El próximo James Bond servirá al Rey y al país, pero las conversaciones sobre el futuro de la franquicia con Amazon, nuevo propietario del agente 007, no han “realmente comenzado”, dijo la productora Barbara Broccoli este miércoles.
Broccoli y su medio hermano, Michael G. Wilson, conversaron con AFP sobre la dirección en la que continuará la franquicia que totaliza 25 películas, minutos después de inmortalizar sus huellas en cemento en el famoso Teatro Chino TCL en el corazón de Hollywood.
La película más reciente de Bond, “No Time To Die” en 2021, fue el último lanzamiento protagonizado por Daniel Craig. Desde entonces, Amazon compró el estudio MGM a cargo del 007, con lo que se especula que cambios podrían aguardar para el agente de ficción más famoso del mundo.
“Estamos apenas comenzando nuestra relación con Amazon. No hemos realmente comenzado a tratar sobre la próxima película Bond aún”, dijo Broccoli. Como guardianes de la franquicia que su padre, Albert “Cubby” Broccoli, fundó hace 60 años, “no siempre vamos a dormirnos en nuestros laureles, quedándonos con una fórmula”, agregó.
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En el medio de los rumores sobre la próxima producción de la franquicia está quien interpretará al superespía con licencia para matar. Daniel Craig fue originalmente una elección controvertida, particularmente por su cabello rubio y su físico robusto, pero sus cinco películas como 007 rompieron récords de taquilla, con “Skyfall” vendiendo más de 1.000 millones a escala global.
Algunos fans han sugerido que el próximo Bond pueda ser interpretado por primera vez por un actor que no sea blanco, mientras que Broccoli ha desestimado afirmaciones de que podría ser una mujer en el futuro. “Hay algunas cosas que son de fórmula” y que siempre permanecerán, dijo la productora a AFP.
“La personalidad de James Bond es el elemento más importante de estas películas y creemos que él es incorruptible, que trabaja para la Reina, y ahora para el Rey, y para el país”, dijo. “Él no está en esto por lucro personal, sino para tratar de mantener al mundo como un lugar más seguro. Creo que esas son cosas que definitivamente no cambiaríamos”.
“Quieren ser sorprendidos”
Pero Broccoli dijo que su padre “siempre trató de hacernos sentir seguros parar asumir algunos riesgos, para que Bond pueda cambiar con el tiempo”. “Nos gusta cambiarlo, y a veces funciona, pero otras no, pero lo mantiene fresco”, agregó. Eon, la compañía familiar, tiene gran control creativo sobre la franquicia Bond, originalmente basada en las novelas de Ian Fleming.
Barbara y su medio hermano Michael han estado al frente de las películas desde “GoldenEye”, filme lanzado en 1995, un año después de la muerte de su padre. Con ayuda de un complejo acuerdo, Eon dividía el lucro junto con el histórico estudio MGM, quien tenía los derechos para financiar y distribuir las películas 007. Pero el estudio fue comprado por Amazon por 8.500 millones de dólares con un acuerdo alcanzado en marzo. Después trascendió que el equipo a cargo de películas de MGM estaba de salida.
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Otra señal del cambio de los tiempos es que el servicio de streaming de Amazon, Prime Video, lanzará un programa de telerrealidad de ocho partes con Bond como temática. La serie de competiciones se llamará “007: el camino al millón”. Wilson le dijo a AFP que era importante para las películas de Bond seguir al ritmo de las tendencias y desafíos mundiales.
“¿Con qué se va a preocupar el mundo en dos o tres años? ¿Cómo nos mantenemos relevantes?”, dijo. “Por ahora ha funcionado muy bien. No puedes temerle al cambio, tienes que abrazarlo, y no puedes hacer lo mismo una y otra vez. Hay que cambiar un poco”. “El público tiene expectativas. Pero también quieren ser sorprendidos, así que es parte del esfuerzo”.
Fuente: AFP.
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La supervivencia de Bond frente a la desaparición de Werner Bredebusch
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
Eran tiempos –aquellos– de presuntos buenos y presuntos malos. El cine nos mostraba sin descanso las “diferencias” entre dos modelos políticos: capitalismo y socialismo.
Lentamente llegué –aquella tarde de diciembre– hasta Le Rock, en 50 entre Quinta y Sexta Avenidas en NYC. Unos cuantos pasos atrás quedaron el Radio City Music Hall, los teatros, los neones y el MoMA (Museo de Arte Moderno). Recorrer las grandes tiendas me agotó. Sentado a una de las mesas, mientras esperaba, mis ojos se extraviaron sobre el Rockefeller Plaza.
“Vesper Martini”, ordené a la mesera que puso fin a mis abstracciones. “Shaken, not stirred with two olives”, precisé sonriendo cuando advertí que por el tono que puse para expresar mi comanda simpatizamos. “Agitado, no revuelto”, replicó amablemente en perfecto español. Claramente, ambos sabíamos de qué hablábamos. Reímos.
DB (54), querido amigo, académico y colega periodista, llegó en ese momento aterido de frío. Como a mí, el clima fresco y húmedo de cada atardecer en aquella ciudad en la que anochece temprano también lo convenció de buscar refugio. Sin embargo, desde la calidez en Le Rock, ambos lamentamos que la nieve que –como miles– imaginamos que habríamos de encontrar para transitar una Navidad blanca, como en las pelis pochocleras, no quería llegar.
UN BRINDIS
Recibí mi martini. “Lo mismo para mí”, ordenó DB. Levantamos nuestras copas. “Por Bond… por James Bond” … y por Ian Fleming (1908-1964), respondí. La primera de las novelas de la saga de Bond que leí fue Casino Royal (1953). Me atrapó. El comandante Fleming, periodista, escritor y agente de la inteligencia británica durante la Segunda Guerra Mundial, con aquellas aventuras disparó mi imaginación. No cumplía todavía los doce años. Tal vez haya sido noviembre de 1962. Unos pocos días antes había finalizado la Crisis de los Misiles en Cuba que, durante trece días, puso al mundo muy cerca del abismo nuclear.
Pero el caso es que, mientras que John Fitzgerald Kennedy (1917-1963), trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos; Nikita Jruschov (1894-1971), premier de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); y el papa Juan XXIII (1881-1963) agotaban buena parte de sus horas en diálogos telefónicos para bajar las tensiones prebélicas, las historias de espías y las operaciones de espionaje circulaban a destajo en las páginas de la prensa mundial.
Se calentaba la Guerra Fría. Después de aquella lectura, a lo largo de varios años siguieron siete más. “Los diamantes son eternos” (1956); “Dr. No” (1958); “Operación trueno” (1961); “Desde Rusia con amor” (1957); “Goldfinger” (1959); “La espía que me amó” (1962); y “Moonraker” (1955).
¿Se entrelazaban aquellos relatos literarios con la vida real de Fleming? ¿Por qué no? De todas formas, imaginar que sí me encantaba. Hasta tal punto que, en la adolescencia, aquello que leí e imaginé tuve la alegría de verlo en el cine. “James Bond es parte de nuestras vidas”, comenté con los amigos y las dos amigas de la siempre esperada tertulia de cada viernes que suele finalizar cuando el sábado clarea.
ENCUENTRO
“Bond también es parte nuestra”, replicó rápidamente Delia G. Luego de anunciar que esperábamos a un viejo amigo “al que no veo desde largo tiempo”, comenté que unos pocos días atrás el –5 de octubre– se celebró el Día Mundial de James Bond. Fue sorpresa para todos y ellas. Así sucede desde 2012. La efeméride se instituyó después que lo propusiera Twentieth Century Fox Home Entertainment junto con las empresas EON Productions, Metro-Goldwyn-Mayer Studios y Sony Pictures Entertainment.
Por esos días la franquicia que lleva el nombre de la creación literaria de Fleming cumplía medio siglo. A partir de aquellas obras que –cuando se iniciaban los 60, en el siglo pasado– supimos que se encontraban entre las lecturas preferidas del presidente Kennedy, se hicieron veintiséis películas dentro de la franquicia cuyos derechos pertenecen a EON– y dos por fuera de ella.
La historia del cine registra que media docena de actores compusieron al 007 y tuvieron en cada oportunidad actoral, como él, “licencia para matar”. Barry Nelson (1917-2007), australiano, en 1954, fue el primero en hacerlo. Compuso el personaje en “Casino royale”, que se produjo para la tele norteamericana. Sin embargo y pese a que primereó, sir Sean Connery (1930-2020), que lo interpretó después en siete oportunidades, es el que más recordamos varias generaciones que, también con él trashumamos la Guerra Fría.
Y, aunque otros como el australiano George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierre Brosnan, Daniel Craig y hasta el mismísimo David Niven (¡actorazo!), preferido de Fleming, también lo intentaron, no son, no fueron ni serán Bond como lo fue y lo sigue siendo sir Sean Connery, al que fue muy difícil luego percibirlo –en 1990– como el capitán Marko Ramius, comandante del Octubre Rojo, un poderoso submarino soviético de clase Typhoon, indetectable, con el que procuraba llegar sumergido y silencioso hasta la costa este de los Estados Unidos para desertar.
CHOQUE DE MODELOS
Eran tiempos –aquellos– de presuntos buenos y presuntos malos. El cine nos mostraba sin descanso las “diferencias” entre dos modelos políticos: capitalismo y socialismo. Por allí transitan nuestros diálogos y recuerdos cerca de la medianoche de este viernes. Por si algún condimento faltara para aderezar la memoria, recordé que desde “algunos meses atrás la productora Barbara Dana Broccoli (66) busca a un nuevo actor para que protagonice a Bond (para que el veterano espía sea) reinventado en el próximo capítulo”.
JT, con los ojos clavados en su teléfono inteligente, agrega que Broccoli apuntó que “cuando el mundo decía que ‘la Guerra Fría ha terminado, que el Muro (de Berlín) ha caído, que Bond está muerto, que no hay necesidad de resucitarlo poque el mundo está en paz y ahora no hay villanos’, ¡estaban tan equivocados! (porque) hicimos ‘Golden eye’ con Pierre Brosnan y fue un éxito”.
El último Bond fue Daniel Craig (58), que en 2021 protagonizó “Sin tiempo para morir” con éxito de taquilla. El tertuliano que llega desde lejos, finalmente, enriqueció el encuentro. Cinéfilo y también seguidor de James Bond, no se demoró para poner en común una opinión que escuchamos con silenciosa atención.
ARQUEOLOGÍA DE LO PASADO
“El cine también es –acaso– la arqueología de lo pasado, pero también, por qué no, de lo reciente y de lo actual”. ¿Arqueología? “Sí. Rubén Montoya, doctor en arqueología español, sostiene que ‘lo emocionante’ de esa disciplina es como el puzle de la historia siempre violenta; de luchas continuas; pero también de la cruel dominación de una mínima elite sobre la inmensa mayoría de esclavos y de la plebe’... y, justamente, por esa característica, es que permite ver que todo se repite, como si nos moviéramos sin ir a ninguna parte en una interminable Cinta de Moebius (Möbius) pero, desde algún tiempo, todo pareciera ser un poco más complejo”, agregó y remató: “Tengo la convicción más profunda de que esto –la cotidianidad de nuestra tan maltratada aldea global– no viene fácil ni mucho menos sencilla”.
SN (48), de quien solo puedo revelar sus iniciales porque todas nuestras charlas son –por llamarlas de alguna manera– “privadas”, aunque tanto los temas como las consecuencias que suponemos que cada uno de ellos acarrea, finalmente, y aún sin ser públicos, en sus efectos, sí lo son.
Largo ha sido, hasta estas primeras horas de un sábado que aún no se enciende, el tiempo que pasó sin vernos. Corresponsal de prensa internacional desde muy joven (que aún lo es), viajero incontenible, las historias que atesora son claramente deliciosas. Atrapantes y, vale admitirlo, en ellas también guarda celosamente el recuerdo de situaciones dramáticas, trágicas, desoladoras que presenció y narró con formato periodístico.
FRATERNA AMISTAD
Aunque no las priorice ni destaque, sé no son pocos los momentos en que su vida peligró. Como en los tiempos lejanos, trajo –“para ofrendar a la fraterna amistad”– dos botellas de Tenuta Delle Terre Nere Etna Rosso del 2022. “Y… ¿cómo va la vida, S…?”, preguntó JM. “A veces pienso que el mundo entero se divide en dos”, respondió. Lacónico y con tristeza en sus ojos. ¿Y cuáles son los polos de ese binarismo?, quise saber. “Sencillo, hermano tan querido: se agrupan, respectivamente, entre los que dividen el mundo en dos y los que no”, respondió en tono doctoral.
Alguna levantó su copa en aprobación. Nos envolvió un breve silencio en apariencias reflexivo. Carraspeó, rió y, rápidamente, reímos. Mucho. “Lo dicho, debo confesarlo, no es mío. Es palabra de Gloria Steinem (1934-2026), colega periodista que vio el sol por vez primera en Ohio y cerró sus ojos en NYC cuando el sol ya se había marchado un puñado de días atrás. Su partida me afectó”, confesó.
Los copones, en esa incipiente madrugada de sábado, se cargaron con la ofrenda que este amigo-hermano trajo desde el sur de Italia para celebrar este flamante reencuentro. Con el suave sabor de las Nerello Mascalese en nuestros paladares estalló la fuerza incontenible del Etna. En tan respetuoso como litúrgico silencio dejamos que volaran recuerdos y pensamientos sin asociarlos con la palabra. Brindamos “por la vida, la amistad y la paz”.
“Es que los tiempos de Bond –y de alguna forma los nuestros– fueron los de la bipolaridad, los dos bloques, los del Estado Nación, los inmediatamente después del Holocausto, de los dos bombardeos nucleares en Hiroshima y Nagasaki, los de las batallas por la liberación, los de Vietnam, Argelia, Indochina, el Concilio Vaticano II…”, comenzó lentamente a explicar JT, estudioso de la ciencia política y de las relaciones internacionales.
PRODUCCIÓN DE SENTIDOS
“Los intereses de quienes lideraban la industria cinematográfica estaban totalmente asociados con las emergencias de la posguerra y, en aquel contexto, con sus productos procuraban producir sentido y a Bond lo plantaban con todo aquello por lo que era posible matar o morir. El mundo libre, no a la opresión, el libre comercio. ¡Bond era presentado como poseedor de todo lo bueno!”, agregó.
“Spectre, los agentes soviéticos, los empresarios megalómanos voraces, los capitalistas inescrupulosos, antiéticos, SMERSH, los chinos eran todo lo malo, lo despreciable y… a todos era necesario vencerlos y era ese el momento en que aparecía Bond… James Bond para hacerlo”, añadió.
¿Quiénes son hoy las y los buenos y/o quiénes las y los malos? “Allí, justamente, está la más relevante de las complejidades para reinventar a Bond y a sus enemigas y/o enemigos…”, apuntó SN. “¡Dilemático y dicotómico…!”, expresó JM.
“El dilema principal a resolver para un ‘agente del mundo libre con licencia para matar’, como lo es Bond, es saber dónde está parado, cuáles son sus instrucciones, tener claro quiénes son sus enemigos, sus blancos potenciales. Tendría que observar con mucha atención para entender a líderes presuntamente libres que públicamente destacan y elogian que sus homólogos –tradicionales adversarios (como lo son China y Rusia, en el cine de los tiempos de Bond)– sean crueles, opresores, que ataquen países aliados”.
OTROS OJOS
Durante el verano que pasó, en Netflix, pude volver a ver las veintiséis películas de James Bond. Las vi “con otros ojos”, como se solía decir algunas décadas atrás. A James lo percibí machista y hasta casi misógino. Sus presuntos enemigos no se diferenciaban demasiado de sus mandantes. Sus armas y herramental secretos de alta complejidad por estos tiempos actuales han dejado de serlo porque devinieron en dispositivos de uso personal, doméstico y/o profesional.
Espiar parece cosa de casi todos los días. En 1966, Umberto Eco, en un ensayo magistral al que llamó “El caso Bond” que incluyó en “Apocalípticos e integrados” –una de sus obras más conocidas y reconocidas– se adelantó a estos tiempos y desveló los patrones repetitivos que contiene cada historia literaria y cinematográfica; decodificó y caracterizó con precisión a los villanos arquetípicos a los que perseguía y enfrentaba; y encuadró aquellos elementos en el esquema binario del entramado narrativo.
Eco describió el mito creado, pero sin haberlo hecho ni mucho menos intentado en forma explícita, también permite pensar que se trata de un producto epocal para un mundo que ya no es. En aquella bipolaridad, el agente secreto Werner Bredebusch, quien en algunas oportunidades decía llamarse Achim Detjen, para trabajar mucho más encubierto fue interpretado por Armin Mueller-Stahl (95).
ANTAGONISTA
La industria del entretenimiento de la televisión en la República Democrática Alemana (RDA) lo creó con notable éxito para confrontar a Bond con parámetros argumentales ideológicos bien opuestos. La serie que fue llamada “La visera invisible” (Das unsichtbare Visier). Holitz no trashumaba por exclusivos hoteles cinco estrellas, ni se asomaba por casinos lujosos y elitistas, cultivaba la sobriedad, era un intelectual orgánico (como se autodenominaba Antonio Gramsci [1891-1937]), defendía a ultranza a la clase obrera, era leal al Partido Comunista y poseía una muy sólida e internalizada conciencia de clase.
¿A quiénes perseguía para terminar con ellos, ellas y sus conspiraciones contra los pueblos? A villanos capitalistas. A diferencia de Bond, el agente Bredebusch (también Detjen) se derrumbó con el paso del tiempo. Mueller-Stahl devino en disidente. La RDA, en 1976, lo agregó a un listado de artistas vetados por el régimen del presidente Erich Honecker (1912–1994), también secretario general del Partido Socialista Unificado de Alemania entre 1971 y 1989.
El “fin de la bipolaridad”, las “deconstrucciones ideológicas”, el “multilateralismo”, la “posmodernidad”, la “posverdad”, las “comunicaciones en red”, los “permanentes desarrollos tecnológicos”… son algunas de las hipótesis que sin argumentos sólidos ni mucho menos únicos o, por lo menos, consensuados ampliamente, con los que se intenta explicar estos fenómenos que se verifican cuando se analizan los consumos culturales. El amanecer se hace presente. Coincidimos para despedirnos en un brindis “por la vida y la paz”.
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Reino Unido afirma que las Malvinas tienen “derecho” a explorar petróleo
El gobierno británico afirmó el viernes que las Islas Malvinas tienen el “derecho a desarrollar sus recursos naturales como consideren conveniente”, después de que Argentina pidiera sanciones más severas contra proyectos petroleros en el territorio administrado por el Reino Unido.
Gran Bretaña y Argentina libraron una guerra de 10 semanas en 1982 por estas islas del Atlántico Sur.
El presidente argentino Javier Milei avivó sus reivindicaciones sobre las islas, apuntando en particular contra un proyecto petrolero británico-israelí cerca del archipiélago.
Milei respaldó un proyecto de ley que prohibiría el desarrollo de cualquier recurso natural sin autorización de Buenos Aires, elevando la pena establecida en una ley anterior a un máximo de 20 años de prisión.
Su gobierno también presentó una denuncia penal contra la empresa israelí Navitas por realizar perforaciones en un importante yacimiento petrolero frente a las Malvinas.
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“El gobierno del Reino Unido y nuestra red diplomática respaldan plenamente a esas empresas y personas. Cuentan con todo nuestro apoyo”, declaró la Cancillería británica en un comunicado.
“Estos cargos contra empresas y personas son inaceptables y no tienen justificación legal”, agregó.
Navitas posee una participación mayoritaria en el proyecto petrolero marino Sea Lion, mientras que la británica Rockhopper tiene el resto. Ambas empresas insisten en que cuentan con licencias de exploración válidas respaldadas por el Reino Unido.
Milei afirma que el proyecto viola una resolución de la ONU que insta a ambas partes a abstenerse de realizar acciones unilaterales en las islas. Los habitantes de las Malvinas votaron abrumadoramente en 2013 a favor de permanecer bajo soberanía británica.
Pero Argentina rechaza ese resultado y sostiene que el principio de autodeterminación no se aplica a una población que considera que fue implantada por Gran Bretaña después de 1833.
- Fuente: AFP
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Justicia argentina ordena detener proyecto petrolero británico en las Malvinas
La justicia argentina ordenó el miércoles frenar el avance del proyecto petrolero británico-israelí al norte de las Malvinas, un archipiélago en el Atlántico controlado por el Reino Unido y cuya soberanía reclama Argentina. Un tribunal federal de la localidad de Río Grande, en la provincia patagónica de Tierra del Fuego, concedió una medida cautelar pedida por dos organizaciones argentinas ante el riesgo de daño ambiental del proyecto.
El fallo al que tuvo acceso la AFP se refiere al proyecto petrolero Sea Lion de la británica Rockhopper y la israelí Navitas. La medida judicial se inscribe en la disputa entre ambos países por las islas, por las que libraron una guerra en 1982 que terminó con la rendición de la dictadura argentina y dejó 649 argentinos y 255 británicos muertos.
El fallo judicial del miércoles ordena que las empresas se abstengan de perforar el lecho marino, instalar infraestructura o iniciar la extracción de hidrocarburos. “La abstención ordenada se mantendrá hasta tanto se sustancie ante la autoridad ambiental nacional competente el procedimiento de evaluación de impacto ambiental”, sostiene.
El Reino Unido desconoce la validez de la justicia argentina respecto al archipiélago. Londres otorgó licencias de pesca y de exploración hidrocarburífera en el yacimiento Sea Lion, cuya fase extractiva espera comenzar en 2028, según anunciaron las compañías en diciembre.
La demanda fue impulsada por una asociación de abogados ambientalistas junto a excombatientes de la guerra de Malvinas.
El presidente argentino, Javier Milei, revitalizó en las últimas semanas el reclamo de soberanía que Buenos Aires mantiene por vía diplomática desde el fin de la guerra.
Ese renovado impulso fue alentado por declaraciones de su aliado, el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una posible revisión de la neutralidad de Washington en el diferendo.
Recientemente ordenó la reactivación de la construcción de una base militar en Tierra del Fuego que había sido anunciada en 2022, sin grandes avances.
También anunció que enviará un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra las empresas que impulsen proyectos hidrocarburíferos en Malvinas en forma unilateral. Una resolución de 1965 de Naciones Unidas reconoce la disputa de soberanía entre ambos países y los insta a negociar, como así también a no tomar decisiones unilaterales sobre ese territorio.
Fuente: AFP.
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Escocia, Gales e Irlanda del Norte defienden autodeterminación y retorno a UE
Los dirigentes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, reunidos en Cardiff este lunes, afirmaron en una declaración conjunta su “derecho a la autodeterminación”, y subrayaron que el futuro de esos territorios está “en la Unión Europea”. Tanto Escocia como Gales e Irlanda del Norte están gobernados actualmente por líderes independentistas. Una situación inédita desde que se pusieron en marcha instituciones autónomas en esos territorios del Reino Unido, en 1999.
El primer ministro galés, Rhun ap Iorwerth, jefe del partido Plaid Cymru, recibió a John Swinney, primer ministro escocés y dirigente del Partido Nacional Escocés (SNP), Michelle O’Neill, la primera ministra norirlandesa y vicepresidenta del Sinn Féin, y también a Mary Lou McDonald, presidenta de esa formación. Los líderes se reunieron como dirigentes de sus partidos, y no como representantes de sus respectivos gobiernos.
“Nuestras naciones tienen derecho a la autodeterminación”, escribieron los dirigentes. “Ningún gobierno de Westminster [británico] tiene derecho a poner trabas a la democracia”. “Instamos al gobierno británico a preparar, planificar y facilitar los cambios constitucionales”, agregaron. Asimismo, destacaron que “el futuro de nuestras naciones está en la Unión Europea”, y consideraron que el brexit había “perjudicado” a sus territorios.
Los sucesivos gobiernos británicos siempre se han opuesto a la organización de referendos sobre la independencia desde el que se celebró en 2014 en Escocia, en el que el 55% de los votantes se pronunciaron en contra de la independencia. La semana pasada, Downing Street cerró la puerta a cualquier esperanza de que esa postura se suavice. “El primer ministro Andy Burnham cree firmemente en la unión del Reino Unido”, reaccionó el lunes su portavoz.
El poder central “ya no funciona”
La reunión tuvo lugar después de que Donald Trump causara sorpresa el pasado fin de semana al considerar que sería “fantástico” que la República de Irlanda e Irlanda del Norte se unificaran. “Por la forma en que lo veo, eventualmente sucederá. Bien podría suceder ahora”, dijo a la prensa durante su visita a Irlanda. El Sinn Féin aboga por que se organice un referéndum antes de 2030.
Según Michelle O’Neill, las declaraciones de Donald Trump demuestran que “el debate sobre la reunificación está muy vivo y que la gente se interesa por él, ahora también (...) a escala internacional”. Pero los comentarios del presidente estadounidense fueron recibidos con cautela por algunos habitantes de Belfast, en Irlanda del Norte. “Pidió la unidad de Irlanda. Mañana dirá otra cosa”, comentó Jim Boyle, un hombre de 64 años que trabaja en el sector medioambiental.
Londres se atiene a los acuerdos de paz del Viernes Santo, firmados en 1998 para poner fin a los enfrentamientos en Irlanda del Norte. Según ese pacto, se puede organizar un referéndum siempre y cuando una mayoría de los habitantes de esa provincia británica sea proclive a votar a favor de la unificación.
Objetivo lejano
Durante una rueda de prensa, los dirigentes reunidos en Cardiff subrayaron que sus respectivas naciones avanzarán a su propio ritmo hacia la autodeterminación. El escocés John Swinney consideró que un referéndum sobre la independencia de Escocia debería celebrarse en los próximos cinco años. En Gales, Rhun ap Iorwerth, que al ser elegido en mayo había presentado la independencia como un objetivo lejano, no fijó una fecha para una eventual consulta.
“Prefiero dejar la cuestión del calendario en manos del pueblo galés”, declaró. No obstante, aseguró que resulta cada vez más evidente que “Westminster no funciona”, en referencia al gobierno central británico. Por su parte, Andy Burnham, exalcalde del Gran Manchester, ha señalado una mayor descentralización como una de sus prioridades desde que llegó al poder en julio.
Fuente: AFP.