Wilson Scappini, el guardia de seguridad que acabó con la vida de una jueza en la ciudad de Hernandarias, era consumidor de crack y ya tenía antecedentes por consumo de drogas. En el relato que brindó a las autoridades, el mismo confirmó que había intentado suicidarse en más de una ocasión.

En la mañana de este domingo se concretó la detención del autor confeso del asesinato de la jueza Diana Mereles, quien ayer fue encontrada sin vida en su despacho en el Juzgado de Primera Instancia de Hernandarias.

Se trata de Wilson Miguel Scappini Villalba, de 28 años de edad, quien se desempeñaba como guardia de seguridad de la citada dependencia judicial de Alto Paraná.

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Al ser entrevistado por los periodistas, el mismo admitió haber cometido el crimen a raíz del consumo de estupefacientes. “Se apoderó un ser de mi cuerpo por la culpa de la droga”, dijo.

Según lograron confirmar los investigadores, Scappini era consumidor de crack e inclusive se encontraron varios moñitos de esta droga en la escena del crimen. Así también, llegó a tener antecedentes de drogadicción y se había abierto un sumario administrativo en su contra.

La fiscala Natalia Montanía comentó al canal C9N que luego de conversar con el joven el mismo le confesó que contrató a unas mujeres que ofrecían servicios sexuales para que lo acompañaran ayer en su lugar de trabajo. Cuando la jueza se disponía a salir del recinto, tuvo miedo de ser descubierto y por ello se apresuró para salir a su encuentro. Fue en ese preciso momento cuando, en un aparente arrebato de desesperación, tomó la decisión de asesinar a Mereles utilizando una piedra que tenía al alcance.

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