• Gonzalo Cáceres
  • Fotos: Gentileza

A pesar de la riqueza de sus escritos, Juan Bautista Rivarola Matto es, quizás, el menos leído de los grandes referentes de la literatura paraguaya. No es un nombre más, sino la voz que debería percutir la memoria de un país marcado por largos periodos autoritarios.

Periodista, escritor, dramaturgo y ensayista, Juan Bautista Rivarola Matto (1933-1991) no solo escribió sobre la historia: la vivió, la cuestionó y la resignificó.

Se trata de un escritor que puede resultar ajeno a un público poco interesado en debatir supuestos, dando lugar a la paradoja que invita a reflexionar sobre las dinámicas educativas que nos orientan en pleno siglo XXI. Hablamos de un auténtico titán de las letras que no ofrece respuestas superficiales ni relatos simplificados.

UNA FIGURA QUE TRASCIENDE SU TIEMPO

El temor a ubicarse en el radar del aparato represor condicionó a los ciudadanos el acceso a textos que cuestionaban el poder y la historia oficial, lo que indefectiblemente perjudicó el alcance de Rivarola Matto, muy dado a desarrollar ideas sobre la realidad social y política del Paraguay. Su narrativa denunció las injusticias y, al mismo tiempo, reivindicó a los sectores marginados.

Se desempeñó en un contexto de persecución política en la oscura época de la dictadura estronista, que no escatimó recursos para limitar la difusión de las voces críticas. De hecho, él mismo, a razón de su participación en proyectos y círculos de naturaleza revolucionaria, se vio obligado a vivir en el exilio durante más de dos décadas, volviendo al Paraguay hacia el año 1979.

HABILIDAD

La pluma de este polifacético autor hizo gala de una precisión notable para la reconstrucción histórica, pero lo que realmente lo distingue es su tono sencillo y ameno, sin la utilización de términos y frases rebuscadas. También esa capacidad para dotar de humanidad y complejidad a sus personajes (no son figuras idealizadas, sino con virtudes y defectos, en medio de circunstancias que escapan de su control).

Entre sus obras, “Diagonal de sangre” (1986) destaca como un ejemplo magistral de su talento para conjugar el verso histórico y la literatura. No se trata de una novela convencional, porque reconstruye los hechos y también los cuestiona. Abordó la traumática guerra contra la Triple Alianza desde múltiples perspectivas, mostrando la cantidad de personajes y situaciones silenciadas en las versiones oficiales.

Rivarola Matto reflexionó sobre el proceso de construcción de la interpretación nacional. Esta aproximación permitió a sus lectores comprender la desgracia de la guerra como una experiencia cargada de ambigüedades y conflictos internos, dando lugar a un ejercicio de memoria crítica para desentrañar las capas de violencia y poder que la componen.

MEMORIA CRÍTICA

“Yvypóra” (1970) es otro ejemplo de su compromiso con la justicia social. En esta novela, el pueblo campesino es el portador de la memoria colectiva que resiste al olvido impuesto por la represión.

Su producción teatral y ensayística también refleja esta inquietud. En el teatro, captura la resistencia silenciosa bajo la sombra del dictador, transformando la cotidianidad en un espacio de denuncia.

En otro punto, sus ensayos exponen una visión crítica de la identidad paraguaya. No menos importante fue su faceta de editor y animador cultural. La cofundación de Ediciones Napa fue un acto de valentía al funcionar en años en que la actividad editorial era prácticamente nula en todo el país.

Su mirada crítica y su compromiso con la dignidad de propios y extraños hacen de sus libros una lectura indispensable para comprender los vaivenes del Paraguay.

¿OSTRACISMO?

A pesar de su rica y amplia trayectoria, Rivarola Matto no goza del mismo reconocimiento de figuras del calibre de Augusto Roa Bastos, Elvio Romero, Gabriel Casaccia o Efraím Cardozo, entre tantos otros.

Lo cierto es que la censura estronista generó un vacío en la formación de varias generaciones. Además, siembre hubo un vacío en políticas culturales que promuevan la lectura y la difusión de autores nacionales, especialmente de los que abordan temas incómodos. A su vez, la educación formal y los medios de comunicación no siempre otorgan el espacio necesario para que semejante producción sea conocida y valorada en toda su dimensión.

Leer a Juan Bautista Rivarola Matto es una auténtica invitación a repensar la historia y el “ser” paraguayo. Su legado vive y está al alcance de todos.

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