Sandra L. Robinson and Kira Schabram
Los efectos negativos del bullying, el acoso y otros comportamientos agresivos en los lugares de trabajo se están volviendo más conocidos; pero otra forma de tormento, más silenciosa, en realidad es más común: el ostracismo.
Las investigaciones indican que, en un período de seis meses, un 71% de los profesionistas experimenta algún grado de exclusión o aislamiento social. Las investigaciones también han mostrado que experimentar ostracismo en el lugar de trabajo puede ser más dañino psicológicamente que ser objeto de un comportamiento agresivo más directo.
El ostracismo puede tener un efecto pronunciadamente negativo en su trabajo, principalmente porque la mayoría de nosotros responde a esta clase de tratamiento con una retirada psicológica. Esto puede implicar un menguante sentido de motivación y compromiso hacia la tarea que realizamos, o hacia su equipo o compañía.
Entonces, ¿qué hacer si cree ser la víctima de esta clase de comportamiento? Hemos identificado una serie de estrategias que puede usar si siente que está siendo intencionalmente dejado fuera o le están haciendo la ley del hielo en el trabajo.
El primer paso es cognitivo: desafíe cualquier suposición que pudiera llevarlo a culparse a usted mismo por la situación. Entienda que el grado en que lo lastime un episodio de ostracismo depende enteramente de cómo perciba la situación y su amenaza hacia usted.
Algunos comportamientos más activos pueden cambiar su experiencia de la situación.
Primero, busque apoyo social. Además de las conversaciones que tenga con colegas para tratar de descubrir lo que está sucediendo, encuentre a personas que sí valoren sus contribuciones al equipo –o que lo valoren socialmente– y pase más tiempo con ellas.
En términos de logística, si lo están dejando fuera de conversaciones o reuniones donde se comparte información importante, encuentre otras formas de obtenerla. Cree una red laboral más amplia, de forma que pueda darle la vuelta a la persona difícil y obtener recursos de otras formas.
Si la situación persiste, documente lo que está sucediendo, como debería hacerlo con cualquier patrón de agresión, como el acoso o el bullying. Esto le dará una mejor oportunidad de tratar el tema con otros o con la persona que está haciendo la exclusión.
Una opción final es una confrontación directa con la persona que lo está excluyendo. Esto tiene sus riesgos, especialmente porque hay una buena probabilidad de que la persona no lo estuviera haciendo a propósito o de que, siendo intencional, no lo admita.
Naturalmente formamos lazos sociales más fuertes con algunas personas que con otras. Sin embargo, los lugares de trabajo demandan un cierto nivel de profesionalismo y respeto entre todos los miembros. Si las mismas partes lo están excluyendo por razones más allá de las normas sociales de su organización, usted necesita confiar en su instinto y usar las mejores prácticas de resolución de conflictos para tratar el tema con respeto mutuo y profesionalismo.
(Sandra L. Robinson es profesora de comportamiento organizacional en la Sauder School of Business de la University of British Columbia. Kira Schabram es profesora asistente de comportamiento organizacional en la Foster School of Business de la University of Washington).