Jennifer Porter

Sabemos que los líderes necesitan autoconciencia para ser efectivos. Ser autoconsciente requiere entender las propias fortalezas, debilidades, sentimientos y valores –al igual que su efecto en las personas–.

Sin embargo, la autoconciencia es inútil sin una habilidad igualmente importante: la autogestión. La autogestión es la elección consciente de resistirse a una preferencia o hábito, para en lugar de este demostrar un comportamiento más productivo.

Es un proceso de cuatro pasos que requiere que usted:

1. Esté presente: Ponga atención a lo que está sucediendo en este momento.

2. Esté autoconsciente: ¿Qué está viendo, escuchando, sintiendo, haciendo, diciendo y considerando?

3. Identifique un rango de opciones de conducta: ¿Qué quiere hacer a continuación? ¿Cuáles son las posibles consecuencias de cada acción? ¿Qué retroalimentación ha recibido que pudiera informar sus decisiones? ¿Cuáles son algunas alternativas que pudiera tomar?

4. Elija los comportamientos más productivos: ¿Qué comportamiento generará el mejor resultado, incluso si no es el comportamiento más fácil para usted?

Comportarse en formas que no están alineadas con sus preferencias puede hacerlo sentirse incómodo y poco hábil. Operar en formas que contradicen nuestros hábitos puede evocar reacciones similarmente negativas. A pesar de estas barreras, el autocontrol es una habilidad que puede aprenderse.

Así es como debe empezar:

* Decida en dónde quiere autogestionarse: Identifique circunstancias en la que su actual enfoque no está funcionando tan bien como usted quisiera.

* Reflexione respecto a lo que está impulsando su falta de autogestión: En esas situaciones, note cómo se siente, qué es lo que quiere y cómo está interpretando lo que sucede a su alrededor. ¿Qué está impulsando sus acciones? Usted podría estar tentado a omitir este paso de reflexión y pasar directamente a la planeación y la práctica, pero no lo haga. Entender por qué tomamos nuestras decisiones es crucial para cambiar esas elecciones.

* Considere sus opciones y cómo reacciona a ellas: En lugar de su comportamiento estándar, ¿qué más podría hacer? ¿Cuál es su reacción a esas opciones? Note cómo sus preferencias y hábitos se muestran aquí, y pregúntese qué es lo que está tratando de evitar cuando cae en esos hábitos y preferencias.

* Haga un plan: Ahora que sabe qué es lo que quiere cambiar, entiende qué es lo que lo impulsa y ha identificado algunas opciones, piense en pasos concretos que pueda dar.

* Practique: Crear nuevos hábitos requiere práctica. Al mismo tiempo, explore sus reacciones ante la práctica. ¿Qué puede aprender de lo que está haciendo, y de cómo está reaccionando, que pueda orientar la perseverancia de esa práctica?

* Repita el proceso: Regrese al paso dos y observe sus esfuerzos, reflexione sobre sus elecciones, revise el plan y practique más. Cada vez aprenderá un poco más acerca de cómo opera, qué impulsa su comportamiento y cómo puede mejorarlo.

Para ser tan efectivos como sea posible, los líderes necesitan ir más allá de la autoconciencia, hacia la autogestión. Comience reconociendo sus acciones actuales, considerando alternativas y dedicando el trabajo necesario para resistir lo que pudiera ser más familiar o cómodo.

(Jennifer Porter es socia directiva de The Boda Group).