- Paulo César López
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- Fotos: Archivo / Gentileza / Imagoteca
El operativo de cierre de la cárcel del Buen Pastor efectuado por el Gobierno a inicios de semana fue una ocasión propicia para indagar sobre la historia del sitio y el uso que podría darse a una propiedad con una ubicación estratégica y de alto valor económico. En este diálogo con El Gran Domingo de La Nación, los arquitectos y especialistas en jardines históricos Carlos Zárate y Marli Delgado cuentan detalles de esta emblemática esquina de Asunción que podría ser considerada como el lugar de origen de la jardinería moderna, la floricultura, el paisajismo y el turismo en el Paraguay.
Los docentes de Historia de la Arquitectura del Paisaje en Paraguay de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (Fada) de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) son autores, entre otros trabajos, de “Turismo en el Paraguay de entre guerras (1870-1932). La arquitectura del paisaje como recurso generador de condiciones en entornos urbanos y suburbanos de Asunción”.
En este estudio, Zárate y Delgado hacen mención destacada a la figura del milanés Antonio Villa, quien llegó a nuestro país en la etapa inmediatamente posterior a la posguerra y desarrolló un emprendimiento en la actual esquina de Mariscal López y Choferes del Chaco que marcó un hito en el desarrollo de la jardinería moderna, la floricultura y el turismo en el Paraguay.
El emprendimiento de Villa tuvo varios nombres: Almacén de Antonio Villa, Paseo de la Recoleta, A los Campos Elíseos, Recreo de la Recoleta y, finalmente, Hotel de Villa. En su tiempo de mayor esplendor se ganó el mote de Versalles del Paraguay y después de su fallecimiento el sitio fue conocido como Villa Cue.
En esta entrevista, Zárate y Delgado reseñan el trascendente aporte de Villa al desarrollo de la jardinería moderna en Paraguay –pues la que existía antes no era sistemática ni especializada– y resaltan la necesidad de revalorizar su figura y su legado.
–¿Podrían comentarnos cuáles son los primeros registros de ocupación que existen del predio donde hasta hace poco funcionó la cárcel de mujeres del Buen Pastor?
–En tiempos de la Colonia, el sector fue ocupado por la orden de los Recoletos hacia 1730, donde estuvieron casi un siglo, hasta 1824, cuando fueron expulsados por José Gaspar Rodríguez de Francia. La propiedad quedó como patrimonio del Estado paraguayo y durante varias décadas fue pretendida sin éxito por varias personas. A inicios de la década de 1870 la compró el floricultor y paisajista Antonio Villa y tras su fallecimiento fue adquirida por un grupo inversor conformado, entre otros, por Eusebio Ayala.
EL ARRIBO DE ANTONIO VILLA
–¿Quién fue Antonio Villa y qué datos hay sobre él?
–Antonio Villa fue un milanés que llegó al Paraguay en la inmediata posguerra y rápidamente montó un próspero emprendimiento de floricultura y jardinería. Tenía su tienda en el actual centro histórico de Asunción, pero el vivero en el predio del barrio Recoleta. Antonio Villa fue una personalidad reconocida y celebrada por sus contemporáneos asuncenos, siendo recordado por estos incluso varias décadas después de su fallecimiento. Notablemente, con el tiempo se fue diluyendo su nombre, sin dar tiempo a las justas reivindicaciones de sus aportes a la sociedad. Aún sabemos muy poco sobre él, más allá de su origen italiano, las fechas de su arribo, su labor como emprendedor en rubros prácticamente desconocidos para la época (floricultura, diseño de jardines, hotelería, gastronomía). Tampoco encontramos ninguna fotografía de él.
–¿Qué tipo de establecimiento era?
–Comenzó como un vivero comercial de plantas, donde también se ofrecían servicios de diseño y mantenimiento de jardines y confección de arreglos florales. Para fines de la década de 1870 ya funcionaba además como jardín de paseo para todo público y para 1884 ya contaba con un restaurante. Hacia 1886 incorporó un salón de eventos y al año siguiente, habitaciones de hotel.
–¿Qué funciones cumplían este tipo de locales?
–Eran pioneros en la promoción de la jardinería y el paisajismo en Paraguay, ya que fueron los primeros casos registrados de locales donde se cultivaban y comerciaban plantas ornamentales de manera regular y sistematizada. Además, al suceder esto en la inmediata posguerra contra la Triple Alianza se generaba un contraste tan fuerte como positivo entre el contexto de ruinas y la belleza propia de los jardines. Era un acto simbólico de mirar al futuro con esperanza.
JARDINERÍA Y TURISMO
–¿Qué importancia tenía para la oferta turística de entonces?
–Hasta mediados del siglo XX la infraestructura para dar apoyo a las actividades turísticas era extremadamente deficitaria en Paraguay. Ante la ausencia de caminos de todo tiempo para acceder a lugares atractivos, los propietarios de los sitios de hospedaje se esforzaban en acondicionar sus inmuebles para ofrecer la mejor experiencia posible a los visitantes. Así, la jardinería se utilizó para acondicionar los lugares de estancia, que se convirtieron en destinos, no solamente en lugares de tránsito. Ante la carencia de recursos, lo que tenían a mano era la naturaleza, particularmente la vegetación. Hacer jardines era la manera más práctica y simple de cumplir la promesa de un edén para aquellos turistas.
–¿Cómo definirían el estilo del jardín que existía en el lugar?
–Por las dimensiones del predio (casi una hectárea de superficie) bien pudo haber sido un catálogo de estilos. Una de las pocas imágenes de época (tomada desde la actual Mariscal López) insinúa un típico jardín de quinta (exuberante, tropical). Quizás tuvo otros sectores con características distintas, más románticas y/o más formales. Eso explicaría el mote de Versalles del Paraguay.
–¿Por qué llegó a ser conocido de esta manera?
–Era seguramente una exageración algo piadosa, pero que respondía a una absoluta novedad en un contexto muy contrastante: un delicado jardín surgido entre las ruinas de una guerra de exterminio. Un canto a la belleza entre tanto dolor y miseria.
“Ante la ausencia de caminos de todo tiempo para acceder a lugares atractivos, los propietarios de los sitios de hospedaje se esforzaban en acondicionar sus inmuebles para ofrecer la mejor experiencia posible a los visitantes. Así, la jardinería se utilizó para acondicionar los lugares de estancia, que se convirtieron en destinos, no solamente en lugares de tránsito”.
SERVICIOS
–¿Qué tipo de servicios se ofrecían en el lugar?
–Su servicio ocupaba las 24 horas del día. Tenía ventas de plantas de café, frutales y ornamentales, así como de arreglos florales. El sitio se ofrecía para “paseos de campo”, contando además con instalaciones especiales tales como salón de eventos, dormitorios, cuartos de baño. Y entre los productos y comodidades, se mencionaba un pianoforte, conservas, bebidas finas, almuerzos, cenas y postres, cigarros de las mejores marcas y “los más lujosos cubiertos que se conocen en los establecimientos del ramo”. Su eslogan a mediados de la década de 1880 era “el punto de distracción más agradable para la high life asuncena”.
–¿De qué época data la fachada frontal que se conserva hasta la actualidad? ¿Cuál es el estilo arquitectónico?
–Presenta algunos elementos propios de la arquitectura popular heredera directa de la Colonia, sin pretensiones de estilo. Posterior al fallecimiento de Villa, recibe algunos agregados para jerarquizar el acceso, con un lenguaje entre neoclasicista y pintoresco.
–¿En la estructura actual se conserva algún componente de la antigua quinta de Antonio Villa?
–Sí. Parte de la edificación existente contiene algunos elementos de aquella época. Pero lo más emocionante –teniendo en cuenta que hace 150 años era un grandioso jardín– es que persistan los espacios abiertos tanto al frente como al fondo del lote. Es un dato muy auspicioso para quienes trabajamos sobre la historia de los jardines antiguos del Paraguay y la posibilidad de recuperación de sus casos más emblemáticos.
FIGURA CLAVE
–¿Qué influencia tuvo Villa en la dinámica económica de la zona?
–Aunque su nombre esté hoy injustamente diluido en nuestra historia –algo que aún podemos remediar y reivindicar– Villa fue una figura clave en la expansión urbana de la capital hacia el este. Su jardín de recreo contribuyó a consolidar el eje sobre la incipiente calle de la Asunción (hoy avenida Mariscal López), facilitando además la creación de otros emprendimientos similares en su entorno inmediato. Cuando el Dr. Morra dio inicio a su emprendimiento en el sector contiguo (la Villa Morra), Antonio Villa ya llevaba 15 años en el sector.
–¿Hasta qué época funcionó como quinta?
–Como quinta abierta al público hasta inicios del siglo XX. Tras el fallecimiento de Villa mantuvo su carácter de quinta, pero ya no habilitada al público. Hay que destacar que el origen del turismo en Paraguay estuvo vinculado a la jardinería. Se arma en un contexto inmediato de posguerra, ya que no daban los recursos ni humanos ni económicos para el mismo tipo de industria hotelera que se daba en otros lugares.
TRANSFORMACIÓN
–¿Cómo se dio el proceso de transformación en centro de reclusión?
–El Gobierno adquirió la propiedad a inicios del año 1918 e inmediatamente encargó al constructor Ángel Dellavedova la refacción del edificio existente a fin de que cuente con lo necesario para ser cárcel y taller de oficios. Posteriormente, se encargó su administración a las Hermanas del Buen Pastor, congregación internacional que ya entonces tenía en custodia varios albergues femeninos en otros países.
–¿Qué uso les parece que debería darse de ahora en más al lugar?
–La jardinería moderna en Paraguay, tal como la conocemos hoy (basada en locales especializados de cultivo y venta, así como apoyo profesional para el diseño y mantenimiento de jardines) se inició en ese sitio. Por lo tanto, su valor es de alto interés histórico. Por otro lado, Asunción tiene un gran déficit de áreas verdes públicas y las que tiene presentan un lamentable aspecto desde el diseño paisajístico. Este predio constituye hoy una inmejorable oportunidad para dar respuesta a dos necesidades sensibles –y urgentes– de la ciudad en las ya casi vísperas de su quinto centenario: espacios verdes públicos de calidad y celebración de su historia civil, la de sus ciudadanos emprendedores. El lugar es perfectamente compatible con la idea de un jardín público que ofrezca un alivio visual a ese sector de tan alto tránsito. Y parte de la edificación existente puede acondicionarse para promover desde sus salones el rescate del enorme aporte que dieron a la ciudad en general y a ese sector en particular emprendedores de diversos rubros afines a la floricultura y el turismo de fines del siglo XIX que, con visión, esfuerzo y flores, levantaron el espíritu de un país arrasado por la guerra.
–¿Les gustaría agregar algo más para cerrar la charla?
–Nos llama mucho la atención que ya se sabía que esta penitenciaría se iba a cerrar más temprano que tarde, ya que era algo totalmente acordado. Sin embargo, esto no promovió en su momento ningún tipo de reflexión sobre qué iba a ocurrir con este lugar. Recientemente hubo un pedido de unos diputados de varios partidos de la oposición solicitando que se le dé el mismo uso, pero para otro tipo de internos, en este caso para quienes tienen problemas de adicción. Si al lugar ya se le dio ese uso de “reformatorio” y eso mató el lugar, que era uno de los más importantes de la ciudad hace 120 a 130 años, por qué pedir que continúe de la misma manera. Se cambiarían algunas características de los internos, pero no el uso. Vimos también un planteo de hacer un museo que aboga por un rescate histórico, pero sin noción de qué historia es la que se va a rescatar.

