Italia tiene la torre de Pisa e Inglaterra tenía el popular pub “Crooked House”. Pero este bar inclinado del siglo XVIII, vendido y después arrasado por un incendio, se ha convertido ahora en símbolo de la crisis que atraviesa este sector emblemático del Reino Unido.

Incluso para un visitante sobrio, este pub del centro de Inglaterra se ve torcido. Con una inclinación de 15 grados y un extremo un metro más bajo que el otro, el local parece a punto de hundirse en cualquier momento. A pesar de su precario aspecto, el establecimiento ha ocupado durante 260 años un lugar importante para la comunidad en Himley, un pequeño pueblo al oeste de Birmingham.

Pero hace un mes, el histórico local fue vendido. Una semana después lo devoraron las llamas. Ante esta sospechosa coincidencia, la policía y los tabloides británicos investigan lo ocurrido, pero, entre tanto, máquinas apisonadoras acabaron con lo que quedaba del local.

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Las autoridades municipales, confrontadas a la ira de la opinión pública, reiteran que solo dieron autorización para garantizar la estabilidad del edificio. Pero el mal ya está hecho y el caso no solo suscita la indignación de sus parroquianos habituales, sino que también pone en evidencia la amenaza que se cierne sobre los emblemáticos pubs británicos, golpeados por sucesivas crisis.

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Se estima que el pub abrió en 1890; hoy solo quedan ladrillos quemados dispersos en el predio. Foto: @civic_society

“Tragedia”

Cada mes, una treintena de establecimientos bajan la persiana en el país, según el grupo “Campaña por la cerveza de verdad” (CAMRA), que promueve la cultura de los pubs en Reino Unido. Para Paul Ainsworth, uno de sus miembros, la pérdida de “Crooked House”, un lugar “único” y “sorprendente”, es una “absoluta tragedia”.

Y, señala, aunque al final tengan éxito los llamados a una reconstrucción, el lugar “nunca será el mismo, porque su atmósfera única procedía de su antigüedad y su historia”. Según el grupo CAMRA, una treintena de pubs fueron destruidos o transformados sin autorización entre enero y junio de este año a pesar de una ley de 2017 que estipula que, después de una venta, los nuevos propietarios del local deben pedir un permiso para remodelar el espacio.

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En una carta dirigida al primer ministro Rishi Sunak, el grupo pidió la semana pasada al gobierno que actúe para hacer cumplir la ley ante “la compra depredadora y el desmembramiento de los pubs históricos”. Los pubs están arraigados desde hace siglos en el corazón del estilo de vida británico, pero la evolución de los hábitos de consumo los puso en dificultades en los últimos años. Más recientemente, la pandemia y la inflación tuvieron un efecto devastador.

Según seis de las mayores empresas de bares y cervecerías del país, las facturas de algunos establecimientos han llegado a multiplicarse por cuatro, en un contexto de crisis del coste de la vida que también penaliza a sus clientes. Ainsworth, del grupo CAMRA, asegura que algunos propietarios han abandonado deliberadamente sus pubs para convertir el lugar en edificios residenciales.

“Más que un pub”

Tras la venta de “Crooked House”, miles de personas firmaron una petición en línea reclamando su protección. Algunos incluso colocaron flores y carteles entre los escombros del local. “More than a pub” (Más que un pub) se leía en uno de esos homenajes. Paul Turnet, que impulsó la petición, argumentaba que un pub así, bien gestionado, podía “atraer visitantes del mundo entero”. A sus 58 años, se dijo “devastado” por el incendio de ese lugar, que formaba “parte de su infancia”.

Paul Ainsworth espera que las autoridades ordenen la reconstrucción del local y den la posibilidad de que sea gestionado por parte de la comunidad. Esto, que los habitantes de una localidad se agrupen para tomar posesión de estos bares, es una tendencia creciente desde 2017, aunque minoritaria.

De los 47.000 pubs de Reino Unido, 205 están en manos de agrupaciones de vecinos. Es el caso del “Old forge”, en Escocia, que acaba de reabrir en los confines de las Highlands. Los habitantes locales recaudaron un millón de libras para comprar a su propietario, un belga, este local, considerado como el más remoto de Reino Unido, al precisar un viaje en barco y dos días a pie para llegar a él.

Fuente: AFP.

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