La capacidad de concentración es un rasgo valioso. Le ayuda a mantenerse enfocado en la tarea y hacer el trabajo rápidamente. Sin embargo, demasiada concentración puede ser un problema: drena su cerebro de energía, lo hace menos cuidadoso hacia la gente y le impide ver lo que está sucediendo a su alrededor.
Cuando usted entra en su rutina diaria, estos efectos adversos no siempre pueden ser obvios. A continuación, se presentan algunos signos comunes de que podría estar concentrándose demasiado:
–No tiene tanta energía como de costumbre: Si usted percibe que se cansa demasiado a menudo, piense que puede estar abusando de la capacidad de su cerebro para concentrarse. Si usted siente como una fatiga general, puede intentar permitirse un tiempo para distraerse en su día a día. Una siesta corta puede darle de una a tres horas de mayor claridad.
–No consigue trabajar a pleno: la sola concentración no es suficiente para dar lo mejor de sí. Para administrar las demandas de su cerebro, debe hacer una pausa en su trabajo para que sus niveles de energía alcancen el pico máximo sólo cuando sea necesario. Esta gestión de la energía a menudo requiere entre un estado concentración y desconcentración: Necesita de un tiempo de desconexión en su día para que su cerebro integre experiencias que contribuyen a la autorrealización. Para hacerlo, tómese un tiempo para asegurarse de que todas las partes necesarias de usted están presentes (su enfoque, ambiciones, emociones lógicas y motivadas). ¿Qué parte de su trabajo hace que se sienta que está respondiendo a una decisión? ¿Qué le llena con un sentido de propósito?
Pase tiempo desconectado para permitir que su cerebro pueda combinar este sentido de sí mismo. Dé un paseo. Haga algo exploratorio para activar su apertura a las experiencias.
–No alcanzar sus metas: Visualizar sus metas le ayudará a alcanzarlas, pero cuando de centra demasiado en apagar los circuitos de imaginación de su cerebro, eso puede afectar su capacidad para lograr lo que busca. El desenfoque es también esencial para la simulación: Si para alcanzar su meta se requieren escenarios y técnicas de simulación, tendrá que "probar" y rechazar ideas diferentes hasta que esté satisfecho; concentrándose demasiado también puede ser contraproducente. Tome tiempo cada semana para imaginar cómo podría llegar a sus objetivos y para simular formas de llegar allí. Estos escenarios liberan su mente de un estado constante de concentración y le permiten preparar su cerebro para alcanzar sus metas.
–Sentirse fácilmente abrumado: Cuando se siente abrumado, puede ser porque se ha estado atrincherado en un la concentración durante demasiado tiempo, lo que reduce la flexibilidad mental que necesita para completar múltiples tareas a la vez. Para preparar su cerebro para dominar el arte de alternar entre tareas, hay que incorporar el hábito de desenfoque. La práctica de Mindfulness o simples ejercicios de estiramiento físico en el medio del día puede ayudarle a sentirse más relajado y aflojar su costumbre de aferrarse a la concentración.
(Srini Pillay es un entrenador ejecutivo y CEO de NeuroBusiness Group)

