ANDREW CHAMBERLAIN

Desde hace mucho tiempo, los economistas han argumentado que el dinero no compra la felicidad. Sin embargo, el salario sigue siendo un gran factor cuando consideramos en dónde trabajar. ¿Qué sabemos acerca de cómo un mayor pago influye en las motivaciones de los empleados?

Esa pieza de información puede ser la diferencia entre una fuerza laboral satisfecha y productiva, y otra que no lo es, costándole dinero a las empresas en el largo plazo.

NO PUEDE COMPRAR LA FELICIDAD

En Glassdoor tenemos una singular ventana hacia el mercado laboral, pues empleamos reseñas y encuestas salariales para reunir información acerca de las compañías y el sentimiento de los empleados. El resultado es una riqueza de información del mundo real, que nos permite identificar los factores, más allá del pago, que realmente impulsan la felicidad en el trabajo.

Uno de los resultados más sorprendentes que encontramos es que, a lo largo de todos los niveles de ingreso, el principal predictor de la satisfacción laboral no es el pago: es la cultura y los valores de la organización, seguidos de cerca por la calidad del liderazgo de alto nivel y las oportunidades de carrera en la compañía.

PRIORIDADES DIFERENTES

Aunque el dinero no es un impulsor principal de la satisfacción de los empleados, las prioridades de una persona en el lugar de trabajo cambian conforme se elevan sus ingresos. Nuestros datos sugieren que las personas de mayores ingresos tienen más probabilidades de querer que sus empleadores compartan sus valores y creen una imagen positiva de la compañía.

Otros factores cuya importancia aumenta con el salario incluyen la calidad de la alta dirección y la relevancia de las oportunidades de carrera. En los mayores niveles de pago, los trabajadores claramente le dan mayor énfasis a la cultura y las preocupaciones de largo plazo, como el liderazgo y las oportunidades de desarrollo, en lugar de las preocupaciones cotidianas, como el pago y el equilibrio entre vida y trabajo.

En contraste, el equilibrio vida-trabajo declina en importancia en los niveles de mayores ingresos, y quienes los reciben están más dispuestos a ceder el tiempo de descanso a cambio de ingresos laborales.

ENFÓQUESE EN LA CULTURA SIN COMPROMETER EL PAGO

Aunque el salario no es el impulsor más importante de la satisfacción de los empleados, estos resultados no sugieren que los empleadores puedan ignorarlo. La compensación y los beneficios podrían tener menos poder predictivo que otros factores respecto a la satisfacción de los empleados, pero siguen siendo el factor principal que consideran quienes buscan trabajo, al evaluar empleadores potenciales, particularmente aquellos buscadores de trabajo que sopesan ofertas en competencia. Para que los empleadores puedan atraer talento, ofrecer salarios y beneficios competitivos sigue siendo crítico.

Sin embargo, una vez que los empleadores comienzan a ofrecer un pago en el rango de las firmas competidoras, ¿Cuál es el siguiente paso para mejorar el ánimo, compromiso y productividad de los empleados? Nuestra investigación surgiere que nuevas modificaciones al paquete de compensaciones no suelen mejorar tanto la satisfacción, particularmente en el caso de los empleados de altos ingresos.

(Andrew Chamberlain es economista en jefe en el sitio de trabajos Glassdoor y director de investigación en Glassdoor Economic Research).

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