En la cinematografía brasileña contemporánea, "Manas" se destaca no solo por su historia conmovedora, sino también por el enfoque ético de su realización. La directora Marianna Brennand decidió llevar a la pantalla una historia de violencia sexual y abuso doméstico que afecta a niñas y mujeres, impulsada por relatos que, hasta hace poco, permanecían invisibles. La inspiración surgió a través de su amiga, la activista y cantante Fafá de Belém, quien había presenciado de cerca las consecuencias de la explotación infantil en comunidades aisladas de Marajó.

Al principio pensé en hacer un documental, pero pronto comprendí que eso podía causar más daño que beneficio a las víctimas”, explica Brennand. “Por eso decidí contar la historia a través de la ficción, para poder reflejar la realidad sin poner en riesgo a los niños ni a las mujeres involucradas.”

Uno de los mayores desafíos fue seleccionar a la protagonista. Tras un año de búsqueda, Brennand eligió a una adolescente de 13 años sin experiencia en actuación. La joven interpretaría a una niña que atraviesa abuso sexual y violencia en el hogar, pero la directora se aseguró de que comprendiera la historia de manera simbólica y segura. “Hicimos talleres intensivos para preparar a la actriz y ayudarla a conectar con su personaje sin conocer los detalles más duros de la trama. Era fundamental proteger su inocencia y bienestar emocional”, comenta.

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Brennand subraya que su prioridad era la protección del elenco infantil. “Nuestra intención era mostrar la violencia femenina, pero sin replicar el daño que queremos denunciar. Trabajamos con simbolismos y emociones para que los actores pudieran interpretar sin exponerse directamente a la violencia”, afirma.

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Marianna Brennand estrenó su tercer largometraje en el Festival Venecia de 2024, donde logró el premio Giornate degli Autori. Foto: Gentileza

El nombre de la película refleja este mismo espíritu. Manas, en el norte de Brasil, es un término cariñoso utilizado entre mujeres para expresar fraternidad y solidaridad. “Es un vínculo entre mujeres que se cuidan y se protegen mutuamente. Por eso el título no debía traducirse: su significado trasciende fronteras y habla de apoyo y resistencia femenina”, dice Brennand.

Además de su valor narrativo, Manas es un llamado a la reflexión social. Brennand cree firmemente en el poder transformador del cine. “El cine puede hacer que el espectador sienta lo que otra persona siente, generando empatía y motivando acciones. Espero que quienes vean esta película se cuestionen, rompan silencios y protejan a quienes están a su alrededor”, asegura.

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Desde sus proyecciones internacionales, Manas ha demostrado que los problemas que retrata no se limitan a Brasil. La identificación con la protagonista es un testimonio de la universalidad de la violencia de género y de la necesidad de un esfuerzo colectivo para enfrentarla. “La violencia contra mujeres y niñas ocurre en todas partes. Necesitamos actuar juntos y apoyarnos entre mujeres para construir un futuro seguro”, concluye la directora.

Con sensibilidad y ética, Marianna Brennand muestra que es posible abordar temas difíciles sin perpetuar daño, y que el cine puede ser un instrumento poderoso para la transformación social. Manas ilumina la violencia invisible, promueve la empatía y celebra la fuerza de las mujeres que se apoyan entre sí para resistir y superar la adversidad.

* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.

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