Paraguay participa en la undécima edición de las Semana de América Latina y el Caribe (SALC) del Instituto Cervantes de París con la colección “Agüero-güero” del fotógrafo Luis Vera, que reúne imágenes y video. Francia rinde homenaje al continente americano con la exposición “Diversidades”, así como otras actividades, del 16 de mayo al 3 de junio.
Vera está presente con su documentación gráfica del ritual del Arete Guasu, con una mayoría de jóvenes enmascarados que representan a los espíritus de sus ancianos muertos, como una forma esperanzadora de la continuación de esta importante ceremonia del pueblo guaraní del Chaco. Captó las fotos en las comunidades de Macharety, 13 de Agosto, la Guaraní urbana y Santa Teresita, de Mariscal Estigarribia; además de Yvopey Rendá de Filadelfia.
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Luis Vera es artista visual, con estudios de arte, comunicación, derecho y antropología. Desde hace décadas realiza periódicamente exposiciones fotográficas en ciudades del Paraguay, América y Europa. Es director de la Casa Bicentenario de las Artes Visuales “Ignacio Núñez Soler”, dependiente del Centro Cultural de la República El Cabildo.
La muestra “Diversidades” ofrece obras de Ignacio de Lucca, Lucas Pertile, Mariana Brea y Sebas Báez (Argentina); Jero Gonzáles (Perú), Misha Vallejo (Ecuador), Manuel Lagos Cid y Mario Faundez (Chile); Eddy Vásquez y Nehemías Escalante (Guatemala), Marcia Salas (Costa Rica), Nubia Natalia Medina (Venezuela), Francisco Javier Suárez y Manuel López Oliva (Cuba), Anna Rank (Uruguay) y Luis Vera (Paraguay), bajo la curaduría de Carminne Dodero y Maya Gruninger.
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Museo del Barro inaugura exposiciones de Bettina Brizuela y Mónica Millán
El Centro de Artes Visuales/Museo del Barro y la Fundación De La Sobera invitan a la inauguración de dos exposiciones: “Autobiografía de mi madre” de Bettina Brizuela y “Tataypy” de Mónica Millán, el sábado 30 de mayo a las 18:30 en el museo que se encuentra ubicado en Grabadores del Cabichuí 2716, entre Cañada y Emeterio Miranda, en Isla de Francia, de Asunción.
La exposición “Autobiografía de mi madre”, de la artista Bettina Brizuela, se presentará en la Sala Olga Blinder, con curaduría de Lia Colombino. La muestra reúne una serie de obras realizadas a partir de telas que pertenecieron a la madre de la artista: géneros guardados durante años con la intención de convertirse en vestidos o prendas, ahora exhibidos enmarcados y suspendidos.
A partir de estos materiales domésticos y personales, la exposición reflexiona sobre la sobrevida de los objetos tras la muerte, el vínculo entre herencia y deseo, y las formas en que una biografía puede continuar inscribiéndose en los cuerpos y las cosas. Para Lia Colombino: “El deseo de su madre se ha convertido hoy en obra, algo que religa a Bettina con la trascendencia: una herencia que traiciona su destino de cierre, y abre otra biografía”. Las telas, atraídas hacia el suelo por su propio se presentan como superficies donde la artista reinscribe una relación íntima con la memoria materna.
Por su parte, la exposición “Tataypy”, de la artista Mónica Millán, se presentará en la Sala Josefina Plá, con curaduría de Ticio Escobar y expografía de Osvaldo Salerno. La muestra reúne obras realizadas por Millán en coautoría con tejedoras de Yataity, con quienes trabaja desde 2002, en un proceso sostenido de convivencia, intercambio de saberes y experimentación textil.
La exposición se organiza en tres núcleos: una selección de piezas realizadas por las tejedoras, obras desarrolladas conjuntamente con la artista y un espacio documental e instalativo que recrea el ámbito de trabajo en Yataity. A través de bordados, textiles artesanales e industriales y procedimientos colaborativos, la artista explora las dimensiones táctiles, afectivas y colectivas de la creación, poniendo en valor saberes y prácticas involucradas en este proceso. Como señala Ticio Escobar en el texto curatorial: “Lo exhibido en esta muestra no resulta, así, de una creación puramente individual, aunque obviamente desarrolla la singularidad del estilo y la marca del talento; el sello personal de formas y conceptos que puntúan las labores grupales. Por eso, toda la muestra es expuesta como el resultado de distintas manos y sensibilidades concurrentes”.
Participan de la exposición las tejedoras Digna López, Petrona Martínez, Eusebia Garcete, Cicilia Peralta López y María Gauto Arias; las bordadoras Elena Dávalos, Fátima Núñez, Rocío Núñez, Mariela Portillo, Virginia Martínez, Miguelina Leiva, Daniela Cardozo, Clara Roa, Catalina Garcete, Porfiria Garcete, Victoria Garcete, Andrea Escobar, Norma Subeldía, Jessica Careaga, Griselda Casco, Raquel Meaurio, Carmen Martínez, Nilsa Cristaldo, Toribia Goiris, Nancy Samudio, Leonora Borja, María Auxiliadora Sánchez Garcete, Raquel Martínez Garcete, Maricel Gauto, Fabiola Cristaldo; y la dibujante Ángeles Giuliana Goiris.
Bettina Brizuela
Bettina Brizuela (Paraguay, 1969) es artista visual y gestora cultural. Vive y trabaja en Asunción. Estudió Arte en el Centro de Estudios Brasileños con Livio Abramo y en el Instituto Superior de Arte de la Universidad Nacional de Asunción. Su práctica se ha desarrollado entre la instalación, la intervención espacial, el trabajo con objetos y materiales domésticos, y la exploración de vínculos entre memoria, intimidad y territorio afectivo.
En 2001 recibió el Premio Jacinto Rivero de Mecenazgo Fundación Faro para las Artes Visuales, patrocinado por AVINA. A partir de ese reconocimiento realizó las intervenciones urbanas Casa Enyesada y At Home o Casa de Escombros, proyectos que marcaron una línea de investigación centrada en el espacio habitado, la fragilidad material y las transformaciones del entorno cotidiano.
Ha participado en bienales, exposiciones colectivas e individuales en Paraguay y en el exterior. Su obra integra colecciones privadas y acervos institucionales, y ha sido registrada en catálogos, publicaciones y libros especializados en artes visuales. Entre 2006 y 2013 dirigió Planta Alta Ocio y Arte, espacio independiente dedicado a exposiciones, residencias y actividades de formación. Actualmente gestiona la galería Fuga Villa Morra, en Asunción. En 2022 recibió el Premio AICA Paraguay por la exposición individual Ahora o Nunca, presentada en Fundación Texo.
Mónica Millán
Mónica Millán (San Ignacio, Misiones, 1960) es una artista visual argentina cuya práctica explora las relaciones entre naturaleza, memoria material, corporalidad y saberes textiles. Su trabajo se inició en torno a imágenes de flora, fauna y registros de antiguos viajeros, botánicos y entomólogos, para luego desplazarse hacia procedimientos tridimensionales e instalaciones textiles en las que confluyen bordado, escultura blanda, sonido y construcción espacial.
Desde comienzos de la década de 2000 desarrolla proyectos en Paraguay junto a comunidades de tejedoras y bordadoras de Yataity, en colaboración y diálogo con Ticio Escobar. A partir de procesos de recuperación, reinterpretación y recreación de técnicas tradicionales como el ao po’i, el encaje ju y el tejido en telar, su obra ha articulado prácticas contemporáneas y artesanía popular, generando dispositivos colectivos, paisajes textiles e intervenciones vinculadas al territorio y la memoria cultural.
En sus instalaciones recientes incorporó sistemas electroacústicos y registros sonoros realizados en el monte misionero, integrando voz, ambiente y espacialidad como parte de una investigación expandida sobre la percepción y la experiencia sensorial.
Recibió becas y apoyos de la Fundación Antorchas, el Fondo Nacional de las Artes, la Fundación Rockefeller, la Fundación Telefónica, la Academia Nacional de Bellas Artes y el programa Trama. Entre sus principales exposiciones se encuentran Paisaje Peregrino en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (2021), Simbiología. Prácticas artísticas en un planeta en emergencia en el Centro Cultural Kirchner (2021), la 11.ª Bienal del Mercosur (2018), ARCO Madrid junto a Zavaleta Lab (2014) y la XI Bienal de La Habana (2012), además de proyectos presentados en instituciones de América Latina, Europa y Estados Unidos.
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La Cinémathèque de Toulouse contra el olvido digital
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la entrada de la renovada Cinémathèque de Toulouse todavía se percibe el olor reciente de las obras. El edificio acaba de reabrir tras una remodelación ambiciosa, financiada conjuntamente por el Estado francés, la ciudad, la región y el departamento, y concebida no solo como una modernización arquitectónica, sino como una declaración política sobre el futuro del cine en Francia.
Pocos días antes, en el Festival de Cannes, la institución había presentado Cinexplora, una nueva plataforma digital destinada a valorizar parte de las colecciones históricas de la Cinemateca. Allí estaba también Franck Loiret, parte de la institución desde 2007 y director delegado de la institución desde 2015, moviéndose entre restauradores, archivistas, distribuidores y responsables de festivales en lo que hoy constituye una auténtica diplomacia internacional del patrimonio cinematográfico.
Durante más de una hora, Loiret habló sobre la conservación de películas, la crisis del digital, las relaciones entre las salas de Toulouse, la resistencia francesa frente a Hollywood, el papel del CNC y el problema de países donde el cine nacional apenas representa entre el 1 % y el 3 % de las entradas vendidas.
La conversación termina dibujando algo más amplio que una simple entrevista cultural: un retrato de la excepción cinematográfica francesa en un momento en que buena parte del mundo parece haber abandonado las salas.
“Nosotros ya advertíamos contra el ‘todo digital’ hace casi veinte años”, dice Loiret sentado en una de las nuevas salas de la Cinemateca. “El digital es un soporte excelente de difusión, pero no es un soporte de conservación”.
Una cinemateca fuera de París
Loiret llegó al cine desde el teatro. Nacido en Nantes, pasó buena parte de su juventud en Londres, donde trabajó como actor bilingüe en el circuito del West End. Habla inglés con una fluidez casi británica y recuerda aquellos años como fundamentales para entender tanto la creación artística como la gestión cultural.
“Trabajé mucho tiempo en el Wyndham’s Theatre, en Leicester Square, en pleno centro de Londres”, explica. “Ahí desarrollé competencias ligadas a la producción, la administración y la gestión de teatros”.
Su llegada a Toulouse no obedeció a un plan profesional. “No tenía ningún vínculo aquí”, cuenta. “Nací en Nantes, viví mucho tiempo en el extranjero y no tenía familia en el sudoeste”.
Terminó instalándose en la ciudad a finales de los años noventa, coincidiendo con la apertura del Théâtre de la Cité y trabajando junto a Jacques Nichet, primer director del Centro Dramático Nacional de Toulouse. Desde ahí comenzó a integrarse en el ecosistema cultural local.
En 2007 recibió la propuesta de incorporarse a la Cinemateca. Era un momento delicado. El cine mundial atravesaba la gran transición tecnológica hacia el digital y las instituciones patrimoniales no sabían todavía cómo responder.
“Había muchísimas preguntas”, recuerda. “¿Cómo íbamos a conservar el digital? ¿Cómo íbamos a difundirlo? ¿Cómo transformar todos los oficios ligados al cine?”.
Loiret insiste en que la transición digital afectó absolutamente toda la cadena cinematográfica: desde la filmación hasta la restauración y el almacenamiento.
“Con el digital, toda la cadena fue impactada. Desde la concepción de una película hasta su conservación final”.
Toulouse, la “segunda cinemateca” de Francia
En Francia existen numerosas cinematecas regionales: Bretaña, Grenoble, Niza, Saint-Étienne o Porto-Vecchio, entre otras. Pero Toulouse ocupa un lugar singular.
“La Cinémathèque de Toulouse está reconocida de interés nacional”, explica Loiret. “Tenemos una de las colecciones más importantes de Francia y de Europa”.
La comparación inevitable es con la Cinémathèque française. Ambas instituciones comparten el mismo estatuto jurídico: asociaciones privadas de interés público. Pero París dispone de una capacidad presupuestaria incomparable.
“La diferencia principal es la fuerza financiera”, admite Loiret. “La Cinémathèque française es prácticamente la cinemateca nacional”.
Aun así, Toulouse mantiene una influencia excepcional dentro de las redes internacionales de archivos fílmicos. Parte de esa relevancia proviene de la visión de Raymond Borde, fundador de la institución en 1964 y figura clave de la cinefilia francesa de posguerra.
Borde convirtió rápidamente a Toulouse en miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, en un momento particularmente delicado: la Cinémathèque française había abandonado temporalmente la organización.
“Durante un tiempo, Toulouse representaba prácticamente a Francia dentro de la FIAF”, explica Loiret.
Aquella inserción internacional permitió construir relaciones privilegiadas con archivos soviéticos y europeos del Este. Gracias a esos intercambios, Toulouse terminó reuniendo uno de los mayores fondos de cine ruso fuera de Rusia.
“Con Bruselas, probablemente tenemos la colección rusa más importante después de Moscú”.
El tesoro de Jean Renoir
Cuando se le pregunta por la joya más importante de las colecciones, Loiret responde inmediatamente: el negativo original nitrato de La Grande Illusion, de Jean Renoir.
“Es un film trofeo”, dice. “Los alemanes lo tomaron en París, luego fue llevado a Berlín, después los soviéticos lo capturaron y terminó en Moscú”.
Décadas después, gracias a los intercambios entre Toulouse y el Gosfilmofond soviético, la película regresó finalmente a Francia.
Loiret cuenta la historia con visible fascinación. La película fue restaurada junto a StudioCanal y la Cinemateca espera emprender una nueva restauración para el 90 aniversario del film.
“Es una de las películas más importantes de la historia del cine francés”, afirma.
Cannes y el negocio del patrimonio
La presencia de Loiret en Cannes no tenía que ver con la competición oficial ni con las estrellas. Su territorio era otro: Cannes Classics, restauraciones, laboratorios, archivos y patrimonio.
“El Festival de Cannes se ha convertido también en un gran lugar de encuentro para el mundo de las cinematecas”, explica.
Allí se reúnen instituciones como la Cineteca di Bologna, considerada hoy una referencia mundial en restauración cinematográfica.
“Bolonia es una especie de placa giratoria mundial del patrimonio cinematográfico”, dice Loiret. “Conservación, laboratorio, restauración, festival… lo reúne todo”.
También participan distribuidores especializados como Carlotta Films, responsables de muchas restauraciones y reestrenos en Francia.
En Cannes, explica Loiret, no solo se negocian películas. También se discuten colaboraciones internacionales, proyectos educativos y futuros ciclos de programación.
“Es el lugar donde todo el mundo está presente”, resume. “Puedes hacer todas las reuniones que quieras”.
Cinexplora y la digitalización del patrimonio
La gran novedad presentada por Toulouse en Cannes fue Cinexplora, una plataforma digital destinada a abrir parte de las colecciones al público internacional.
“Queríamos contar cien años de cine en el sudoeste francés”, explica Loiret.
La plataforma comienza con unas 500 piezas digitalizadas: películas, carteles, fotografías, documentos de explotación cinematográfica, programas de mano, postales y materiales que normalmente permanecen invisibles para el público.
Loiret insiste en que la plataforma no busca simplemente mostrar archivos digitalizados.
“La idea era crear vínculos entre los objetos y contar historias”.
El sistema permite navegar geográficamente por el sudoeste francés, descubrir antiguas salas de cine o seguir recorridos temáticos.
Uno de los primeros itinerarios urbanos, “Balade de cinéma”, está narrado por Agnès Jaoui y propone un paseo por antiguas salas desaparecidas de Toulouse.
“Hay objetos que son difíciles de mostrar físicamente en una exposición”, explica Loiret. “Con este tipo de plataforma podemos valorizarlos de otra manera”.
La presentación de Cinexplora coincidió además con otro momento importante para la institución: la reapertura del edificio principal de la Cinemateca tras una gran renovación.
La reapertura de la Cinemateca y el apoyo institucional
La remodelación representa una inversión de aproximadamente ocho millones de euros repartidos entre dos grandes proyectos: la modernización de los espacios públicos y la ampliación de los centros de conservación en Balma.
“El proyecto fue financiado al 25 % por el CNC, la ciudad de Toulouse, el departamento y la región”, explica Loiret.
La reapertura tuvo una fuerte dimensión simbólica. Entre las autoridades presentes estuvo el director del Centre national du cinéma et de l’image animée, organismo central de la política cinematográfica francesa y pieza fundamental para entender el funcionamiento del cine en el país.
Francia posee uno de los sistemas audiovisuales más protegidos del mundo. El CNC recauda impuestos específicos sobre entradas de cine, canales de televisión, publicidad y plataformas digitales. Después redistribuye esos fondos dentro de la industria cinematográfica.
“El CNC tiene la capacidad de recaudar tasas y reinvertir ese dinero en el cine”, explica Loiret.
En 2025, la cuota de mercado del cine francés alcanzó el 37,7 %, una cifra excepcional dentro del panorama internacional y muy superior a la de países como Colombia, México, Paraguay o Perú, donde las películas nacionales raramente superan entre el 1 % y el 3 % de las entradas anuales.
Para Loiret, el modelo francés no depende únicamente de subvenciones.
“Mucha gente piensa erróneamente que el cine francés se financia con impuestos generales”, dice. “Pero el sistema funciona sobre una lógica de redistribución interna”.
Ese mecanismo incluye hoy incluso a plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, obligadas a contribuir financieramente a la producción audiovisual francesa y europea.
“Si desapareciera el CNC, desaparecería una parte enorme del ecosistema cinematográfico francés”.
¿Por qué los franceses siguen viendo cine francés?
La gran pregunta aparece inevitablemente: ¿qué hace que el público francés siga viendo películas nacionales o de arte y ensayo en una época dominada por Hollywood y las plataformas?
Loiret cree que la respuesta empieza en la infancia.
“Todo comienza con la educación”, afirma. “La educación a la imagen desde muy pequeños es fundamental”.
Loiret subraya repetidamente la importancia de los colegios dentro del modelo francés. Francia lleva décadas integrando programas de cine en las escuelas públicas mediante iniciativas nacionales como École et cinéma, Collège au cinéma y Lycéens et apprentis au cinéma, que permiten a millones de estudiantes descubrir películas clásicas y contemporáneas en salas de cine y no únicamente en pantallas domésticas.
“La gente tiene que entender desde pequeña que el cine es primero una pantalla, no un teléfono”.
La propia Cinémathèque de Toulouse trabaja con niños desde maternal hasta la universidad. No se trata únicamente de proyectar películas, sino también de desarrollar talleres, encuentros y actividades de mediación cultural.
“Maternelle, primaria, secundaria… trabajamos con todos”, explica Loiret. “Si los niños no van al cine con sus padres, al menos tienen acceso al cine gracias a estas acciones”.
Pero la educación, insiste, no basta sin una infraestructura física sólida. Ahí aparece otro de los elementos centrales del modelo francés: la densidad de salas en todo el territorio.
“Si las personas tuvieran que recorrer cincuenta kilómetros para ir al cine, no irían”.
Toulouse y la convivencia entre salas
La situación de Toulouse resulta especialmente interesante porque combina grandes complejos comerciales con una potente red de cines de arte y ensayo.
Loiret menciona frecuentemente al ABC Toulouse, Cinéma Le Cratère - American Cosmograph, Utopia Borderouge y los complejos de Pathé.
Lejos de describir una guerra entre circuitos comerciales e independientes, Loiret habla de equilibrio y complementariedad.
“No hacemos reuniones mensuales, pero todos nos conocemos”, explica.
La relación con Pathé se intensificó especialmente durante el período en que la Cinemateca estuvo parcialmente desplazada por las obras.
“Trabajamos juntos durante varios meses y aprendimos a conocernos”, dice. “Al final lo importante es lo que haces y la respuesta del público”.
Pathé, tradicionalmente asociado al cine comercial, desarrolla ahora también programación de autor, cine patrimonial y retrospectivas.
“Ellos tienen blockbusters, pero también películas de arte y ensayo y cine clásico”, explica Loiret.
La Cinemateca, sin embargo, intenta mantener una identidad específica y evitar competir directamente con los estrenos comerciales.
“Nosotros no hacemos preestrenos”, subraya. “No mostramos películas que todavía están en explotación comercial”.
Sin embargo, insiste en que una ciudad con mucha oferta cinematográfica genera más público global.
“Cuanto más cine hay, mejor funciona todo”.
Cómo se construye una programación
La programación de la Cinemateca mezcla retrospectivas clásicas, descubrimientos, festivales y colaboraciones externas.
Loiret rechaza la idea de limitarse a programar grandes autores consagrados.
“Billy Wilder era importante para la reapertura”, explica. “Pero al mismo tiempo mostramos cineastas japoneses o noruegos mucho menos conocidos”.
La lógica consiste en alternar accesibilidad y descubrimiento.
“La Cinemateca debe seguir siendo una puerta de entrada hacia cinematografías menos evidentes”.
Uno de los proyectos recientes más exitosos fue el ciclo Galaxy, construido alrededor de figuras como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Agnès Varda.
La idea consistía en seleccionar tres películas muy conocidas y luego crear “constelaciones” de otras obras alrededor.
“Hacemos confianza al público y lo llevamos hacia otros lugares”, explica Loiret.
Los resultados fueron notables: 25.000 espectadores en 176 sesiones entre octubre de 2024 y marzo de 2026, en un período además condicionado por las obras y el funcionamiento parcial de la institución. Antes del cierre y las reformas, la Cinemateca recibía alrededor de 80.000 espectadores anuales, una cifra que ahora espera recuperar progresivamente con la reapertura total del edificio y la ampliación de actividades.
La institución también organiza festivales especializados como Synchro o Extrême Cinéma.
“No queríamos hacer simplemente otro festival de películas restauradas”.
El consejo para América Latina
La conversación deriva finalmente hacia América Latina y la enorme diferencia entre Francia y países donde el cine nacional ocupa cuotas mínimas de mercado.
En Colombia, México, Paraguay o Perú, por ejemplo, la presencia del cine nacional rara vez supera entre el 1 % y el 3 % de la taquilla anual, mientras que Francia mantiene una situación excepcional: en 2025, las películas francesas alcanzaron un 37,7 % de cuota de mercado, una de las cifras más altas de Europa y del mundo para un cine nacional frente al dominio de Hollywood.
¿Qué explica esa diferencia? Para Franck Loiret, no existe una única respuesta, sino un ecosistema completo construido durante décadas: educación cinematográfica desde la infancia, una red territorial muy densa de salas, políticas públicas estables y una fuerte presencia cultural del cine dentro de la vida cotidiana francesa.
“El problema empieza cuando solo existen multicines en centros comerciales proyectando exclusivamente blockbusters estadounidenses”, afirma.
Para él, la existencia de salas diversas es decisiva.
“Si no hay salas, no hay público”.
También insiste en la necesidad de acompañar las películas con mediación cultural.
“Hoy las salas no pueden limitarse a proyectar películas”, dice. “Tienen que organizar encuentros, debates, eventos, actividades”.
La propia Cinemateca busca transformarse en un espacio de vida permanente: cafetería, exposiciones, encuentros, actividades escolares y festivales al aire libre.
“Si los espacios no son bellos ni acogedores, la gente no volverá”.
“La Cinemateca no es un museo”
Antes de terminar, Loiret insiste una vez más en una idea central.
“La Cinemateca no es un museo”, repite. “No estamos mirando hacia atrás. Estamos mirando hacia adelante”.
Por eso busca constantemente invitar a cineastas contemporáneos, técnicos y creadores activos. La conservación, dice, solo tiene sentido si sigue alimentando el cine del presente.
“La conservación está ahí para la creación de hoy”.
Mientras las plataformas multiplican contenidos y reducen el cine a un consumo individual en pantallas pequeñas, Loiret sigue apostando por otra experiencia: la sala oscura, la proyección colectiva y la memoria material de las películas.
“Creo que las salas todavía conservan una ventaja”, dice antes de levantarse. “La gente sigue buscando el verdadero espectáculo, el verdadero cine”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa elige nuevas autoridades
La Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa convoca a sus asociados a la asamblea general ordinaria, este jueves 28 de mayo, a las 19:00, en la Residencia de la Embajada de Francia, en Asunción, ocasión en que se llevará a cabo la elección de las nuevas autoridades. Primeramente, se examinarán las actividades del gremio en el ejercicio 2025 y sus resultados, el Balance General y la Cuenta de Gastos y Recursos.
La Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa es la única organización profesional francesa de carácter económico y comercial presente en el Paraguay. Es una asociación totalmente privada, sin fines de lucro, creada en 1984. Reúne a las principales empresas francesas, o que representan productos o intereses franceses, instaladas en Paraguay, así como a las empresas o personas paraguayas que tienen, o desean tener, vínculos comerciales y amistosos con Francia.
Sus objetivos son, por medio de estudios, informaciones, encuentros, entrevistas o cualquier otro que pueda ser útil, crear relaciones y así, favorecer intercambios económicos, comerciales, agrícolas, industriales o científicos, entre las personas o los organismos interesados de ambos países, fundamentando su apoyo en su conocimiento de los medios de negocios paraguayo y francés.
La Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa agrupa a un centenar de personas, físicas y jurídicas. Es parte de una red de 115 otras cámaras en el mundo, de las cuales 14 en América Latina. Esta red, privada, es la más antigua institución francesa dedicada al apoyo del comercio con Francia. Sus socios pueden tener acceso, de manera clásica o por internet, a informaciones precisas, actualizadas y confiables.
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Cámara de comercio presenta estand “Uruguay expone” en el Chaco
La Cámara de Comercio Paraguayo-Uruguaya (CCPU) participa de la Expo Pioneros 2026 con el estand “Uruguay Expone”, abierto a empresarios, productores, profesionales y público en general, en el importante evento que se celebra del 27 al 30 de mayo en el corazón del Chaco paraguayo, en el predio de Pioneros del Chaco S. A., en Loma Plata (Boquerón).
“Nuestro estand está ubicado en el Pabellón Comercial 3, Stand n.° 5, el espacio estará abierto de 8:00 a 18:00 horas, ofreciendo una oportunidad única para conocer empresas uruguayas de diversos sectores, generar contactos estratégicos y explorar nuevas oportunidades de negocios”, indicaron desde la CCPU.
El objetivo de esta participación es fortalecer los vínculos comerciales entre Paraguay y Uruguay, promoviendo el intercambio de experiencias, la cooperación empresarial y la identificación de proyectos conjuntos que contribuyan al desarrollo de ambos países.
Los visitantes podrán encontrar potenciales socios estratégicos, tender puentes para futuras alianzas y descubrir caminos concretos para generar beneficios reales entre empresas uruguayas y paraguayas, en un entorno diseñado para fomentar el networking, la innovación y la integración regional.
La Cámara de Comercio Paraguayo-Uruguaya (CCPU) es una institución histórica fundada en 1961 que tiene el propósito de estimular el relacionamiento entre ambos países para optimizar sus intereses económicos, a través de los organismos oficiales competentes, así como la realización de eventos para difundir oportunidades de negocios para beneficio mutuo.
Recientemente presentó su comisión directiva para el periodo 2026-2028, conformada por Federico Esmite (presidente), Ignacio Bentos (vicepresidente), Santiago Mello (secretario), Cecilia Casalás (tesorero), Andrea Bacigalupi, Sussy Alsina, Sebastián Pérez, Juan Pablo García, Enrique Fernández (directores titulares), Elbio Martínez, Sebastián Bianchini, Leticia Fleitas (directores suplentes), Gustavo Pose (síndico titular), Carlos Sirtori (síndico suplente).