El vínculo entre las personas y sus mascotas, sin dudas, puede favorecer el estado físico, reducir el estrés y brindar felicidad a sus dueños. Ahora, un nuevo estudio demostró que tener un perro en el hogar también impulsa la longevidad, que no solo se refiere a la cantidad de años que se puedan alcanzar, sino también a la calidad de vida durante este tiempo.

Según una investigación publicada por la revista científica “Circulation”, tener un perro favorece la buena salud del corazón y se asocia con una reducción del riesgo de muerte cardiovascular. A la compañía canina también se le atribuyen niveles más bajos de presión arterial, un mejor perfil lipídico y una disminución de las respuestas al estrés.

Convivir con un perro también implica un aumento en la actividad física. La mayoría de las personas que tienen un peludito lo sacan a pasear con regularidad o juegan con él. Este movimiento es claramente beneficioso para evitar el riesgo cardiovascular y la salud.

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Las rutinas diarias de cuidado del perro, que incluyen alimentarlo, pasearlo e higienizarlo, proporcionan un sentido de propósito y responsabilidad, dos aspectos fundamentales para el ejercicio y bienestar mental, especialmente a medida que se envejece. El sentido de compromiso hacia las mascotas puede inspirar además a los dueños a trabajar paralelamente en su salud.

La existencia de animales de compañía como los perros puede igualmente ayudar a transitar vivencias y dificultades relacionadas a diferentes ámbitos de la vida, luchando así con trastornos vinculados con la depresión y la ansiedad.

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