¿Plagio de Ed Sheeran? El juicio que puede cambiar a la industria musical
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Ed Sheeran llegó a la corte federal de Estados Unidos el martes para un juicio en el que se deberá determinar si la estrella del pop británico plagió la canción “Let’s Get It On” del ícono estadounidense del soul Marvin Gaye en su éxito “Thinking Out Loud”, de 2014.
Los responsables de la industria discográfica están siguiendo de cerca esta demanda por derechos de autor, ya que podría sentar un precedente para la protección de las creaciones de los compositores y abrir la puerta a desafíos legales en otros lugares.
Este es el segundo juicio en un año para Sheeran, quien testificó con éxito en un tribunal de Londres en abril en un caso centrado en su canción “Shape Of You”, en otra demanda emblemática para los litigios por derechos de autor lanzada por dos músicos. Sin embargo, entonces el juez falló a su favor.
Sheeran arribó este martes en silencio al juzgado de Manhattan, con la cabeza gacha, pasando entre una multitud de cámaras y periodistas que esperaban afuera. En el caso de Nueva York se discuten las supuestas “sorprendentes similitudes y elementos comunes evidentes” entre las canciones de Gaye y Sheeran.
Los demandantes son los herederos de Ed Townsend, un músico y productor que coescribió el clásico soul lanzado por Gaye en 1973, quienes también comparecieron ante el tribunal el martes. “Estoy aquí por la justicia, protegiendo las propiedades intelectuales de mi padre”, dijo Kathryn Townsend Griffin, hija de Townsend, a los periodistas afuera del juzgado.
“Como diría Marvin Gaye, ‘vamos a hacerlo’ (”Let’s Get It On”)”, bromeó Ben Crump, abogado de los demandantes. La familia de Gaye no forma parte de la demanda de Nueva York contra Sheeran, aunque ya demandaron con éxito a los artistas Robin Thicke, Pharrell Williams y T.I. por las similitudes entre la canción “Blurred Lines” y “Got to Give it Up” de Gaye.
Entonces, la justicia condenó a los involucrados a pagar unos 5 millones de dólares en daños y perjuicios. El veredicto sorprendió a muchos en la industria discográfica, incluidos expertos legales, que vieron muchos de los puntos musicales citados como elementos fundamentales presentes en gran parte del dominio público.
“Thinking Out Loud”, de Sheeran, se disparó en las listas Billboard Hot 100 de Estados Unidos al momento de su lanzamiento y por ella Sheeran ganó el premio a la Canción del año en los Grammy de 2016. La familia de Townsend ha señalado que el grupo Boyz II Men ha realizado mezclas de las dos canciones y que Sheeran también ha combinado las canciones en el escenario.
El equipo de Sheeran ha impugnado las acusaciones de los herederos de Townsend. Sostiene que “hay docenas, si no cientos, de canciones anteriores y posteriores” a la canción de Gaye, “que utilizan la misma progresión de acordes o una similar”.
“Estos medleys (popurrí, mezclas de canciones) son irrelevantes para cualquier tema del caso y serían engañosas [y] confundirían al jurado”, resaltaron. Un musicólogo contratado por la defensa dice en documentos judiciales que la secuencia de cuatro acordes se usó en varias canciones antes de que saliera la canción de Gaye en 1973.
La demanda, presentada en 2016, y planteada nuevamente en 2017 tras ser rechazada por motivos de procedimiento judicial, también nombra al grupo Sony. En el juicio en Londres, el cantante calificó la demanda como emblemática de los litigios sobre derechos de autor que van demasiado lejos, pudiendo ahogar la creatividad.
El juez estuvo de acuerdo y declaró que Sheeran no había copiado “ni deliberada ni inconscientemente” parte de la melodía de la canción “Oh Why” de Sami Chokri y Ross O’Donoghue. Sin embargo, reconoció las similitudes entre las dos canciones.
Luis Szarán: “La música tiene el poder de humanizar a los humanos”
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Jimmi Peralta
Fotos: Cristóbal Núñez / Gentileza
El material audiovisual “Mborayhu porã: Luis Szarán” propone un recorrido íntimo por la historia de un hombre que convirtió la música en una herramienta de transformación social. El documental reconstruye el camino de quien, tras formarse en el exterior, eligió regresar al Paraguay para demostrar que el arte puede sembrar oportunidades, fortalecer comunidades y, sobre todo, humanizar a las personas.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” es el nombre del documental producido por Maneglia-Schembori, dirigido por Armando Aquino y Alfredo Galeano. Se trata de un trabajo que presenta la vida de superación del reconocido músico, intelectual y gestor social Luis Szarán. El audiovisual cuenta con coproducción de la Presidencia de la República, la Oficina de la Primera Dama, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), Itaipú Binacional y el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic).
“Cuando me plantearon hacer el documental, yo pensé en principio que iba a ser algo muy sencillo, buscar fotos de archivo, recortes de periódicos, fotos, relatos en general y había sido era más complicado. Primero hacer el guion en tres meses de trabajo, para luego filmar con los directores, eso nos llevó 9 meses”, comenta el maestro respecto a la producción en conversación con La Nación/Nación Media.
La pieza audiovisual aborda distintas facetas de su vida: la dirección orquestal, su momento de creación musical, la investigación histórica y los últimos 25 años como “emprendedor social”. “El objetivo no era mostrar medallas de condecoración y todas las vanidades del mundo del espectáculo, sino un ejemplo de lucha, de vida, de alguien, de una persona que de la nada surgió, se fue armando herramientas, que tuvo que emigrar de un lugar a otro para capacitarse, para lograr sus objetivos y en el momento culminante de una carrera decide devolver a la vida lo que la vida le dio, un poco la síntesis de mi trabajo”, explica Szarán.
UNA HISTORIA
Hijo menor de inmigrantes polacos, nació en Itapúa en 1953. Empezó con apenas 8 años sus estudios musicales maravillado por el sonido de la guitarra. Se trasladó a Asunción para estudiar con el maestro José Luis Miranda y con un poco más de 20 años ya obtuvo becas internacionales para perfeccionarse, primero en Argentina, después pasó por Brasil y luego dio el gran salto a Italia. No obstante, ese no fue un camino recto y sin obstáculos, aunque siempre contó con cómplices para lograr su sueño.
“Mi madre era ultrarracional. Nos impulsó a pisar tierra siempre, a cuidar los recursos, a trabajar desde chicos, hacerse un pequeño capital, hacerse un techo. Su preocupación era la solidez. Por eso un poco era la negativa de acompañar mis sueños de ser músico”, comenta.
“Mi hermana mayor fue la que fue cómplice, porque me veía con talento. Ella era educadora, una educadora muy importante y buscó la forma de que yo cumpliera mis sueños. Mis otras dos hermanas que siempre están son las del equipo de aplauso desde el comienzo y también mis asesoras para bajar los humos cuando hay que bajar y para no desanimarme en esta profesión, que es una lucha permanente contra la indiferencia, contra la falta de apoyo, son personas claves dentro de mi carrera”, agrega.
El maestro Miranda fue su mentor, otorgándole una beca de por vida al hijo de dos agricultores que apenas conocía. El padre fue violinista aficionado que dejó esa práctica cuando subió al barco huyendo de la Segunda Guerra Mundial. Su madre se resistió a que su pequeño tome una carrera incierta como la de músico, aunque se haya inspirado en Luis Alberto del Paraná para darle el nombre.
“Mi padre fue un músico aficionado nomás en Polonia. No era músico, viene de una familia de agricultores y tenía sí su grupo musical, que los fines de semana tocaban entre ellos. Dentro del proceso de mi formación, como músico estudié un año violín y después estudié violonchelo. Recuerdo una vez que tenía el violín, le puse en sus manos y temblando pudo sacar una melodía sin problemas y no había tocado por más de 50 años”, recuerda.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” narra a través de sus palabras y de la voz de dos hermanas y sus hijos cómo es el maestro, qué relación tuvo con sus padres, qué legado y aprendizajes hereda a su descendencia.
COMPARTIR LA MAGIA
“Mi proceso con la música fue bastante natural. A mí me motivó de niño el sonido que salía de una guitarra, me parecía casi algo de magia, que algo que suena y que está en el aire, que es una belleza inaudita y que no podés tocar con las manos, no podés modificarla. Es un arte realmente mágico, porque en la literatura ves las palabras, en la pintura ves los cuadros, podés tocarlo físicamente”, explica.
Para el maestro Szarán, la música sigue siendo una magia extraordinaria que permite unir voluntades y talentos, eso vive regularmente como director de orquesta. Él celebra ese momento al que no podría llegarse tal vez a través de la palabra, sino solo a mediante el sonido, el instante de construir conexiones en las personas, algo propio de la música.
“La música tiene ese poder de apagar o encender las pasiones. Apagar digo en el sentido de hacer contención a momentos desagradables, a penurias. La gente que va a un concierto o a una sesión familiar de música en menos de 10 o 15 minutos experimenta ese milagro de que te limpia todo, es parte de la ceremonia de asistir a esos eventos. Y, por otro lado, en hacerte soñar y conectar con las personas”, sentencia.
EXPERIENCIA HUMANIZADORA
Ser no solo testigo, sino actor de esos momentos de magia lo llevaron a reflexionar sobre cómo podría compartir esa experiencia humanizadora con el resto de su pueblo. Y es así que luego de su formación en Europa regresa al país, primero comparte conocimiento musical, después documenta con registros la música popular, la música indígena, luego rescata archivos musicales de las comunidades jesuíticas de los siglos XVII y XVIII, de las misiones en Paraguay, para finalmente arrancar con un proyecto que le permite compartir el don de la música y abonar el tejido social alrededor de ella, Sonidos de la Tierra.
“Esa conexión yo ya la sentía cuando era adolescente, cuando con mi guitarra recorría y cantaba canciones en eventos de familiares, de amigos, donde sale una canción buena y a la gente le brillan los ojos y parece que se vuelve más buena, más sensible, más comprensiva, más humana. Y hoy día, con el trabajo masivo de la música que llevamos a cabo en los programas de orquestas juveniles, que sí produce un efecto social muy grande, de humanizar a los humanos, no solo a los participantes, sino a quienes acompañan. Eso es muy necesario, es una herramienta educativa hoy día fundamental para ir buscando crear las sociedades equilibradas emocionalmente, como necesitamos aquí en el Paraguay y en todo el mundo”, comenta.
VALORES Y BUENAS PRÁCTICAS CIUDADANAS
Sonidos de la Tierra nace en 2002 de la mano de Szarán para promover valores y buenas prácticas ciudadanas mediante escuelas comunitarias de música, algunas en zonas muy vulnerables, poniendo lo social y lo humano como norte y la música como medio. Con ese mismo marco creó la Orquesta H2O Sonidos del Agua, promoviendo un mensaje ambiental y comunitario.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” habla de la vida de un profesional de la música, pero lo presenta en un tono profundamente humanista y esperanzador. Szarán, quien decidió en un momento volver a Paraguay a pesar del contexto cuesta arriba que supone encarar una carrera artística de manera profesional en el país, cuenta aquí su historia poniendo lo social en el centro y reivindicando la mágica de la música como catalizador de un cambio estructural en la sociedad.
Lejos de limitarse a una biografía de logros y reconocimientos, el filme retrata una convicción que ha guiado toda una vida: la música no es un fin en sí mismo, sino un puente hacia una sociedad más sensible, solidaria y esperanzada. En tiempos marcados por la fragmentación y la indiferencia, el documental invita a redescubrir el inmenso poder del arte para transformar vidas y recuerda que las melodías más perdurables son aquellas que logran resonar en la condición humana.
“Mis versiones son muy peculiares, me encanta darle potencia a todo, soy muy rockero”, señala Marcos Kasanetz al hablar sobre los temas de los 90 en los que marca su impronta
Marcos Kasanetz: “Siento que volví a encontrar la motivación y la gente”
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El cantante le aporta su identidad sonora e interpretativa a canciones que fueron himnos décadas atrás.
“El concepto es darle más potencia a canciones que de por ahí quedaron con un sonido, a lo mejor, un poco de tiempos anteriores, consiguiendo nuevas versiones. Las llevo hacia un sonido identificando lo que me gusta y con lo que soy”, explica Marcos Kasanetz sobre la idea del proyecto que viene encarando, en la semana en la que dio a conocer su nuevo trabajo musical, una versión rockera de la canción “Un vestido y un amor”, del cantante argentino Fito Páez.
“La idea surge a raíz de que en mis shows yo reciclo muchas canciones de los 90 y 2000 que fueron o son himnos, pero que quedaron un poco olvidadas, así es que cuando las toco la gente las canta y las corea, como si yo fuese el mismo artista que las hizo. Mis versiones son muy peculiares, primero porque me encanta darle potencia a todo, soy muy rockero”, señala el cantante.
El cantante dio a conocer su nuevo trabajo musical, una versión rockera de la canción “Un vestido y un amor” del cantante argentino Fito Páez
Marcos, con dos décadas de trayectoria en la escena musical, viene desarrollando un proyecto que tiene como base el abordaje de versiones de clásicos, y que pretende que crezcan hacia la grabación de canciones de su autoría. “Detrás de todo esto quiero meter canciones mías que dejé postergadas desde hace mucho tiempo. Siento que ahora, después de años, volví a encontrar la motivación y la gente que me acompaña en este trecho del viaje”, agregó.
TRAYECTORIA
Se trata de un artista que tiene una fuerte influencia del rock rioplatense, con un padre que siempre tocaba la guitarra en su casa, la música y el canto siempre estuvieron presentes en su formación.
“Inicié mi carrera desde jovencito cantando en certámenes, intercolegiales de la canción. Fui vocalista de una banda que se llamaba La Fruta Prohibida, con la que tuvimos una época dorada, giramos por todo el país prácticamente. También formé parte de un reality de televisión de cantantes y bailarines. Durante diez años canté con Los Farranderos, con presentaciones en festivales, eventos privados, con ellos aprendí muchísimo”, narra Marcos.
Marcos tiene una trayectoria de más de dos décadas en la escena musical
En 2018 decidió tomar vuelo independiente junto a sus amigos Eduardo Benítez y Lorenzo Recalde, con quienes dieron vida al proyecto Los Calaveras. La pandemia se encargó de enfriar aquella ilusión.
“Pero hace un mes nos volvimos a juntar y nos volvimos a enamorar. Siento que estoy en un momento pleno, justo, perfecto, maduro, con experiencia, definido, con energía, con cariño, rodeado de gente hermosa que me quiere y me acompaña, lindo momento para retomar y darle a mi público lo que tanto me pide: canciones. Entonces eso es lo que se viene este año de mi parte, canciones y más canciones”, sentenció.
VERSIONES
“Son canciones de los 90 que a un tipo de mi edad lo marcaron, y siguen siendo himnos para nosotros, con el plus de que en una versión nueva también les gusta. Ni te hacés idea cómo cantan temas como ‘Canción de despedida’”, comenta.
Marcos, quien forma parte de la cartelera musical de la capital, viene trabajando en la producción en estudio junto a César da Costa, un reconocido de la escena, con quien construyó una afinidad personal y musical. La versión de “Un vestido y un amor” apuesta a una mayor solidez y estabilidad, en el acompañamiento, con el color propio de la voz de Marcos. El tema fue lanzado con un video clip, grabado en el centro histórico de la ciudad.
“La producción con César la trabajamos de forma extremadamente amena. Es un tipo de mucha experiencia y trayectoria también, y por suerte coincidimos en mucho, tenemos química musical, eso facilita el trabajo y cuidamos todos los detalles dentro de lo legal, porque como se sabe, hay cosas que se pueden modificar, otras que no, en eso César es muy entendido, entonces trabajo bajo su asesoramiento sumamente calificado”, concluyó.
Jazmín del Paraguay: “Estamos apostando a lo que yo, como artista, quiero contar”
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Con “Por todas”, su nuevo corte, celebra el poder de las mujeres que la rodean.
“Cuando hablo de mujeres que me rodean, estoy hablando de mi familia, estoy hablando de las mujeres en mi grupo de amigas, estoy hablando de las mujeres que escucho, de todas las mujeres que caminan conmigo. Entonces, ‘Por todas’ nació así, tiene mucha sinceridad porque va desde el alma y tiene identidad. Hablé desde mí, y eso es lo que resonó”, comenta Jazmín del Paraguay al hablar sobre el origen de su nuevo tema promocional, “Por todas”, un adelanto de su próximo material discográfico que verá la luz en agosto próximo.
Se trata de una canción dentro del género de la música paraguaya que tiene a Jazmín como compositora, a su padre Óscar Sanabria como coautor, y a Luigi Manzoni como productor. “Este disco no va a buscar probar nada, lo que realmente busca es ser supersincero, superverdadero, desde el lado de la madurez.
Estamos apostando a lo que realmente yo, como artista, quiero contar, también desde mi lado de mujer. Entonces, de por ahí, va, va por ahí”, dice la joven cantautora a La Nación del Finde.
EL NUEVO PROYECTO
Jazmín del Paraguay es una joven figura de la escena nacional que transitó su carrera desde la niñez hasta su actual joven madurez, con presencias en festivales, conciertos y discos grabados. “Estamos como medio en la recta final del proceso creativo del nuevo material, sin contar esta canción que ya se lanzó. En cuanto al disco en general, entramos el mes que viene a grabar de una vez todas las sesiones”, cuenta.
“El álbum tiene a la mujer como protagonista. El proyecto es una mujer que maduró también, o sea, yo, en cuanto a lo profesional, como personal. Hay una madurez, entonces, no va desde un lado político, sino más bien de celebración en cuanto al poder femenino y desde esa madurez”, agrega. “Por todas” ya se encuentra disponible en todas las plataformas de música.
Macus Vinicius Espíndola Marques de Padua declaró en calidad de testigo en la causa por cohecho pasivo abravado en contra de Arnaldo Giuzzio. Foto: Matias Amarilla
Marcus Vinicius confirma llamada de Giuzzio para utilizar un vehículo en Brasil
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En el marco del juicio por cohecho pasivo agravado, que enfrenta el exministro abdista de la Senad (Secretaría Nacional Antidrogas) y del Interior, Arnaldo Giuzzio, fue convocado a declarar el supuesto narcotraficante brasileño Marcus Vinicius Espíndola Marques de Padua. El proceso judicial que se lleva adelante es precisamente por haber recibido favores de una persona ligada al narcotráfico, en este caso, Marcus Vinicius, quien ahora se convierte en una pieza clave contra Giuzzio.
Marcus Vinicius declaró por más de dos horas ante el Tribunal de Sentencia, integrado por los jueces Adriana Planás, Yolanda Morel y Matías Garcete, en carácter de testigo del caso. La parte acusadora, el Ministerio Público, se encargó de realizar todas las preguntas que involucran y tienen que ver con la relación que mantuvieron el testigo y el acusado, desde cómo se inició el contacto entre ambos, hasta el punto en cuestión, el uso de un vehículo en Brasil.
Marcus Vinicius, en su carácter de testigo, confirmó que recibió la llamada del propio Arnaldo Giuzzio cuando se encontraba de vacaciones con su familia en Brasil, esto entre diciembre del 2021 a enero del 2022. En esa llamada, Giuzzio le comentó a Marcus Vinicius que se encontraba en territorio brasileño y el vehículo en el cual se movilizaba sufrió un desperfecto mecánico.
“Recibí una llamada del ministro que se está dislocando con la familia por el lado brasileño, cuando se percató de una falla mecánica y me solicitó si tenía un vehículo disponible para su locación. Cuando tengo contacto con el señor Roberto Enciso es para averiguar qué vehículo teníamos disponible en el momento. El señor Roberto Enciso también estaba de viaje, pero estaba en los alrededores y me informó de que en ese momento no teníamos ningún vehículo disponible, que estaban todos arrendados”, relató Espíndola.
Prosiguió detallando que: “Esa llamada fue hecha por altavoz, en ese momento Jussara Cabral (su pareja en ese momento) ofreció su vehículo de uso personal que hacía parte de la empresa (Ombu S. A.), ella ofreció que podía prestar su vehículo, que el vehículo estaba disponible. Ese vehículo no era de locación (alquiler), era el vehículo de uso particular de ella”.
Juicio oral y público contra el exministro Abdista, Arnaldo Giuzzio. Foto: Matias Amarilla
Este vehículo de uso particular, que pertenecía a la empresa Ombu S. A., fue registrado como un vehículo alquilado, pero sin percibir por ello, para que Giuzzio y su familia puedan movilizarse en territorio brasileño. “Ese vehículo específico, por ser un vehículo de uso particular, fue en carácter de préstamo, no quisimos recibir nada, mi señora no quiso recibir (pago) por el alquiler de ese vehículo, pero por ser un vehículo brasileño, necesitaba de un informe de dónde se alquiló, necesitaba de una nota de alquiler, (una nota de comprobante)”, confirmó.
Marcus Vinicius confirmó las características del vehículo, que se manejaba desde un principio. “Era un vehículo Kia Carnival, no recuerdo la chapa y el año de ese vehículo, pero creo que era del año 2019 o 2020 (modelo 2018 chapa WCGC 805). Con ese vehículo se hizo una nota de alquiler, porque ese vehículo para circular en territorio nacional (Brasil) necesita de una autorización por escribanía o una nota de alquiler”, explicó el testigo.
El detalle más importante de esta causa es que Marcus Vinicius Espíndola Marqués de Padua era sindicado por la ministra de la Senad, de ese entonces, Zully Rolón, como un presunto narcotraficante detenido en Brasil y quien habría sido el principal objetivo del Operativo Turf, realizado en febrero del 2022 en el Paraná Country Club de Hernandarias. Giuzzio fue ministro de la Senad y en ese entonces ministro del Interior, cuando se realizó este operativo.
Marqués de Padua también aparece en varias fotografías con Giuzzio, ya que el mismo pretendía convertirse en proveedor de equipos de blindajes y chalecos antibalas para el Ministerio del Interior y la Policía Nacional. El vínculo entre Giuzzio y el presunto narco es el punto principal por el cual se lleva adelante este juicio.