Ryan Shanks y Francis Hintermann

A pesar del creciente ecosistema de dispositivos, software y servicios para hogares, todavía no hemos visto un crecimiento explosivo en el mercado de hogares inteligentes. De acuerdo con una encuesta de Accenture a más de 6.000 personas en 13 áreas geográficas, 25% de los consumidores de productos y servicios de hogares inteligentes se consideran a sí mismos “exploradores” (lead adopters), mientras que el 63% dice ser “navegante” (seguidores). Debido a ello, la industria de hogares inteligentes está atrapada en la fase de adopción inicial y tiene dificultades para moverse al mercado masivo.

Usando la encuesta de Accenture como punto de partida, observamos directamente a 40 individuos en sus hogares para examinar sus comportamientos, rutinas y comunicación alrededor de la tecnología. Después pusimos a prueba nuestros hallazgos con más de 25 clientes globales durante sesiones de innovación estratégica en nuestro centro de investigación y desarrollo, y usamos su retroalimentación para refinar nuestra visión.

RESULTADO

Lo que encontramos es que muchos consumidores están atrapados entre dos deseos en competencia: el deseo de conexión, eficiencia y entretenimiento, y el deseo de evitar que la tecnología se vuelva demasiado presente. La mitad de los sujetos analizados con edades de 18 a 34 años se preocupaban de depender demasiado de la tecnología, mientras que el 43% en el mismo grupo de edad temen que los dispositivos inteligentes saben demasiado sobre ellos. La mitad de las personas a las que encuestamos, de todas las edades, dijeron que la tecnología en el hogar puede volverlos perezosos.

El diseño y marketing de productos para hogares inteligentes deben tomar en cuenta estas tensiones. Las compañías deberían considerar estas mejores prácticas:

1. Enfocarse en la comodidad: Los productos y servicios para hogares inteligentes hacen la vida más segura y fácil. Sin embargo, hay otra necesidad a considerar: la comodidad. Cuando preguntamos qué les hace sentir seguros en casa, muchas personas señalaron objetos que señalan comodidad como velas y cobijas. Las compañías pueden mejorar el diseño de sus productos al entender las conexiones entre seguridad y confort en el hogar.

2. Explicar claramente los beneficios y para quiénes son: Un producto de hogar inteligente necesita hacer una conexión clara entre la tecnología y el beneficio para el consumidor. Por ejemplo, los termostatos Nest pueden decirles a los usuarios cuánta energía está usando su casa, recordarles que cambien filtros y cambiar automáticamente entre sistemas de calefacción (digamos, una bomba de calor y un horno de aceite de calefacción). A las personas mayores con problemas crónicos de salud, Amazon Echo puede recordarles tomar su medicina en un momento específico todos los días.

3. Brindar herramientas fáciles de usar: Al diseñar, considere estas preguntas: ¿Qué tan intuitivo es el sistema para que lo usen personas no expertas? Por ejemplo, si las luces en la casa están programadas para encenderse a las 17:00 durante el invierno, ¿qué tan fácil es modificar el horario de encendido cuando las estaciones cambien? ¿Qué tanta responsabilidad tiene el usuario sobre el mantenimiento del sistema? ¿Qué tan bien responde su servicio a clientes?

4. Ser inteligentes con los datos: Darles a los usuarios un beneficio tangible de recolectar sus datos ayudará a tranquilizar sus preocupaciones respecto a la privacidad. Con un colchón inteligente, por ejemplo, los usuarios podrían estar más inclinados a compartir sus datos si el colchón les brinda algo a cambio (como ajustar automáticamente la temperatura y firmeza con base en su ciclo de sueño). Sin embargo, las compañías deben ser transparentes acerca de cómo están usando datos para ofrecer un beneficio tangible, relevante e inmediato. Si quieren ser invitadas a los hogares de las personas, deben entender lo sagrado y personal que es el hogar.

(Ryan Shanks es director ejecutivo de The Dock, el centro global de investigación, desarrollo e innovación de Accenture en Dublin. Francis Hintermann es director ejecutivo global de Accenture Research).