Sian Beilock

Incontables hombres y mujeres talentosos han fracasado en una entrevista laboral, echado a perder una presentación o fallado el disparo ganador cuando la presión estaba encendida. Después de estas situaciones, hay algo que inevitablemente escuchará decir a las personas: “Es que estaban demasiado ensimismados”. Tan cierto como pueda ser, ¿qué es realmente lo que significa?

Su corteza prefrontal, que se encuentra en la parte de su cerebro situada justo encima de sus ojos, es el centro de nuestra fuerza cognitiva, impulsando nuestra habilidad de enfocarnos en la tarea que realizamos. Cuando estamos realizando labores que hacemos todos los días, muchas veces –al contrario de lo que cabría esperar– no estamos poniendo atención a los detalles de lo que realizamos; nuestra corteza prefrontal está funcionando principalmente en piloto automático. Sin embargo, en tiempos de intenso estrés, como un juego de postemporada, una gran presentación o entrevista de trabajo, su corteza prefrontal puede ponerse en sobrecarga. Comenzamos a enfocarnos en los pequeños detalles de nuestro desempeño, tratando de asegurar un resultado óptimo, y alteramos lo que de otro modo habría sido fluido y natural.

DETALLES IMPORTANTES

¿Qué puede hacer cuando su corteza prefrontal se vuelve caótica? Primero, cuando esté a punto de entrar en una situación estresante después de que ha practicado la tarea hasta perfeccionarla, no piense en exceso lo que sigue. En lugar de ello, dese un momento para enfocarse en algo más. Haga un crucigrama. Piense en las vacaciones que tomará el próximo mes. Haga cualquier cosa que le impida atorarse en los detalles de lo que está por realizar: si nota que está empezando a pensar de más, trate de cantar una canción o repetir un mantra de una sola palabra.

También puede recordarse que esos síntomas físicos antes de un evento importante –por ejemplo, sudor en las manos o un corazón acelerado– son buenas señales. Significan que usted está listo para el desafío que se aproxima. La investigación muestra que encuadrar estas respuestas físicas como algo positivo puede ayudar a las personas cuando más importa.

LA TÉCNICA DE JACK

Por supuesto, no puede ponerse a cantar a mitad de una entrevista. Y cuando está sentado frente a su jefe durante una gran junta o presentación, no puede pedirle que se una a usted para repetir el mantra. En momentos cuando necesita ser más discreto, pruebe algunas tácticas internas para mantener activada su corteza prefrontal. Enfóquese en el punto más importante que necesita transmitir. Si está excesivamente autoconsciente, piense acerca del dedo meñique de su pie –una técnica que un psicólogo deportivo me comentó que usaba el famoso golfista Jack Nicklaus para no enfocarse en exceso durante golpes simples en el campo.

Todas estas técnicas solo lo ayudarán si usted está bien preparado. Es crucial replicar y practicar bajo condiciones similares. Para escenarios que no sean individuales –como una presentación o entrevista– puede pedirle a un pequeño grupo de compañeros que lo ayuden a hacer una prueba.

Y si se pone nervioso, recuerde: no es el fin del mundo. Podría quedar decepcionado o incluso en vergüenza, pero como la mayoría de las cosas en la vida, es una experiencia de aprendizaje.

(Sian Beilock es presidenta del Barnard College, científica cognitiva y autora de “How the Body Knows Its Mind”).