Shreya Kangovi

El nuevo modelo de negocio para la salud requiere que las organizaciones del ramo no solo atiendan los problemas médicos, sino también problemas sociales, como el hambre, la soledad y el trauma. Ello se debe a que este tipo de temas –conocidos como determinantes sociales de la salud, o SDOH, por sus siglas en inglés– son impedimentos clave para alcanzar aquellos resultados para los que las organizaciones de servicios médicos ahora reciben incentivos.

El número de programas de SDOH en sistemas de salud ha crecido más de diez veces en la última década. Esta respuesta significaría la clase de cambio que desde hace mucho han esperado los activistas sociales, excepto por una cosa: muchos de estos programas tienen un alto riesgo de fracaso porque carecen de planeación disciplinada.

PROGRAMA ESTANDARIZADO

En la University of Pennsylvania, mi equipo y yo hemos pasado la última década desarrollando IMPaCT, un programa estandarizado para los trabajadores de la salud. Hemos probado IMPaCT en varias pruebas clínicas aleatorizadas (esta es una) que demuestran mejoras consistentes en la calidad mientras reducen el número de días de hospitalización un 65%. Estos resultados se traducen en rendimientos de 2 dólares por cada dólar invertido anualmente en el programa.

He aquí nuestros aprendizajes al construir IMPaCT y ayudar a las organizaciones a alcanzar sus propias soluciones de SDOH:

1. Comenzar con un equipo pequeño: Solemos ver que los líderes de los servicios de salud le ceden el diseño de los programas de SDOH a un comité clínico o a una junta comunitaria de consejeros. Aunque la inclusión es esencial y refrescante, las desventajas del diseño por comité son bien conocidas. Es crucial involucrar diversas perspectivas mientras le otorga autoridad a aquellos con tiempo y pericia.

2. Definir los problemas con claridad: Muchos líderes, creyendo que los programas de SDOH son una cura para todo, omiten el paso de la definición de problema o enlistan docenas de resultados que esperan que mejoren con el programa. Nosotros enlistamos de antemano tres o cuatro problemas social y financieramente importantes, al igual que los resultados significativos esperados. Esto nos permitió atenderlos en el diseño del programa, medirlos en pruebas clínicas y traducir la mejoría en un rendimiento sobre la inversión.

3. Entender a los usuarios finales: Los usuarios finales de esos programas –personas de bajos ingresos– suelen carecer de voceros en los servicios médicos, así que es vital involucrarlos en la planeación. Una docena de conversaciones puede informar substancialmente el diseño del programa.

4. Estudiar los éxitos y fracasos previos: Aunque los programas de SDOH son recientes en los servicios médicos, no son un nuevo concepto. Investigadores sobre disparidades y científicos sociales tienen profunda experiencia en su diseño, implementación y evaluación. Los países en vías de desarrollo suelen aventajar a los Estados Unidos, ya que tienen mayor necesidad de brindar atención preventiva y de que sus programas de salud funcionen eficientemente.

5. Abrazar los manuales del programa y los “jams de diseño”: Bosqueje manuales de programa guías de fácil lectura en las que describa cómo aplicar su programa. Siga a los trabajadores; cuando se aparten de los protocolos, pregúnteles por qué y, si su argumento es sólido, considere revisiones. Reúnanse con todos los miembros del equipo para “jams de diseño” trimestrales, para revisar los manuales.

Estos programas no necesitan ser perfectos cuando se lanzan, pero si están planteados para fracasar, probablemente lo harán. Por eso es tan importante tratar de hacerlo mayoritariamente bien desde el inicio, y construir formas programáticas para corregir el curso cuando sea necesario.

(Shreya Kangovi es directora ejecutiva fundadora del Penn Center for Community Health Workers y profesora asistente de medicina en la Perelman School of Medicine de la University of Pennsylvania).