FOTOS: PÁNFILO LEGUIZAMÓN

Los familiares de Óscar Denis, ex vicepresidente de la República (2012-2013), y de Adelio Mendoza, secuestrados desde el 9 de setiembre pasado por el grupo criminal EPP en la estancia Tranquerita de Amambay, se aferran a la esperanza de que ambos vuelvan a sus casas con vida. Después de dos años de estar prácticamente intrascendentes en la escena política y social, el EPP vuelve a tomar protagonismo en un setiembre definitivamente negro para el gobierno de Mario Abdo Benítez.

Entre agosto y setiembre del 2017, fue la última vez que el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) se hizo sentir con secuestros. Aquella vez, el grupo armado secuestró a Franz Hiebert (32 años) el 21 de agosto de una estancia del distrito de Tacuatí, departamento de San Pedro, y al colono Bernhard Blatz Friessen (22) en la colonia Río Verde. Los familiares de ambos colonos tuvieron que pagar un millonario rescate. Finalmente, el cinco de febrero del 2018, Franz Hiebert y Bernhard Blatz fueron liberados.

Pasaron dos años de aquellos sucesos y este nuevo secuestro del EPP aparece dentro de un contexto muy desfavorable para la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), organismo militar-policial que tiene como fin acabar con este grupo criminal, teniendo en cuenta la incursión realizada por los agentes de la FTC el pasado 2 de setiembre, en una zona boscosa de Yby Yaú, Concepción, buscando a los criminales que terminó con la muerte de dos niñas, que posteriormente se confirmó que tenían apenas once años.

Además de todo lo que significó el caso, la cuestión orilló el conflicto diplomático con Argentina, país que pidió explicaciones al gobierno de Mario Abdo Benítez por las acciones de la FTC, teniendo en cuenta que ambas niñas fueron registradas en Argentina, y por ende, tenían esa nacionalidad.

El torbellino político que estaba generando la muerte de estas dos niñas estaba en pleno apogeo cuando de repente una información que salió de la propia Fiscalía General daba cuenta de otro duro golpe para el Gobierno. Cerca de las 16.00 del miércoles 9 de setiembre, exactamente siete días después de aquella intervención de la FTC, se informaba de un posible nuevo secuestro en el país, específicamente entre Concepción y Amambay, a pocos kilómetros de donde se había tenido el incidente con las dos niñas abatidas.

No tardaron mucho para confirmar el caso: Óscar Denis, ex vicepresidente de la República entre el 2012 y 2013, fue secuestrado cuando estaba en su propia estancia, llamada la Tranquerita, ubicada en el departamento de Amambay, en la frontera con el departamento de Concepción. Con Denis fue capturado Adelio Mendoza, un joven peón de 21 años que estaba trabajando con el ex vicepresidente en ese momento. En el lugar donde habían encontrado la camioneta de Denis, había un par de panfletos atribuidos al EPP. La pesadilla para las familias de estos capturados arrancaba de la forma menos esperada.

Al día siguiente, el 10 de setiembre, los familiares del ex vicepresidente de la República, Óscar Denis, hablaron con los medios de prensa. Beatriz, Silvana y Lorena Denis, hijas del ex vicepresidente, se mostraron ante las cámaras. Beatriz fue la vocera. Con un tono quebrado pero firme, la mujer pidió sobre todo a los captores que no dejen a su padre sin sus respectivos medicamentos, teniendo en cuenta los problemas de salud de Denis, un hombre de 74 años que necesita de medicamentos para poder desarrollar sus actividades normalmente.

Beatriz también se refirió a su padre, a quien le pidió que sea fuerte y que aguante en ese difícil momento, porque van a hacer todo lo posible para recuperarlo sano y salvo. “Estamos pasando un momento sumamente difícil nosotros como familia y esperamos el acompañamiento de todos. Estamos abiertas y esperando que se comuniquen, que llamen, estamos abiertas al diálogo”, expresó.

Los medicamentos que debe consumir Denis son Trayenta (1 comprimido por día), Metformina 500 mg (2 comprimidos por día), Blox Candersatan 8 mg (½ comprimido cada 24 horas), Plavix Clopidogrel 75 mg (1 comprimido cada 24 horas), Rosuvastatina 20 mg (1 comprimido cada 24 horas) y Spiriva (1 inhalación al día para los pulmones). Los familiares dejaron en un punto específico estos medicamentos el día de ayer, para que los secuestradores puedan retirarlo y así asegurar que su padre pueda consumirlos. Sin embargo, la bolsa no fue retirada.

“Estos medicamentos él debe consumir diariamente y esperamos que estas personas que lo tienen lo puedan dar, porque será de gran ayuda para él”, resaltó Beatriz en su conferencia del miércoles.

LA MAMÁ DE ADELIO

A su vez, Juana Benítez, la mamá del joven Adelio Mendoza, también habló con los medios de prensa que, desde el día miércoles, tienen a sus respectivos equipos cubriendo la zona. Juana, visiblemente acongojada, rogó por la vida de su hijo. Aseguró que de no prosperar las acciones que haga el Gobierno, tendrá que ir a buscar a su hijo en los montes en donde se sospecha que los del EPP tienen secuestrados a Adelio y a Óscar Denis. “Ya le quiero ver a mi hijo y si no tenemos resultado, vamos a agruparnos nosotros porque ya es largo esto”, aseguró la madre del joven.

Adelio tiene 21 años y es muy querido en su comunidad. Trabaja desde hace tiempo con la familia de Denis. Tiene varios reconocimientos por trabajos de peón, manejo de ganadería y otros. Sus familiares y amigos, así como también sus patrones, esperan que pueda regresar.

A toda esta coyuntura se han sumado grupos indígenas de la región que anunciaron ir a buscar tanto a Adelio como al ex vicepresidente, ya que el trabajo de la FTC hasta ahora no ha dado mayores resultados. En ese sentido, la figura de la indígena Digna Morilla, dirigente de Amambay, quien en un tono sereno habló con distintos medios sobre la situación en general que padecen en la zona gracias a los criminales del EPP. Además de los problemas estructurales que han sufrido a lo largo de los años, los indígenas de esta parte del país también han tenido que soportar la incursión del EPP en sus comunidades.

Hasta el cierre de esta edición, ambos secuestrados estaban aún en poder del EPP. Los criminales habían ya hecho una petición por liberarlos: la entrega de víveres por valor de dos millones de dólares a asentamientos de la zona y la liberación de los líderes de la agrupación criminal, Carmen Villalba y de Alcides Oviedo Brítez, recluidos por secuestro y asociación criminal en Asunción. Un pedido que desde organismos estatales y de inteligencia creen imposible de cumplirse.

Mientras tanto, nuevas familias paraguayas se suman a la lista de víctimas de un grupo criminal que cada vez que se propone, pone de rodillas a todo un país.

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