TOMAS CHAMORRO PREMUZIC Y ADAM YEARSLEY
Gemma es extremadamente atenta y sensible. Le brinda mucha atención a las emociones de los demás y también es bastante optimista. Los colegas y el jefe de Gemma disfrutan tratar con ella, pues raramente se queja por algo y muestra elevados niveles de ciudadanía organizacional.
¿A quién no le gustaría contratar a Gemma? La mayoría de las personas considera que la personalidad de Gemma es un activo en cualquier contexto. La principal razón de ello es su elevada inteligencia emocional, o EQ (Coeficiente Emocional, por sus siglas en inglés), lo que explica todas las cualidades antes descritas.
Aunque las definiciones varían, el EQ se refiere a las habilidades intrapersonales e interpersonales que incluyen una elevada adaptación, sociabilidad, sensibilidad y prudencia. Miles de estudios científicos han brindado convincente evidencia de los beneficios de un mayor EQ en relación al trabajo, la salud y las relaciones.
Sin embargo, ¿un mayor EQ es siempre beneficioso? La mayoría de las cosas son mejores en moderación, y hay una desventaja para todo rasgo humano. Exploremos algunas de las implicaciones menos favorables del elevado EQ de Gemma.
-Menores niveles de creatividad e innovación: Aunque por supuesto es posible que las personas creativas sean emocionalmente inteligentes, las personas como Gemma suelen carecer de los necesarios niveles de inconformidad y originalidad que puedan llevarlas a desafiar el statu quo.
-Dificultad para dar y recibir retroalimentación negativa: La elevada preocupación empática de Gemma podría dificultarle ofrecer retroalimentación crítica o negativa hacia otros. Adicionalmente, las personas con un elevado índice de EQ pueden tener la cabeza tan fría que pudieran ser indiferentes a cualquier retroalimentación negativa que reciban.
-Reticencia a herir susceptibilidades: Los roles de liderazgo de alto nivel requerirán la habilidad de tomar decisiones impopulares a menudo, de traer cambios y enfocarse en lograr resultados, incluso a expensa de sacrificar las relaciones con los empleados. Esto requiere decisiones impopulares, y personas como Gemma, que están más enfocadas en llevarse bien que en avanzar, tienen menos probabilidades de tomarlas.
-La habilidad de manipular a otros: El elevado EQ de Gemma podría ayudarla a ser empática y brindar un mensaje que se sienta bien para la audiencia. Sin embargo, llevándolo demasiado lejos, esto puede pasar de solo influir en otros a recurrir a tácticas de manipulación.
-Una aversión al riesgo: Entre mayor sea su EQ, es más probable que usted resista sus impulsos y tome decisiones medidas. Niveles extremos de autocontrol se traducirán en un perfeccionismo contraproducente y una evasión de riesgos.
Para ser claros, Gemma es sin lugar a dudas una empleada muy deseable, pero su extremadamente alto EQ la vuelve más adecuada para roles en los que sea crucial sentir sus necesidades emocionales y las de los demás. Esto no implica que alguien como Gemma no podría aspirar a un rol de alto liderazgo: quizá solo requiera una buena cantidad de autoinstrucción.
No hay duda de que el EQ es un rasgo deseable y altamente adaptable. Sin embargo, obsesionarse con un EQ elevado creará una fuerza de trabajo de grandes seguidores y buenos gerentes, no necesariamente de líderes visionarios y agentes de cambio.
(Tomas Chamorro-Premuzic es el CEO de Hogan Assessment Systems, profesor de psicología de negocios en el University College London y miembro de la facultad de Columbia University. Adam Yearsley es el líder global de manejo del talento en Red Bull).