Más allá de los hábitos saludables o creencias religiosas y morales, un factor importante a la hora de adoptar una dieta vegetariana también está relacionado con la genética, según nuevos estudios científicos. Se lograron identificar variaciones genéticas que puedan estar relacionadas con este régimen de alimentación.
En una investigación realizada por la Universidad Northwestern, de Estados Unidos, que fue publicada por la revista científica Plos One y replicada por la prensa internacional, se analizó el genoma de 5.324 vegetarianos estrictos y el de 329.455 que no lo eran para identificar variaciones genéticas que puedan estar relacionadas con ser vegetariano.
El estudio identificó tres genes significativamente asociados con el vegetarianismo y otros 31 potencialmente asociados. Varios de estos están implicados en el metabolismo de los lípidos o en la función cerebral. La investigación sentó las bases de una teoría que apunta a que, quizás, algunas personas tengan una genética que favorece el vegetarianismo y son más capaces de sintetizar los componentes de este régimen de alimentación de forma endógena.
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Aún se necesita más investigación para determinar las posibles diferencias entre la síntesis de lípidos y el metabolismo en vegetarianos y no vegetarianos, así como otras vías fisiológicas que podrían dar lugar al vegetarianismo.
El factor determinante de las preferencias alimentarias no es sólo está determinado por el sabor o las creencias particulares, sino también por cómo metaboliza el organismo la dieta, de acuerdo con el análisis.
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Genética y adaptación: la apuesta del IPTA para la soja paraguaya
El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) trabaja en investigación y mejoramiento genético para el desarrollo de variedades de soja adaptadas a las condiciones climáticas del país.
Investigación y adaptación pensadas en el clima. En un escenario en el que las condiciones climáticas están cambiando, la genética gana protagonismo en la agricultura. Para el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), contar con un banco de germoplasma y avanzar en el desarrollo de variedades adaptadas constituye una de las principales herramientas para acompañar al productor.
Así lo explicó Crisanta Rodas, ingeniera agrónoma y directora de Transferencia de Tecnología del IPTA, durante el lanzamiento de la siembra de soja 2026 organizado por la UGP. La institución es la encargada oficial de realizar investigaciones para los sectores agropecuario y forestal, con el objetivo de proveer soluciones tecnológicas al sector productivo.
En el caso de la soja, las investigaciones se desarrollan principalmente en el Centro de Investigación de Capitán Miranda, además de experimentaciones realizadas en las distintas zonas agroecológicas del país. El objetivo es evaluar el comportamiento de diferentes materiales y proveer variedades que respondan mejor a las condiciones de cada región.
Las líneas centrales de trabajo es la genética. El IPTA cuenta con un banco de germoplasma que comenzó a conformarse con materiales provenientes de distintas variedades. En este proceso tuvo un papel importante la cooperación de Japón, considerando que la soja no es originaria de la región, sino de Asia.
A partir de estos materiales se realizan evaluaciones y cruzamientos dentro de los programas de mejoramiento genético. La búsqueda apunta a obtener variedades adaptadas a las condiciones climáticas, con tolerancia a enfermedades y capacidad de enfrentar ataques de insectos, siempre acompañadas por las medidas de protección correspondientes.
Pero el desafío va más allá del rendimiento actual. La adaptación adquiere especial relevancia ante el cambio en las condiciones climáticas. Según Crisanta, el banco de germoplasma permite conocer la variabilidad disponible y evaluar cuáles materiales pueden presentar un mejor comportamiento frente a escenarios de incremento de temperatura.
De esta manera, la investigación busca anticiparse a los cambios y poner a disposición del productor herramientas genéticas que permitan sostener la productividad de la soja en diferentes escenarios.
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Presidenta de Inbio destaca la tecnología y genética para ampliar la productividad del campo
Simona Cavazutti, presidenta de Concopar y del Instituto de Biotecnología Agrícola destacó el avance de nuevas tecnologías y el desafío de adaptarlas a las condiciones productivas de Paraguay, con acompañamiento a pequeños productores.
La incorporación de nuevas tecnologías al campo. Durante el lanzamiento de la campaña sojera, Simona Cavazutti destacó la importancia de acercar las innovaciones agrícolas también a los pequeños productores, como parte de una estrategia para elevar la productividad y fortalecer toda la cadena
Simona explicó que el lanzamiento se realiza habitualmente en pequeñas propiedades, justamente para demostrar que la incorporación de tecnología también puede ser aprovechada por productores de menor escala. Según señaló, cerca del 20 % al 25 % de la producción del país se concentra en pequeñas parcelas, lo que evidencia la relevancia de acercar estas herramientas a ese segmento.
En este proceso, el acompañamiento técnico y la capacitación cumplen un papel central. La representante señaló que el trabajo con las cooperativas permite apoyar a los productores en la aplicación de nuevas tecnologías, mientras que el Instituto Nacional de Biotecnología trabaja en la incorporación al país de innovaciones vinculadas a la genética y la agricultura, no solamente para la soja, sino también para otros rubros.
Centro de investigación en puerta. Uno de los principales ejes está relacionado con la investigación genética y la adaptación de semillas. Simona explicó que no basta con traer variedades desarrolladas en otros países, sino que estas deben ser adaptadas a las condiciones locales de clima, suelo y cultivos.
En ese sentido, destacó la construcción de un centro de investigación que se encuentra próximo a ser inaugurado y que, según indicó, será el mayor centro privado de investigación genética de Paraguay. Allí se probarán semillas, variedades y cultivares para determinar cuáles pueden responder mejor a la realidad productiva nacional.
La innovación también se extiende a las prácticas agrícolas. La institución impulsa programas destinados a capacitar a los productores en buenas prácticas, con el objetivo de que nuevas formas de trabajo permitan producir más, aprovechar el clima y utilizar mejor las condiciones de la tierra.
El objetivo, remarcó Simona, es que estas herramientas no se queden en el laboratorio ni en los grandes productores, sino que sean útiles para todo el sector productivo y para los distintos eslabones de la cadena.
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Negocios de la carne sobre la mesa
Meat Summit Paraguay 2026 reunirá a empresarios, productores, frigoríficos, exportadores, bancos, chefs y referentes internacionales para analizar el futuro de una de las cadenas estratégicas del país. Banco Basa acompaña esta primera edición, que combinará conocimiento, networking y experiencia en campo.
La carne paraguaya mira hacia nuevos mercados y enfrenta el desafío de competir con más innovación, genética y tecnología, pero también de entender los cambios en el consumo y conectar mejor a todos los actores de la cadena.
Con esa mirada nace Meat Summit Paraguay 2026, que tendrá su primera edición los días 14 y 15 de septiembre. El encuentro propone reunir en un mismo espacio a los principales actores del ecosistema cárnico para hablar de tendencias, oportunidades y nuevos modelos de negocio.
Nicolás “Colaso” Bo, uno de los organizadores, explicó que el diferencial está precisamente en esa mirada integral. “El Meat Summit 2026 se plantea como el primer Congreso Cárnico de carácter estratégico del país, integrando en una misma experiencia conocimiento, negocios y territorio”, sostuvo
La propuesta se desarrollará en dos escenarios. El 14 de septiembre, en el Hotel Sheraton Asunción, habrá conferencias y networking. Al día siguiente, la agenda se trasladará a El Rodeo, en Mariano Roque Alonso, para conectar las conversaciones con el lugar donde comienza la cadena: el campo.
El programa pondrá sobre la mesa algunos de los temas que definirán la competitividad del sector: tendencias globales, oportunidades de exportación, genética, producción y calidad, nutrición, consumo, innovación y nuevos modelos de negocio.
Pero la apuesta no termina en las conferencias. El encuentro busca generar contactos capaces de convertirse en negocios concretos. “Porque hoy el crecimiento de un sector no depende solamente de producir más, sino también de generar conocimiento, conectar actores y encontrar nuevas formas de hacer negocios”, acotó.
La convocatoria va dirigida a empresarios, productores ganaderos, frigoríficos, exportadores e importadores, supermercados y retail, chefs, restaurantes, proveedores, profesionales de la salud, empresas tecnológicas, universidades, inversionistas, bancos y aseguradoras.
En ese ecosistema, Banco Basa acompaña activamente el Meat Summit, aportando a un espacio pensado para acercar al sector productivo con empresas e instituciones capaces de impulsar nuevas oportunidades.
“Para un evento que busca promover conocimiento, networking y negocios, contar con aliados estratégicos, como lo es BASA, fortalece justamente esa conexión entre los distintos actores de la cadena”, afirmó el organizador.
Dos días para mirar lo que viene. La primera edición del Meat Summit llega con la premisa de que el desafío de la industria cárnica no es solamente producir más, sino competir mejor. “Reunir en un mismo lugar a quienes forman parte de toda la cadena, generar conversaciones de valor y acercar al sector a nuevas tendencias y oportunidades forma parte de la misión”, puntualizó.
El objetivo final es que las conversaciones no queden en el escenario. Que se conviertan en contactos, alianzas, inversiones y nuevos negocios.
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Paraguay apuesta por genética, precisión e industrialización de la soja
Nuevas variedades, biotecnología, agricultura de precisión e industrialización marcan la evolución de uno de los principales cultivos de Paraguay. Así lo señaló Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, quien indicó que hoy día el desafío ya no pasa solo por elevar los rendimientos, sino también por preservar la calidad y adaptar la producción a escenarios climáticos más difíciles.
La soja paraguaya atraviesa una etapa en la que la innovación dejó de estar concentrada únicamente en el aumento de la productividad. El desarrollo de nuevas variedades, la incorporación de biotecnología, el uso de maquinaria de precisión y la búsqueda de mayor industrialización están redefiniendo el negocio.
Actualmente, existen unas 20 variedades de soja de diferentes obtentores, entre ellos Bayer, Nidera, Don Mario y TMG. Sin embargo, según explicó Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosa, la renovación del material genético está cada vez más vinculada a la incorporación de eventos biotecnológicos, principalmente, la tecnología Intacta 2 Xtend.
Esto supone que la calidad debe mantenerse en la agenda de los mejoradores, especialmente, en cuanto al contenido de proteína, una característica que distingue a la soja paraguaya. A esto se suma la necesidad de desarrollar materiales capaces de soportar temperaturas extremas.
Los golpes de calor registrados durante diciembre y enero pueden generar un fuerte estrés sobre las plantas, por lo que la adaptación climática se vuelve una de las próximasfronteras de la investigación.
En paralelo, la biotecnología avanza en protección y manejo. La Intacta 2 Xtend ofrece resistencia al dicamba, glifosato y glufosinato, mientras que para el periodo 2028-2030 se proyecta la llegada de la Intacta 5, con resistencia a cinco herbicidas: glifosato, glufosinato, 2,4-D, dicamba y mesotriona.
Semillas certificadas y nuevas tecnologías. Uno de los puntos pendientes continúa siendo el uso de semillas certificadas. Actualmente, apenas entre 30 % y 35 % de la superficie utiliza este tipo de material, mientras que el resto se distribuye entre semillas de uso propio y el denominado mercado de “bolsa blanca”.
Paraguay cuenta con maquinaria de precisión, tractores con sistemas autónomos, cosechadoras de alto rendimiento y un uso creciente de drones para monitoreo y aplicación de productos.
La incorporación de estas herramientas busca hacer más eficientecada etapa de la producción.
La campaña 2025-2026 alcanzó unas 12,5 millones de toneladas de soja, mientras que la industrialización se encamina hacia los 4 millones de toneladas. Argentina continúa siendo el principal destino del grano, concentrando cerca del 85 % de los envíos, debido en gran medida a sus condiciones logísticas.
No obstante, el objetivo apunta a ampliar los mercados. En ese sentido, Paraguay busca reactivar negocios con Taiwán y prevé una visita de una delegación para analizar nuevas oportunidades.
La industrialización también gana espacio con la reactivación de una planta de la Corporación de Alimentos e Higiene del Paraguay SA y la reparación de otra instalación en el Chaco. El objetivo está centrado en transformar la soja en proteína animal, aprovechando el crecimiento de las cadenas porcina y avícola.