La música independiente está de parabienes, pues este miércoles último se lanzó AMI Paraguay “Asociación de la Música Independiente del Paraguay”: una asociación de empresas paraguayas de música independiente, propietarias y administradoras de fonogramas.
“Uno de los objetivos de AMI Paraguay es promover el fonograma de la música paraguaya en el mundo, aspirar también a la creación de la marca país, marca sectorial de la música, y bueno esta asociación nace con 11 socios fundadores entre ellos sellos, agregadoras, editoriales, estudios de grabación”, contó Lucas Toriño presidente de la asociación para La Nación/Nación Media.
Esto sugiere un gran trabajo de formalización y de unión del ecosistema de la música independiente en el país. “Después de haber lanzado públicamente ayer, estamos seguros de que va a generar interés y sobre todo que se sumen más empresas. Esto propone obviamente la unión de la industria, con una figura formal, en este caso una asociación de empresas, poder ser interlocutores con el Estado”, explicó Toriño.
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“Sentimos que hay mucha expectativa por conocer de nosotros, así que la intención es llevar lo mejor del país, pero sobre todo, seguir desarrollando y evolucionando como sector”, señaló el presidente. Otro de los objetivos de la AMI Paraguay es potenciarse con asociaciones globales, como por ejemplo, ya son parte de la WIIN, que es la Worldwide Independent Network, que tiene base en Londres.
“También ya integramos la FIC, la Federación de Industrias Creativas de Paraguay. Y bueno, ir trabajando en comisiones justamente para desarrollar los objetivos que tenemos ahora que concretamente son cinco, están publicados en nuestras redes sociales @AMIParaguay”, concluyó Toriño.
La comisión directiva está integrada por: Lucas Toriño (presidente), Mark Meyer (vicepresidente), Rodrigo Torres (tesorero), Fabricio Demestri (secretario), Germán Lesme (Vocal Titular), Francisco Silva (Vocal Suplente), Carlos Eduardo Pavón (síndico suplente), Melissa Gini de Altamirano (síndico suplente).
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Cielito Fernández y João José unen a Paraguay y EE. UU. al ritmo de la polca
En una destacada colaboración internacional, la cantante paraguaya Cielito Fernández y el artista estadounidense João José presentaron sus versiones de los emblemáticos temas “Pájaro Campana” y “Pájaro Chogüy”. La producción forma parte de “Tata”, el más reciente material discográfico de João José, quien fusiona sus raíces latinoamericanas con el folklore paraguayo. Nacido en Chicago y de ascendencia ecuatoriana y colombiana, el músico relató que su padre le enseñó estas melodías en la guitarra durante su infancia, sin imaginar que años después terminaría unido en matrimonio con una artista paraguaya.
Conocida popularmente como “La Bisnieta del Folklore”, Cielito Fernández reafirma su compromiso con la difusión de la identidad nacional desde el extranjero. Tras haber construido un camino sólido en la composición y autoría de temas propios, la intérprete destacó el valor de promover las expresiones culturales en la escena internacional. “Estamos muy felices de presentar esta versión y de poder compartir esto juntos, es muy importante seguir haciendo conocer nuestra hermosa música por el mundo y que extranjeros la puedan interpretar y abrazar, es lo maravilloso de nuestro folklore”, expresó la cantante.
Por su parte, João José concibió esta obra como un emotivo tributo familiar y un reconocimiento a la diversidad sonora del continente. Tras residir seis meses en Paraguay y visitar el país de manera frecuente, el artista profundizó su vínculo con la música local. “En el folklore latinoamericano se encuentra una riqueza muy grande en cuanto a estilos, recursos, patrones rítmicos y canciones muy representativas, el disco es un homenaje a mi padre quien me enseñó estos temas en mis inicios con la música. Me siento muy cerca de Paraguay luego de haber vivido allí seis meses y visitarlo con frecuencia. Y, además, con todo lo que pude apreciar de su cultura y de su gente, su música tiene magia”, afirmó el creador.
La propuesta artística reúne a destacados exponentes de la escena musical internacional en su proceso de elaboración. El trabajo cuenta con la participación del maestro Sergio Cuquejo junto a las cuerdas paraguayas de la Spirit and Sound Orchestra, además del aporte en el piano del doctor en Música venezolano José Manuel García. Por su parte, Fernández asumió roles dentro de la producción ejecutiva y artística, consolidando un trabajo colaborativo de alto nivel instrumental.
La realización técnica del proyecto audiovisual y sonoro estuvo concentrada en la ciudad de Atlanta, Estados Unidos. João José, en su rol de multiinstrumentista, arreglista y productor, tuvo a su cargo la mezcla y el masterizado integral del disco. Tanto el álbum completo como el videoclip oficial de esta colaboración ya se encuentran disponibles en las principales plataformas digitales como Spotify y YouTube.
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Ganadores del Festival Ykua Pa’í apuntan a grandes certámenes folclóricos
La vigésima sexta edición del Festival Ykua Pa’í congregó a más de medio centenar de artistas en el Teatro Municipal de San Lorenzo, en una intensa jornada de competencia, el sábado 5 de setiembre. El certamen, organizado por el Centro Educativo Cristiano “Ciudad Universitaria” y declarado de Interés Cultural Municipal, rindió un emotivo homenaje a la célebre cantante Mirta Noemí Talavera por su incansable labor en la promoción de la cultura popular paraguaya.
La afamada intérprete deleitó al público con una presentación especial, en un marco festivo que contó además con la participación de destacados galardonados de ediciones anteriores y la actuación del profesor Walter Molinas. En el ámbito competitivo, representantes de diversas localidades del país midieron su talento en disciplinas como Canto, Poesía, Káso Ñemombe’u, Teatro Breve y Danza.
Entre los desempeños más sobresalientes figuró la Academia Aurora Silvero Ballet, cuyas alumnas conquistaron el primer puesto en Danza Paraguaya dentro de las categorías Solista, Trío y Cuarteto. El selecto grupo de bailarinas galardonadas estuvo integrado por Mística Troche, Naiara Casco, Dahiana Giménez, Helena Pereira, Coral Amarilla, Isabella González, Denisse Escobar y Samira Arévalos, quienes demostraron un altísimo nivel técnico y artístico sobre el escenario.
Los flamantes ganadores del certamen aseguraron su pase a dos de las citas folclóricas más importantes del calendario nacional: el Festival Nacional Itinerante del País, que se disputará en la ciudad de Pilar, y el tradicional Festival del Takuare’ẽ, a celebrarse en Guarambaré. Este carácter clasificatorio consolida al evento sanlorenzano como una plataforma fundamental para la proyección de jóvenes talentos del Departamento Central, ofreciéndoles un espacio de integración institucional, jerarquización del arte autóctono e intercambio cultural a escala regional.
Más allá de la competencia, el Festival Ykua Pa’í reafirma su misión estratégica de salvaguardar las raíces e identidad nacional a través de la formación escolar. Mediante la concienciación sobre los valores culturales de cada comunidad, la iniciativa busca afianzar el arraigo de las tradiciones en las nuevas generaciones y promover la excelencia artística desde las aulas. De este modo, la plataforma no solo fomenta la expresión estética de los estudiantes, sino que contribuye activamente al desarrollo integral de la cultura paraguaya.
Lista de ganadores
- Dahiana Jazmín Giménez López – Poesía en Castellano.
- Ivanna Aylen Monges – Poesía en Guaraní.
- Christian Aarón Portillo B. – Solista Instrumental.
- Thiago Néstor Amin Centurión – Solista Instrumental.
- Escuela Municipal de Música de San Lorenzo – Coro Polifónico Mayor.
- Enrique Benítez González – Solista de Arpa Menor.
- Melany Corbeta Velázquez – Solista de Arpa Menor.
- Daniel Velázquez Rojas – Solista de Arpa Mayor.
- Ana Paula Cabrera – Solista de Canto Femenino Mayor.
- Milagros Gavilán – Solista de Canto Femenino Menor.
- Daniel Brizueña – Solista de Canto Masculino Mayor.
- Julio De Jesús Alcaraz – Solista de Canto Masculino Menor.
- Escuela de Música Marcelo Pintos – Conjunto de Guitarras.
- Lyara Gisela Portillo B. y Cristhian Portillo Velázquez – Dúo Mixto.
- Hannah Quintana – Solista de Canto Femenino Infantil.
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Flores y la búsqueda de la raíz indígena de la música paraguaya
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
“Creo que el maestro nos quería enseñar que la polca paraguaya tiene mucho de indígena”, dice el musicólogo Nicolás Ramírez Salaberry, que estudia desde hace años al gran músico nacional. Dice que hacen falta transcripciones de las partituras y mayores registros de audio y video de sus obras emblemáticas. También que el panorama sinfónico es bueno en el país y que hay nueva obra esperando abrirse camino.
“La música indígena le llega a Flores con mucha fuerza, para él es vital para entender, para hacer música paraguaya”, expone Nicolás Ramírez Salaberry, musicólogo y director de orquesta. “La música indígena no es un elemento nomás, sino que la música indígena es la propia música paraguaya se podría decir hace parte”, define.
“A veces las obras musicales son como cartas al futuro. Creo que Flores quiso demostrar eso en “Ahendu nde sapukái”, donde nos dice miren todo esto, esta rítmica que recuerda a lo tribal, a lo indígena, deviene en una polca paraguaya”, apunta.
En la semana brindó la conferencia “Temática indígena en José Asunción Flores; desde ‘Ahendu nde sapukái’ a ‘Ñanderuvusu’”, realizada en el marco de la Semana de la Guarania 2026 que se desarrolló en la Casa Bicentenario de la Música Agustín Pío Barrios.
También en la oportunidad Fátima Abramo enseñó sobre los instrumentos con los que Flores se inició en la música: el bombardino y el trombón, a propósito de la exposición permanente de estos “bronces” de la Banda de la Policía Nacional correspondientes a la época en que el gran maestro chacariteño fue parte de su formación.
El titular de la Casa Bicentenario de la Música, Diego Sánchez Haase, calificó de “magnífica” la conferencia de Ramírez Salaberry en la que “analizó a profundidad estas obras fundamentales desde lo musical, lo lingüístico y otros aspectos sonoros que se relacionan con la música indígena, que fueron desglosados de una manera maravillosa”, apuntó.
ESTUDIO DE LOS ORÍGENES
Ramírez Salaberry, al trabajar su tesis de grado como director orquestal en la Universidad de San Pablo, eligió a José Asunción Flores como materia de estudio. El maestro Luis Szarán le acercó las partituras de “Ñanderuvusu”, poema sinfónico concebido para ballet y, a partir de allí, se sumergió en la fascinación de esa obra que homenajea la cosmovisión guaraní del génesis universal.
“Es un material potente, una obra imponente, se siente que tiene algo de apoteósico, majestuoso y quise entender por qué”, explica.
En el trabajo universitario debió contextualizar el país y ubicar el surgimiento del creador “en un momento de reconstrucción del país”. Luego abordó elementos lingüísticos, la breve pero profunda invocación en guaraní, los elementos impresionistas que evocan a Claude Debussy en algunas figuras del arpa “con volatas que son como gestos musicales”, cuenta.
Sin embargo, el vínculo de la obra con la música indígena le surge al cursar una maestría en Musicología en la Universidad Estadual Paulista (UNESP), cuando estudia la obra “Mandú-Çarará”, del gran maestro brasileño Heitor Villa Lobos. “Esta tiene fuertes elementos indígenas, de la cultura africana, una búsqueda, una síntesis de esa identidad brasileña que tiene influencia europea, india y negra”, apunta para explicar que allí, comparando, encuentra fondos que luego utilizaría en su pesquisa sobre Flores.
En la continuidad de sus aprendizajes, acompañado por el también musicólogo paraguayo Miguel Díaz-Antar, residente en Brasil, estudian la evolución en la música nacional llegando hasta la electrificación de los instrumentos.
Allí vuelve a Flores con más información sobre su interés en la música indígena y aborda “Ahendu nde sapukái”, a la que considera “una obra enigmática, que marca un antes y un después y coincide con un momento más intenso en su formación como orquestador”, apunta. El maestro está en Buenos Aires y estudia y comparte con Gilardo Gilardi, Rodolfo Kubik y Alberto Ginastera, son los finales de los 40, inicios de los 50, “sigue desarrollando su lenguaje y ya tiene elementos suficientes para hacer un trabajo sofisticado, muy ingenioso, ritualístico podríamos decir, muy danzado, de ritmo constante, como es “Ahendu…”.
“Cuando Flores trabaja el fuerte pulso del 3 (ternario) contra el 2 (binario), aparece la célula principal de lo que podría ser la guarania, así como la polca, el 3 contra 2 y el sincopado. Y es lo que evidencian los tambores en esa obra”, apunta.
“La música nativa no tiene una forma estructurada, puede desvanecerse en algún momento”, distingue destacando la manera en que Flores construye la pieza para hacerlo notar. También la “rugosidad casi como una desafinación que puede recordar a flautas indígenas o tambores que no están exactamente en una afinación esperada por el oído de occidente. Entonces es un timbre característico, probablemente de una música indígena, esa rugosidad, esas segundas menores. Y bueno, esta investigación continúa, no ha finalizado todavía, está empezando, pero creo que él estaba queriendo decir que la polca paraguaya tiene mucho de indígena”, define.
En Ñanderuvusu aparece lo rítmico como elemento indígena y la búsqueda de un “canto llano y en cuanto a la melodía por esta búsqueda de aproximación a esa solemnidad de los grados conjuntos de la música nativa”. También la investigación del génesis “en la versión colectada por Kurt Unkel Nimuendajú, traducido del alemán al portugués, cuya traducción al castellano se la iba haciendo nada más y nada menos que Augusto Roa Bastos, según cuenta Carlos Federico Abente”, recordó.
POCAS GRABACIONES
Ramírez Salaberry entiende que las pocas grabaciones que hay de “Ahendú…” tiene que ver con la falta de partituras. “Sabemos que todo el material de Flores corrió riesgo de desaparecer en muchos momentos, su música era prohibida, sufrió persecución de la dictadura. Atribuyo un poco a eso el por qué no llegamos a tener todo sistematizado, así como normalmente un compositor sinfónico suele tenerlas”.
Propone para el caso hacer un trabajo de transcripción: “Creo que sería posible si se contrata un equipo de por lo menos tres musicólogos y músicos sinfónicos para poder hacer partituras al menos por 10 años”.
Hoy son escasas las versiones. “Por ejemplo, Óscar Cardozo Ocampos transcribió para piano “Ahendu…”, apunta el musicólogo.
En el caso de “Ñanderuvusu”, fue registrada en disco por la Orquesta de la Radio y Televisión de Moscú en 1969, aunque ya fuera estrenada en 1954 en el Teatro Politeama de Buenos Aires.
A partir de allí, “es difícil encontrar registros de que se haya ejecutado antes de 2011, cuando el maestro Diego Sánchez Haase la repone al frente de la Orquesta de la Uninorte, con coro y ballet, haciendo una adaptación al castellano a partir de la edición rusa”.
También se ejecuta en 2018 por la Orquesta de la Uninorte dirigida por Gordon Campbell y “en 2025 por la Orquesta Sinfónica Nacional en una versión en guaraní, utilizando el texto que está en el manuscrito, dirigido por la brasileña Catarina Araújo”.
Penosamente no hay registro discográfico de estas experiencias, aunque sí piezas audiovisuales no profesionales, que se pueden ver en Youtube, por lo que alienta nuevos y mejores registros para la gran obra de José Asunción Flores.
SALDANDO DEUDAS CON EL MAESTRO
Para el musicólogo Nicolás Ramírez Salaberry, los especialistas, a partir del reconocimiento de la guarania como Patrimonio de la Humanidad, van apuntando esfuerzos en torno a “entender a José Asunción Flores como una figura universal y colocarlo al lado de los grandes sinfonistas de América Latina como el mexicano Carlos Chávez, Heitor Villa-Lobos y Alberto Ginastera”.
Expone que de esa forma se van saldando deudas con su legado. Por ejemplo, con “la edición por parte de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) de la partitura sinfónica de “India” que se publicó el año pasado”.
Por ello, propone extender la tarea “a todos los poemas sinfónicos, todas las versiones que Flores tuvo. El paraguayo tendría que tener la posibilidad de ir a una biblioteca y tener partituras de diversas versiones orquestales de las obras”, señala.
NUEVA OBRA SINFÓNICA
Docente en la licenciatura de Música de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA) de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), el musicólogo Nicolás Ramírez Salaberry señala que “en cuanto a la nueva obra sinfónica, creo que tenemos trabajos muy importantes y hay mucho más incentivo, se están dando oportunidades a compositores nacionales”.
Apunta que hay cosas por hacer: “Todavía no tenemos en las orquestas sinfónicas un sueldo que se le pague a un compositor fijo. Se necesitan al menos tres compositores fijos en cada orquesta y que estos presenten por lo menos una obra por año y es así que vamos a poder tener trabajos profundos, trabajos de mayor envergadura, más ambiciosos en la cuestión sinfónica”, propone.
Lo dice señalando que sería importante abordar la orquesta “no solamente con una visión de carácter romántico o comienzo del siglo XX, sino con una propuesta sinfónica conectada con la realidad actual. Desde qué elementos existen en el Paraguay que se podría dar a conocer, qué de la música indígena se puede aprovechar todavía o expresar toda la diversidad cultural que tenemos”.
Ramírez Salaberry está haciendo actualmente la residencia de compositores de la Orquesta Sinfónica del Congreso (OSIC) 2026 promovida por el maestro Diego Sánchez Haase: “Creo que tiene una visión muy acertada al dar espacio a jóvenes compositores para conseguir generar ese laboratorio, caldo de cultivo, para que surjan obras que, por supuesto no va a ser perfectas, siempre van a tener sus ajustes, siempre van a tener sus puntos por mejorar”.
Desde su faceta de director de orquesta, apunta: “Creo que el músico sinfónico, que toca profesionalmente, entiende bastante eso. Que los que están trayendo nuevas lecturas de obras nacionales desde arreglos o reorquestaciones o composiciones nuevas son muy enriquecedoras y en ese proceso están colaborando bastante.
Porque puede ocurrir que en algunos casos una orquesta profesional simplemente prefiera no trabajar con músicos o compositores que están todavía en un proceso de formación. Y como dije, en el caso de Paraguay necesitamos fortalecer ese aspecto, que exista esa flexibilidad para que vaya ganándose cada vez más un mayor trabajo profesional”.
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“Siempre vamos a encontrar conocimiento y riqueza en la música paraguaya”
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe a la cantante folclórica Dalma Ferreira, quien realiza una importante labor de difusión de la música paraguaya y de la lengua guaraní en las redes sociales. Dalma reivindica la riqueza cultural de nuestro país y destaca los valores positivos y la belleza que predominan en los temas que aborda nuestra música. Asimismo, resalta la importancia de seguir creando porque la riqueza del folclore radica también en ofrecer un testimonio de su tiempo.
- Fotos Matías Amarilla
–¿Cómo empieza tu vínculo con la música y el guaraní en particular?
–Empecé a los 12 años en la capilla de mi barrio. Yo entré en un colegio en el que en mi época no era tan bien visto el hecho de hablar en guaraní. Como mi familia es del interior, en mi casa siempre escuché el guaraní. Entonces, cuando fui creciendo me fui dando cuenta de que había como un prejuicio, ¿verdad? Estaba mal visto en otros ámbitos de la sociedad hablar guaraní.
Entonces, a mí me dolía mucho eso y lo vi como una bandera por la que tenía que luchar. Ya en el colegio empecé a cantar guaranias y me miraban raro. Pero cuando yo ganaba los intercolegiales de la canción con música paraguaya, empezó a sentirse ese orgullo.
Luego estudié guaraní y empecé a enseñar y volví al colegio para enseñar. Fue una experiencia que me enseñó que no es el guaraní el problema, sino la forma en que se transmite. El guaraní está unido a los indígenas del Paraguay.
Tenemos un país tremendamente rico en diversidad cultural y cuando vos le contás eso a los alumnos, porque yo enseñaba noveno grado, le enseñás eso a los alumnos de manera apasionada y les contás la historia y les contás de dónde viene, qué pasó durante la historia, por qué el guaraní es visto de esta manera, por qué había tanto prejuicio como que ellos abren su corazón y se dan cuenta, bueno, esta es mi identidad, esto es lo que me identifica, lo que me hace diferente a todo el mundo, y se empieza a sentir parte de su lengua.
–El matrimonio entre el guaraní y hacer música folclórica es ideal, ¿no?
–Asimismo, porque así llega de otra manera. Una amiga me dijo “vamos a ponerle subtítulos a las canciones que subís”, porque antes no subía con subtítulos y es una realidad que muchos paraguayos no entienden el guaraní o no entienden lo que quería decir la canción, lo que quería transmitir. Entonces, como mucha gente me decía, no entiendo lo que estás cantando, vamos a ponerle el subtítulo, pero obviamente eso conlleva una responsabilidad gigante, porque no podés ponerle cualquier cosa nomás, hay que entender qué quizo transmitir el autor con las palabras. Entonces, yo siempre me asesoro con un profesor que se llama Isidro Cabral, que fue mi profe también, que es una persona superculta y que conoce muchísimo acerca de toda la cultura guaraní. También con el mbo’ehára David Galeano. Entonces, siempre hay que tomar esto con responsabilidad porque somos una vidriera. El público te está mirando, el público va a aprender la canción así como vos la cantaste y va a leer el subtítulo así como subiste. Entonces, no es para hacerlo así a la ligera, hay que hacerlo con la responsabilidad y el amor que corresponde.
LA JUVENTUD Y EL FOLCLORE
–Hay muchos más jóvenes ahora dedicándose al folclore, ¿no?
–Eso es un orgullo inmenso y no lo hacemos porque esté de moda o porque sea lo que a la gente le gusta. Lo hacemos de todo corazón. Antes era completamente inimaginable que existan tantos grupos de música paraguaya y, por sobre todo, que haya tanta aceptación del público.
–Eso es fundamental porque ahí se cierra el circuito.
–Estamos en un auge foclórico impresionante porque hay muchos festivales. De igual manera, yo siento que tenemos todavía una deuda muy grande con ese sentido de patriotismo, de amor por lo nuestro en los colegios, en las escuelas. Sería tan lindo que en el recreo los niños escuchen música paraguaya, que en las clases de música se aprenda sobre Teodoro S. Mongelós, José Asunción Flores, Manuel Ortiz Guerrero. Sentirnos parte de nuestra tierra, de nuestra lengua.
–¿Por qué el folclore debería gustarle a un chico de 20 años?
–Yo le contaría un poco de la historia para enamorarle al principio, ¿verdad? Porque yo siempre como que le quiero agarrar de ese lado a la gente. No vas a encontrar una polca o una guarania en otro lado del mundo, ¿verdad? Entonces, es como algo tan nuestro, además de que nunca la música paraguaya o el folclore habla de cosas negativas, habla siempre de la belleza de la mujer, de la belleza de la tierra donde uno nació, de la historia del Paraguay, o sea, siempre vamos a encontrar conocimiento y riqueza en la música paraguaya.
UN CAMINO LARGO
–Disculpame la expresión, ¿se puede vivir de la música?
–Claro que se puede vivir de la música, y es un camino y un recorrido largo. Posicionarse, y yo creo que las redes sociales también juegan un papel muy importante ahora mismo y dan esa posibilidad al artista de hacerse visible en las redes sociales. No necesitás demasiado para hacerte ver en redes sociales, necesitás un buen celular y, bueno, ponerle como tu impronta, ponerle tu identidad y que la gente te conozca de esa manera. Y justamente, las redes sociales eran una herramienta que yo no usaba antes, ¿verdad? Y ahora encontré la forma de atraer a mi público a través de las redes sociales, contando historias, que es lo que a la gente le encanta.
–¿Con qué canción empezaste en las redes y que te hizo tan visible?
–Empecé con “Che jazmín”. Conté la historia de la canción y no te imaginás, fueron muchísimos seguidores, muchísimas visualizaciones, muchísimos me gusta. Y yo dije, bueno, a la gente le gusta que le cuente un poco de la historia, porque si bien todo el mundo puede subir canciones, pero bueno, va a tener que dar un plus, le tiene que dar algo más que atraiga a la gente, y bueno, a mi público le gustó que le cuente historias. Mi último video de “Pedro canoero” tiene 900.000 reproducciones, y es hablando de folclore, hablando de la historia de Pedro canoero, que fue inspirado en un canoero paraguayo. O sea, no hay demasiada producción, no hay mucha inversión en ese video, es simplemente como contar algo de corazón.
–¿Hacés otros ritmos en tu vida diaria?
–Sí, yo canto cumbia, baladas, boleros en los eventos privados sobre todo, pero también en los festivales.
RIQUEZA CULTURAL
–Quiero volver al guaraní, porque me parece importante todo lo que hacés, pero también capaz que intuyo que tenés mucho que hacer por delante para seguir profundizando todo este aspecto.
–El guaraní me apasiona profundamente, ¿verdad? Porque, como te conté, mis raíces también están muy arraigadas al guaraní, mis abuelos son guaranihablantes. Entonces, siempre lo sentí muy mío y siento que es mi bandera. Los paraguayos no somos conscientes muchas veces de la tremenda diversidad cultural que hay en Paraguay, que no hay en otro lado, de verdad esto es una riqueza ancestral única que tenemos y que no lo explotamos incluso para el turismo, ¿verdad? Por ahí mostrar cómo viven los pueblos indígenas, cómo se manejan, es algo tan atractivo, rico, apasionante. Entonces, falta mucho por explotar, y eso es que yo quiero mostrar en mis redes sociales, ¿verdad? Estamos en un país donde conviven 19 lenguas indígenas y que tienen tanto, porque hay que entender también que los pueblos indígenas están arraigados a la tierra, al monte, a sus tradiciones, a sus creencias ancestrales.
–¿Cuál es la mejor canción en guaraní para vos?
–“Che kamba resa jajái” me parece una de las más lindas también, es una de las más románticas y yo soy muy romántica en la música paraguaya.
–Yo tengo una preocupación sobre la creación de nuevas obras. ¿Cómo hacemos para sostener en el tiempo la performance que tuvieron los monstruos en el pasado?
–Para mí también es una preocupación y también la gente dice mucho, ¿por qué no creás? ¿Por qué no componés? Ndaha’éi la péichante rehaíva. Pero hay varios temas nuevos, más contemporáneos, más adaptados también a la realidad actual. Porque en folclore la música se trata de hablar de la realidad del compositor en ese momento, ¿verdad? Pero ahí no vamos a hablar de lo que hablaba Emiliano R. Fernández, de la guerra del Chaco, de cómo él hacía sentir orgullosos a los que iban a luchar en la guerra del Chaco con sus canciones, pero de por ahí hablamos de otras cosas. Para mí también es una materia aprender a componer. Lo que pasa es que soy muy acelerada y me cuesta sentarme a escribir, a pensar un poquito.
LA COMPOSICIÓN
–¿Pensás en escribir y componer también?
–Claro que sí. Me encantaría dejar un legado, porque es el legado que dejamos los artistas, que son nuestras obras propias. Obviamente también es lindo ser intérprete, verdad, y ensalzar, digamos, obras de compositores ymaguare, pero también es necesario para el folclore de la actualidad que podamos hablar de lo que pasa en estos tiempos.
–¿Qué esperás de este año 2026?
–Me proyecto seguir creciendo con las redes, seguir contando no solamente acerca de la música paraguaya, sino también de los pueblos originarios, que me encanta hablar de la diversidad cultural del Paraguay y de todo lo que ofrecen los pueblos originarios, de sus artesanías, de sus pueblos ancestrales. Eso me apasiona y siento que no está explotado lo suficiente en Paraguay. También quiero viajar, me están llamando mucho de Nueva York, de la comunidad paraguaya que vive allá. Están muy emocionados por la música paraguaya y obviamente llevar allá la música es como llevarles un pedacito de la tierra paraguaya, ¿verdad? Entonces, me encantaría poder viajar con toda mi banda a Nueva York, poder ir a visitar todas las comunidades paraguayas en el extranjero.