La compañía paraguaya Kunu’u Títeres cumplió 15 años de actividad ininterrumpida utilizando el lenguaje de los títeres, este 30 de mayo pasado. En 2009 inició su itinerario artístico presentando su primera obra en plazas, centros de salud y cumpleaños; siendo fundamental en el reconocimiento del arte de los títeres en Paraguay.
Las fundadoras Tessa Rivarola y Carola Mazzotti se conocieron a través de amigas en común y compartieron un sueño: generar una fuente de ingresos vinculada al arte de los títeres. Desde los inicios, se les unió Noelia Buttice, quien formó parte activa de la compañía hasta 2012.
Coincidiendo con el aniversario, la noche del 29 de mayo, durante los premios islandeses a las artes escénicas “Griman” (Máscara) en Reykjavik, la producción teatral “Hollvættir á heiði”, en la cual Tessa Rivarola (radicada hace años en Islandia) participó como titiritera del personaje principal, fue reconocida con el galardón a la mejor obra infantil del año.
También en mayo, el unipersonal “Confusión Elemental” y el espectáculo en miniatura “Correspondencia” de Carola Mazzotti formaron parte de la programación de la cuarta edición del Immagina, Festival Internacional de Títeres de Roma, en Italia, realizado del 9 al 12 de mayo.
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Fase internacional
Desde 2010, el elenco desarrolla su fase internacional, participando en festivales en Argentina, Chile, Brasil, Colombia y, más recientemente, en Europa. Kunu’u Títeres organizó la única edición del “Koreko Guá” - Encuentro titiritezco del Mercosur en 2013, que realizó 25 funciones gratuitas en Asunción. También impulsaron la creación del colectivo artístico de cajas Lambe Lambe “Ojo Curioso” (2014) y de la ATIPY, Asociación de Titiriteras y Titiriteros del Paraguay (2022).
Hasta la fecha, la compañía ha estrenado “El tesoro más grande del mundo” (2009), “Muá y Taguató - Tatú Carreta” (2010), “Meterete” (2011), “Aprendiz de bruja” (breve precuela de Meterete), “Reptilia” y “Correspondencia” (Teatro Lambe Lambe, 2014), “Todos los caminos conducen al monte” (coproducción con Argentina, 2017), “Confusión elemental” (2022) y “Secretos de Ñandutí” (coproducción con Brasil, 2023).
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Variada cartelera teatral para el fin de semana
En el Teatro Municipal, la compañía Roque Sánchez-Graciela Pastor presenta “Heroicos”, una puesta que recorre momentos clave de la historia del Paraguay
La cargada agenda teatral para este fin de semana anuncia para hoy y mañana la puesta “Heroicos-215 años de una patriótica historia”, que se presentará a partir de las 20:30 en el Teatro Municipal Ignacio A. Pane (Pdte. Franco entre Chile y Alberdi). Con esta obra escrita por Alberto Sánchez Pastor, la Compañía Teatral Roque Sánchez-Graciela Pastor inicia su ciclo “Camino a los setenta”, en mira a celebrar el 70.° aniversario del proyecto.
La propuesta recorre momentos clave de la historia del Paraguay, desde la gesta de la independencia hasta procesos que marcaron la formación de la Nación. Rinde homenaje a grandes creadores de nuestra cultura como Manuel Ortiz Guerrero, Julio Correa, Agustín Pío Barrios, José Asunción Flores y Josefina Plá, entre muchos otros. Las entradas están disponibles en la boletería del teatro.
EN PILAR
La escuela de teatro “Pegasus” de la ciudad de Pilar presenta la obra “El poeta de la patria soñada”, una realización que brinda un homenaje al gran escritor y poeta pilarense Carlos Miguel Jiménez.
La puesta, que sube bajo la dirección de Elvio Torres y la actuación de Adrián López, se presentará hoy, a las 21:00, en el Teatro San Alfonso de la Perla del Sur.
MÁS PROPUESTAS
Por otra parte, sigue en cartelera con funciones hoy, a las 21:00, y mañana a las 20:00, la obra ”Nunca estuve en Dublín”, en Arlequín Teatro (Antequera 1061 c/ República de Colombia). Las entradas están disponibles a través de Tuti.
Un estreno del fin de semana es “Superficie”, que se presenta hoy y mañana en Sala La Correa (Gral. Díaz entre Don Bosco y Hernandarias), a partir de las 20:30, bajo la dirección de Jesús Rojas. Finalmente, la obra “Odelirá”, de Clara Franco, sigue en el Teatro Latino, a partir de las 21:00, al igual que “Subacuática”, en el Natatorio de las FF.AA, desde las 19:30.
DRAMA E HISTORIA
Otra opción para los amantes del arte dramático y la historia es “El ocaso de Bernardino Caballero”, obra que presenta los últimos días del relevante personaje histórico del país, con actuación de Félix Medina, Fabio Chamorro, Joaquín Díaz Sacco y Juan Carlos Cañete, bajo la dirección de Walter Mers. La investigación histórica lleva el sello de Fabián Chamorro. Las funciones serán hoy y mañana en la Alianza Francesa (Mcal. Estigarribia 1039 e/ Brasil y EE. UU.), a las 20:30. Las entradas tienen un costo de G. 100.000; las anticipadas se pueden conseguir a G. 75.000 en el (0991) 322-213.
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Mujeres trabajadoras del teatro: tres miradas en diálogo
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Hoy, con motivo del Día Internacional de la Mujer, conversamos con tres mujeres directoras de teatro que muestran fragmentos de su vida en el arte, los vínculos personales y también el contexto profesional en el marco del que sea tal vez uno de los trabajos más subvalorados a los ojos de la sociedad. Paola Irún, Selva Fox y Raquel Rojas aportan sus miradas y voces sobre el trabajo femenino en el arte.
Paola Irún (PI), Selva Fox (SF) y Raquel Rojas (RR) responden un cuestionario común que involucra su relación misma con la actuación y la dirección, así como procuran rescatar una mirada respecto al trabajo femenino en el arte.
Se rescatan muchos avances a poco más de un siglo de la primera conmemoración de esta fecha y a pocos años de la última oleada del feminismo que interpeló con fuerza a la sociedad global. Tres creadoras y trabajadoras comparten preguntas, territorio y fragmentos de historia, pero responden desde su propio mundo personal y social.
–¿Cómo nace su vínculo con el teatro?
–PI: Veo teatro desde niña, como público y también tras bambalinas. Pero tardé en dedicarme yo al teatro. La figura de mi madre era tan superlativa que decidí no entrar en ese campo. No cabíamos las dos en un mismo rubro. Trabajé como 10 años en televisión. De hecho, empecé a actuar frente a una cámara y a manipular la imagen de manera narrativa desde la edición, práctica que disfruto hasta hoy. Pero llegó un momento en el que me di cuenta de que negando mi esencia solo estaba perdiendo tiempo y años de vida. Cuando decidí dedicarme enteramente al teatro, fue cuando me dije “quiero hacer el teatro que yo quiero ver”, y empezó todo.
–SF: Cuando yo con el colegio voy al Teatro Municipal a ver “Yo el supremo” y veo que una popa de barco atraviesa el escenario digo “esto es lo que yo voy a hacer toda mi vida, yo voy a llegar hasta la popa del barco, yo quiero estar ahí dentro de ese barco”. Y ahí comencé fuertemente con el apoyo de mi familia. La primera obra en la que estuve se llamaba “Prohibido en la plaza los niños y los perros”, de Moncho Azuaga. Así comencé y de ahí ya no paré más.
–RR: Desde muy joven. Desde las olimpiadas teatrales del Colegio Teresiano. Integré como actriz el grupo Tiempoovillo, un grupo histórico de la vanguardia de los años 70. En el año 1975 fundé el Grupo de Teatro Aty Ñe’ê con Tony Carmona, Yiya Gunsett, Alcibiades González del Valle, Arturo Pereira y Ramón del Río como grupo inicial. Esta ya fue mi primera experiencia de teatro profesional: Aty Ñe’ê .
FIGURA INSPIRADORA
–¿Tuviste alguna figura femenina inspiradora?
–PI: Y por supuesto mi mamá. Qué mayor inspiración que esa. Sobre todo porque mi mamá hacía teatro en tiempos donde no era tan bien visto o aceptado como una profesión, un estilo de vida. Ella optó por dedicarse enteramente al teatro, contra viento y marea. En época de la dictadura, vivían amenazados, ella se iba a hacer la función igual. Y yo fui testigo de sus transformaciones, sus distintos personajes, su grandiosidad en el escenario.
–SF: En “Las troyanas” estaban actrices como Clotilde Cabral... Cuando esas mujeres fuertes agarraban el escenario. También otra obra como “El herrero y la muerte”, en la que la muerte hacía esta actriz, Líber Fernández, me voló la cabeza. Le vi a Regina Bachero en una comedia. Me iba a ver esas obras y yo decía “esto es lo que yo quiero algún día en mi vida”.
–RR: Aty Ñe’ê trabajó en teatro territorial y giras durante casi siete años. Cuando la dictadura ya nos prohibió salir al interior con Aty Ñe’ê, nos asociamos al Teatro La Farándula, dirigido por la actriz y directora Edda de los Ríos. Ella fue para mí una hermana mayor, una inspiración, pues era una mujer de teatro en todas sus facetas, desde la actuación a la dirección de compañía, con una dedicación y fuerzas poco común en el ambiente de la época. En arte y en política Edda fue para mí una gran inspiración, inolvidable.
EXPERIENCIA
–¿Qué encontraste en el teatro y con el teatro?
–PI: Encontré mi voz. Con mi dramaturgia, yo digo lo que quiero decir, las obras hablan por mí. Es por eso que dirijo las obras que yo misma escribo en un proceso de laboratorio de dramaturgia colaborativa que voy induciendo y dando forma. Muy pocas veces dirigí obras de otros autores. En este momento no me interesa. Eso no significa que cuando me toca otro autor o autora dejo de hablar yo. Sigo hablando a través de herramientas de dirección; pero con mi propia dramaturgia me siento más libre. Encontré también mi lugar. Tengo ansiedad social, pero en el escenario (dirigiendo, escribiendo o actuando) me siento poderosa. También el teatro al darme una voz me dio postura. Es muy importante para una artista tener postura y trato de tenerla en las decisiones que tomo. Qué historia decido contar, cómo la voy a contar, de qué manera decido mover al público. Muchos dicen que el arte no tiene que ser necesariamente político, pero creo es una confusión. Todo es un acto político, no solo en el arte, sino en la vida misma, que no es lo mismo que partidario.
–RR: Con Aty Ñe’ê en La Farándula conocí los primeros Brecht. Como actriz y directora. Acompañé como asistente de dirección todos los montajes y me involucré en la dirección con la “De la guerra al cabaret”, una adaptación y puesta en escena mía, de la obra de Brecht “Cachorro de elefante”. La puesta era una sala de fiestas antifascista en el entorno de la dictadura nazi. Con una orquestita en vivo que dirigía Arturo Pereira y con interacción con el público que era a la vez parte del montaje y público. Allí supe que ya no era solo directora y actriz de teatro de grupo, sino que debía abrazar la dirección teatral como arte, profesión y oficio y así lo hice.
–¿Entre la primera obra que dirigiste y la última qué cosas cambiaron?
–PI: Mucho cambió porque yo cambié. Indefectiblemente la vida y las experiencias vividas te van posicionando en lugares diferentes, a veces te sorprende. Pero mi esencia es la misma, sigo buscando, sigo investigando nuevas formas, sigo probando lo que no sé hacer y tratando que cada desafío supere al anterior. Sí, quizás hoy le puedo poner nombre a las formas, a herramientas, estilos, a mis experimentos. Pero siempre quise ir más allá y emocionarme yo primero, luego el público.
–SF: Hay miles de cambios, yo cambié, cambiaron las formas. Pero, por ejemplo, hoy día me gustan más las cosas un poco más minimalistas, aunque lo que yo siempre en una obra trato de tener ahí es el asombro, trato de tener a mi lado eso, y eso estuvo conmigo desde el comienzo hasta ahora. Eso de mirar con los ojos de los niños, eso es lo que nosotros no tenemos que perder y cuesta muchísimo eso. El teatro para mí era como una aventura que después fue mi vida y forma parte de mi vida. Acá en Nhi-Mu vivo de una manera teatral siempre y en este país cuesta mucho eso, tener una burbuja gigante en el medio de esto. Nhi-Mu para mí es una burbuja gigante donde se hacen sueños, donde podemos hablar de miles de cosas.
SER MUJERES
–¿Para vos qué significó ejercer la dirección teatral como mujer en el contexto machista local?
–PI: Lo que realmente deseo es que estas preguntas dejen de existir. Quiero ser yo. Sí, soy mujer, pero también soy Paola, mucho más allá de eso. Creo que hay un poder mayor en no posicionarme desde la dificultad o el menoscabo. El día que dejemos de preguntarnos esto pienso que habremos dado realmente un paso gigantesco.
–SF: En Nhi-Mu siempre fue un matriarcado. Nosotras las chicas tomamos la posta y nos hacemos fuertes y nos abrimos caminos juntas, trabajamos juntas y vivimos el teatro juntas. En los comienzos de mi mundo era una lucha constante. Chicas que volaban por los aires, armaban estructuras, hacíamos luces, estábamos ahí armando todo lo que es el escenario, cosas así. Entonces, eso era brutal, era costoso eso, pero la gente nos hacía de menos, había proveedores que no creían en nosotras, y eso nos costó muchísimo, años y años. Hoy día yo me voy a un espectáculo y ya saben que cuando llega mi estructura, yo dirijo la puesta de estructura, hay chicas en luces, en sonido. En eso ahora ya hay respeto, estamos tratando, aunque siempre hay gente desubicada que cree que no hay cambio, que cree que todo sigue igual. Pero no.
–RR: Fue y es un esfuerzo inmenso sobre las espaldas de una mujer creadora, que ya tiene las dificultades propias de ser artista y mujer en Paraguay, a lo que se suman los problemas del machismo vigente en el ambiente cultural del país. Incluso de compañeros de teatro, maestros inclusive, aquellos que reivindican derechos de no discriminación para su sector también son los primeros y tenaces discriminadores hacia una mujer creadora.
–¿Ubicás una experiencia transformadora o de enseñanza para vos como mujer en cualquiera de los roles que te hayan tocado dentro del ambiente del teatro que puedas comentarnos?
–PI: Todas las experiencias son transformadoras para mí, pero no necesariamente como mujer, insisto, sino como ser humano habitante de este mundo muchas veces injusto, desigual, frustrante. Un ser que piensa, siente, se emociona y trabaja en pos de lo que quiere decir.
EL CAMBIO
–El proceso extendido de la defensa de derechos de la mujer lleva más de un siglo y en la última década tuvo una nueva oleada desde el #Metoo. ¿Cambió algo para bien?
–PI: Cambió muchísimo. El hecho de que intente no diferenciar mi lucha solo por el hecho particular de ser mujer no implica que sea ajena a cuantos cambios han habido. Para empezar, ya no nos callamos, ya no fingimos demencia, ya no soportamos todo, ya no nos tragamos sapos. Eso solo es inmenso. El patriarcado se está cayendo hace tiempo, a veces con quiebres muy notorios, y otras con pequeñas sutiles rajaduras que van desmantelando el sistema. Ese sistema dentro del cual a la gente le cuesta recibir “órdenes” de una mujer, le cuesta aceptar que una mujer sea cabeza de equipo y tome decisiones con seguridad. Asusta una mujer con opinión fuerte, independiente, hacedora de su propio camino. Asusta o intimida. También el eterno derecho a piso. Me pasa más en otros ámbitos fuera del teatro, o el mal manejo del privilegio; o que nos tengan que explicar todo, el “mansplaining”, ese acto condescendiente de explicarnos cosas porque se asume que sabemos menos o tenemos menos experiencia. El hecho de que yo lo diga está sujeto a duda, no siempre se acepta de entrada en ciertos ámbitos. Ese sistema se está destruyendo.
–SF: Claro que hubo cambios. Pero nosotras debemos de seguir ahí, alertas, insistentes, porque este mundo patriarcal que nos toca no se quiere ir así nomás, no se quiere ir, nosotras tenemos que estar atentas a eso y seguir, nosotras todos los días vamos a ganar, todos los días vamos a ir ganando. Nosotras las mujeres somos las que movemos el mundo y todavía no están entendiendo.
REIVINDICACIONES
–¿Qué necesidades tienen en la escena teatral local la mujeres actrices, guionistas, directoras, gestoras, respecto a los derechos como trabajadoras y la valoración artística de su aporte?
–PI: Tendríamos que siempre tener derecho a decir nuestra opinión en cualquier tiempo y lugar, y a no tener que estar constantemente defendiendo nuestra manera de pensar y nuestras decisiones. El derecho a existir en un ambiente libre de acoso y misoginia. A una sexualidad libre, sin prejuicios, ni juzgamientos. Derecho a simplemente existir y ser quienes somos. Digo simplemente, pero no es fácil, se rema, remamos. Derecho a fluir.
–SF: Son lugares que son nuestros. Muy importantes somos nosotras las mujeres en esta parte cultural, en el teatro, así como estaban citando gestoras culturales, directoras, somos importantísimas. Con nosotras el cambio se viene más fuerte. Somos personas que tenemos que visibilizarnos más para poder llegar a los lugares que son nuestros, que nunca nos dejan ocupar. Siempre está ahí cualquier personaje que ahí ocupa el lugar de una mujer sin tener derecho a eso y nosotras estamos siempre como esperando el momento. No, nosotras, las mujeres, tenemos que comenzar a tomar los lugares que son nuestros, basta. Directoras, guionistas, gestoras culturales, tenemos que ir adelante y tomar esos lugares.
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Tigre celebra 49 años construyendo el futuro
Miguel Reguera, gerente general de Tigre Paraguay, compartió la fórmula que le permitió a la empresa alcanzar el éxito y cómo fue marcando el crecimiento urbano, industrial y habitacional del país en estos años.
Combinando innovación, confiabilidad y altos estándares productivos, la compañía, desde 1977, se enfocó en construir su camino de éxito, fortaleciendo su presencia en mercados regionales como Bolivia, Uruguay y Argentina, en los que ofrece soluciones para infraestructura sanitaria.
“En estos años vimos cómo la construcción en Paraguay evolucionó desde una lógica basada principalmente en la experiencia hacia una industria cada vez más técnica y profesional. Hoy cada proyecto exige soluciones de alto desempeño y garantías de calidad”, destacó Miguel Reguera, gerente general de Tigre Paraguay.
En este contexto, indicó que la profesionalización de todo el sector jugó un rol importante y, de hecho, es uno de los logros más significativos de la compañía, mencionó. Fabricantes, distribuidores, instaladores y desarrolladores operan ahora bajo criterios más exigentes en términos de eficiencia, seguridad y durabilidad.
Durante el último año, los programas de formación de la empresa beneficiaron a cientos de profesionales, desde plomeros e instaladores hasta arquitectos, promoviendo la mejora continua de la calidad constructiva. “La infraestructura sanitaria dejó de ser un aspecto secundario: hoy define la vida útil de las obras y la seguridad de quienes las habitan. Cada innovación que desarrollamos busca generar un impacto concreto y sostenible”, agregó el gerente general.
De cara a su 50° aniversario en 2027, Tigre Paraguay proyecta una etapa enfocada en innovación, sostenibilidad y eficiencia en el uso de los recursos, reafirmando su compromiso con el cuidado y la preservación del agua.
“Cumplir 49 años refleja la confianza de nuestros clientes, el compromiso de nuestro equipo y nuestra capacidad de adaptarnos a cada etapa del crecimiento del país. Nos acercamos al medio siglo con la convicción de que lo mejor aún está por construirse”, concluyó.
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La huella productiva que transformó el agro paraguayo
A nueve décadas de la llegada de los primeros inmigrantes japoneses, Paraguay reconoce el impacto económico y productivo que esta comunidad dejó en el país.
Más que una historia migratoria, la presencia de los inmigrantes japoneses marcó una transformación en la forma de producir, organizar el trabajo agrícola y conectar al país con nuevos mercados.
Desde la fundación de colonias como La Colmena en 1936, los colonos japoneses introdujeron técnicas de cultivo más eficientes, planificación productiva y modelos cooperativos que contribuyeron a modernizar el agro paraguayo.
Esa combinación de disciplina, innovación y trabajo asociativo ayudó a consolidar zonas agrícolas competitivas y a diversificar la producción.
El vínculo económico también se reflejó tempranamente en el comercio. Ya en los años sesenta se realizaban exportaciones de soja hacia Japón, un antecedente de la relación comercial que hoy continúa con granos, semillas y otros productos agrícolas que cumplen estándares internacionales de calidad y trazabilidad.
Actualmente, la relación bilateral suma una nueva dimensión. A la histórica cooperación agrícola se agregan inversiones japonesas en la industria manufacturera paraguaya, especialmente en autopartes bajo el régimen de maquila, que posiciona al país dentro de cadenas regionales y globales de valor.
Con una comunidad de alrededor de 10.000 nikkei y japoneses residentes, el legado de esta inmigración sigue presente no solo en el campo, sino también en la formación de capital humano, la innovación tecnológica y la integración económica entre Paraguay y Japón.
A 90 años de aquella primera llegada, el aporte japonés ya forma parte de la historia productiva del país y proyecta una relación bilateral que hoy combina agro, industria e inversión.