Este fin de semana, la cultura paraguaya se hizo sentir con fuerza en la capital irlandesa durante las celebraciones de San Patricio, donde la comunidad de compatriotas en Irlanda participó en un festival multicultural presentando música, danza y tradiciones de Paraguay ante un público internacional.
La actividad se desarrolló en el parque St Stephen’s Green, uno de los espacios más representativos de la ciudad de Dublín, donde comunidades de distintos países compartieron expresiones culturales en el marco de las festividades nacionales de Irlanda.
En este escenario, la comunidad paraguaya ofreció una vibrante presentación artística que incluyó el sonido del arpa paraguaya por la artista Panambi Cáceres, la dulce voz de Noemí Sarubbi, danza tradicional, vestimenta típica y la distribución de la tradicional chipa paraguaya.
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El sonido del arpa despertó la curiosidad y el entusiasmo del público que participó del evento. Su presencia también evocó una conexión cultural con Irlanda, país donde el arpa ocupa un lugar fundamental en su identidad nacional y en su historia.
También se sumaron las bailarinas paraguayas que aportaron color y entusiasmo al festival con coreografías tradicionales y trajes típicos que reflejan la riqueza del folklore nacional, generando aplausos y gran interés entre los asistentes.
La vestimenta tradicional utilizada en estas danzas también recuerda una conexión histórica entre Paraguay e Irlanda a través de Elisa Lynch, la mujer irlandesa que llegó al Paraguay en el siglo XIX y que con el tiempo se convirtió en una figura emblemática de la historia local.
La participación de la comunidad paraguaya representó, sin dudas, una oportunidad para compartir la riqueza cultural del país sudamericano con el público europeo, llevando la música, la danza y el sonido del arpa guaraní hasta el corazón de Dublín.
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No solo con San Patricio es momento de cerveza
La historia de la cerveza es mucho más extensa y atrapante que reseñar datos de consumo. De hecho, quienes todo lo investigan verifican que desde unos 4 mil años antes de Nuestra Era –7 mil años atrás– en la Mesopotamia del Medio Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates –en llamas desde los últimos veinte días– se tomaba cerveza.
- Por Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
El martes pasado, en las cervecerías de Buenos Aires, NYC, Dublin y muchos otros lugares se celebró San Patricio. Con más o menos intensidad que otros años, por cierto, pero hubo celebración. Estoy tentado de decir que en la Argentina fue “de baja intensidad”. El costo de vida no pocas veces conspira contra los deseos de brindar con amigos y amigas. Pero, aun así, muchas y muchos (me incluyo) celebramos. Rubia, negra, roja... celebramos. Brindamos en amistad y deseándonos reiteradamente salud. “Cheers, sköll, gānbēi, prosit, À ta santé, salute, chin...” no faltaron lenguas en ese atardecer. Tampoco el verde en todas sus gamas. Soy cervecero. Parte de mi formación educativa la hice en una escuela alemana. Prefiero la stout. Pero no discrimino cuando de birra se trata. Mis amigos-hermanos y colegas periodistas y escritores lo saben. En mi querida Asunción, Augusto, Arturo, Paulo, JM, Vivian, Silvia, Claudio, Pepe, por solo mencionar a algunos y algunas, no se quedan atrás... ni me dejan solo cuando coincidimos en torno de una mesa o sobre la barra de un bar. La stout Guineness me puede. La Pilsen, también.
Alguien me comentó, tiempo atrás en Nueva York, que un 17 de marzo en 1914 fue allí donde se inició la costumbre de teñir de verde la birra para adherir a la efeméride. Al parecer fue idea e iniciativa de un forense nacido y criado en NYC, Thomas H. Curtin. Puede ser que haya sido así y me encanta que se haya multiplicado esa práctica celebrativa. También es un buen negocio, más allá (y más acá) del santísimo Patricio. De hecho, cuando recién se iniciaba febrero en este año, Kirin Holdings reportó que, en 2025, “el consumo mundial de cerveza ha alcanzado más de 194.000 millones de litros”. República Checa lidera con un promedio de 143 litros por año y por persona. Detrás se ubica Alemania (110 litros); Austria (108); Polonia (105); Irlanda (103); Rumanía (101); Estonia (99); Lituania (98); Bélgica (95); y España (94). En mi querido Paraguay, ubicado en el puesto 3 del ranking latinoamericano, cuando finalizó 2024, el consumo cervecero se ubicó en poco más de 74 litros por persona. Argentina, bastante más atrás, en la onceava posición, se acerca a los 44 litros.
7 MIL AÑOS ATRÁS
Aunque –hay que decirlo– la historia de la cerveza es mucho más extensa y atrapante que reseñar datos de consumo. De hecho, quienes todo lo investigan verifican que desde unos 4 mil años antes de Nuestra Era (aNE) –7 mil años atrás– en la Mesopotamia del Medio Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates –en llamas desde los últimos veinte días– se tomaba cerveza. Y quienes lo hacían la compartían en un mismo recipiente. “¿El sabor del encuentro” desde siempre? ¿Por qué no? No eran tiempos de estabilidad los del 370 de Nuestra Era (dNE). El Imperio Romano trepidaba. Los hunos –luego de cruzar el Volga– presionaban a los germanos que dejaban atrás el Danubio y sus tierras ancestrales en procura de paz y mejores condiciones de habitabilidad. Migraban. Huían de la guerra. Escapaban de las violencias. Se desplazaban. Eran vulnerables.
Los visigodos viajaron (avanzaron) hacia el este. Sin embargo, las fronteras romanas obstaculizaban muchos de aquellos desplazamientos. El emperador Valente va contra los germánicos. Quiere evitar que los bárbaros invadan y arrasen. En aquel contexto nació Maewyn Succat, en Britania. En Gales o en Escocia. Algunos historiadores sostienen que dejó la vida intrauterina en el 385, año más año menos. ¿Importa acaso esta precisión? Era hijo de un diácono cristiano que también ejercía como decurión, un cargo militar. Su padre se llamó Calpurino. Su abuelo, Potito, también religioso y, según algunos historiadores, alcanzó el grado de presbítero. Su mamá, al parecer, era Concessa. Pero todos coinciden en que en su adolescencia (tal vez a los 16) fue capturado por traficantes de esclavos (quizás piratas escotos) que en poco tiempo lo vendieron a terratenientes para que trabajara en el campo. Por su juventud y fortaleza física era valioso. Esclavizado y en cautiverio en Irlanda aseguran que comenzó a tener visiones en las que se le indujo a predicar el cristianismo. Media docena de años fue cautivo. Aun así, comenzó a evangelizar. Esa fue su misión. Y justamente por ella, escapó. Aunque perseguido logró cruzar el Oceanus Britannicus –también mencionado como Mare Britannicum– hoy mencionado como canal de la Mancha, para llegar a la Galia y esconderse en un monasterio donde comenzó a estudiar en procura de convertirse en sacerdote. Las visiones no lo abandonaban. La oración y las lecturas sagradas eran su única razón de ser hasta el momento de peregrinar para misionar y evangelizar en su pueblo natal. Fue creado en el sacerdocio como Padrig, Pádraig, “padre del pueblo” para que, con el paso del tiempo, fuera conocido y mencionado como Patrick.
Eran tiempos de ignorancias. Quienes eran llamados nobles o plebeyos coincidían, mayoritariamente, en el desconocimiento de la lectura y la escritura. Con un poco más de 20 años trashumó entre Britania y las Galias. Se sabe de su paso por Tours, Lerins y Auxerre, donde formalmente fue cura. Las visiones continuaban. Se dice que cuando estaba a poco de partir en busca de nuevos horizontes, en una de esas apariciones, recibió el mandato de permanecer en el pueblo donde había nacido. Canceló su partida. Desde entonces comenzó a mencionárselo como el apóstol de Irlanda donde permaneció para siempre. Con las cosas de todos los días que encontraba a su paso y al alcance de su mano predicaba el cristianismo y aleccionaba para producir sentido común... y religiosidad. Religare. “Volver a ligar”, “reunir”, “vincular estrechamente” a la humanidad con la trascendencia. Ese era el deseo (su deseo) y la misión divina de Maewyn... que también era Patrig, Pátraic y que hasta nuestros días –aunque escasamente se lo recuerde– también es Patrick que se multiplicaba en acciones para catequizar y popularizar su fe.
EL TRÉBOL
De hecho, para celebrar cada año la Pascua de Resurrección, encendía hogueras para empatizar con las prácticas ancestrales de las y los Tuatha Dé Danann (“el pueblo de la diosa Danu”), como se conocía por entonces a las y los irlandeses. El sincretismo de Patrick hizo que con cada hoguera popular para homenajear a El Dagda (el “dios bueno” y padre protector); a Lugh (“dios de las habilidades múltiples y la luz”); a Morrigan (“diosa de la guerra y la muerte”); y, a Brigid (“diosa de la poesía, de la curación y portadora del fuego sagrado”) –deidades anteriores a la presencia humana sobre la Tierra– el pueblo de Irlanda, por su intercesión, se religara al Dios del catolicismo. Al Dios del “acontecimiento”, como gustan decir los biblistas por estos tiempos.
Pero Pádraic no se quedó allí con su misión. No. Caminante de las campiñas irlandesas descubrió y adoptó los tréboles de tres hojas para ejemplificar la idea conceptual de la Santísima Trinidad. Su catequesis prendió fuerte en el espíritu irlandés. Cada una de las hojas de aquellos tréboles simbolizaba al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, me dijo enfáticamente un parroquiano en un PUB de Dublin, allá por los años 90. “El cristianismo triunfó sobre el paganismo”, añadió un bebedor cercano que no bebía con nosotros cuando los relojes marcaron las 10 de la noche. No finalizaba un día más. Era 17 de marzo. Habría juerga hasta tarde. Muy tarde. Supe luego que ese día, en procesión cientos de peregrinos y peregrinas, en Donegal, condado donde se asegura que Patricio tuvo una visión, marcharon a Station Island.
Peregriné con ellos y ellas.
La fe popular sostiene que Dios le dijo a San Patrick “todo aquel que llegue hasta aquí, estará libre de pecado”. La tradición se mantiene a pesar del paso del tiempo. El cine la ha mostrado una y otra vez. En el transcurso de la trilogía de “El padrino”, Francis Ford Coppola recrea una procesión que las y los migrantes irlandés realizan en Boston, Estados Unidos desde 1737. En Peaky Blinders, el director Tom Harper le marca al clan Shelby y al mismísimo Tommy Shelby (Cillian Morphy) esa enraizada tradición. Patrick da para todo en las creencias populares. Hasta se asegura –como hazaña y leyenda– que en su tiempo condujo a todas las serpientes que habitaban la isla hasta el mar para que se ahoguen. Mito. Cientos de publicaciones prestigiosas especializadas consignan que “en Irlanda nunca hubo serpientes” desde que finalizó la última glaciación. De esto también se trata la fe. Y la cerveza, ¿por qué?, ¿qué tiene que ver con todo esto?, pregunté una y otra vez hasta que alguien –después de intentar repetidamente saber– una de aquellas personas de las que quise tener respuestas fue tan clara como sintética. “Cuando niños, durante la Cuaresma, no podíamos comer dulces, pero durante el Día de San Patricio nos indultaban y podíamos hacerlo. Los adultos, por su parte, (como nosotros con los dulces) no podían beber cerveza en el mismo período. De allí que, nuestros mayores, nuestros padres y abuelos, en la misma efeméride, homologaron aquello que nos beneficiaba a las y los pequeños y, como anuencia de los obispos fueron dispensados y, desde entonces, la Cuaresma no les impide tomar cerveza”.
VÍNCULO CON LA CERVEZA
Nada dice la historia de que San Patricio tuviera vinculación alguna con la cerveza. Algunos y algunas, sin embargo, insisten y aseguran que fue el santo quien enseñó a fermentar y destilar malta para producirla. Ninguna investigación sólida que pueda mencionarse va en ese sentido. “Es una tradición popular”, me explicaron en Dublin. ¿Y la cerveza verde?, pregunté con insistencia. “No es nuestra. Se inició en los Estados Unidos. Es marketing”. De hecho, en poco más de medio centenar de países el Día Internacional de la Cerveza se celebra el primer viernes de cada mes de agosto año tras año desde el inicio del milenio que corre.
Todo se inició en Daimiel, Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, a unos 170 kilómetros de Madrid, donde habitan –según se verificó en 2025– 17.722 personas. Allí, en 2000, un grupo de buenos amigos festejaron por vez primera. Una y otra vez brindaron con “cañitas”, como llaman en España a la cerveza. Y, desde entonces, acordaron que repetirían ese encuentro en los años siguientes cada primer fin de semana de agosto. ¡Es una gran fiesta! Circulan y se degustan cervezas de todo tipo y procedencia. Temas para debatir: texturas, aromas, colores y transparencias. Preside el “maestro Birrote”, coronado con una jarra. Su mandato se extiende hasta el año siguiente. En 2007, cuatro amigos –Jesse Avshalomov, Evan Hamilton, Aaron Araki y Richard Hernández– instituyeron aquella creciente reunión de amistad manchega celebrada con cerveza en efeméride global. De allí que junto con los “cheers, sköll, gānbēi, prosit, À ta santé, salute y chin chin” ya mencionados se añaden otras lenguas y, con cada brindis, se desea “Osasuna… salut… saúde…” con cerveza.
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Sueño internacional: bailarines paraguayos salen a las calles para costear viaje a Europa
Jóvenes vestidos con trajes típicos y ejecutando diversos números de danza paraguaya ante los vehículos circulantes sobre la avenida Aviadores del Chaco es un fenómeno particular que empezó a observarse a inicios de este 2026.
Se trata de 30 bailarines pertenecientes a la compañía artística “Desde el Alma”, que se encuentra en la ciudad de San Lorenzo. Los mismos fueron invitados a participar en representación de Paraguay en dos festivales en el extranjero: el “International Folk Meetings” a realizarse en la ciudad de Myslenice, Polonia, del 13 al 20 de julio y el “Etno Fest” a realizarse en la ciudad de Cacak, Serbia, del 21 al 28 de julio.
Este último es organizado por la CIOFF, el Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales de Folklore y Artes Tradicionales, fundada en 1995. Esta organización es una ONG sin fines de lucro que busca preservar el patrimonio cultural inmaterial de alta calidad y de todo el mundo, colaborando activamente con la Unesco.
Cabe mencionar que es la segunda vez que Paraguay es invitado a formar parte de estos festivales, siendo la primera vez en el año 2017.
Y es aquí la razón por la que bailan en las calles. Lo hacen en busca de apoyo y donativos. Las jornadas son diarias y a veces hasta altas horas de la noche. El objetivo no es mejor, requieren USD 3.500 por persona.
Rafael Da Silva Mello y Diana Jasinski, quienes forman parte del grupo, aseguran estar comprometidos con la misión de enaltecer al país y al mismo tiempo emocionados por demostrar su pasión por la danza, por lo que se propusieron a tocar las puertas que sean necesarias para llegar a su objetivo como grupo.
“Nuestro objetivo es llevar la bandera tricolor en alto, pero como artistas de una compañía privada debemos cubrir gastos de pasaje aéreo, transporte, alojamiento y alimentación durante varios días estando allá, por lo que los gastos rondan los USD 3.500 para cada uno (aproximadamente G 23.000.000)”, manifiestan a La Nación/Nación Media.
Hoy, estos jóvenes están alojados en el semáforo de la avenida España y San Martín. Quienes deseen colaborar con ellos pueden acercarse al punto o contactarlos a través de sus redes sociales @rafa_.dsm @didij._, para ayudarlos a llevar la cultura paraguaya a lo más alto.
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Empresas paraguayas podrán participar en Food Taipei con apoyo de Taiwán
La Embajada de la República de China (Taiwán) en Paraguay anunció una invitación dirigida a empresas paraguayas del sector de alimentos y bebidas para participar en la Food Taipei Mega Shows 2026, una de las ferias internacionales más importantes de Asia dedicadas a la industria alimentaria.
Este evento reúne cada año a miles de compradores, distribuidores, importadores y marcas de distintos países, convirtiéndose en una plataforma clave para la promoción de productos, la generación de nuevos negocios y la expansión hacia mercados internacionales.
Para las empresas paraguayas, la participación en esta feria representa una oportunidad estratégica para dar a conocer su oferta, establecer contactos comerciales y explorar nuevas oportunidades de exportación en el mercado asiático.
Con el objetivo de incentivar la presencia paraguaya en este espacio internacional, la Embajada de Taiwán informó que otorgará un subsidio de USD 2.400 a cada empresa participante.
Este apoyo busca facilitar la participación de firmas nacionales y fortalecer el posicionamiento de Paraguay dentro de uno de los mercados más dinámicos del mundo en materia de consumo de alimentos.
La iniciativa forma parte de los esfuerzos por promover la internacionalización de las empresas paraguayas, especialmente en el rubro alimentario, que se posiciona como uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento dentro de la economía nacional.
A través de este tipo de eventos, las empresas tienen la posibilidad de presentar sus productos a compradores internacionales y analizar tendencias del mercado global.
Desde el Gobierno Nacional también destacaron la importancia de que Paraguay participe en este tipo de espacios de promoción comercial. En ese sentido, la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) resaltó el valor estratégico de las ferias internacionales para proyectar la imagen del país y fortalecer su presencia en el escenario global.
La ministra de Turismo, Angie Duarte, señaló que la presencia de empresas paraguayas en eventos de gran escala permite mostrar al mundo la calidad de los productos nacionales, fortalecer la marca país y posicionar al Paraguay como un proveedor competitivo en distintos mercados.
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San Patricio, una ciudad que busca crecer y apuesta a su identidad
San Patricio es uno de los distritos más jóvenes del departamento de Misiones y, al mismo tiempo, uno de los que muestra mayor dinamismo en su proceso de desarrollo. Ubicada a unos 252 kilómetros de Asunción, sobre la ruta PY01, la ciudad se consolidó como un punto estratégico del sur del país, combinando producción agrícola, eventos culturales y un fuerte sentido comunitario.
La ciudad se formó a partir del desprendimiento de los municipios de Santiago y Santa Rosa y fue fundada el 17 de marzo de 1917, fecha que coincide con la celebración de su santo patrono.
Años más tarde, el 10 de julio de 1945, San Patricio logró su independencia distrital. Su historia está estrechamente vinculada al traslado de ganado desde el sur del país hacia la capital, ya que sus extensos campos funcionaban como zonas de descanso para los troperos durante largas travesías.
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Ese pasado productivo dejó una huella profunda en la identidad local. Hasta hoy, la ciudad conserva amplias extensiones de tierra fértil y una relación directa con el trabajo rural. A ello se suma una característica urbana singular, muchas de sus calles se encuentran en zonas de gran pendiente, lo que permite observarlas en toda su extensión desde uno de sus extremos, un rasgo poco común dentro del departamento.
Economía
La economía de San Patricio tiene como principal sostén a la agricultura y la ganadería, actividades que continúan siendo el eje del sustento local. En los últimos años, pequeños productores comenzaron a apostar con mayor fuerza por el cultivo de soja y maíz, logrando resultados favorables y consolidando al distrito como una zona productiva en crecimiento.
En contacto con La Nación/Nación Media, Dahiana Riveros, secretaria general de la Municipalidad de San Patricio, destacó que la riqueza de la tierra es uno de los mayores activos del distrito. “Hoy, la mejor inversión es la agricultura y la ganadería”, afirmó, al tiempo de señalar que la producción agrícola viene mostrando un buen desempeño, especialmente en los últimos cinco a seis años.
Riveros explicó que, si bien el crecimiento productivo es sostenido, el principal desafío sigue siendo la generación de nuevas fuentes de empleo. En ese sentido, el municipio trabaja activamente en el acompañamiento a los emprendedores locales, a través de comisiones organizadas y apoyo directo a personas con iniciativas productivas. El objetivo es fortalecer la economía interna y crear alternativas que complementen al sector primario.
Turismo
El turismo se presenta como un componente cada vez más relevante dentro de la estrategia de desarrollo local. San Patricio no se caracteriza por los circuitos históricos jesuíticos tradicionales del departamento, pero logró posicionarse a nivel nacional gracias a sus eventos culturales y populares, que generan un importante movimiento económico.
El principal atractivo es el Festival Samba, que se realiza cada 17 de marzo y que ya supera los diez años de vigencia. Esta celebración se convirtió en una marca identitaria de la ciudad y atrae visitantes de distintos puntos del país, dinamizando el comercio, la gastronomía y los servicios.
Durante los festivales, los emprendedores locales encuentran un espacio para ofrecer sus productos, lo que permite que el impacto económico llegue de manera directa a las familias de la comunidad. Entre las propuestas más destacadas se encuentran la cerveza artesanal, elaborada en la ciudad, y platos tradicionales como el guiso carretero, que forman parte del patrimonio culinario local.
Otro evento que gana relevancia es la caminata Tape Tuja, que se realiza cada mes de noviembre y une San Patricio con Santiago, llegando hasta el Monasterio Benedictino. Esta actividad combina turismo religioso, tradición y contacto con la naturaleza, sumando visitantes y fortaleciendo la agenda turística del distrito.
San Patricio cuenta además con el reconocimiento de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), lo que abre oportunidades para seguir posicionando al distrito como destino emergente dentro de Misiones.
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Alojamiento
El crecimiento del turismo comenzó a reflejarse en la infraestructura de la ciudad. Actualmente, San Patricio cuenta con dos hospedajes que ofrecen todas las condiciones necesarias para brindar una estadía cómoda, con ubicaciones estratégicas y fácil acceso desde la ruta principal.
En temporadas de alta demanda, especialmente durante festivales y eventos, la ocupación alcanza niveles elevados.
Riveros explicó que, al tratarse del distrito más joven del departamento, el crecimiento es constante y que, con el paso del tiempo, será necesario ampliar la oferta de alojamiento. “Se van a necesitar más hospedajes que estén vinculados a la naturaleza y a la gastronomía local”, señaló, destacando una oportunidad concreta para nuevas inversiones.
La ubicación estratégica, la seguridad, la hospitalidad de su gente y el crecimiento sostenido convierten a San Patricio en una ciudad atractiva para quienes buscan emprender o invertir. Su riqueza cultural, histórica y productiva, sumada al trabajo comunitario, la posiciona como un distrito con proyección.
San Patricio avanza paso a paso, apoyándose en su tierra, en su gente y en sus tradiciones. Con una economía basada en la producción y un turismo que comienza a consolidarse, la ciudad se abre como un espacio donde el desarrollo y la identidad local caminan juntos.