En el corazón de Palencia (España), un pequeño municipio de 7.000 habitantes ha logrado un prestigio internacional sorprendente. Aguilar de Campoo, conocido históricamente como el pueblo de las galletas por sus fábricas se ha convertido en un referente del cortometraje gracias a la visión de Jorge Sanz Pulido, quien, desde 1989, fue el creador y director del Festival Internacional de Cortometrajes de Aguilar de Campoo (FIC AEC / AFF), considerado hoy el más importante de España en su categoría.

“Comenzamos con un grupo de amigos, unas pocas películas y exposiciones de carteles”, recuerda Jorge. “En los primeros años nos enfocábamos en el cine español y en acercar actores famosos al público local. A partir de la quinta edición incorporamos cortometrajes y mediometrajes, con un enfoque más especializado. Hay que saber avanzar con paciencia; el festival se ha construido a fuego lento, sin prisa”.

Jorge no solo dirigió el festival: también fue técnico de Cultura del Ayuntamiento durante más de 40 años, presidente de la Coordinadora del Cortometraje Español (2018-2022) y promotor de iniciativas culturales como la recuperación del Cine Amor, ARCA y Aescena. Su jubilación en noviembre de 2025 no solo marca el final de una era, sino también la consolidación de un proyecto que ha puesto a Aguilar en el mapa cultural internacional.

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De VHS a la era digital: la evolución del FIC AEC

El festival comenzó en una época en la que el VHS y el 35 mm dominaban las proyecciones. La selección de películas era un proceso manual, con cintas enviadas por correo y largas horas de visionado. “Hoy contamos con un comité de selección internacional que elige los trabajos desde distintas plataformas digitales. Esto nos permite seleccionar obras de todo el mundo y mantenernos competitivos a nivel internacional”, explica Jorge.

El festival también ha democratizado los premios. “Se introdujo el pago por selección para que todos los cortometrajes reciban reconocimiento económico. Ser seleccionado permite acceder a preselecciones para los Premios Goya, y aspirar incluso a los Óscar. Hemos recibido premios internacionales como FIPRESCI, lo que nos da visibilidad en todo el mundo”.

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Más allá del cine: un impacto cultural y social

El festival no solo ha puesto a Aguilar en el mapa cinematográfico; ha transformado la vida cultural y social del municipio. “Aguilar de Campoo, con solo 7.000 habitantes, atrae atención internacional, fomenta el turismo y mejora la calidad de vida local. Tenemos patios de rodaje excepcionales, montañas, nieve, zonas mineras, mar cercano… todo lo que un cineasta puede soñar”, afirma Jorge.

Durante los días del festival, la villa se llena de visitantes, talleres, exposiciones y actividades para todas las edades. El evento sirve como eje de otras iniciativas culturales, desde artes de calle durante agosto hasta concursos gastronómicos vinculados a la historia local, como el de las ollas ferroviarias.

Sonia Mercedes Medina Jiménez, presidenta de la Asociación Paraguaya de Aguilar de Campoo (Apac). Foto David Sánchez

La comunidad migrante y la integración cultural

En medio de este ecosistema cultural, la comunidad migrante ha encontrado un espacio de integración. Sonia Mercedes Medina Jiménez, presidenta de la Asociación Paraguaya de Aguilar de Campoo (Apac), recuerda su llegada a España en 2000, siguiendo a sus hermanas tras un divorcio reciente y con seis hijos pequeños.

“El cambio de Paraguay a España fue muy brusco. Aquí hace mucho frío y todo es diferente. Al principio extrañaba muchas cosas: andar descalza, meterme en los arroyos, el caos de las ciudades. Pero la gente aquí ha sido acogedora. La seguridad y la posibilidad de trabajar dignamente me hicieron sentirme en casa”, explica.

Sonia se convirtió en presidenta de la Apac en 2011 y ha liderado un trabajo constante de apoyo a la comunidad inmigrante: orientación sobre permisos, convalidación de estudios, carnet de conducir, integración laboral y colaboración con asociaciones locales como Cáritas. También ha impulsado la participación de los paraguayos y de otras nacionalidades en eventos culturales, incluidos los festivales de cine.

“Participamos en el festival formando parte del jurado de valores, evaluando cortometrajes sobre empatía, libertad, amor y esperanza. Organizamos charlas y exposiciones en colegios sobre cultura paraguaya: danzas, gastronomía, literatura…”, comenta Sonia.

Jorge destaca esta colaboración: “Colaboran personas de Paraguay, Marruecos, China, Venezuela y otros países en distintas actividades culturales y de apoyo al festival. El objetivo es que estas comunidades contribuyan y se integren, no que reemplacen a nadie”.

Historias de cine y vida

Entre bambalinas del festival, se esconden pequeñas anécdotas que reflejan la mezcla de cine y vida. Jorge recuerda el primer cortometraje extranjero que proyectaron: una obra italiana que llegó por correo. “Estábamos nerviosos. No sabíamos si al público le interesaría. Al final, fue un éxito y nos animó a internacionalizar el festival”.

Sonia, por su parte, relata cómo muchos inmigrantes encontraron en Aguilar oportunidades laborales y sociales: “El trabajo más frecuente para mujeres inmigrantes es como interna, cuidando personas mayores, y para los hombres, agrícola o de pastoreo. Siempre intentamos ayudar a quienes llegan sin documentación o sin empleo, orientándolos y buscándoles oportunidades”.

Reflexión sobre raíces y futuro

Tanto Jorge como Sonia coinciden en que el éxito del festival y de la integración de la comunidad migrante radica en la paciencia, el esfuerzo constante y la capacidad de adaptación.

“El festival crece poco a poco, consolidando cimientos sólidos para asegurar continuidad y calidad. Aguilar de Campoo tiene un potencial cinematográfico enorme, tanto por su luz y paisaje como por la variedad de localizaciones”, reflexiona Jorge.

Sonia, por su parte, valora la seguridad, la tranquilidad y la posibilidad de vivir dignamente: “Nos sentimos parte de Aguilar, sin dejar de sentirnos paraguayos. España me ha permitido crecer, trabajar, ayudar a otros inmigrantes y participar activamente en la vida de la comunidad”.

Un legado que trasciende el tiempo

Después de 37 ediciones, el Festival Internacional de Cortometrajes de Aguilar de Campoo deja un legado que trasciende lo cinematográfico: ha impulsado la integración social, ha dinamizado la vida cultural y turística del municipio, y ha puesto a un pequeño pueblo de Palencia en el mapa internacional.

Jorge Sanz Pulido se despide de la dirección, pero su visión y la fuerza de la comunidad que ha ayudado a crear aseguran que el festival seguirá creciendo. Y mientras tanto, Aguilar de Campoo sigue siendo un ejemplo de cómo la cultura, la diversidad y el compromiso ciudadano pueden transformar un lugar y la vida de quienes lo habitan.

* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.

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