Para mucha gente, tener hijos y formar una familia son aspectos primordiales para lograr la felicidad y la realización personal. No obstante, la idea de bienestar o satisfacción es muy subjetiva. La ciencia reveló si es cierto o no que traer vida a este mundo ayuda a alcanzar la plenitud más grande que se puede experimentar.
La paternidad o maternidad da un propósito y cierto sentido a la vida y, por ende, fomenta la felicidad. Es imposible negar que muchos padres son felices al pasar momentos en familia. No obstante, la crianza puede resultar un gran desafío y convertirse en motivo de estrés y preocupación, sobre todo en la infancia y adolescencia de los hijos.
En un estudio del Centro de Sicología Positiva de Salud en Irlanda, elaborado por los científicos Trudy Meehan y Jolanta Burke, se descubrió que hay una relación compleja entre la felicidad y la maternidad o paternidad. De ahí que no siempre se puede considerar a las personas con hijos como las “más felices”.
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Especialmente en la población femenina, aquellas que optaron por no tener hijos o permanecer solteras demostraron tener niveles más altos de felicidad, además de un buen sentido de identidad y de individualidad. Este fenómeno se explica principalmente debido a que la mayor parte de las tareas de crianza y otras responsabilidades del hogar recae en las mujeres.
No obstante, más allá del estrés o cansancio en los primeros años de paternidad o maternidad, ser padre brinda una sensación gratificante, que también puede otorgar felicidad, siempre y cuando se atraviese el proceso con bienestar. Todo parece indicar que la clave principal para ser feliz no tiene que ver únicamente con la decisión de tener o no hijos, sino en cómo se enfrentan los diferentes procesos de la vida.
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“Yo quiero vivir con vos, no para vos”: la serie de Moria reabre el debate sobre las formas de ser madre
Una escena de la miniserie biográfica de la actriz y presentadora argentina Moria Casán, estrenada en Netflix, puso sobre la mesa un debate que atraviesa generaciones y fronteras: ¿hasta dónde debe llegar la entrega de una madre a sus hijos y cuánto espacio queda para preservar su propia vida?
La maternidad volvió a quedar en el centro de la conversación pública a partir de una de las escenas más comentadas de la miniserie sobre Moria Casán, recientemente estrenada en Netflix. El audiovisual aborda, entre otros aspectos íntimos de la vida de la artista argentina, su particular vínculo con su hija, Sofía Gala, y una forma de entender la maternidad que desafía el modelo tradicional de entrega absoluta.
“Yo nunca me levanté para hacerte una sopa”, le dijo Moria a Sofía durante su programa televisivo y tras felicitarla por su papel en la miniserie y por su rol de mamá. Inmediatamente, Sofía le respondió “pero hiciste otras cosas, mami, hiciste otras cosas. Hay muchas maneras de ser mamá”.
Esta breve conversación deja en evidencia la estrecha relación que mantienen y contextualiza el debate que se generó tras los primeros capítulos de la miniserie, en los que se ve a Moria decirle a Sofía, a una corta edad, una frase polémica: “Yo quiero vivir con vos, no para vos”.
Esta frase fue analizada por conductores de un programa de Infobae, quienes expusieron visiones contrapuestas sobre una pregunta que excede ampliamente a la figura de Moria y que se repite en hogares de Argentina, Paraguay, la región y el mundo: ¿ser madre implica necesariamente renunciar a una parte de la propia vida?
¿Entrega total o una maternidad con identidad propia?
Para algunos de los panelistas, el mensaje de Moria resulta liberador y plantea una idea necesaria: una madre puede amar profundamente a sus hijos sin desaparecer como mujer, profesional, pareja o persona con intereses propios. “Entrego mi vida por vos, sí. Pero no renuncio a nada por vos”, fue una de las interpretaciones surgidas durante el debate.
La idea apunta a cuestionar la expectativa social que durante décadas recayó, principalmente sobre las mujeres, de que la maternidad debe estar marcada por el sacrificio permanente y la disponibilidad absoluta.
Desde esa mirada, hacer una sopa, llevar todos los días a los hijos al colegio o postergar sistemáticamente los propios deseos no serían las únicas medidas para evaluar el amor de una madre. Hay otras formas de cuidar: hablar, educar, acompañar, proteger, enseñar a tomar decisiones y dar herramientas para que los hijos puedan desenvolverse en el mundo.
Pero la postura también encontró fuertes cuestionamientos. “Cuando uno decide tener un hijo, renuncia a muchas cosas y hay que bancársela”, fue una de las respuestas durante la discusión, al plantearse que la llegada de un hijo modifica inevitablemente las prioridades y exige sacrificios.
La edad del hijo, otro punto de discusión
Uno de los aspectos que generó mayor debate fue la edad de Sofía Gala en los recuerdos recreados en la serie. Algunos consideraron que determinados mensajes pueden resultar valiosos cuando los hijos ya tienen mayor autonomía, pero cuestionaron que puedan trasladarse sin matices a la crianza de niños pequeños.
El debate, entonces, no parece reducirse a una elección entre ser una madre “sacrificada” o una madre “libre”. La discusión pasa también por las distintas etapas de la crianza y por una pregunta clave: ¿cuánta autonomía puede tener un hijo según su edad y cuáles son las responsabilidades que no pueden delegarse?
En ese punto surgió otro concepto: el de la “distancia de rescate”, entendido como la posibilidad de permitir que los hijos exploren y ganen independencia, pero dentro de un entorno seguro y con la presencia de un adulto que sigue estando disponible cuando realmente lo necesitan.
“Hago lo que puedo, como toda”
La serie también parece mostrar una dimensión más vulnerable de Moria. Algunos participantes del debate interpretaron que detrás de su discurso hay, incluso, un posible diálogo pendiente con su propia hija y una forma de revisar la maternidad que ejerció.
Es asi que el material, más allá de contar la historia de una de las figuras más disruptivas del espectáculo argentino, terminó poniendo en discusión un mandato mucho más amplio: el de la madre que debe poder con todo, estar siempre y renunciar a sí misma por sus hijos.
Y allí no parece haber una respuesta única. Porque entre la sopa hecha de madrugada y el “yo quiero vivir con vos, no para vos” existe una amplia zona de grises en la que millones de madres intentan, todos los días, encontrar su propia manera de amar, cuidar y criar.
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Estudio científico confirma la presencia de una superbacteria
Un estudio genómico realizado en Paraguay revela la expansión y resistencia de una bacteria que se está expandiendo.
Un estudio científico realizado en Paraguay encendió señales de alerta en el ámbito de la salud pública al confirmar la presencia y caracterización del Staphylococcus aureus, resistente a la meticilina (SARM), una de las denominadas “superbacterias” asociadas a infecciones graves y de difícil tratamiento.
La investigación, desarrollada por Rosa Guillén, Claudia Salinas y colaboradores en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Asunción (IICS-UNA), permitió construir el primer mapa genómico del SARM que afecta a pacientes pediátricos en el país, un avance clave para la vigilancia epidemiológica. El hallazgo más relevante fue la identificación de tres complejos clonales predominantes: CC30, CC5 y CC8, familias genéticas que muestran capacidad de adaptación y resistencia a múltiples antibióticos.
RESISTENCIA
Según el estudio, estas cepas presentan resistencia a la penicilina, mientras que la resistencia a otros antimicrobianos continúa en aumento, lo que reduce progresivamente las opciones terapéuticas disponibles.
Actualmente, fármacos como la vancomicina siguen siendo eficaces en casos graves, aunque los especialistas advierten que el margen de acción es cada vez más limitado.
La investigación remarca que este tipo de infecciones puede derivar en cuadros clínicos severos como neumonía, osteomielitis y sepsis, con especial impacto en poblaciones vulnerables, entre ellas los niños.
El trabajo científico representa el primer estudio genómico de SARM en Paraguay, un paso considerado fundamental para fortalecer los sistemas de vigilancia y detección temprana de la resistencia antimicrobiana, tanto a nivel nacional como regional.
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Paraguay, con alto nivel de felicidad
Según el State of the World’s Emotional Health 2025, informe más reciente elaborado por Gallup, Paraguay es el segundo país donde la gente más disfruta de su día a día a nivel mundial. Esto pese a los problemas por los que está atravesando.
El reporte indica que países como Dinamarca, Paraguay e Indonesia están en los primeros puestos de experiencias diarias positivas, donde las risas, el disfrute y la sensación de respeto están en el orden del día.
La encuesta realizada preguntó a los paraguayos si experimentaron risas, disfrute y la sensación de respeto durante gran parte del día y el 92 % respondió que sí, lo que coloca a Paraguay como el segundo país donde la gente más disfruta de su día a día.
EL RANKING
El informe detalla que en primer lugar se encuentra Dinamarca y en tercer lugar Indonesia. Le siguen en la lista México, Guatemala, Islandia, Panamá, Uzbekistán, Costa Rica, Chile y Malasia.
De esta forma, queda demostrado que las emociones positivas no solo se presentan en los países más ricos o con mayor seguridad, sino que en sitios donde la cultura y la vida social son muy importantes para la vida cotidiana.
“Estos patrones sugieren que las diferencias entre países reflejan no solo las condiciones materiales, sino también las normas culturales sobre cómo las personas experimentan y expresan sus emociones”, resaltaron en el informe.
Gallup evalúa las llamadas “experiencias positivas diarias”, que incluyen indicadores como risa, disfrute, respeto, descanso y aprendizaje y los contrapone a emociones negativas como estrés, tristeza, enojo y preocupación.
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Índice Mundial de Felicidad alerta a jóvenes sobre uso intensivo de redes sociales
El uso intensivo de redes sociales causa un declive en el bienestar de los jóvenes, según un informe anual publicado el jueves, en el que Finlandia encabeza el índice mundial de felicidad por noveno año consecutivo. El Informe Mundial de la Felicidad, apoyado por la ONU, destaca el impacto de las redes sociales en un momento en que muchos países estudian adoptar restricciones al acceso de menores a esas plataformas. Australia fue pionera en diciembre, vetando el acceso de menores de 16 años a redes.
Costa Rica aparece en el cuarto lugar del ránking y alcanza por primera vez el top cinco, la mejor colocación histórica para un país latinoamericano en el informe. El país centroamericano es el único de América Latina entre los 10 primeros. Le siguen México (12), Belice (27), Uruguay (31), Brasil (32), El Salvador (37) y Panamá (39).
En cambio, se observaron “declives drásticos” de la felicidad entre menores de 25 años en Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, y “especialmente entre chicas jóvenes”, según el informe. Por el contrario, hubo un aumento en el promedio de felicidad reportado en otras partes del mundo.
“La mayoría de los jóvenes del mundo son más felices hoy que hace 20 años, y esa es una tendencia que merece atención”, dijo en un comunicado Jon Clifton, jefe ejecutivo de Gallup, que contribuyó con el informe. El informe destaca la forma “compleja” en que las redes sociales afectan el bienestar. Entre los factores de impacto están el tiempo dedicado a las redes, el tipo de plataforma, cómo se utiliza, así como elementos demográficos, tales como género y condición socioeconómica.
“El uso intenso se asocia con un bienestar mucho menor, pero aquellos que deliberadamente están fuera de las redes también parecen perderse algunos efectos positivos”, comentó Jan-Emmanuel De Neve, uno de los editores del estudio y profesor de economía en la Universidad de Oxford y director de su Centro de Investigación en Bienestar.
La satisfacción de vida es más alta cuando el uso de redes sociales es más bajo, según datos del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), que analiza la actividad en internet de estudiantes de 15 años en 47 países.
Finlandia, Afganistán
Los datos de América Latina indican que las plataformas diseñadas para facilitar las conexiones sociales muestran una clara asociación positiva con la felicidad, mientras aquellas basadas en contenidos definidos por algoritmos tienden a demostrar asociaciones negativas, según el informe.
Entre los 147 países incluidos, el nivel más bajo de satisfacción de vida apareció en Afganistán, cuyo gobierno talibán, que retomó el poder en 2021, ha sido acusado de violaciones de derechos humanos y de “apartheid de género” contra las mujeres.
El índice de felicidad, basado en un promedio de tres años, considera seis factores: PIB per cápita, expectativa de vida saludable, apoyo social, libertad para tomar decisiones de vida, generosidad y percepción de corrupción. Los países nórdicos se mantienen al frente del ranking, con Islandia, Dinamarca, Suecia y Noruega acompañando a Finlandia y Costa Rica en los seis primeros puestos. Filandia se mantuvo a la cabeza del ranking con un puntaje de 7,764, en una escala de 10.
Juho Saari, profesor de política social y sanitaria de la Universidad de Tampere, señaló que Finlandia tiene desafíos importantes, como un desempleo récord y fuertes recortes en los gastos sociales, pero que “pese a todo eso, somos felices”. “Nos dice que la política no importa mucho”, agregó, al señalar que la vida privada de las personas es más importante para entender la felicidad. El país de 5,6 millones de habitantes suele registrar elevados niveles de confianza en las autoridades y bajos niveles de desigualdad.
Fuente: AFP.