Entender y hablar otro idioma hace más que facilitar la comunicación, ya que no solo se trata de pronunciar palabras en diferentes lenguas. Está científicamente comprobado que puede cambiar la forma en que funciona el cerebro, porque ejercita las redes cerebrales inactivas y hace pensar de manera más creativa.
Como el español es un idioma aceptado en muchas partes del mundo, generalmente no sentimos el requisito o la necesidad de aprender otra lengua. Sin embargo, hablar y entender otro idioma enseña mucho más que gramática y vocabulario o cómo pedir direcciones si viajas al extranjero, tiene beneficios cognitivos y emocionales.
Según los expertos, las habilidades lingüísticas son un mecanismo y gimnasio de entrenamiento para el resto del cerebro que impactan directamente en la inteligencia cognitiva y emocional. Y es que aprender un nuevo idioma ejercita una parte del cerebro que estuvo inactiva desde que teníamos entre siete u ocho años. Es más, amplía nuestra capacidad para manejar nuevas situaciones y nos ayuda a gestionar mejor nuestros sentimientos y emociones.
Al activar una parte estancada del cerebro creamos impulso para otros aspectos de la función cerebral que afectan el pensamiento crítico y la creatividad. Para el cerebro, el poder del recuerdo constante y la formulación de oraciones ayuda a fortalecer la memoria, ya seas un principiante que acaba de empezar o alguien que domina el idioma, porque el esfuerzo es el mismo.
¿Qué dicen los estudios?
Mientras que el lado izquierdo del cerebro es el principal responsable de la adquisición del lenguaje, el lado derecho del cerebro juega un papel fundamental para ayudar a los estudiantes a identificar los sonidos básicos asociados con un idioma. El proceso es entonces como un rompecabezas, de hecho, juntando las diferentes particularidades fónicas y activando diferentes partes del cerebro para que trabajen juntas.
Una investigación del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, Estados Unidos, comprobó que las personas que son bilingües tienen más materia gris en el cerebro (algo muy bueno) y mejor memoria a corto plazo, habilidades para resolver problemas y manejo de la atención en comparación con aquellos que solo hablaban un idioma.
El estudio también descubrió que promueve la flexibilidad mental, preserva la materia blanca del cerebro que es la responsable de ayudarlo a procesar la información rápidamente y contribuye a ralentizar la demencia a medida que envejecemos. Las regiones y redes del cerebro involucradas en el aprendizaje de un idioma se vuelven más fuertes, adaptables y de respuesta más rápida.
Las personas que estudian otros idiomas tienen mejor capacidad para realizar las tareas cotidianas, poseen mayor habilidad mental en todas áreas de la vida, que incluso no se relacionan con la comunicación. Los artículos científicos muestran aumentos físicos en ciertas regiones del cerebro, especialmente el hipocampo, que tiene que ver con el recuerdo y el almacenamiento de recuerdos. Este aumento literal de grosor en el área del cerebro permite que haya más neuroplasticidad o vías neuronales para la función cognitiva.
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¿Qué será de la memoria con la crisis actual de la narración?
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: Gentileza
Si la narración está en crisis, ¿cuáles serán los hechos de aquellos relatos que serán la historia? Tal vez recordemos lo que nunca sucedió. Algunas memorias también podrán ser fake news.
Los veranos y el descanso ya no son como lo fueron. ¿Algo lo es, acaso? El cambio climático, por un lado, con temperaturas abrasadoras, solazos demoledores, vientos cálidos inesperados, lluvias y tormentas repentinas, y las urgencias de la vida cotidiana hacen que a la idea de descansar se le agreguen agendas sociales por momentos agotadoras.
Recorrer playas y paradores en las extensas costas marítimas bonaerenses en la Argentina es interesante. Mucho más si se presta atención a las charlas informales que se escuchan acá, allá y acullá. Tendencias, lecturas livianas, chimentos, negocios, viajes... muchos viajes, el mercado de pases en el fútbol, los costos para ir al Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, romances de otros con otras... de otras con otras... de otros con otros... (siempre ajenos) y “trampas” propias en tonos casi inaudibles... nada queda por decir, por contar, por confidenciar.
Las segmentaciones marketineras que supimos conseguir parecen diluirse. Todo es muy parecido. Sin embargo, charlar con Tony y Dani en una playa solitaria de Costa Esmeralda, poco más de 1.610 kilómetros al sur de mi querida Asunción, es interesante. Viajeros los tres, disfrutamos cuando intercambiamos anécdotas, curiosidades y compartimos historias. No nos vemos con frecuencia.
De allí que, cuando logramos reunirnos, el tereré con yerba sabor a naranja, mezclada con menta y boldo, nos acerca marcadamente al placer. Antonio, este viernes, fue el último en llegar. Cansinamente lo vimos acercarse. “Disculpen la demora, pero me quedé leyendo un breve texto de Byung-Chul Han (67)”, explicó. Comprensible. El filósofo coreano que desde los 22 años vive en Alemania, autor de “La sociedad del cansancio”, sacude, conmueve, dispara reflexiones.
Con argumentos tan sólidos como sensatos nos induce a dejar atrás la idea coreana de vivir “pali pali” (rápido, rápido) para llegar a ninguna parte y avanzar hacia el “chon-chon-hi (despacio, lentamente), que tanto le ha permitido crecer a China”, como tiempo atrás decía con frecuencia el apreciado diplomático y amigo Jung Myung Hoon, cuando estaba destinado en Buenos Aires.
OPTIMIZAR EL AMOR
“Será posible optimizar el amor?”, preguntó Dani en alta voz. En la pantalla de celu leía The New York Times. La tertulia playera se disparó. “Menos de tres años atrás supe del señor Cody Zervas por su perfil en la red Linkedin”, dije a modo de réplica. Es un tipo interesante que –por lo menos en esa publicación– propone “love at first match”. Amor a primera vista. En su perfil se define como “cofundador y director de operaciones” de la firma Keeper que, en esa misma red (https://www.linkedin.com/company/keepermatch/), propone “conocer a la persona que cumple con tus expectativas” porque te aportará “la solución de emparejamiento más avanzada del mundo, impulsada por IA (inteligencia artificial) y la ciencia de las relaciones guiada por el cuidado humano”.
En ese contexto, recomienda su empresa (en construcción) al público reticular y les asegura que Keeper será la que “te presentará a tu media naranja”. También añade un dato relevante, “1 de cada 10 coincidencias termina en matrimonio”. Fuerte, ¿verdad? Pero deja un mensaje para acompañar la reflexión que sigue –inevitablemente a la oferta–, “una oportunidad es todo lo que necesitas”.
Mensaje claro, fuerte y… atractivo. Pero vale puntualizar que Cody –por lo menos desde el 9 de febrero de 2022– parece estar en espera de esa “oportunidad” que promueve. Desde aquel día –más precisamente desde las 4:20 de aquella madrugada insomne– Zervas, en su cuenta de X (@codyzervas) postea: “Anuncio emocionante (¿quizás triste?). Ahora, estoy ofreciendo oficialmente una recompensa de USD 20.000 a la persona que me presente a mi futura esposa. Voy a aumentar ese número cada año hasta conocerla. ¡Esto debería ser divertido y/o desgarrador!”.
Según la colega periodista Amanda Hess, del periódico The New York Times –el que lee Dani– hasta el pasado 9 de enero, “Zervas sigue soltero”. Más aún, relata que Cody “en noviembre viajó a San Francisco para representar a Keeper en el Simposio del Amor, un encuentro informal de ‘fundadores, expertos e intelectuales sinceros’ interesados en ‘proliferar las relaciones sanas a gran escala’”.
AMOR SALUDABLE
En aquella cita que se extendió un fin de semana entre los días 14 y 16 de aquel mes, quienes la organizaron la caracterizaron como “una conferencia para personas que intentan resolver las relaciones modernas” porque ha cambiado el amor. Como ejes del encuentro propusieron abordar “la industria de las citas, la inteligencia artificial predictiva y la psicometría para el emparejamiento, y la ciencia del amor saludable”.
Fuerte, ¿verdad? El vuelo rasante de algunas gaviotas que disputan los restos playeros con chimangos que les disputan territorio altera un poco el ambiente. La rompiente, levísima a la hora de la bajamar, susurra. Dani lee NYT en alta voz.
La periodista Hess –quien al parecer estuvo allí– cuenta que durante las actividades por las que cada participantes pagó USD 200 se “exploraron las prácticas matrimoniales ‘metarracionales’”; que hubo “una sesión relámpago de emparejamiento”, y detalla que “entre la concurrencia se encontraban un filósofo-ingeniero formado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que genera ‘gemelos’ digitales humanos para simulaciones de citas (también disertó) una mujer que planea imprimir su propia moneda bajo el seudónimo de Ayn Forger; una ‘coach mental’ británica que ofrece sesiones de intuición; (y) un gestor de redes sociales que está desarrollando una religión para personas con autismo”.
Nos envolvió un profundo silencio. “Nada sorprendente”, dije. No fue una expresión feliz. Mis dos amigos me miraron seriamente. Los percibí incrédulos. Dejé correr unos segundos para contarles que “menos de dos años atrás durante varios días escuché atentamente a un preocupadísimo hombre de negocios –riquísimo– que convocaba a través de las redes –según él– ‘a las multitudes para orar de corazón... fervorosamente para que el mundo se llene de amor’”.
LA IGLESIA AMORISTA
Una querida amiga, cuya identidad preservaré en procura de que no decaiga su alto prestigio profesional y académico, nos invitó personalmente. En detalle relaté que a su convite respondí con una pregunta: “¿Es, tal vez, un acto religioso?”. La respuesta fue de altísimo contenido indiciario respecto de su personalidad megalómana. “Sí”, respondió con firmeza mientras sus ojos entrecerrados los elevaba hacia el cielo.
“Después de mucho predicar, he fundado la Iglesia amorista de la nueva centuria, con la que cambiaré el mundo y terminaré con las guerras”. Tony y Dani –como nosotros en aquella situación que nunca habíamos imaginado– permanecimos en el más profundo silencio. El autopercibido profeta, por si algo faltara entonces, nos informó que “una decena de días atrás ordené a mis primeras discípulas y discípulos que pronto enviaré a que profundicen su formación con una sabia maestra en San José de Costa Rica para que luego marchen a predicar”.
Inmediatamente, nos invitó para que participáramos de una inminente cadena de oración que “en las redes” comenzaré “para pedir por la salud de…”. Nunca volví a verlo. El tereré se había agotado. La sed se hacía sentir. Una botella de Barón B Brut Nature, bien fría, llegó en el momento justo. “Vamos bien?”, preguntó Dani. “Serían posibles este tipo de emergencias sorprendentes sin la irrupción en la vida cotidiana de continuos desarrollos tecnológicos?”.
REALIDAD MIXTA
Admito que alguna vez imaginé que esto podría suceder. Las prácticas sociales cambian vertiginosamente. Es preciso entender que –especialmente en algunas grandes megalópolis de alta complejidad– la realidad mixta, aquella que deviene de la interacción de la realidad real (por llamarla de alguna manera comprensible) con la realidad virtual múltiples situaciones pasan a ser corrientes.
Preocupante, por cierto, en algunos casos. Recuerdo que allá por octubre de 2018 me sorprendí cuando supe Akihiko Kondo –por entonces 35– se casó con Hatsune Miku, un animé “de edad indefinida”, como lo consigné el domingo 7 de febrero de 2021, en #ElGranDomingo. Aquella unión, sin embargo, solo se extendió por una media docena de años. Kondo se divorció de Miku, aunque otras versiones dicen que los desarrolladores decidieron que ese animé debía morir.
El rumor (tal vez una más entre millones de fake news) aseguran que le ofrecieron a Kondo reemplazarla. Pese a ello, Akhiko relata a quien quiera oírlo que era noviembre de 2024 cuando aquel esposo trocó por divorciado virtual. Tal vez, el primero de la historia. “Estoy seguro de que recibiré críticas, pero intento hacer cosas dentro de lo que no es ilegal”, expresó y explicó además en sus redes que justamente aquella fue “la razón por la que me casé con Hatsune Miku en mi casa (...) y traté de ir a Disneylandia de Tokio con mi muñeca de Miku”.
En el 18, el sociólogo Masahiro Yamada dijo públicamente que casarse con animés es “una costumbre en aumento”. Se dice que un 12 % de los jóvenes japoneses (según algunos reportes circulantes cuyos contenidos no son para nada sencillos de verificar) “suelen enamorarse de este tipo de creaciones”. Esas informaciones precisaban también que “como Akihico, cerca de 4 mil parejas formaron otros tantos matrimonios similares”.
Sorprendentes, por cierto, las prácticas sociales emergentes en la realidad mixta. Para rescatar la que ya parecía una charla con final incierto, intenté validar mis dichos. “Mi amigo-hermano Augusto, que además era mi jefe periodístico cuando aquella historia estalló en los medios –tradicionales y digitales– sabio y humilde me aseguró que aquella práctica de Akihiko se llama ‘fictosexualidad’, caracterizada como una orientación o atracción sexual/romántica enfocada en personajes ficticios (animé, libros, videojuegos) que, en algunos casos, se asocia con el espectro asexual”.
NUEVAS FORMAS DE INFIDELIDAD
No agregó una palabra más. “Ubi umilitas ibi sapientia”, como suele decir con frecuente ironía un profundo conocedor de los libros sagrados de no menos de tres religiones monoteístas. ¿Platonismo? Quizás. ¿Enamorarse de animés? Y... sí. ¿Parejas simbólicas? Uhmmm…. ¿Relaciones emocionales profundas? Lo admito, no sé qué decir. “La infidelidad ha existido siempre, pero con la era de las redes sociales ha adoptado nuevas formas”, sostiene la colega periodista Judit González Pernía el pasado 11 de diciembre en La Vanguardia, uno de mis periódicos preferidos en cada uno de mis días.
Agrega luego que “el intercambio de mensajes o ‘texting’ (Whatsapp, Telegram, Signal, Wechat, entre otras plataformas de mensajería) se ha convertido en una práctica habitual entre muchas parejas, (y) especialmente entre los más jóvenes”. Y va más allá. Describe que “hoy (...) algunas personas usan chatbots (un programa informático capaz de simular una conversación con un ser humano a través de medios como el texto o la voz) no solo para consultas cotidianas, sino también como sustitutos de otra persona en conversaciones íntimas”.
En ese contexto, González Pernía puntualiza que “lo que comenzó como un juego (dialogar con chatbots) está evolucionando hacia algo más profundo” porque, para algunas personas, “separar lo real de lo digital se vuelve cada vez más complicado” y –tal vez– preocupante, me atrevo respetuosamente a agregar. La colega –licenciada en Periodismo por la Universidad Internacional de Catalunya– reporta también que “hay parejas que ya acuden a terapia porque uno de los miembros interactúa más con la IA (inteligencia artificial) que con su pareja”.
CRISIS DE LA NARRACIÓN
¿Cotidianidades en los tiempos de la realidad mixta? Tony abandona el silencio que, de alguna forma, nos invadió a los tres. El pensamiento de Byung-Chul Han vuelve al ruedo y gana el centro de la escena. En 2023 publicó “La crisis de la narración”. ¡Librazo! Nos recuerda que, palabra más, palabra menos, narrar por estos días es hacer publicidad. Por múltiples razones y actividades, hombres y mujeres marketinean cada instante de sus vidas. ¡Y lo hacen en las redes!
“Todo pareciera ser publicidad o... ‘autobombo’, como decimos habitualmente. Practicamos el storytelling para comunicar nuestras cotidianidades a través de historias. Visuales o audiovisuales para vender lo que somos y/o lo que hacemos... y las mandamos por las redes… que están llenas de breves historietas sin profundidad y chismes de celebridades muy poco célebres más que por sus correrías. Esa es la crisis de la narración”.
El sol ya se despidió. Regresará a las 5:20 de mañana. En un rato más será el tiempo de la luna. Volvimos a mirar el huidizo horizonte que –como lo dijo Galeano– cuando nos acercamos un paso se aleja un paso. Una constante que no podremos cambiar. Nos despedimos. En el regreso un interrogante se apodera de mí. Si Byung-Chul Han tiene razón y la narración está “en crisis”... ¿cuáles serán los hechos de aquellos relatos que serán la historia? Tal vez –pienso– recordemos lo que nunca sucedió. Algunas memorias también podrán ser fake news.
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A 33 años de la tragedia de Acahay: el caso que conmocionó al país
Este sábado 31 de enero se cumplen 33 años de la tragedia de Acahay, uno de los episodios más conmocionantes de la historia reciente del Paraguay. El hecho fue protagonizado por el escribano José Vidal Céspedes Estigarribia, conocido luego como “el loco del volante”, quien a bordo de una camioneta Mitsubishi Montero mató a siete personas y dejó nueve heridas durante un furioso arrebato que aterrorizó las calles de la ciudad de Acahay.
La tragedia ocurrió en 1993, mientras la comunidad celebraba la tradicional fiesta del Oropel, un evento que reunía a familias y vecinos en un ambiente festivo. Vidal Céspedes, de 39 años, había llegado ese día desde La Paloma (Canindeyú), donde residía con su familia, para visitar su ciudad natal.
Horas antes del ataque, el escribano compartió un encuentro familiar en un arroyo de la zona junto a su esposa e hijos. Durante el almuerzo consumió bebidas alcohólicas, pese a tenerlo estrictamente prohibido debido a una reciente cirugía de páncreas y al tratamiento con medicamentos fuertes, indicaciones médicas que decidió ignorar.
Según declaraciones de sus familiares, tras el mediodía su comportamiento comenzó a cambiar, pues tenía la mirada perdida y se mostraba alterado, aunque continuó participando de la reunión mientras ingería alcohol y medicación. Cerca de las 16:00, de forma violenta y prepotente, obligó a su esposa e hijos a subir a la camioneta para regresar, generando temor y tensión en el grupo.
Durante el trayecto, Vidal comenzó a acelerar bruscamente, provocando el llanto y los gritos de sus hijos, lo que lo alteró aún más. En un punto del camino se detuvo y obligó a bajar a su familia. A partir de allí, volvió a arrancar el vehículo y se dirigió a gran velocidad hacia el casco urbano.
En su recorrido, arremetió deliberadamente contra todas las personas que se cruzaban en su camino, dejando un saldo de siete fallecidos, nueve heridos y la muerte de un caballo. Las víctimas fatales fueron Sergio Domínguez, Roberto Salvador Segovia, la niña Shirley Andrea Acuña, de apenas 4 años, Édgar Domingo Maldonado, los hermanos Francisco y Félix Bordón, y finalmente Rubén González.
El caso generó una profunda conmoción nacional, agravada por el hecho de que el autor era una persona conocida en la zona, de trato cordial con sus compueblanos y con intenciones de postularse como diputado.
Tras abandonar el vehículo, que fue hallado con rastros de sangre, Vidal se escondió en un cañaveral y fue detenido horas después por la Policía Nacional, con apoyo de militares. Durante su arresto afirmó no recordar nada de lo ocurrido, versión que no convenció a los investigadores del Ministerio Público.
El escribano fue condenado inicialmente a 25 años de prisión, pena que luego fue reducida a 22 años. Falleció en 2011, tras ser internado en un sanatorio privado por complicaciones derivadas de la diabetes. A más de tres décadas del hecho, la tragedia de Acahay sigue viva en la memoria colectiva como un recordatorio del horror que puede desatar la violencia sin control.
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“Las empresas que entienden la mente humana lideran mejor los cambios”
La motivación es central para el cerebro, ya que en general, quiere subsistir, sobrevivir y cuando está motivado está dispuesto a hacer cosas que de otro modo no haría, afirmó a La Nación/Nación Media, Nicolás José Isola, filósofo y coaching en liderazgo.
Por eso, el especialista sostuvo que las empresas que logren entender la mente humana, podrán liderar mejor los cambios que se están atravesando con la tecnología.
“Lo que estoy viendo en las compañías es que muchos líderes no son conscientes de cómo las tecnologías, en diferentes ámbitos, están impactando en el talento y en el foco de las personas para desarrollar su trabajo. Y ese foco es absolutamente crucial, porque cuando una persona está dispersa, es menos productiva y menos eficiente en todo lo que hace”, dijo.
También expuso que es necesario comprender que el cerebro no cambia todo el tiempo y que muchas empresas piden a sus empleados un cambio constante. Puso como ejemplo que una persona va a dormir al mismo lugar continuamente y no cambia de casa ni pareja.
En el mundo corporativo, por eso, no se entiende qué significa “un cambio”. “Un buen líder debería hospedar esos temores, hacerse cargo de esas situaciones y preguntar: “¿Qué te pasa con este cambio? ¿Hasta dónde estás dispuesto a ir?”, refirió.
Tecnología y cambios
Respecto al uso de la tecnología, Nicolás Isola expuso que es como un ascensor, que te ayuda a llegar con más facilidad y rapidez, pero cuyo uso prolongado atrofiaría las piernas. Por ende, usar escaleras es fundamental para seguir escalando y creciendo como personas en todas las áreas.
“Creo que el mercado laboral va a cambiar muchísimo. Pero lo que más me preocupa es cuánto vamos a cambiar nosotros, nuestro nivel de soledad, de aislamiento. La conexión humana va a seguir siendo crucial”, aseguró.
Para el filósofo, una conversación donde dos personas se miran fijamente es una necesidad natural en el ser humano, porque somos seres gregarios, que buscan conectarse y vivir en comunidad, nunca aislados.
Incluso, contó que en algunos países hay bares donde se paga por un abrazo, además del caso de Japón, donde existen locales donde la gente paga para acariciar mascotas porque eso mejora el bienestar.
“Incluso hay adultos mayores que cometen delitos para ir a la cárcel y poder conectarse con otros. Eso habla de nuestra necesidad de contacto. Si lo entendemos, podemos traccionar hacia una sociedad más humana. Ser más humanos y conectar más es crucial”, expresó.
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Cambios generacionales
Consultado sobre cómo entender el cerebro de las generaciones nuevas, nacidos entre 1995 y 2005, que están marcando un nuevo rumbo en el ámbito laboral, señaló que la motivación detrás de esto podría ser: el gran deseo de bienestar.
“Esta gente cambia porque hay una gran insatisfacción, pero también un gran deseo de bienestar, y eso es buenísimo. Como líderes, tenemos que entender primero que el esfuerzo es necesario. El problema es que los jóvenes no quieren esforzarse, tal vez haya que explicar algo más de la vida: que no todo es tan simple ni tan fácil”, mencionó.
Finalmente, Isola aseveró que el ser humano creció aprendiendo a esperar, y que la vida sigue siendo lenta, tal como un embarazo que dura 9 meses. Insistió en que hay procesos que necesitan tiempo y es importante entenderlo.
Nicolás José Isola es filósofo, master en educación y PhD. Es coach ejecutivo, especialista en storytelling y desarrollo humano. Vive en Barcelona, es columnista de opinión y management en el diario La Nación (Argentina), Folha de São Paulo y Meio & Mensagem (Brasil), El País (España) y Expansión (México).
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El cerebro, posible origen de la hipertensión, según nueva evidencia científica
Una dieta rica en sal desencadena una inflamación cerebral que eleva la presión arterial, según un estudio con ratas de la Universidad de McGill (Canadá) y publicado en la revista ‘Neuron’.
Además, sugiere que el cerebro puede ser un eslabón perdido en ciertas formas de presión arterial alta o hipertensión, tradicionalmente atribuidas a los riñones. Así, aproximadamente un tercio de los pacientes de hipertensión no responde a los medicamentos estándar, que se dirigen principalmente a los vasos sanguíneos y los riñones, basándose en la creencia tradicional de que la hipertensión comienza allí.
“Esta es una nueva evidencia de que la presión arterial alta puede tener su origen en el cerebro, lo que abre la puerta para el desarrollo de tratamientos que actúen sobre el cerebro”, afirma el profesor asociado del Departamento de Fisiología de la Universidad de McGill, Prager-Khoutorsky.
Para hallar los resultados, los investigadores dieron agua a las ratas que contenía 2 por ciento de sal, comparable a una dieta diaria rica en comida rápida y productos como tocino, fideos instantáneos y queso procesado, con el objetivo de imitar los patrones de alimentación humanos. Además, utilizaron ratas en lugar de los ratones, que son los más comunes, porque las ratas regulan la sal y el agua de forma más similar a los humanos, “lo que hace que los hallazgos sean más aplicables a las personas”, señala Khoutorsky.
La dieta alta en sal activó las células inmunitarias en una región específica del cerebro, lo que provocó inflamación y un aumento de la hormona vasopresina, que eleva la presión arterial. Los investigadores rastrearon estos cambios mediante técnicas de neuroimagen y laboratorio de vanguardia, disponibles recientemente.
Así, Khoutorsky concluye que “el papel del cerebro en la hipertensión se ha pasado por alto en gran medida, porque es más difícil de estudiar. Pero con nuevas técnicas, podemos observar estos cambios en acción”. Asimismo, planean estudiar si procesos similares están implicados en otras formas de hipertensión.
Fuente: AFP
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