• Jimmi Peralta
  • Fotos: Gentileza

El 24 de octubre de 1930, la muerte en circunstancias dramáticas del dos veces presidente de la República y ministro de Hacienda en ejercicio, Eligio Ayala, producía consternación nacional. A 95 años de ese suceso, la figura del estadista sigue siendo motivo de admiración y orgullo por su alta formación y calidad moral.

El Dr. José Eligio Ayala fue primero presidente provisional y luego presidente constitucional del Paraguay en el periodo 1924-1928. Fue una pieza clave en el fortalecimiento de las finanzas públicas en un periodo difícil de inestabilidad política y de preguerra, cuando el país realizaba aprestos bélicos en medio de un absoluto sigilo para una nueva conflagración internacional, esta vez contra Bolivia por la posesión del Chaco Boreal.

En este diálogo con La Nación/Nación Media, el historiador Erasmo González, autor del libro “Eligio Ayala. El presidente reformador” (2021), habla de los orígenes de esta personalidad de extracción humilde que superó numerosos obstáculos para convertirse en uno de los mejores estadistas del Paraguay del siglo XX.

Erasmo González, autor del libro “Eligio Ayala. El presidente reformador”

–¿Podrías contarnos un poco quién fue Eligio Ayala, desde su origen hasta su formación?

–El 4 de diciembre 1879, en Mbuyapey, departamento de Paraguarí, doña Manuela de Jesús Ayala traía al mundo a dos criaturas, Emilio y Eligio, gemelos cuyos caminos fueron distintos. El primero se convirtió en un maestro rural, mientras que Eligio sobrepasó las limitaciones que el contexto social le imponía y llegó a ocupar cargos públicos hasta convertirse en presidente de la República, no sin antes haber obtenido el doctorado en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad Nacional de Asunción en 1905 para luego viajar a Europa y adquirir nuevos conocimientos.

APORTE INTELECTUAL

–Ayala es recordado como un ilustrado estadista de elevada moral. ¿Cuáles son las evidencias que hay sobre esta conducta?

–Primero hay que mencionar que Eligio Ayala fue parte de la generación del 900 (el movimiento intelectual más importante en la historia política del país). Sus escritos representan el pensamiento de un intelectual que fue comprendiendo las necesidades del país, los vicios que le asechaban y las limitaciones culturales que la nación vivía. Obras como “Migraciones” constituyen una crítica a la corrupción y la desidia de aquellas autoridades. Anhelaba una doctrina social afianzada para proyectar un Estado más moderno. El doctor Ayala, a pesar de ocupar varios cargos públicos, no ostentó lujos ni privilegios, pues como decía Arturo Bray “vivió siempre con espartana sencillez, pero sobradamente digno”.

–Visto en perspectiva, ¿cómo se podría definir hoy el modelo liberal que pregonaba Ayala en su discurso y en su acción?

–Las obras emprendidas por este presidente fueron muy significativas al querer reordenar el Estado, proponiendo reformas que permitiesen modernizar a la nación e inculcar la honestidad en la administración pública. Sus discursos reflejan la visión de un doctrinario liberal interesado en la cuestión social. Además de combatir los males que condicionaban el atraso del Estado, buscó embanderar los postulados liberales de justicia, educación y participación política, problemas que aquejaban al país.

–¿Con qué país se encuentra Ayala tras la revolución de 1922?

–La revolución de 1922 demostró la fragilidad de las instituciones en el país, incluso dentro de la esfera militar. Por ello la sublevación contra las autoridades constituidas. Las consecuencias de la guerra civil de 1922-1923 fueron terribles, como la pérdida en recursos y tiempo, teniendo en cuenta lo que representó para el Estado los meses de lucha, y que terminaron por debilitarlo más en aquella década en que la incursión en el Chaco ya presagiaba conflictos de gran envergadura como lo fue la guerra.

LIDERAZGO Y AUTORIDAD

–¿Existió un espíritu fundacional en su forma de proyectar el país?

–El mérito del doctor Ayala fue demostrar liderazgo y autoridad para bregar por un país donde se afiance el respeto a las instituciones tras una lucha armada interna que fue muy complicada. Basta con considerar lo complejo que resulta administrar y gobernar un país incluso en tiempos de estabilidad política. Por ello, el mérito de establecer reformas y reordenar las instituciones optimizando los recursos e incentivando el desarrollo de las industrias lo convierte en un destacado y valorado estadista.

–¿Cuáles son las reformas más relevantes que planteó durante su mandato?

–Considerando lo necesario de realizar reformas en un país como el Paraguay, que hasta 1924 tuvo solo cuatro presidentes que lograron culminar su mandato conforme a la Constitución, el doctor Ayala, con una política austera, encaminó su gobierno a varias reformas que debieron tener proyección. Una de ellas fue la financiera, permitiendo generar excedentes en el Estado, establecer la reforma educativa con la participación del recordado pedagogo Ramón I. Cardozo y permitir participar en las elecciones a los adversarios políticos en tiempos en que el ausentismo de la oposición era la constante. Además, la reforma en el Ejército fue una decisión determinante para lo que fue luego la guerra del Chaco.

–¿Cuáles son las principales acciones políticas que hicieron de Ayala uno de los presidentes más respetados en la historia del país?

–Es recordado como uno de los estadistas más importantes del Paraguay porque sus medidas de gobierno fueron oportunas en tiempos en que el conflicto por el Chaco originaba tensiones externas e incluso internas. Además, cuidó rigurosamente los recursos del Estado, situación que en su momento le pudo generar antipatías, pero cuyo legado es recordado significativamente hasta el presente.

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