• Jorge Zárate
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Acaban de remozar las paredes de las ruinas históricas del templo San Carlos de Borromeo y, para sumar atractivo al complejo que lo alberga, preparan un muelle mirador. También se esperanzan con que el mejoramiento de la Ruta Nacional PY04, que será la segunda vía con pavimento rígido del país, los ayude a romper el aislamiento que padecen. Piden, por tanto, que la mítica pieza de artillería del Ejército paraguayo sea exhibida en el sitio donde fue central en la defensa por más de dos años contra la Triple Alianza.

“¡Recuperó su hidalguía!”, define Vicenta Miranda, gestora cultural y guía turística de reconocida trayectoria en Humaitá, al evaluar los trabajos realizados por un equipo de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) en las ruinas del templo San Carlos de Borromeo de la localidad.

“Es necesario que tengamos siempre bien cuidado el patrimonio. Los turistas que llegan a cualquier destino son los embajadores, son los que van a hablar y van a difundir y si encuentran todo bien cuidado, el efecto será muy positivo”, se esperanza.

Édgar Paredes, responsable de la misión jesuítica de Trinidad, Itapúa, coordinó a los técnicos especializados en protección y conservación patrimonial que treparon con sumo cuidado andamios y las frágiles paredes del templo para devolverle su impronta.

MANTENIMIENTO PREVENTIVO

Según cuenta Miranda, “la idea es que localmente se conforme una cuadrilla que pueda realizar estos trabajos. Así que se llamó a voluntarios para aprender en forma teórica y práctica y se presentó un joven que ya los acompañó en la tarea”, apunta.

Maricarmen Couchonal, directora de Patrimonio de la Senatur, explica que “los trabajos consistieron en tareas de mantenimiento preventivo orientadas al control de la vegetación invasiva, ejecutadas conforme a criterios de conservación preventiva. La intervención incluyó una inspección previa, procedimientos manuales y localizados, monitoreo durante los trabajos y una verificación final, procurando evitar afectaciones sobre la mampostería y los componentes originales del monumento”.

Miranda agrega que fueron “intervenciones puntuales y de respuesta rápida que consiste en el arranque manual de malezas menores y el tratamiento específico con herbicidas de malezas de mayor desarrollo. Se tiene que cortar y poner el herbicida, procurando evitar que la vegetación afecte progresivamente la estructura patrimonial, porque sabemos que las raíces cuando van creciendo entre los ladrillos van a ir abriendo la estructura y, por supuesto, produciendo desprendimientos”, señala.

Equipo de trabajo que está realizando las labores de mantenimiento junto con la intendenta de Humaitá, Tely Villalba

MUELLE MIRADOR Y UN SUEÑO

La intendenta interina de Humaitá, Telésfora “Tely” Villalba (ANR), cuenta que “se continúa el trabajo de construcción de un muelle mirador que va a sumar también como un atractivo turístico para la zona. Este proyecto busca que el turista tenga vista panorámica al río Paraguay y a la fortaleza”.

Pero la posibilidad de la repatriación del cañón Cristiano anunciada por medios de comunicación del Brasil alentó la iniciativa de su emplazamiento en esta ciudad de unos 2.000 habitantes, que sueña con sumar al turismo a su economía que depende en general de la agricultura, la ganadería y la pesca.

“Como pobladores del distrito de Humaitá, nosotros solicitamos que el cañón Cristiano sea devuelto a su sitio original que es Humaitá”, pide Villalba, que en estos días remitió notas a las instituciones correspondientes dando cuenta de la pretensión.

Miranda respalda la iniciativa recordando que “desde la idea de la fabricación de este cañón, desde su concepción, el objetivo y el fin era defender la famosa fortaleza de Humaitá”, señala.

Sobre el particular, Couchonal, de la Senatur, expone: “No tengo conocimiento de que se haya desarrollado un proceso interinstitucional específico para definir su posible ubicación y exhibición. Por ello, sería prematuro anticipar una decisión. Si la devolución llegara a concretarse, la elección del lugar deberá considerar no solo su visibilidad y significado histórico, sino también las condiciones de seguridad, conservación, vigilancia, accesibilidad y mantenimiento. Asimismo, sería recomendable elaborar un proyecto museográfico que explique el contexto de la pieza y su relación con la historia de Humaitá”, considera.

LA “NUEVA” RUTA IV

Los pobladores de esta localidad del Ñeembucú también cifran esperanzas en que el remozamiento de la Ruta Nacional PY04, que une Pilar, Humaitá y Paso de Patria, “nos ayudará a superar el gran problema de la conectividad”.

La intendenta Villalba explica que “se está trabajando en las tareas de limpieza, en el terraplén y las obras incluyen la circunvalación de Humaitá. Es algo muy importante y anhelado para todos los pobladores del distrito porque contar con un camino de todo tiempo traerá beneficio y va a romper el aislamiento histórico”, considera.

La ruta, que será la segunda vía con pavimento rígido del país, avanza en el departamento de Ñeembucú. El proyecto contempla la pavimentación de la ruta PY04 en dos lotes, correspondientes a los tramos Pilar-Boquerón-Humaitá, de 33,6 kilómetros, y Humaitá-Paso de Patria, de 25 kilómetros, que totalizan casi 60 kilómetros.

El lote 1 fue adjudicado a Constructora Acaray SA por G. 242.296 millones, mientras que el segundo quedó a cargo del Consorcio Caminos del Sur, integrado por Benito Roggio e Hijos SA y Constructora Heisecke SA.

Miranda celebra la acción: “Vemos que las máquinas están trabajando intensamente en ruta y eso nos alegra muchísimo. Tenemos el río Paraguay no explotado turísticamente y hay mucho por hacer, trabajar en la mentalidad de la gente”, propone recordando que además del muelle mirador, “sería bueno extender el terraplén por la costanera, la réplica de la batería Londres, la puesta en valor de una antigua casona conocida como ‘la luz de la esperanza’, que atrae mucho a los visitantes por su belleza arquitectónica”, para estar acordes a la nueva situación que les deparará la ruta.

Los técnicos trepan con sumo cuidado en andamios para devolver su impronta a las frágiles paredes del templo

CONSERVACIÓN PREVENTIVA

La gestora cultural y guía turística Vicenta Miranda comenta que en la intervención en el templo San Carlos de Borromeo “se han notado desprendimientos, algunas grietas y el riesgo de caída de ladrillos”. Por ello, los técnicos recomendaron “un diagnóstico integral y ejecución de una intervención que permita consolidar y proteger los componentes de este patrimonio, mínimamente cada tres meses”.

Recordó que “la arquitecta Natalia Antola, directora de patrimonio de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), dejó algunas sugerencias que hay que madurar y ejecutar. Una protección arqueológica y después evitar el paso de agua de lluvia que se tiene bajo la estructura”, apuntó.

Según explica Couchonal, el trabajo concluido recientemente “permitió la identificación de algunas acciones necesarias para mejorar la protección del monumento. No obstante, su implementación deberá enmarcarse en un proyecto integral, sustentado en un diagnóstico técnico que permita evaluar el estado de la estructura, comprender los factores de deterioro y establecer prioridades. Esto garantizará que las intervenciones sean compatibles entre sí, respondan a las necesidades reales del bien y produzcan resultados efectivos y sostenibles”.

Señala además que “para completar la experiencia de visita también sería conveniente avanzar en recorridos seguros, accesibles y claramente definidos; señalización preventiva e interpretativa; iluminación compatible con la conservación del sitio; espacios adecuados de recepción y orientación; integración del monumento con los demás sitios históricos de Humaitá y Ñeembucú, y recursos educativos y digitales que complementen los guiados”.

DOCE TONELADAS DE BRONCE

Humaitá, ubicada en un recodo del río Paraguay, era un sitio estratégico para esperar a la flota enemiga porque allí “los barcos reducían considerablemente la velocidad”, explica el historiador Fabián Chamorro. Los navíos de aquella época podían tardar hasta más de una hora en dar la vuelta y allí eran presa fácil de los cañones que instaló Paraguay para su defensa.

El cañón Cristiano, una imponente pieza de artillería de unas 12 toneladas creada de campanas de iglesias fundidas en Ybycuí, fue parte de esa batería que durante dos años y casi cuatro meses (desde el 16 de abril de 1866 hasta el 5 de agosto de 1868) contuvo el avance aliado.

Al recurrir los aliados a barcos acorazados de mayor tecnología, pudieron superar esa barrera. El considerable peso de la pieza hizo que fuera abandonada y capturada por Brasil como un trofeo de guerra. Hoy permanece en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro.

TESTIGO DE LA GUERRA GUASU

El templo San Carlos de Borromeo forma parte de los vestigios de la antigua fortaleza de Humaitá, escenario de algunos de los principales enfrentamientos de la primera etapa de la guerra contra la Triple Alianza.

El templo fue inaugurado el 1 de enero de 1861 y se encontraba dentro del complejo defensivo de Humaitá, rodeado por una fortificación de forma cuadrangular.

Entre la noche del 24 y la madrugada del 25 de julio de 1868, se produjo la retirada de la guarnición paraguaya de Humaitá. Durante la contienda, el templo fue objeto de intensos bombardeos, que provocaron graves daños en su estructura.

La iglesia estaba dedicada a San Carlos Borromeo, nacido en Arona, en el entonces ducado de Milán, el 2 de octubre de 1538, y fallecido en Milán el 3 de noviembre de 1584. Fue cardenal y arzobispo de Milán y uno de los principales reformadores de la Iglesia católica durante el periodo posterior al Concilio de Trento. Era sobrino del papa Pío IV y posteriormente fue canonizado por la Iglesia católica.

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