Hasta viernes el 31 de octubre se recepcionan obras para el concurso literario “La flor de la guarania”, que invita a los estudiantes del campus de Asunción de la UC a escribir cuentos cortos y poemas inspirados en el género creado por José Asunción Flores, en el marco del centenario de la guarania. El certamen es organizado por estudiantes de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción.
“Recordar esta historia es importante, porque nos habla de cómo el arte y la cultura sobreviven aún en tiempos difíciles. La guarania nos inspira a crear, a despertar nuevas sensibilidades y transformar la memoria en escritura”, dijo la estudiante Isabela Marini durante el lanzamiento realizado el pasado 1 de octubre, en el patio central de la facultad, que condujo con su compañero Federico Legal.
La actividad contó con las palabras de la directora de carrera, profesora Nidia Glavinich, y de la docente de la cátedra, profesora Adelaida Galeano, quienes destacaron la importancia de integrar la formación profesional con la cultura nacional. El proyecto surge desde las cátedras de Pasantía y Práctica Profesional III y IV de las carreras de Periodismo, Comunicación Institucional y Publicidad, como parte del examen final, con el propósito de vincular el legado de la Guarania con la juventud, promoviendo la creatividad y el pensamiento crítico a través de la escritura.
“La Flor de la Guarania” está dirigida a estudiantes de todas las carreras del campus Asunción. Las categorías habilitadas son cuento corto y poema, y las obras deberán inspirarse en la esencia de la Guarania, su historia y su vigencia en el presente. El jurado estará conformado por reconocidos referentes de la literatura y el periodismo cultural: Marco Augusto Ferreira, Lupe Galiano, Delfina Acosta, Inés Guerrico, Irina Ráfols, Antonio V. Pecci y Mario Rubén Álvarez.
El concurso contempla actividades inspiracionales, como una visita guiada a la Biblioteca Nacional del Paraguay y la Hemeroteca Carlos Antonio López, una charla con el periodista Antonio Pecci sobre periodismo cultural y la Guarania, y un recorrido por la Chacarita junto a Chaca Tours, para conocer el entorno donde nació José Asunción Flores.
Los ganadores de ambas categorías recibirán kits de libros, vales culturales, cuadernos de autor y café de especialidad, además de certificados de participación y horas de pasantía para estudiantes de carreras de comunicación. Las bases y condiciones completas del concurso pueden leerse a través de las redes sociales de Ventana Abierta @ventanaabiertauca – http://www.shorturl.at/NiWaf. Los ganadores serán anunciados el 14 de noviembre.
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“La música es una herramienta para transformar comunidades”
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
En este “Expresso” musical, Augusto dos Santos charla con Mariela Cuevas, directora de Sonidos de la Tierra, y con los músicos e integrantes de este proyecto Thiago Guiotto, coordinador artístico y violinista, y Carlos Vera, en guitarra. Más allá del aspecto puramente musical, los responsables afirman que esta iniciativa mejora la vida de las personas mediante la organización comunitaria y la colaboración en pos de objetivos comunes.
–Sonidos de la Tierra. Quién no ha incorporado esta expresión a todo aquello que simboliza lo entrañable en términos de construir una cultura de relación con la música no solamente aquí en Asunción, sino en los polvorientos caminos de todo el país. Muchos años ya en este camino, ¿no?
–MC: Una alegría inmensa poder estar hoy al frente de la asociación Sonidos de la Tierra, una asociación que ya es un legado hoy para todo el país. Estamos hablando de 24 años en que no solamente hacemos música. Desde Sonidos de la Tierra la música es una herramienta para transformar las comunidades y eso es lo que buscamos.
–La música es una invitación para construir culturas, para afirmar muchos aspectos y para descubrir otros. ¿Ese es un poco el rumbo de Sonidos de la Tierra?
–MC: Tal cual. Desde Sonidos la gran metodología que utilizamos, que fue impulsada por el equipo y por la visión misma del maestro Luis Szarán, es la metodología orquestas de vida, que busca que a través de la música las comunidades se organicen. En este sentido es muy lindo ver cómo la familia, todo el contexto se impulsa a partir de esto que es la música y es enorme el movimiento que hay. Entonces, en este sentido buscamos el desarrollo local con la participación de los chicos y las chicas. Hay 74 escuelas comunitarias de música. Felizmente, estamos en todos los departamentos del país y eso es una gran noticia en términos de que 3.500 niños, niñas, adolescentes y jóvenes pasan por la red de Sonidos de la Tierra.
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
–Supongo que hay una etapa en que uno dice “yo quiero que mi hijo sea violinista” y que dibujaron diferentes momentos en este proceso.
–MC: Hay un crisol que tiene demasiadas maneras de mirar esto. Por una parte, hay una institucionalidad, pero por el otro lado tenemos lo que ocurre en las casas, en las familias. Para que un niño o niña pueda tocar implica una cantidad de práctica importante. Repetir una nota hasta que le salga. Entonces eso implica también que la familia está acompañando hasta finalmente ver en un megaescenario, que es lo que solemos hacer cada año. Convocar megafestivales donde los chicos puedan expresarse y sonar con la mejor de las notas combinadas o con esa nota que logró porque recordamos que lo que buscamos desde Sonidos de la Tierra es el desarrollo de los chicos en términos de vencer barreras, vencer miedos, poder subirse a un escenario y a partir de esto hablamos del desarrollo de la autoestima mismo.
–Thiago, ¿cómo fue tu división infantil en esta materia?
–TG: Estaba en la escuela todavía cuando Sonidos de la Tierra se presentó con dos representantes en el aula invitando a ser parte de un estudio musical. Yo soy de la ciudad de Villa Hayes, Bajo Chaco, y con dos compañeros nosotros ya teníamos la idea de jugar con la guitarra, de cantar en frente a los compañeros. Juntamos las dos cosas y como ya veníamos de la guitarra, el violín se hizo fácil, aunque era todo nuevo. Imaginate un violín en el Chaco, es una cosa que no se ve todos los días.
–¿Aparte de tu tiempo en Sonidos de la Tierra hacés música en otros espacios?
–TG: Sí, yo soy integrante de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA). También soy licenciado en música por el Instituto de Bellas Artes y hago música de cámara, soy profesor de música también. Enseño teoría, solfeo, armonía, contrapunto, aparte de violín y viola, que son dos instrumentos muy similares. Entonces, me dedico cien por ciento a la música. Aparte mi principal orgullo es ser coordinador artístico del proyecto Sonidos de la Tierra.
–¿Y en tu caso, Carlos?
–CV: Mi caso es un poco particular. Yo creo que soy uno de los más antiguos acá en la institución. Estuve ya en el momento cuando con Sonidos de la Tierra integrábamos la música con otros programas. Hacíamos educación ambiental, proyectos vinculados a desarrollo comunitario y ahí es donde yo estaba en una pequeña comunidad de Caazapá, San Juan Nepomuceno, liderando una comisión juvenil con la que embellecíamos una avenida de 1.200 metros. Y en ese momento llegó el equipo que hacía talleres ambientales con gestión de proyectos y nos invitaron a participar.
–¿Y por el lado de la música cómo se dio?
–CV: Siempre tuve mi inclinación hacia la música. Mi papá fue requintista y ya siendo parte de la institución tuvimos la oportunidad de acompañar el proyecto de Kamba’i Echeverría. Fui a una de las clases para hacer mi trabajo administrativo de verificar, llevar la lista, sacar fotos y conocí a uno de los instructores y me acerqué y por mi curiosidad le pregunté y para la siguiente vez me dice “traé tu guitarra también”. Entonces ahí un poquito aprendí la técnica con el programa y actualmente yo soy contador público. Estoy acompañando dentro del área de administración y finanzas, pero eventualmente acompaño también musicalmente como hoy al equipo.
ALIANZAS
–No me digas que hasta el contador es músico en Sonidos de la Tierra (risas). ¿Cómo es el aterrizaje del proyecto en una comunidad?
–MC: Es un aterrizaje que siempre va acompañado de voluntades. Por lo general para que nosotros empecemos a activar una escuela en un espacio, la comunidad es la que nos llama y nos dice “queremos que en nuestro territorio contemos con una escuela de música”. A partir de eso vemos las alianzas posibles, sean locales o nacionales. Desde Sonidos de la Tierra tenemos un equipo de sostenibilidad muy sólido, articulado, que busca por supuesto a través de las rendiciones y un trabajo de transparencia muy fuerte poder mostrar lo que hacemos y sumar más voluntades para poder seguir sumando escuelas.
–¿Qué queda con un proyecto como este en las comunidades?
–MC: Suceden muchas cosas. Hablamos de que con Sonidos desarrollamos todo un componente ambiental en las comunidades donde tenemos varias líneas: economía circular, forestación, reciclaje, limpieza de arroyos. Eso es maravilloso porque tenemos una escuela de liderazgo con varias promociones. Acompañamos muy de cerca a los jóvenes líderes y lideresas en la presentación de sus proyectos comunitarios.
–¿Cómo llevan ese proceso en las comunidades al respecto de estos preconceptos que existen o que existían fundamentalmente, pero ya no tanto, al respecto de ser músico en esta sociedad?
–MC: A lo que apuntamos es a que las personas puedan desarrollarse como lo que son, como personas. En el sentido de ser músico o música algunas personas siguen el camino de la profesionalización, otras no. Sin embargo, el gran valor que vemos es el aporte que da al desarrollo de la autoestima, al desarrollo de la empatía. Creemos que estos valores y habilidades posibilitan hablar de la construcción de un nuevo ciudadano o ciudadana de su sociedad.
–TG: La palabra clave creo que son los valores que quedan una vez que uno se introduce en el mundo del estudio musical. Esto trae muchos beneficios independientemente de que si uno va a ser o no un músico profesional, de si uno va a entretener a su familia, va a entretener a la comunidad entera o ser una estrella internacional de música. Hablamos claramente de una elevación del rendimiento escolar, disciplina, concentración, autosuperación, pensamiento crítico. Un montón de cosas que vienen atrás del estudio de un instrumento musical que ayudan a que la sociedad mejore.
–CV: Para los niños principalmente, desde lo básico como el empleo útil del tiempo libre, que ayuda muchísimo y obviamente en la mejora del rendimiento escolar. Hoy por hoy si uno decide ser profesional ya tenemos más espacio. Obviamente que falta mucho todavía, pero un chico que va desarrollando su talento y encuentra en eso su potencial ya hay medios e instituciones donde se puede desarrollar. Como siempre decimos, no somos una academia como un conservatorio de música, pero a través de nuestro programa también nosotros encaminamos y damos oportunidad para que un chico que tenga ese talento pueda ir más a lo profesional.
–Supongo que tiene su valor especial en comunidades más relegadas, ¿no?
–MC: Hay miles de historias individuales, hay historias más duras, historias de superación que realmente nos motivan. Hablamos desde comunidades que están en situación de vulnerabilidad, en territorios más alejados a veces como también cuestiones que limitan el desarrollo musical o la inclusión de personas en espacios de formación, de compartir entretenimiento. A veces ni siquiera es lograr tocar un instrumento, sino que se lo incluya en una sala compartida con otras personas. Felizmente tenemos personas que con alguna discapacidad quizás están incorporadas también dentro de nuestras clases. Hablamos de historias que tenemos en el Chaco, en comunidades indígenas del sur también, en Caaguazú, donde se da lo maravilloso que ocurre a partir de tocar un pedazo de madera y esto nos conecta con la belleza. Eso realmente es lindo de contar porque a veces la realidad le supera a uno absolutamente.
CELEBRAR CADA PASO
–Vivimos unos tiempos de la instantaneidad en los que necesitamos resolver todo en los próximos diez segundos. Supongo que eso es una especie de problema al respecto de llevar un camino con mucha disciplina, que a veces va a ser silencioso.
–TG: La formación musical supone un proceso que no siempre es tan agónico y no siempre es tan largo. Realmente nosotros tenemos como meta que desde el primer paso, desde el primer mes en que un chico de cinco, seis años o cualquier edad que tenga ya pueda participar del escenario, pueda compartir con gente de multinivel. Entonces, ese es un estímulo. Sonidos de la Tierra es totalmente inclusivo y nuestros conciertos tanto comunitarios como a nivel regional o a nivel país incluyen todos los instrumentos de todos los niveles. Tenemos coro de tercera edad, tenemos educación musical temprana de los cuatro años. Entonces, digamos que es ese pensamiento que se tiene de que tocar el piano me va a llevar diez años es un poco relativo, porque desde el primer mes si uno valora los pequeños avances y sabe ver cuánto cuesta cada avance realmente nosotros ya le sacamos alegría, ya le sacamos felicidad, ya le sacamos aplausos.
–¿Cuál es un tiempo típico de aplicación de un chico que se incluye dentro de vuestro programa?
–TG: Yo calculo que lo saludable sería tener primero el instrumento. En nuestro caso nosotros otorgamos instrumentos a todas las escuelas comunitarias. Después se firma un acuerdo de responsabilidad y el chico puede llevar el instrumento a su casa una vez que pasamos ese nivel. Lo saludable sería tocar un poco cada día. Es como la lectura o la tarea de matemática. Un poquito cada día y avanzando. Leer partituras también.
–¿Qué ves cuando mirás al mañana respecto a este proyecto?
–MC: Muchos desafíos. Por un lado, alegría por lo ya andado. Hablamos de más de dos décadas de construcción en lo que tiene que ver con la música como una herramienta de desarrollo. Así que eso es un paso de alegría. Ahora, lo que viene en términos inmediatos creo que es el desafío de proyectar esto, a que siga creciendo, pero también cuidar y consolidar lo que ya tenemos. Necesitamos de un desarrollo mayor de nuestro país también y que este desarrollo considere y acompañe la necesidad de invertir en cultura.
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Estudiantes de la Universidad Católica reunieron a expertos en el II Congreso Internacional de Estudiantes de Medicina
Con la participación de más de 600 estudiantes, docentes y profesionales de la salud, estudiantes de la carrera de medicina de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” llevaron adelante el II Congreso Internacional de Estudiantes de Medicina (II CIEM), organizado por la Sociedad Científica de Estudiantes de Medicina de la Universidad Católica (SOCEM-UC), bajo el lema “Inspiración que transforma vocaciones”.
Durante tres jornadas, el congreso desarrolló talleres prácticos, conferencias magistrales, un espacio de CIEM Talks, con exponentes nacionales e internacionales, entre ellos, el Dr. Pablo Lemir, director de Medicina Legal del Ministerio Público; el Dr. Christian Barúa, médico ginecólogo; Dra. Vivian Macedo Gomes, Marçal, ginecóloga y obstetra brasileña; el Dr. Diego Sebastian Romero Ramírez, médico cirujano ecuatoriano y el Dr. Carlos Enciso Chaves, psiquiatra estadounidense.
Además, se presentó un concurso de casos clínicos, donde recibieron 55 trabajos, promoviendo la actualización científica, el intercambio académico y la formación integral de los futuros médicos. La inauguración oficial contó con la participación de autoridades de la Universidad y de la Facultad de Ciencias de la Salud.
En la ocasión, el rector, Pbro. Prof. Dr. Cristino Bohnert Bauer, destacó la importancia de una formación médica que combine la excelencia científica con la empatía y la vocación de servicio. Natasha Barúa, presidenta del II CIEM, comentó que el objetivo del evento fue “crear espacios para conocernos entre compañeros, también poder conocer a los médicos nacionales e internacionales, hacer networking, fortalecer lazos, hacer nuevos amigos. Crear espacios que uno busca como estudiante, poder acercarse, conversar”.
Así también, destacó el compromiso de los estudiantes con la investigación, y que puede ser una importante introducción a las diferentes especialidades médicas a las cuales aplicarán en el futuro. Con esta segunda edición, el II CIEM reafirmó el compromiso de la Universidad Católica con una formación médica de excelencia, basada en la investigación, la innovación y los valores humanos.
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La serie futbolera “Ted Lasso” regresa con fiebre mundialista de fondo
Con la fiebre por el Mundial aún presente, la exitosa serie de fútbol de Apple TV+ “Ted Lasso” regresa luego de una pausa de tres años. Y según su elenco, no fue necesario calentar para volver a la cancha. “Se sintió ridículamente fácil”, dijo a la AFP la actriz Hannah Waddingham, junto a sus compañeros Jeremy Swift y Juno Temple, durante una rueda de prensa previa al estreno de la cuarta temporada, el 5 de agosto.
“Siempre nos sentimos como una familia, desde el primer día”, señaló Waddingham, que interpreta a la presidenta del ficticio club de fútbol inglés AFC Richmond, Rebecca Welton. Swift, quien da vida a uno de los ejecutivos del club, Leslie Higgins, coincidió: “Cuando retomamos la dinámica, todo volvió a fluir enseguida”.
Protagonizada por Jason Sudeikis, “Ted Lasso” cuenta la historia de un entrenador de fútbol americano contratado para dirigir el AFC Richmond, junto a su asistente, el entrenador Beard (Brendan Hunt).
Como antesala del retorno a la pantalla chica, los estadounidenses Sudeikis y Hunt, también productores de la serie, retomaron sus personajes en una aparición sorpresa el 19 de julio en el espectáculo del medio tiempo de la final del Mundial, disputada por Argentina y España en Estados Unidos, en una viñeta en la que presentaron a la estrella del pop Justin Bieber.
Un regreso “muy especial”
La cuarta entrega de la serie lleva por primera vez a los británicos Waddingham, Swift y Temple a Kansas, estado natal de Lasso -y del propio Sudeikis-, para invitarlo a volver al ruedo. El viaje les permitió conocer parte de la inspiración de Sudeikis para crear la serie insignia de Apple TV+, que desde su estreno en 2020 ha ganado 13 premios Emmy.
“Fue una forma muy especial de regresar, un poco fuera de nuestra zona de confort, fue genial”, contó Temple, quien encarna a la carismática modelo reconvertida en la publicista Keeley Jones. En esta temporada, la acción se traslada del vestuario del equipo masculino de primera división del AFC Richmond, al del equipo femenino, que compite en la segunda división.
Entre los rostros conocidos vuelve también Brett Goldstein, como el jugador estrella convertido en entrenador Roy Kent. A ellos se sumarán nuevos personajes con nuevas tensiones y dramas, pero siempre con el foco en el emergente equipo que lucha por su espacio en el terreno.
Faye Marsay, quien se calzó los botines de la aguerrida defensa central Lizzie, señaló que la serie brinda la oportunidad de “arrojar luz sobre los problemas en el deporte femenino y en lo que necesitamos mejorar”. “Y creo que lo hacemos de una forma sutil y elegante”, opinó.
“No estamos tratando de imponerle nada a nadie, sino simplemente mostrar a qué se enfrentan las deportistas, ya sea la maternidad y el intento de compaginarla con una carrera deportiva, las instalaciones o la igualdad salarial”, dijo Marsay. El último episodio de la temporada llegará a Apple TV+ el 7 de octubre.
Fuente: AFP.
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La Feria Ore abrirá sus puertas con dos días dedicados al arte y la cultura indígena
El arte, la tradición y la identidad de los pueblos originarios volverán a reunirse en una nueva edición de la Feria ORE de Arte y Artesanía Indígena, que se desarrollará los días 8 y 9 de agosto, de 09:00 a 20:00, en el Espacio Cultural Staudt (Iturbe 333 casi Mariscal Estigarribia), con acceso libre y gratuito para todo público. La propuesta busca acercar a la ciudadanía al patrimonio cultural indígena y apoyar el comercio justo mediante la venta directa de artesanías.
La feria reunirá a artesanas y artesanos de distintas comunidades indígenas del país, quienes ofrecerán piezas elaboradas con técnicas ancestrales, como cestería, arte plumario, textiles en fibra de caraguatá y algodón, además de tallados en madera de palo santo, entre otras creaciones que reflejan la riqueza cultural del Paraguay.
Además de la exposición y comercialización de artesanías, la programación incluirá presentaciones artísticas y actividades culturales que permitirán a los visitantes conocer de cerca las expresiones, saberes y tradiciones de los pueblos indígenas. La iniciativa constituye un espacio de encuentro entre productores y público, al tiempo de fortalecer la economía de las comunidades participantes y promover la valoración de su patrimonio cultural.
La organización invita a las familias y a la ciudadanía en general a participar de esta experiencia cultural en el Espacio Cultural Staudt, un punto de referencia para actividades artísticas en el Centro Histórico de Asunción, donde durante dos jornadas el talento y la creatividad de los pueblos originarios serán los principales protagonistas.