La escritora paraguaya Lourdes Espínola presentó en las últimas semanas en Asunción su más reciente trabajo editorial. Se trata del poemario “El pacto que te nombra”, con el que suma 16 publicaciones dentro de ese género, varias de ellas con el sello de editoriales internacionales.

  • Por Jimmi Peralta
  • Fotos Gentileza

Espínola es, además de poetisa, diplomática y crítica literaria. Con una amplia formación aca­démica, es reconocida por sus libros como referente en el ámbito de las letras por el aporte desde su mirada feme­nina y la reflexión sobre los grandes temas que han ocu­pado a la humanidad desde siempre. Conversamos con Lourdes sobre su último tra­bajo, algunas claves del pro­ceso de creación lírica, así como del desafío de proyec­tarse internacionalmente a través de las ediciones extran­jeras en otros países de habla hispana y las traducciones.

–¿Qué podés comentarnos de tu último libro?

–Mi último poemario se titula “El pacto que te nombra”. Fue publicado en España en julio por ediciones Torremozas de Madrid. La intención o temá­tica –como siempre en mi poe­sía– tiene que ver un poco con el fluir del inconsciente, con una honestidad literaria que se une a mi identidad de poeta.

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–¿Cómo venís encarando lo que tiene que ver con la difu­sión internacional?

–Me he puesto como meta pro­fesional difundir mi obra inter­nacionalmente y que sea tradu­cida. Esto se refleja en mi cuarto libro, titulado “Ser mujer y otras desventuras”, publicado en Estados Unidos; también mis dos libros publicados en Fran­cia, “Tinta de mujer” y “Las palabras del cuerpo”, ambos traducidos por Claude Couffon. Luego mi poemario “As nup­cias silenciosas”, publicado en Portugal con dos ediciones, y mis tres libros publicados en Madrid, “Desnuda en la pala­bra”, “Todo poema es animal de caza” y ahora “El pacto que te nombra”.

ARMONÍA

–¿Cómo es tu flujo de pro­ducción, tu forma de trabajo y cómo abordás la parte de hacer la curaduría editorial al seleccionar tus textos a publicar?

–Se desarrolla interiormente en mí un proceso. Primero escribo a mano en cuadernos que se van sumando hasta que hay un volumen bastante para un libro. La cantidad debe ser grande, porque yo corrijo poco, pero tiro mucho. Cuando un libro sale con 72 poemas, hay otros 72 poemas que han quedado descartados. Los leo y los voy clasificando, como quien arma un ramillete de flores para que sean armóni­cos. Busco generalmente que tengan dos o tres temáticas en común y eso no es difícil, ya que mis preocupaciones interiores, mis reflexiones en ese periodo, generalmente dan una armo­nía que tiene que ver con el fluir del inconsciente.

–¿Qué temas son centrales en tu creación?

–Las temáticas iniciales de mis libros han sido más bien filosóficas, sobre la condición humana, la existencia de Dios. Posteriormente se va desa­rrollando una poesía más del cuerpo, con una erótica femi­nista, siendo la reivindicación de la corporeidad una toma artística de un territorio que fue invadido por los cánones de una sociedad patriarcal.

DON INNATO

–¿Te parece que la creación poética tiene que ver más con una búsqueda personal o es algo que se puede lograr mediante una formación académica?

–Considero muy importante la dedicación al estudio de la lite­ratura y también el tiempo de lectura de las obras emblemá­ticas. En mi caso, estudié Letras en Estados Unidos en dos uni­versidades en Texas y realicé un doctorado en la Universi­dad Complutense de Madrid. Aprender idiomas extranjeros para acercarse a sus autores es también muy enriquecedor. Dicho esto, si bien valoro la pre­paración académica, creo que la creatividad es un talento, es un don. Un don innato, un don que viene de Dios. Ser poeta no se puede estudiar en una aca­demia, taller o universidad. Se viene con esa semilla y luego se va nutriendo.

–¿Cómo ves la actual escena local de escritores?

–Creo que hay mucho com­pañerismo, mucha actividad. También han aparecido nuevas editoriales que permiten que autores antes inéditos sean publicados.

–¿Cómo ves que se va desa­rrollando la dinámica entre los escritores paraguayos y las editoriales internacio­nales?

–Creo que estamos en un proceso y que es progresivo. Muchas veces me hacen esta pregunta, dada mi trayecto­ria de ocho libros publicados en el exterior y mucha poesía traducida. En mi caso no hay una receta mágica, es fruto de una carrera que se inició de muy joven, con la publicación en 1985 en Estados Unidos de mi primer libro fuera de Paraguay. El tener una madre escritora y el haberme casado con un escritor norteameri­cano fortaleció mi vocación literaria y mi visión inter­nacional en el campo de la escritura.

EL NOMBRE DE DIOS

El nombre de Dios es la belleza que me habita, es el día futuro, una ofrenda con su pulso.

El honor de tu favor y fervor. Es el rostro fecundo, sublime como el fuego de secreto enigma.

Es cuerpo del silencio que crece en pensa­miento.

El nombre de Dios es, finalmente, todas las palabras.

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