- Fotos: Pánfilo Leguizamón
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos conversa con Jimena Chabrux, asesora en comunicación estratégica y asuntos públicos. La experta argentina ofrece su punto de vista sobre el amplio mundo de la asesoría política y la irrupción de los outsiders, que a su criterio es un fenómeno que llegó para quedarse a raíz del descontento generalizado de la población con la democracia y la crisis de representación de los partidos políticos.
–Vamos a recorrer el camino de la tarea de las ciencias políticas aplicadas a la asesoría. ¿Cómo estás viendo en general ese camino del mundo de las asesorías?
–Primero que los consultores no hacemos magia ni hacemos milagros tampoco. Creo que lo fundamental hoy es hacerle entender al político la importancia del territorio. Hoy creo que con el tema de las redes, que si bien son muy buenas para visibilizar, para darte volumen, alcance, no se puede perder el principal activo de la política que es la cercanía y eso no te lo va a dar ninguna inteligencia artificial ni nada. Creo que la principal responsabilidad que tenemos hoy es hacerle entender al político que el territorio tiene que estar en la agenda siempre, no solamente cuando va a pedir el voto.
–Es muy interesante el tema con el que arrancás porque hay como un endiosamiento de las posibilidades del recurso digital como forma de campaña, que es sumamente importante, es vital, pero no lo es todo.
–Exactamente, es un insumo importantísimo, pero si vos no tenés la cercanía, la conexión emocional con la gente, que justamente es lo que estamos atravesando hoy, esta transformación radical del vínculo entre sociedad y política. La política parece desconectada totalmente y en este vacío de confianza es donde irrumpen los outsiders con una lectura del malestar social que hacen, espectacular cómo logran canalizar esa ira y además porque hablan el mismo lenguaje que la ciudadanía, ese brutalismo comunicativo.
–Me interesa mucho hacer una especie de diagnóstico de quiénes son los asesores, qué hacen los asesores, que tienen una cuestión muy fuerte, que es el imperio de los resultados. ¿Cómo describís esa tarea en ese contexto?
–Es un camino en el que uno hace un poco de todo, a veces de psicólogo, a veces acompaña, pero fundamentalmente es la guía. Uno con los insumos, las herramientas tecnológicas y la innovación, elabora una estrategia, que lo ideal es que el candidato la siga. Muchas veces va a pasar que te dice “que no, que sí, que esto”, pero lo ideal es apuntalarlo y también al ser un agente externo uno ve por afuera la coyuntura de una manera mucho más objetiva. Entonces, la guía tiene que partir desde la objetividad siempre y ese es el valor.
LAS ENCUESTAS Y SU MANERA DE DECIR
–Esa objetividad tiene mucho que ver también con ese versus entre percepción versus diagnóstico, por ejemplo, a través de las encuestas que son tan valiosas en nuestras vidas.
–Sí, las encuestas son valiosas, pero fíjate que en términos electorales, al menos en Argentina, para lo que menos sirven es para decirnos quién va a ganar las elecciones. Si no, miremos la campaña de (Zohran) Mamdani en Nueva York. Nunca pensé vivir para ver dos cosas. Uno, a River irse a la B (risas) y lo otro nunca pensé ver un alcalde musulmán progresista, nacido en Uganda, al frente de la ciudad más importante del mundo.
–Y en el corazón del gobierno de Trump.
–Claro. Él es un fenómeno. Primero, que su campaña fue ecosistémica, ¿no? Pues no solamente fue digital, que fue un boom, toda la estética Bollywood y disruptiva, sí, pero creo que hizo carne el mensaje en la comunidad, tuvo voceros naturales, lo que todo político desea, no tener una granja de trolls pagos en Twitter, sino gente que voluntariamente encarnó ese mensaje y lo distribuyó en su comunidad, miles que se anotaron. Entonces, lo que generó es que una campaña no se quede en la comunicación política, sino que se haga un movimiento.
–Durán Barba dijo hace un año, creo que fue después de lo de Milei, que hasta hace poco ganaban los iguales, ahora ganan los distintos. Sin embargo, esta llegada de los distintos no tiene un sello ideológico.
–Unos de derecha y otros de izquierda. Fijate que el populismo tiene un marco ideológico muy versátil. Y hoy el populismo de derecha, que no es el caso de Mamdani, es casi una herramienta imbatible electoral, como dice Steve Bannon, pues sintoniza tan bien con un clima de época que todo va hacia ahí. Hay que ver Chile ahora, pero es muy probable que también vuelva la derecha.
EL POPULISMO COMO HERRAMIENTA ELECTORAL
–Y cooptan todas las herramientas de la izquierda también a su paso, ¿no?
–Claro, porque el concepto del populismo es un líder que encarna la voluntad popular, los mejores valores del pueblo frente a una élite corrupta. Depende de si es de derecha o izquierda te va a decir quién es la élite corrupta, la izquierda te va a decir que son los empresarios seguramente y la derecha según cómo está con los medios de comunicación o con la casta misma.
–A diferencia de lo que sucedió con el resto de la historia, el tema ideológico no es el primer presupuesto para generar una propuesta política electoral.
–Sí. Yo creo que hoy, como dice (Mario) Riorda, estamos frente a una hiperradicalización de hiperpersonalismos hiperideologizados. La gente no vota por partidos políticos y no quiere saber nada. Lo que vota es liderazgo, es el líder en sí mismo, lo que transmita el líder, no le importa más nada. De hecho, Milei dijo que iba a ajustar, que iba a hacer todo lo que hizo y la gente lo votó. Entonces, creo que la gente hoy te puede perdonar todo menos que le mientas. No quiere saber nada con los políticos porque le han mentido durante décadas.
–¿Qué te parece en rigor que aporta la asesoría a la tarea política para que las cosas funcionen mejor?
–Yo creo que el político a veces está mucho en un microclima, sobre todo pasa en el Poder Legislativo, porque el Ejecutivo al tener la gestión 24-7 necesariamente debe tener un contacto con la realidad, con el territorio. En cambio, el Legislativo es como el Poder Judicial que tiene un microclima y creo que nuestro rol es hacer bajar a tierra fundamentalmente y tener una mirada externa y objetiva y decirle las cosas que están pasando, aunque no les guste. Yo creo que lo fundamental es siempre ser objetiva y siempre ser sincera, aunque no caiga bien, pero es la tarea que uno tiene, marcar y decir “esto sí, esto no”.
CONEXIÓN CON EL TERRITORIO
–Lo esencial es saber que es una tarea científica que guarda relación exactamente con lo que está pensando la ciudadanía, ese es el punto central, ustedes son una especie de aterrizaje con la ciudadanía.
–Es el anclaje con el territorio, con la ciudadanía, con las demandas sociales, de qué está hablando la gente, qué se está hablando en redes sociales, qué demandas hay, cómo satisfacer esas demandas, qué propuestas le vamos a alcanzar, porque eso es la política al fin y al cabo.
–La Argentina tiene un proceso con idas y vueltas, caídas y recuperaciones. ¿Por qué sucede esto con ese ritmo tan de electrocardiograma en Argentina?
–Tenemos una intensidad, vivimos todo de una manera tremenda. Pero lo de Milei, creo que la remontada de octubre no la esperaba ni él. La verdad fue épico. Venía de perder por 14 puntos en la provincia de Buenos Aires, que representa el 40 % del padrón electoral ni más ni menos y pasa a ganar la misma provincia por medio punto. Yo creo que primero en la campaña de setiembre se equivocó mucho en el marco que él eligió “kirchnerismo nunca más”. Es decir, cuando vos no tenés identidad y tu identidad se define por el otro y no contás qué proponés, es muy difícil. De hecho, creo que tomó nota, se moderó más, fue más por el voto blando y cambió a “la libertad avanza o Argentina retrocede”. Entonces, le dio identidad y además creo que primó mucho la tranquilidad de la gente. Decir “el lunes yo me quiero levantar, no quiero que el dólar esté por las nubes, quiero tranquilidad”. Milei ordenó la macro, es cierto, ahora vamos a ver si se recupera el empleo y demás, pero se respira tranquilidad en términos económicos.
–Por muchísimo tiempo, tanto las asesorías como los partidos políticos se prepararon para lo políticamente correcto. ¿Dónde hay una escuela para desaprender y cómo se encaran los nuevos tiempos?
–Creo que Milei y varios prendieron fuego los manuales de ciencia política. Yo cuando arranco las conferencias pregunto ¿qué tiene en común un maestro rural sin partido, un economista que quiere dinamitar el Estado y un empresario furor en TikTok? Que todos llegan al poder desde afuera. Entonces, hoy creo que lo más importante es ser auténtico. Uno no puede sostener en el tiempo a alguien que no es. Hemos visto a políticos haciendo papelones, cambiando un discurso de la noche a la mañana y es lo peor que pueden hacer. Creo que lo primero es no perder la autenticidad.
LOS OUTSIDERS
–Me gustaría volver al tema de la legitimidad porque es esencial, pero dentro de eso hay una expresión cliché pero real hasta los tuétanos, que es la crisis de representación. Ahí está el punto clave.
–Es que hoy estamos en una crisis total del sistema tal como lo conocíamos, no solamente la política o los partidos políticos, también el mundo empresario, los medios de comunicación, organizaciones, instituciones, la sociedad civil, todo está puesto bajo la lupa. Entonces, yo creo que los outsiders son el síntoma de un sistema que está en terapia intensiva, de algo que está atravesando nuestras democracias, que es la ruptura del sistema y en particular la debacle de una de sus aristas que es la representación política. Tampoco veo que los partidos hagan mea culpa de los candidatos que llevan. No entienden el mensaje, no entienden la oxigenación de la política, la renovación generacional. También se están por extinguir porque no han dado lugar a nuevos liderazgos.
–¿Qué esperás que suceda en los próximos cinco años en nuestras regiones?
–Creo que los outsiders llegaron para quedarse, vamos a tener cada vez más. Y en el caso de Milei, ojalá siga así más moderado, me gusta más esta versión, creo que en lo económico está ordenando la macro, le tocó una tarea muy difícil, pero creo que de hecho la gente va a buscar ese tipo de liderazgos más disruptivos que vengan de afuera del sistema. Aunque yo creo en la política y creo en mi generación política. Creo que tenemos que tener una oportunidad de la juventud, del recambio generacional, porque al fin y al cabo también somos lo nuevo. Hay mucha gente que no tuvimos la posibilidad.
–Acabás de mencionar el tema de la economía, que iba a ser imperdonable que no hablemos de ella y ya acaba el programa. El pueblo también dice algo así como “no importa qué pienses, pero no me jodas la economía”, ¿verdad?
–Claro, y vos pensás el contexto en el que gana Milei, teníamos una inflación arriba del 200 %, el dólar por las nubes, una pobreza del 50 %. Alberto Fernández que hacía fiesta en Olivos cuando estábamos todos encerrados por el covid, no podíamos velar a nuestros muertos. O sea, hubo un avasallamiento total de nuestras libertades y derechos que cómo no iba a ganar alguien como Milei, que interpretaba el enojo, la rabia. Entonces, el tipo ordenó la macro, dijo que iba a ajustar, hizo el ajuste. Ahora le quedan dos años de gestión, ya deja de ser un outsider, es un político gobernando. La gente lo apoyó, hizo el esfuerzo, pero hay sectores que no dan más. Entonces, esperamos que vengan las inversiones, vamos a ver qué pasa, pero el mandato social claramente lo tiene porque lo apoyó rotundamente en octubre en las elecciones legislativas

