Justicia de Luque y la presidenta del colegiado fue la magistrada Dina Marchuk.
Tras unos días de realizarse el juicio oral y público para el referido agente policial, finalmente esta tarde se conoció la sentencia condenatoria para el acusado.
De acuerdo a los antecedentes del presente caso, la víctima fue encontrada muerta en J.A. Saldívar. Igualmente, la mujer ya había denunciado en cuatro ocasiones ser agredida físicamente por el citado agente del orden.
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La madre de la pareja del suboficial, Catalina González, en su momento había comentado que su hija en varias oportunidades intentó darle punto final a su relación con el padre de su hijo, pero que el hombre no le dejaba.
Ahora la defensa del condenado tiene la posibilidad de apelar la sentencia judicial y, en caso de ser así, será un Tribunal de Apelación el que tendrá que analizar si corresponde confirmar la sentencia condenatoria o, en su defecto, anular dicho fallo y ordenar que se vuelva a realizar un nuevo juicio oral y público.
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¿Dónde está mamá?
- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
- marianonin@gmail.com
Hay una silla que nadie volvió a ocupar, una cama que quedó tendida, un plato que, quizá, todavía alguien guarda en la cocina, porque a veces cuesta aceptar que ya no hace falta ponerlo en la mesa.
Y me da vueltas una pregunta que no aparece en ninguna estadística: ¿quién le explica a un niño que mamá no va a volver?
Hasta agosto en Paraguay 17 mujeres fueron víctimas de feminicidio.
Diecisiete nombres, historias que alguna vez tuvieron un cumpleaños, sueños, discusiones, abrazos, planes para el domingo y alguien que las esperaba en casa.
Y hay un número que me golpea todavía más fuerte: 33 hijos quedaron detrás de esas mujeres. 24 de ellos son menores de edad.
Detrás de cada uno hay una infancia que cambió para siempre.
Al final, cuando una madre es asesinada, no muere solamente la mujer.
Se rompe una familia, se quiebra la infancia.
Los números del Ministerio Público sobre feminicidios dados a conocer esta semana cuentan que 13 de las víctimas eran madres. Algunas murieron dentro de sus propias casas; otras, en la vía pública. Fueron asesinadas con armas blancas, armas de fuego, golpes y asfixia.
Pero ninguna estadística puede contar lo que sucede después.
Los números no pueden registrar el momento en que un niño pregunta por su madre, ni se puede medir el silencio de una casa después del crimen.
Nadie, absolutamente nadie puede poner en una planilla el miedo con el que una hija volverá a escuchar una discusión, tampoco podrá explicar cómo se aprende a crecer cuando la persona que debía enseñarte a vivir fue arrancada de tu vida.
Y entonces aparecen otras cifras.
25 tentativas de feminicidio. Son las mujeres que sobrevivieron y que tuvieron una segunda oportunidad.
Hoy deberíamos aprender a ver las señales, a enseñarle a nuestras hijas que las discusiones, las peleas pasadas de tono y los golpes no son normales. Que el control a veces se disfraza de amor, de celos presentados como preocupación.
En todos los casos el principal error es esperar a que ocurra la tragedia para entender que había señales.
Los datos dicen que los principales agresores fueron parejas y exparejas.
Eso también debería obligarnos a mirar más cerca.
En la mayoría de los casos el peligro no está en una calle oscura ni viene desde un desconocido. A veces tiene la llave de la casa, conoce la rutina… y alguna vez hasta dijo “te amo”.
Por eso hablar de feminicidio no puede ser solamente hablar de mujeres asesinadas.
Tenemos que hablar de prevención, de educación, de protección.
De intervenir antes. De entender que una amenaza no es una exageración cuando quien la recibe tiene miedo.
Pedir ayuda no debería convertirse en una carrera contra el tiempo.
Hoy hay 17 mujeres menos. Pero también hay 33 hijos que tendrán que aprender a vivir con una ausencia que ellos nunca eligieron.
Veinticuatro son niños.
Y cuando pienso en ellos, me cuesta volver a mirar estas cifras como simples números.
Debemos dejar de contar a las mujeres muertas y los niños huérfanos.
El desafío es conseguir que la próxima estadística sea cero.
Que ninguna silla quede vacía para que ningún niño tenga que aprender tan pronto el significado de la palabra feminicidio.
Una vida salvada no aparece en ninguna estadística. Pero alguien vuelve a casa.
Una madre vuelve a abrazar a sus hijos.
Y una silla... vuelve a estar ocupada.
Pero esa es otra historia.
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Tribunal absolvió por duda razonable a exjueza acusada por prevaricato
Un tribunal de Sentencia, integrado por los jueces Rossana Maldonado, Juan Ortiz y Lourdes Garcete, decidió absolver de culpa y pena por duda razonable a la exjueza en lo civil, Tania Irún. La exmagistrada fue juzgada por el presunto delito de prevaricato tras entregar más de 310.000 hectáreas de tierra a empresas de maletín en Alto Paraguay.
De acuerdo con el colegiado, el Ministerio Público no logró probar qué motivación o interés habría llevado a la procesada a dictar la resolución cuestionada.
Tanto la querella como la Fiscalía adelantaron que analizarán los argumentos del tribunal de Sentencia para apelar el fallo judicial. En caso de ser así, un tribunal de Apelación definirá si corresponde que otro tribunal de Sentencia vuelva a juzgar a Irún.
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Jueces contra el voto de ministros
Los jueces de Sentencia Rossana Maldonado, Juan Ortiz y Lourdes Garcete desmeritaron los votos de los ministros de la Corte Suprema de Justicia, Luis María Benítez Riera y Manuel Ramírez Candia, integrantes de la Sala Penal. Ambos ministros, en su calidad de miembros del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), habían señalado que la entonces jueza Tania Irún violó la ley de seguridad fronteriza, motivo por el cual se había resuelto su destitución.
Con esta sentencia de absolución, los magistrados contradijeron el criterio de los dos ministros de la máxima instancia judicial.
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Ciberestafas: delincuentes usan promos de gancho y se valen de códigos de seguridad para acceder a cuentas
El comisario Diosnel Alarcón, jefe del Departamento contra el Cibercrimen, compartió hoy una guía para no caer en estafas y explicó en qué consiste la “ingeniería social”.
“Ingeniería social es cuando el delincuente tiene un cúmulo de información acabada de la persona para poder atacar”, detalló este martes en el programa “Arriba hoy” de canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
En ese sentido, mencionó que el estafador sabe tu nombre y apellido, número de teléfono, tiene tu fotografía, conoce lugar de trabajo, quienes son tus compañeros de trabajo, incluso a qué colegio van tus hijos o donde trabaja su señora o tu esposo. “Tiene información privilegiada”, indicó.
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Incluso sabe qué telefonía usás. “Por eso cuando llama, le llama por su nombre y se presenta como funcionario de dicha telefonía y ofrece un gancho apetecible como saldo ilimitado, internet con alta velocidad, no pagar por tres meses, bajar la promoción”, señaló.
El segundo paso consiste en hacer confirmar el código de seguridad. Te dice que para acceder a la promoción vas a recibir un código por mensaje.
“Es para que la persona pueda recibir un código de seguridad que luego utilizan ellos para quedarse con el WthasApp la cuenta bancaria u otro servicio que envía un token al usuario para activarse posteriormente”, precisó el experto.
El código se recibe en el correo electrónico o en el WhatsApp y ese código es lo que el ciberdelincuente necesita para “secuestrar” el WhasApp, añadió.
De manera a no caer en engaños, recordó que están las llamadas gratuitas de las telefonías con las cuales se pueden llamar a confirmar si existe dicha promoción. Pero nadie llama a confirmar la veracidad del ofrecimiento.
“Yo tengo que cortar toda llamada en ese momento, porque nadie garantiza que sea de la telefonía o la entidad o de la empresa que te están llamando”, apuntó el especialista.
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Reportan 17 feminicidios y 25 tentativas en lo que va del año en Paraguay
Este lunes, el Ministerio Público reportó un total de 17 víctimas de feminicidio en lo que va del 2026, así también, suman 25 tentativas de feminicidio en el mismo periodo. En cuanto a los afectados indirectos, estos casos de violencia contra la mujer han dejado a 33 hijos huérfanos, de este número, 24 son niños, niñas y adolescentes.
Según el Programa de Datos Abiertos del Ministerio Público, a nivel país se tienen 16 causas abiertas por feminicidio, de los cuales, en uno de los casos se investiga por el crimen de dos mujeres. Lastimosamente, la mayoría de los ataques fueron cometidos por personas del mismo entorno íntimo.
“En el recuento preliminar, con el hecho ocurrido ayer domingo, tenemos 17 víctimas de feminicidio y otros 25 casos de tentativa de feminicidio. Además, se registraron seis casos de agresiones graves que están siendo investigados y un hecho en el que un adolescente, preliminarmente, está siendo investigado como homicidio”, dijo Elida Favole, directora de transparencia y políticas de géneros, en canal Trece
Se pudo contabilizar que del total, 13 mujeres asesinadas eran madres, quienes dejaron un total de 33 hijos huérfanos, de los cuales, 24 son niños, niñas y adolescentes. En cuanto al vínculo con las víctimas, pertenecían al círculo íntimo o familiar: 7 exparejas; 6 parejas; 1 padrastro; 1 hijo y 2 conocidos.
“Es preocupante la situación porque ayer se registró un niño de 12 años, que está calificado como homicidio doloso y también tenemos otros niños que fueron víctimas indirectas. La víctima más joven en el caso de feminicidio tenía 12 años. Lastimosamente, hay que señalar que en 10 casos tenemos ensañamientos”, puntualizó.
Se pudo constatar que 16 de las víctimas eran de nacionalidad paraguaya, una de nacionalidad brasileña y dos pertenecían a comunidades indígenas. Nueve casos fueron en el departamento Central, tres en Concepción, dos en Canindeyú, una en Alto Paraná, uno en Caazapá y uno en Asunción.