Scott Berinato y Gretchen Gavett

¿Qué sucede cuando los CEOs hablan sobre temas polémicos o incluso disienten directamente del presidente de los Estados Unidos? ¿Sus compañías sufren consecuencias sostenidas? ¿Boicots dañinos? Por el contrario, ¿los clientes –nuevos y actuales– abrazan entusiastamente sus marcas?

El precio de las acciones es una medición para evaluar qué tan dañino o beneficioso podría ser financieramente el tomar una postura. Para explorar la conexión entre los actos de los líderes y el desempeño de las acciones, observamos a más de una docena de compañías estadounidenses cuyos CEOs declararon públicamente una posición en temas que van desde leyes estatales que erosionan derechos LGBTQ (por ejemplo, en Indiana el Religious Freedom Restoration Act y en Carolina del Norte el Public Facilities Privacy & Security Act, también conocido como “ley de los baños”) hasta las evasivas declaraciones del presidente Donald Trump tras los enfrentamientos entre supremacistas blancos y contramanifestantes en Charlottesville, Virginia, y los esfuerzos del Justice Department para rescindir el Dream Act, la política federal que le ofrece a algunos migrantes traídos al país siendo menores de edad —los llamados “Dreamers”— una acción diferida respecto a su deportación. Reunimos datos diarios del cierre del precio de las acciones a lo largo de un periodo de cuatro meses, desde dos meses antes de la declaración de cada CEO hasta dos meses después, y mapeamos el cambio porcentual en el desempeño de las acciones. A continuación, comparamos los resultados de las acciones con los precios de cierre de la bolsa de valores en la que participan.

La mayoría de las compañías no vieron un ascenso o caída sostenida en el precio de sus acciones tras la declaración pública del CEO. Entre aquellas que sí lo experimentaron, la mayor parte vieron que el precio regresó a sus niveles previos antes de dos meses. Hubo algunas excepciones notables. Por ejemplo, John Schnatter, CEO de Papa John’s, se manifestó en contra de la NFL en noviembre del 2017, señalando que el mal manejo de la liga ante las protestas contra la injusticia racial realizadas por algunos jugadores durante el himno nacional estaba alejando a los consumidores y afectando las ventas de pizzas de la compañía durante las transmisiones. Las acciones cayeron drásticamente tras la declaración de Schnatter, quien renunció semanas más tarde, y las acciones continuaron una tendencia descendente durante los siguientes dos meses. En contraste, las acciones de Apple se elevaron tras la denuncia realizada en marzo del 2015 por su CEO, Tim Cook, respecto a las leyes de libertad religiosa en Indiana y Arkansas, manteniéndose altas durante el periodo que estudiamos.

Las acciones que observamos generalmente siguieron las alzas y caídas del mercado, sugiriendo que las fluctuaciones tras la declaración del CEO estuvieron seguramente asociadas con factores económicos normales. Una vez más, encontramos algunas excepciones: Por ejemplo, la posición de Comcast en apoyo de los “Dreamers” en septiembre del 2017, fue seguida por una drástica caída en el precio de las acciones, incluso aunque el índice Nasdaq se elevó. (Sin embargo, el apoyo de Microsoft hacia los “Dreamers” ese mes no estuvo asociado con una caída en el precio de sus acciones o una divergencia respecto a las tendencias generales del mercado).

Ciertamente, correlación no implica causación, y el mercado es una máquina compleja, con muchos factores que influyen en el precio. Sin embargo, los datos sugieren que evitar el activismo de los CEO a causa de preocupaciones sobre el desempeño de las acciones podría ser equivocado.

(Scott Berinato es un editor sénior y Gretchen Gavett una editora asociada sénior en Harvard Business Review).