Daisy Wademan Dowling

Es una de las preguntas que más temen las madres y padres trabajadores, y sucede todos los días, alrededor de las 3 p.m.: “Entonces, umm … ¿qué vamos a hacer para la comida?”.

Después de que corre a casa desde la oficina, se siente imposible hacer que todos se reúnan a comer, y usted probablemente no tiene el ánimo para pelear con su niño sobre la necesidad de comer brócoli.

Afortunadamente, hay una mejor forma. Al usar las siguientes tácticas, puede reducir su sensación de estrés y hacer que ocurran más comidas en familia.

1. Vuélvalo una prioridad: En su calendario, marque las horas vespertinas que quiere pasar en la comida con su familia, al igual que los tiempos para compra de abarrotes y preparación de los alimentos.

2. Comprométase: Quizá comprométanse a reunirse para comer una vez a la semana. O quizá sea un desayuno familiar en lugar de una comida, y tal vez la comida en sí incluya horno de microondas, recalentado o platos desechables. El punto es comer juntos con regularidad.

3. Defina nuevas reglas: “Todos recibirán la misma comida. Si eliges no comer lo que se sirve en esta comida, puede esperar a la siguiente. Si te quejas, lavarás los platos”. Si usted toma una posición firme, las comidas serán más sencillas y placenteras.

4. Ahorre tiempo siempre que pueda: Compre frutas y vegetales precortados. Ponga los alimentos esenciales en la lista de envíos automáticos de Amazon.com. Pruebe un servicio de entrega de abarrotes a domicilio.

5. Practique las botanas estratégicas: Si está muriendo de hambre cuando sale del trabajo o si los niños están hambrientos cuando llega a casa, será tentador recurrir a la comida para llevar y los menús de comida rápida.

Para evitarlo, lleve algunas botanas no perecederas en su bolso de trabajo y prepare unos aperitivos saludables mientras cocina.

6. Use el enfoque de “añadir cosas saludables”: Si salió tarde del trabajo y decide pasar por comida para llevar de camino a casa, sírvala con rebanadas de zanahoria, naranja y vasos de leche.

7. Dele una labor a todos: Mientras usted prepara la comida, haga que su hijo en edad preescolar ponga las servilletas de papel en la mesa o que su hija de secundaria haga la ensalada. Incluso podría dejar que los niños preparen la comida por sí mismos.

8. Tenga una comida para emergencias: Un omelette y ensalada. Un burrito congelado y una pieza de fruta. Sin importar lo que sea, siempre tenga los ingredientes a la mano.

9. Etiquétela: Llámela como quiera –“comida en familia”, “nuestra comida familiar”,– pero defínala de algún modo y sea consistente. Ello hace que incluso la comida más sencilla y rápida se sienta parte de una mayor tradición familiar.

10. Enfóquese en los comportamientos tanto como en la comida: Aliente a los niños a esperar para comer hasta que todos estén sentados, a no interrumpir a quien está contando una historia, a usar sus servilletas y agradecerle a la persona que les pasa el cátsup.

11. Manténgala feliz: La comida familiar debería sentirse como un refugio ante las experiencias del día, así que mantenga las cosas positivas y deje que los niños decidan de qué hablar.

12. Manténgala breve: Cuando comience su nueva rutina, busque tan solo 15 minutos alrededor de la mesa. Ese tiempo aumentará naturalmente conforme sus hijos crezcan –y conforme la práctica de conectar a través de una comida en común se convierte en un hábito esencial y atesorado para cada miembro de la familia–.

(Daisy Wademan Dowling es fundadora y CEO de Workparent)