• Jorge Zárate
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  • Fotos: Gentileza

Desde hace 15 años, Guyra Paraguay contribuye a la conservación en fincas de pequeños productores en la colonia La Amistad, en el departamento de Itapúa. Allí 26 beneficiarios recibieron incentivos económicos por conservar remanentes de bosques altos dentro de sus fincas. Esto ayuda a proteger al menos a 336 especies de aves, una biodiversidad de alto valor y ayuda un poco a mitigar los efectos del cambio climático.

Una naviera de Singapur compensa sus emisiones de carbono financiando un proyecto de protección de bosques en Paraguay. Lo administra Guyra Paraguay en alianza con su asociado inglés World Land Trust y es el primero que ingresa en el marco internacional de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal (REDD+).

“Este mecanismo contribuye al fortalecimiento de los medios de vida locales, impulsa la protección de ecosistemas clave y promueve el desarrollo de capacidades en prácticas agrícolas y seguridad alimentaria. Además, favorece el arraigo de las familias mediante la titulación de tierras”, resume la organización.

Francesca Lozio, directora ejecutiva de Guyra Paraguay, entiende que “el modelo podría escalar a un número mayor de productores en el mediano plazo, especialmente en el paisaje de San Rafael y otros remanentes del Bosque Atlántico” que requieren protección.

Según entiende, esta iniciativa “posiciona a Paraguay en una agenda global donde la conservación se vincula directamente con la mitigación del cambio climático, la biodiversidad y la apertura al financiamiento internacional”.

INTEGRIDAD AMBIENTAL Y SOCIAL

También que “el desafío hacia adelante es escalar este modelo a nivel de paisaje, manteniendo la integridad ambiental y social que ha caracterizado al proyecto desde sus inicios”.

–¿Cuáles son los principales resultados de estos 15 años del proyecto de Conservación de Bosques del Paraguay?

–A nivel territorial, el proyecto ha logrado integrar enfoques complementarios: la conservación de bosques altoparanaenses, el apoyo a la titulación de fincas a través de acuerdos interinstitucionales entre Guyra Paraguay y el Instituto de la Tierra (Indert), la mejora en la calidad de vida de los beneficiarios mediante pagos por servicios ecosistémicos (PSE) anuales, el fortalecimiento de capacidades para optimizar la producción agrícola y la seguridad alimentaria, así como la protección de especies de alto valor de conservación.

–Estos 26 beneficiarios ¿son nuevos o ya venían recibiendo incentivos?

–Los 26 beneficiarios y sus familias corresponden a un grupo que viene siendo acompañado por el proyecto desde hace varios años. El esquema se desarrolla en Itapúa desde 2010. El proyecto tiene impacto en cuanto a la continuidad en el tiempo y desde Guyra Paraguay estamos comprometidos en un proceso sostenido de largo plazo, que es justamente uno de los mayores logros del proyecto.

POTENCIAL DE CRECIMIENTO

–¿A cuántos beneficiarios se podría ampliar en el mediano plazo?

–El potencial de crecimiento es significativo. Podría extenderse a todas las colonias campesinas del Indert en el área del Bosque Atlántico porque se utilizó una metodología agrupada del Verified Carbon Standard (VCS). La experiencia demuestra que el modelo funciona y su expansión depende principalmente de la demanda de créditos de carbono en el mercado (voluntario o mercado regulado), la disponibilidad de financiamiento climático y la articulación con políticas nacionales.

–¿En cuánto ayuda a la reserva San Rafael la protección de estos terrenos?

–El aporte es estructural y estratégico. El Complejo de Conservación Guyra Retã, propiedad de Guyra Paraguay, con 6.327 ha, se encuentra dentro del área propuesta para el Parque Nacional San Rafael y funciona como un núcleo de conservación dentro de un sistema mayor. A ello se suma la conservación en fincas privadas mediante esquemas de pagos por servicios ecosistémicos (PSE), lo que permite generar zonas de amortiguamiento efectivas, reducir la presión sobre el bosque remanente y mantener funciones ecológicas clave.

–¿Cómo impacta esta situación en la posibilidad de generar un corredor para aves y fauna en general?

–Impacta de manera directa y significativa. Trabajamos con un enfoque de paisaje que integra reservas propias, como el Complejo de Conservación Guyra Retã, con fincas privadas bajo esquemas y prácticas de manejo orientadas a la conservación, en articulación con productores y comunidades locales. Este enfoque permite estructurar corredores biológicos funcionales. En el marco de proyectos implementados con productores, se han diseñado corredores que conectan áreas protegidas a través de reservas forestales en propiedades privadas, lo cual resulta clave para la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento de procesos ecológicos.

UN REFUGIO PARA LAS AVES

Entre 2017 y 2022, mediante la implementación del Plan de Monitoreo de Biodiversidad, se registraron un total de 336 especies de aves, equivalente al 76 % de las especies conocidas en la zona. De acuerdo con la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se identificaron especies en distintas categorías de amenaza, incluyendo dos en peligro (EN), cuatro vulnerables (VU) y cuatro casi amenazadas (NT).

A nivel nacional, según la Resolución Mades N.º 254/2019, se registraron 59 especies amenazadas de extinción y 11 en peligro crítico dentro del área de influencia del proyecto.

La organización entiende que el Proyecto de Conservación de Bosques “evidencia resultados netos positivos a través de esquemas de pagos por servicios ecosistémicos vinculados a la protección de bosques nativos y especies de alto valor de conservación, contribuyendo así a la mitigación del cambio climático y generando beneficios netos para la biodiversidad”.

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