Hollywood no sabe cómo abordar la guerra en Ucrania en los Óscar
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A un día de la gala de los premios Óscar, Hollywood analiza si debe abordar, y cómo, la invasión rusa de Ucrania; si impulsa campañas de recaudación de fondos o invita al presidente Volodimir Zelensky a hablar en la ceremonia vía video.
Como mostraron advertencias como la de Leonardo DiCaprio sobre la crisis climática o la indignación de Joaquin Phoenix por la inseminación artificial de los vacunos, los famosos rara vez son tímidos a la hora de hacer declaraciones políticas en los Premios de la Academia, a pesar de las acusaciones de hipocresía.
“Todo depende de la forma en que aborden el asunto”, dijo el columnista de The Hollywood Reporter, Scott Feinberg, en una entrevista con AFP. “Si suena como si estuviesen predicando o instruyendo, no va a caer muy bien. Pero si es algo sentido o con sentimientos, creo que tendremos otro resultado”, agregó.
Un ejemplo de cómo las estrellas de Hollywood utilizan su plataforma para alcanzar objetivos es la campaña de recaudación de fondos lanzada por la actriz Mila Kunis, nacida en Ucrania, y su esposo Ashton Kutcher. La pareja recaudó unos 35 millones de dólares para ofrecer apoyo a refugiados ucranianos en países vecinos y ha elogiado la actuación de Zelensky.
Kucher y “Mila Kunis fueron de los primeros en responder a nuestro dolor”, escribió el líder ucraniano, que fue actor antes de entrar en la política. “Agradecido por su apoyo. Impresionado por su determinación. Ellos inspiran al mundo”, añadió.
Sean Penn, que estaba en Kiev para filmar un documental cuando comenzó la invasión rusa el 24 de febrero, firmó un acuerdo para que su fundación ofrezca educación y refugio a los refugiados en Polonia. “Ucrania es la punta de la lanza para abrazar el sueño democrático. Si permitimos que luche sola, nuestra alma como Estados Unidos se pierde”, dijo en un comunicado enviado a AFP.
En un video que se volvió viral, la estrella Arnold Schwarzenegger exhortó a Vladimir Putin a poner fin a la guerra “sin sentido” en Ucrania. Muchos cineastas menos conocidos han abordado el conflicto en Ucrania desde 2014, cuando Putin anexó a Crimea y respaldó a los separatistas en la región de Donbás. El documental “A House Made of Splinters” y el drama “Klondike”, ambos estrenando en el festival de Sundance en enero, examinan el impacto que el largo conflicto en el este de Ucrania causa en familias y niños.
“Asuntos de vida y muerte”
En el circuito de la temporada de premios de Hollywood las referencias a la situación en Ucrania han sido una constante, desde expresiones de solidaridad hasta críticas contra Vladimir Putin. “Estamos con los cientos de miles de refugiados que huyen de la guerra, tanto ucranianos como de otras nacionalidades a quienes se les niega un puerto seguro”, dijo la actriz Kristen Stewart en la gala de los Premios Independent Spirit.
La anfitriona Megan Mullally hizo uso de un tono más fuerte. “Creo que hablo por todos aquí cuando digo que esperamos por una solución rápida y pacífica, especialmente jódete y vuelve a tu país, Putin”, añadió. La anfitriona de los Óscar, Amy Schumer, quien probablemente no recurrirá al mismo lenguaje, dijo que propuso invitar a Zelensky a “participar vía satélite o a grabar un mensaje, porque hay muchos ojos mirando los Óscar”.
Aunque la Academia no hizo comentarios, la idea parece haber sido rechazada, y Schumer reconoció que “definitivamente hay presión en el sentido de que ‘esto es un descanso, dejen a la gente olvidar, sólo queremos tener esta noche’”.
Para Feinberg, “parece que se dieron cuenta de que estaría fuera de tono”. Zelensky “está lidiando con asuntos de vida y muerte. Y si bien era actor, ese tiro podría salir por la culata”, dijo. Los organizadores están “pensando cómo abordar el tema en el evento sin hacerlo muy político o divisivo”.
Si bien los productores del Óscar probablemente no aborden el conflicto, es probable que lo hagan los ganadores de la noche. “Si yo fuese un apostador, diría que casi todos los discursos de la noche se referirán a Ucrania y a las atrocidades que están ocurriendo”, dijo el editor de la publicación Variety, Clayton Davis.
“Terminator” habló a Putin
El actor y político austríaco-estadounidense Arnold Schwarzenegger urgió al mandatario ruso Vladimir Putin a parar la guerra “sin sentido” en Ucrania, en un video en el que denunció la “propaganda” del Kremlin y llamó “héroes” a los rusos que protestan contra el conflicto.
“Ucrania no comenzó esta guerra”, afirmó la estrella de “Terminator” y exgobernador de California, en un emotivo mensaje subtitulado en ruso y en inglés, dirigido al pueblo de Rusia y a las tropas rusas. “Les hablo hoy porque están sucediendo cosas en el mundo que se les ocultan, cosas terribles que deben saber”, afirmó.
El video de nueve minutos fue difundido en la cuenta en Twitter de Schwarzenegger, que tiene 4,9 millones de seguidores. Al momento de la publicación, entre esos seguidores estaba la cuenta oficial del presidente ruso, @KremlinRussia_E. El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, retuiteó el mensaje de Schwarzenegger, que se volvió viral.
“No solo estamos presenciando un ataque brutal y violento dirigido por el Kremlin contra el pueblo ucraniano, estamos presenciando una guerra de la verdad contra la tiranía. Como explica Schwarzenegger, no culpamos al pueblo de Rusia, y necesitamos que sepan lo que su gobierno les está ocultando”, escribió el secretario de Estado.
Schwarzenegger, un excampeón de culturismo nacido en Austria, cuyo film “Red Heat” (Infierno rojo, 1988) fue la primera película estadounidense filmada en la Plaza Roja de Moscú, habló de su afecto de larga data por el pueblo ruso y de su emoción al conocer a su ídolo, el levantador de pesas ruso Yuri Vlasov, cuando tenía 14 años.
“La fuerza y el corazón del pueblo ruso siempre me han inspirado”, dijo. “Es por eso que espero que me dejen contarles la verdad sobre la guerra en Ucrania”. “Sé que su gobierno les ha dicho que esta es una guerra para ‘desnazificar’ a Ucrania”, dijo. “Esto no es cierto. Los que están en el poder en el Kremlin comenzaron esta guerra. Esta no es la guerra del pueblo ruso”, aseguró.
“Mis nuevos héroes”
Schwarzenegger dijo que “el mundo se ha vuelto contra Rusia debido a sus acciones en Ucrania: manzanas enteras han sido arrasadas por la artillería y las bombas rusas, incluido un hospital infantil y un hospital de maternidad”. “Debido a su brutalidad, Rusia ahora está aislada de la sociedad de naciones”, señaló.
En un sentido llamamiento a las tropas rusas, Schwarzenegger recordó las heridas sufridas por su padre mientras luchaba con los nazis en Rusia durante la Segunda Guerra Mundial. “Estaba destrozado física y mentalmente y vivió el resto de su vida con dolor”, dijo. “A las tropas rusas que escuchan este mensaje (...) no quiero que estén destrozados como mi padre”.
“Esta no es la guerra para defender a Rusia que pelearon sus abuelos o sus bisabuelos”, dijo. “Esta es una guerra ilegal. Sus vidas, las extremidades de sus cuerpos, sus futuros han sido sacrificados por una guerra sin sentido condenada por el mundo entero”. Y dirigiéndose directamente a Putin, Schwarzenegger dijo: “Tú comenzaste esta guerra. Estás liderando esta guerra. Puedes detener esta guerra”.
Cerró el mensaje elogiando a los rusos que se arriesgan a ser arrestados por protestar contra la guerra. “El mundo ha visto su valentía”, les dijo. “Ustedes son mis nuevos héroes”. El portavoz de Schwarzenegger, Daniel Ketchell, dijo en el New York Times que el video proviene “del corazón de Arnold, no del gobierno”.
El presidente estadounidense, Joe Biden, calificó a Putin de “criminal de guerra” por su “operación militar especial” en Ucrania, lanzada el 24 de febrero. Desde entonces, la ONU ha documentado más de 500 civiles muertos y más de 1.000 civiles heridos, así como más de tres millones de refugiados.
Javier Bardem inmortalizó su nombre en mítico patio de Hollywood
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El astro español Javier Bardem fue homenajeado el martes en Hollywood, donde plasmó sus huellas en el mítico patio del Teatro Chino TCL que concentra una constelación de estrellas como Marilyn Monroe y Jack Nicholson. “Se siente muy especial el hecho de que te den un espacio como este para inmortalizar tu nombre, tu rasgo”, dijo Bardem a AFP poco después de la ceremonia.
En su discurso, el oscarizado actor de 57 años describió como una “experiencia aleccionadora” el honor de estampar su nombre, sus manos y sus pies junto a glorias del cine. “Cuando pienso en la gente que ha estado de pie en este preciso lugar, me cuesta creer que esto es real”, dijo antes de pararse en el rectángulo de cemento mojado.
La tradición, que comenzó accidentalmente durante la construcción del emblemático teatro en el corazón de Hollywood, ya suma más de 200 estrellas en casi un siglo. Los directores Denis Villeneuve y Michael Mann fueron los encargados de presentar a Bardem. Villeneuve, quien estrena en diciembre “Duna: Parte Tres”, con la participación del español, elogió la cualidad camaleónica de Bardem de dar vida a diversos personajes en más de tres décadas de carrera.
“Javier puede cambiar con confianza para convertirse en otra persona, guiado por una nueva lógica, nuevos sentimientos y una nueva perspectiva”, dijo el cineasta canadiense. “Parece hacerlo sin esfuerzo (...) Sus metamorfosis son espectaculares”.
Una voz de denuncia
Bardem inició su carrera en España, e irrumpió en la escena internacional en el drama “Antes que anochezca”, de Julian Schnabel. Conquistó a la Academia en la piel del siniestro Anton Chigurh de “Sin lugar para los débiles”, con la que se llevó el Óscar a mejor de reparto en 2008. Su más reciente cinta, “El ser querido”, acaba de debutar en el Festival de Cannes.
Al mismo tiempo, Bardem se abre un espacio en la televisión con la adaptación a la pantalla chica de “Cape Fear”, de AppleTV, en la cual interpreta al temido Max Cady. Michael Mann, quien lo dirigió en “Colateral”, destacó la expansión de su currículo y se dijo “fascinado” por su trabajo.
Ambos cineastas subrayaron la vena social de Bardem, quien no desaprovechó la ocasión y emprendió contra la política antiinmigración del presidente Donald Trump y el conflicto en Gaza. “Intento usar mi voz para denunciar”, dijo el astro que busca inspirar a sus colegas a pronunciarse por las causas en las que creen sin temor a represalias.
“Mucha gente me viene por detrás y me dicen ‘Gracias por hacer o decir lo que haces o dices’, y yo les animo a que lo hagan en voz alta”, comentó. “Cuanto más somos, más débiles son ellos y ellos no son muchos. Pasa que tienen mucho poder, evidentemente, pero tenemos más poder nosotros como personas”.
Cripta de Marilyn Monroe en el mausoleo del Corredor de los Recuerdos del cementerio Pierce Brothers Westwood Village Memorial Park & Mortuary en Los Ángeles. Foto: Chris Delmas/AFP
Hollywood celebra el centenario de Marilyn Monroe por todo lo alto
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La rubia explosiva del cine Marilyn Monroe cumplió un siglo el 1.º de junio, y el Hollywood que la inmortalizó lo festeja con rosas, proyecciones de sus películas y hasta un pastel. Los fans de la actriz le cantaron “Feliz cumpleaños” en el histórico Teatro Chino, un símbolo de la edad de oro del cine estadounidense y un popular destino turístico.
Cien rosas y un pastel fueron dispuestos en el lugar, donde las huellas de Monroe están inmortalizadas junto a las de Jane Russell, su compañera de reparto en “Los caballeros las prefieren rubias” (1953). “Aquí fue donde su sueño se volvió realidad”, dijo a AFP Lacy Noel, guía turístico del Teatro Chino.
Noel comentó que Monroe visitaba de niña el famoso patio que guarda el recuerdo de estrellas como Joan Crawford y Shirley Temple para poner sus manos e “imaginar que podría ser ella algún día”. “Su carrera y su vida son una prueba de que todos los sueños se vuelven realidad”, dijo Noel.
Los homenajes a la hija pródiga de la ciudad de oropel comenzaron el domingo, cuando el Museo de la Academia inauguró “Marilyn Monroe: Icono de Hollywood”.
Marilyn Monroe.
Además de proyecciones de películas como “Mientras la ciudad duerme” (1950), “Torrente pasional” (1953), y “La malvada” (1950), la muestra despliega cientos de piezas originales, algunas expuestas por primera vez.
Uno de los destacados es el vestido rosa que Monroe lució durante su interpretación de “Diamonds Are a Girl’s Best Friend” en “Los caballeros las prefieren rubias”.
Los seguidores de Monroe tendrán también una oportunidad de llevarse a casa un recuerdo de la estrella, gracias a la subasta “100 años de Marilyn”, organizada por la casa Julien’s Auctions.
Fotografías inéditas, un guión con anotaciones de su última producción, el inacabado cortometraje “Something’s Got to Give”, y objetos personales, como recetas escritas a mano y artículos de maquillaje, forman parte del inventario de 185 lotes que irá al martillo el 4 de junio.
Carrera meteórica
Marilyn Monroe nació en Los Ángeles el 1 de junio de 1926.
Tuvo una infancia inestable, que transcurrió entre orfanatos y hogares temporales, y se casó por primera vez a los 16 años.
Fue descubierta mientras trabajaba en una fábrica por un fotógrafo enviado a retratar a las mujeres en las líneas de producción, en una campaña para levantar los ánimos en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.
En breve comenzó a modelar, se divorció y cambió su cabello marrón por el rubio platinado con el que saltó al estrellato.
Consiguió su primer contrato con Fox y, antes de los 30 años, se consolidó como una estrella mundial.
Detrás de bambalinas, Monroe fundó su propia productora, asistió al prestigioso Actors Studio en Nueva York e incluso desafió a los estudios.
En la década de 1950, se negó a actuar en la adaptación del musical “The Girl in Pink Tights”, por considerar su guion mediocre y su salario tres veces inferior a su colega de pantalla, Frank Sinatra.
Monroe también denunció en la época, más de medio siglo antes de que el movimiento #MeToo sacudiera a la industria, a “los lobos” que merodeaban al talento: falsos agentes o productores que maniobraban para obtener favores sexuales. La artista, que enamoró a la leyenda del béisbol Joe DiMaggio, y le cantó el “Feliz cumpleaños” al presidente John F. Kennedy en el Madison Square Garden, falleció en 1962, a los 36 años, por una sobredosis de barbitúricos.
Franck Loiret defiende un modelo francés de cine basado en la conservación, la educación y las salas frente al dominio de las plataformas. Foto: David Sánchez
La Cinémathèque de Toulouse contra el olvido digital
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Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la entrada de la renovada Cinémathèque de Toulouse todavía se percibe el olor reciente de las obras. El edificio acaba de reabrir tras una remodelación ambiciosa, financiada conjuntamente por el Estado francés, la ciudad, la región y el departamento, y concebida no solo como una modernización arquitectónica, sino como una declaración política sobre el futuro del cine en Francia.
Pocos días antes, en el Festival de Cannes, la institución había presentado Cinexplora, una nueva plataforma digital destinada a valorizar parte de las colecciones históricas de la Cinemateca. Allí estaba también Franck Loiret, parte de la institución desde 2007 y director delegado de la institución desde 2015, moviéndose entre restauradores, archivistas, distribuidores y responsables de festivales en lo que hoy constituye una auténtica diplomacia internacional del patrimonio cinematográfico.
Durante más de una hora, Loiret habló sobre la conservación de películas, la crisis del digital, las relaciones entre las salas de Toulouse, la resistencia francesa frente a Hollywood, el papel del CNC y el problema de países donde el cine nacional apenas representa entre el 1 % y el 3 % de las entradas vendidas.
La conversación termina dibujando algo más amplio que una simple entrevista cultural: un retrato de la excepción cinematográfica francesa en un momento en que buena parte del mundo parece haber abandonado las salas.
“Nosotros ya advertíamos contra el ‘todo digital’ hace casi veinte años”, dice Loiret sentado en una de las nuevas salas de la Cinemateca. “El digital es un soporte excelente de difusión, pero no es un soporte de conservación”.
Interior de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Una cinemateca fuera de París
Loiret llegó al cine desde el teatro. Nacido en Nantes, pasó buena parte de su juventud en Londres, donde trabajó como actor bilingüe en el circuito del West End. Habla inglés con una fluidez casi británica y recuerda aquellos años como fundamentales para entender tanto la creación artística como la gestión cultural.
“Trabajé mucho tiempo en el Wyndham’s Theatre, en Leicester Square, en pleno centro de Londres”, explica. “Ahí desarrollé competencias ligadas a la producción, la administración y la gestión de teatros”.
Su llegada a Toulouse no obedeció a un plan profesional. “No tenía ningún vínculo aquí”, cuenta. “Nací en Nantes, viví mucho tiempo en el extranjero y no tenía familia en el sudoeste”.
Terminó instalándose en la ciudad a finales de los años noventa, coincidiendo con la apertura del Théâtre de la Cité y trabajando junto a Jacques Nichet, primer director del Centro Dramático Nacional de Toulouse. Desde ahí comenzó a integrarse en el ecosistema cultural local.
En 2007 recibió la propuesta de incorporarse a la Cinemateca. Era un momento delicado. El cine mundial atravesaba la gran transición tecnológica hacia el digital y las instituciones patrimoniales no sabían todavía cómo responder.
“Había muchísimas preguntas”, recuerda. “¿Cómo íbamos a conservar el digital? ¿Cómo íbamos a difundirlo? ¿Cómo transformar todos los oficios ligados al cine?”.
Loiret insiste en que la transición digital afectó absolutamente toda la cadena cinematográfica: desde la filmación hasta la restauración y el almacenamiento.
“Con el digital, toda la cadena fue impactada. Desde la concepción de una película hasta su conservación final”.
Franck Loiret, director de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Toulouse, la “segunda cinemateca” de Francia
En Francia existen numerosas cinematecas regionales: Bretaña, Grenoble, Niza, Saint-Étienne o Porto-Vecchio, entre otras. Pero Toulouse ocupa un lugar singular.
“La Cinémathèque de Toulouse está reconocida de interés nacional”, explica Loiret. “Tenemos una de las colecciones más importantes de Francia y de Europa”.
La comparación inevitable es con la Cinémathèque française. Ambas instituciones comparten el mismo estatuto jurídico: asociaciones privadas de interés público. Pero París dispone de una capacidad presupuestaria incomparable.
“La diferencia principal es la fuerza financiera”, admite Loiret. “La Cinémathèque française es prácticamente la cinemateca nacional”.
Aun así, Toulouse mantiene una influencia excepcional dentro de las redes internacionales de archivos fílmicos. Parte de esa relevancia proviene de la visión de Raymond Borde, fundador de la institución en 1964 y figura clave de la cinefilia francesa de posguerra.
Borde convirtió rápidamente a Toulouse en miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, en un momento particularmente delicado: la Cinémathèque française había abandonado temporalmente la organización.
“Durante un tiempo, Toulouse representaba prácticamente a Francia dentro de la FIAF”, explica Loiret.
Aquella inserción internacional permitió construir relaciones privilegiadas con archivos soviéticos y europeos del Este. Gracias a esos intercambios, Toulouse terminó reuniendo uno de los mayores fondos de cine ruso fuera de Rusia.
“Con Bruselas, probablemente tenemos la colección rusa más importante después de Moscú”.
La nueva tercera sala de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
El tesoro de Jean Renoir
Cuando se le pregunta por la joya más importante de las colecciones, Loiret responde inmediatamente: el negativo original nitrato de La Grande Illusion, de Jean Renoir.
“Es un film trofeo”, dice. “Los alemanes lo tomaron en París, luego fue llevado a Berlín, después los soviéticos lo capturaron y terminó en Moscú”.
Décadas después, gracias a los intercambios entre Toulouse y el Gosfilmofond soviético, la película regresó finalmente a Francia.
Loiret cuenta la historia con visible fascinación. La película fue restaurada junto a StudioCanal y la Cinemateca espera emprender una nueva restauración para el 90 aniversario del film.
“Es una de las películas más importantes de la historia del cine francés”, afirma.
Terraza café de la Cinemoteca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Cannes y el negocio del patrimonio
La presencia de Loiret en Cannes no tenía que ver con la competición oficial ni con las estrellas. Su territorio era otro: Cannes Classics, restauraciones, laboratorios, archivos y patrimonio.
“El Festival de Cannes se ha convertido también en un gran lugar de encuentro para el mundo de las cinematecas”, explica.
Allí se reúnen instituciones como la Cineteca di Bologna, considerada hoy una referencia mundial en restauración cinematográfica.
“Bolonia es una especie de placa giratoria mundial del patrimonio cinematográfico”, dice Loiret. “Conservación, laboratorio, restauración, festival… lo reúne todo”.
También participan distribuidores especializados como Carlotta Films, responsables de muchas restauraciones y reestrenos en Francia.
En Cannes, explica Loiret, no solo se negocian películas. También se discuten colaboraciones internacionales, proyectos educativos y futuros ciclos de programación.
“Es el lugar donde todo el mundo está presente”, resume. “Puedes hacer todas las reuniones que quieras”.
Cinexplora y la digitalización del patrimonio
La gran novedad presentada por Toulouse en Cannes fue Cinexplora, una plataforma digital destinada a abrir parte de las colecciones al público internacional.
“Queríamos contar cien años de cine en el sudoeste francés”, explica Loiret.
La plataforma comienza con unas 500 piezas digitalizadas: películas, carteles, fotografías, documentos de explotación cinematográfica, programas de mano, postales y materiales que normalmente permanecen invisibles para el público.
Loiret insiste en que la plataforma no busca simplemente mostrar archivos digitalizados.
“La idea era crear vínculos entre los objetos y contar historias”.
El sistema permite navegar geográficamente por el sudoeste francés, descubrir antiguas salas de cine o seguir recorridos temáticos.
Uno de los primeros itinerarios urbanos, “Balade de cinéma”, está narrado por Agnès Jaoui y propone un paseo por antiguas salas desaparecidas de Toulouse.
“Hay objetos que son difíciles de mostrar físicamente en una exposición”, explica Loiret. “Con este tipo de plataforma podemos valorizarlos de otra manera”.
La presentación de Cinexplora coincidió además con otro momento importante para la institución: la reapertura del edificio principal de la Cinemateca tras una gran renovación.
La reapertura de la Cinemateca y el apoyo institucional
La remodelación representa una inversión de aproximadamente ocho millones de euros repartidos entre dos grandes proyectos: la modernización de los espacios públicos y la ampliación de los centros de conservación en Balma.
“El proyecto fue financiado al 25 % por el CNC, la ciudad de Toulouse, el departamento y la región”, explica Loiret.
La reapertura tuvo una fuerte dimensión simbólica. Entre las autoridades presentes estuvo el director del Centre national du cinéma et de l’image animée, organismo central de la política cinematográfica francesa y pieza fundamental para entender el funcionamiento del cine en el país.
Francia posee uno de los sistemas audiovisuales más protegidos del mundo. El CNC recauda impuestos específicos sobre entradas de cine, canales de televisión, publicidad y plataformas digitales. Después redistribuye esos fondos dentro de la industria cinematográfica.
“El CNC tiene la capacidad de recaudar tasas y reinvertir ese dinero en el cine”, explica Loiret.
En 2025, la cuota de mercado del cine francés alcanzó el 37,7 %, una cifra excepcional dentro del panorama internacional y muy superior a la de países como Colombia, México, Paraguay o Perú, donde las películas nacionales raramente superan entre el 1 % y el 3 % de las entradas anuales.
Para Loiret, el modelo francés no depende únicamente de subvenciones.
“Mucha gente piensa erróneamente que el cine francés se financia con impuestos generales”, dice. “Pero el sistema funciona sobre una lógica de redistribución interna”.
Ese mecanismo incluye hoy incluso a plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, obligadas a contribuir financieramente a la producción audiovisual francesa y europea.
“Si desapareciera el CNC, desaparecería una parte enorme del ecosistema cinematográfico francés”.
¿Por qué los franceses siguen viendo cine francés?
La gran pregunta aparece inevitablemente: ¿qué hace que el público francés siga viendo películas nacionales o de arte y ensayo en una época dominada por Hollywood y las plataformas?
Loiret cree que la respuesta empieza en la infancia.
“Todo comienza con la educación”, afirma. “La educación a la imagen desde muy pequeños es fundamental”.
Loiret subraya repetidamente la importancia de los colegios dentro del modelo francés. Francia lleva décadas integrando programas de cine en las escuelas públicas mediante iniciativas nacionales como École et cinéma, Collège au cinéma y Lycéens et apprentis au cinéma, que permiten a millones de estudiantes descubrir películas clásicas y contemporáneas en salas de cine y no únicamente en pantallas domésticas.
“La gente tiene que entender desde pequeña que el cine es primero una pantalla, no un teléfono”.
La propia Cinémathèque de Toulouse trabaja con niños desde maternal hasta la universidad. No se trata únicamente de proyectar películas, sino también de desarrollar talleres, encuentros y actividades de mediación cultural.
“Maternelle, primaria, secundaria… trabajamos con todos”, explica Loiret. “Si los niños no van al cine con sus padres, al menos tienen acceso al cine gracias a estas acciones”.
Pero la educación, insiste, no basta sin una infraestructura física sólida. Ahí aparece otro de los elementos centrales del modelo francés: la densidad de salas en todo el territorio.
“Si las personas tuvieran que recorrer cincuenta kilómetros para ir al cine, no irían”.
Toulouse y la convivencia entre salas
La situación de Toulouse resulta especialmente interesante porque combina grandes complejos comerciales con una potente red de cines de arte y ensayo.
Loiret menciona frecuentemente al ABC Toulouse, Cinéma Le Cratère - American Cosmograph, Utopia Borderouge y los complejos de Pathé.
Lejos de describir una guerra entre circuitos comerciales e independientes, Loiret habla de equilibrio y complementariedad.
“No hacemos reuniones mensuales, pero todos nos conocemos”, explica.
La relación con Pathé se intensificó especialmente durante el período en que la Cinemateca estuvo parcialmente desplazada por las obras.
“Trabajamos juntos durante varios meses y aprendimos a conocernos”, dice. “Al final lo importante es lo que haces y la respuesta del público”.
Pathé, tradicionalmente asociado al cine comercial, desarrolla ahora también programación de autor, cine patrimonial y retrospectivas.
“Ellos tienen blockbusters, pero también películas de arte y ensayo y cine clásico”, explica Loiret.
La Cinemateca, sin embargo, intenta mantener una identidad específica y evitar competir directamente con los estrenos comerciales.
“Nosotros no hacemos preestrenos”, subraya. “No mostramos películas que todavía están en explotación comercial”.
Sin embargo, insiste en que una ciudad con mucha oferta cinematográfica genera más público global.
“Cuanto más cine hay, mejor funciona todo”.
Cómo se construye una programación
La programación de la Cinemateca mezcla retrospectivas clásicas, descubrimientos, festivales y colaboraciones externas.
Loiret rechaza la idea de limitarse a programar grandes autores consagrados.
“Billy Wilder era importante para la reapertura”, explica. “Pero al mismo tiempo mostramos cineastas japoneses o noruegos mucho menos conocidos”.
La lógica consiste en alternar accesibilidad y descubrimiento.
“La Cinemateca debe seguir siendo una puerta de entrada hacia cinematografías menos evidentes”.
Uno de los proyectos recientes más exitosos fue el ciclo Galaxy, construido alrededor de figuras como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Agnès Varda.
La idea consistía en seleccionar tres películas muy conocidas y luego crear “constelaciones” de otras obras alrededor.
“Hacemos confianza al público y lo llevamos hacia otros lugares”, explica Loiret.
Los resultados fueron notables: 25.000 espectadores en 176 sesiones entre octubre de 2024 y marzo de 2026, en un período además condicionado por las obras y el funcionamiento parcial de la institución. Antes del cierre y las reformas, la Cinemateca recibía alrededor de 80.000 espectadores anuales, una cifra que ahora espera recuperar progresivamente con la reapertura total del edificio y la ampliación de actividades.
La institución también organiza festivales especializados como Synchro o Extrême Cinéma.
“No queríamos hacer simplemente otro festival de películas restauradas”.
El consejo para América Latina
La conversación deriva finalmente hacia América Latina y la enorme diferencia entre Francia y países donde el cine nacional ocupa cuotas mínimas de mercado.
En Colombia, México, Paraguay o Perú, por ejemplo, la presencia del cine nacional rara vez supera entre el 1 % y el 3 % de la taquilla anual, mientras que Francia mantiene una situación excepcional: en 2025, las películas francesas alcanzaron un 37,7 % de cuota de mercado, una de las cifras más altas de Europa y del mundo para un cine nacional frente al dominio de Hollywood.
¿Qué explica esa diferencia? Para Franck Loiret, no existe una única respuesta, sino un ecosistema completo construido durante décadas: educación cinematográfica desde la infancia, una red territorial muy densa de salas, políticas públicas estables y una fuerte presencia cultural del cine dentro de la vida cotidiana francesa.
“El problema empieza cuando solo existen multicines en centros comerciales proyectando exclusivamente blockbusters estadounidenses”, afirma.
Para él, la existencia de salas diversas es decisiva.
“Si no hay salas, no hay público”.
También insiste en la necesidad de acompañar las películas con mediación cultural.
“Hoy las salas no pueden limitarse a proyectar películas”, dice. “Tienen que organizar encuentros, debates, eventos, actividades”.
La propia Cinemateca busca transformarse en un espacio de vida permanente: cafetería, exposiciones, encuentros, actividades escolares y festivales al aire libre.
“Si los espacios no son bellos ni acogedores, la gente no volverá”.
“La Cinemateca no es un museo”
Antes de terminar, Loiret insiste una vez más en una idea central.
“La Cinemateca no es un museo”, repite. “No estamos mirando hacia atrás. Estamos mirando hacia adelante”.
Por eso busca constantemente invitar a cineastas contemporáneos, técnicos y creadores activos. La conservación, dice, solo tiene sentido si sigue alimentando el cine del presente.
“La conservación está ahí para la creación de hoy”.
Mientras las plataformas multiplican contenidos y reducen el cine a un consumo individual en pantallas pequeñas, Loiret sigue apostando por otra experiencia: la sala oscura, la proyección colectiva y la memoria material de las películas.
“Creo que las salas todavía conservan una ventaja”, dice antes de levantarse. “La gente sigue buscando el verdadero espectáculo, el verdadero cine”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Una exposición de diseños de moda durante la presentación a la prensa de la Met Gala 2026, en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Foto: Timothy A. Clary/AFP
Con glamour y extravagancia, el Met Gala logró una recaudación récord
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Las estrellas más rutilantes de Hollywood, la música, el deporte y el estilismo desfilaron por la alfombra roja el lunes para la Met Gala, el extravagante baile benéfico de Manhattan que este año pone el foco en la intersección entre la moda y el arte. A las celebridades invitadas al evento social anual más importante en Nueva York se les pidió que vistieran bajo la consigna “La moda es arte”, que enlaza con la exposición “El arte del vestuario” del Instituto del Traje, perteneciente al Museo Metropolitano de Arte (Met).
La leyenda del tenis Venus Williams y la actriz ganadora del Óscar Nicole Kidman, que copresiden el evento, estuvieron entre las primeras en llegar. Kidman deslumbró con un vestido rojo brillante de Chanel, de manga larga y con amplios puños de plumas, mientras que Williams resplandecía con un vestido negro de cristal de Swarovski con una elaborada placa en el cuello.
Williams, de 45 años, contó a Vogue que su atuendo estaba inspirado en un retrato suyo en la National Portrait Gallery. Beyoncé, otra de las copresidentas del evento, llegó a su primera gala en una década y se llevó todo el protagonismo con un vestido del diseñador francés Olivier Rousteing. “Queen B” acudió acompañada de su marido, el rapero Jay-Z, y de su hija mayor, Blue Ivy, de 14 años.
El desfile de megaestrellas no se detuvo. Madonna, Cher y Stevie Nicks se unieron a la nueva generación de estrellas de la música: Sabrina Carpenter, Doja Cat y Tyla. Rihanna y A$AP Rocky llegaron con varias horas de retraso, como de costumbre, haciendo una gran entrada.
Bad Bunny, que ha tenido un 2026 arrasador con importantes premios Grammy y el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, llevó prótesis y una peluca blanca para explorar cómo se vería de viejo, según Vogue. La exmodelo Heidi Klum se transformó en una estatua romana viviente. La rapera Doja Cat, una de varios miembros del “comité anfitrión” de la gala, lució un vestido de látex drapeado de Saint Laurent con un escote recatado, pero con una abertura hasta la cintura.
Donatella Versace, Tom Ford, Stella McCartney, Anthony Vaccarello y Haider Ackermann estuvieron entre los muchos diseñadores de moda presentes durante la velada. Por supuesto, todo está supervisado por la directora editorial global de Vogue, Anna Wintour, la máxima prescriptora de la moda en Estados Unidos, que lleva 30 años al frente del evento.
Recaudación récord
La gala es una recaudación de fondos para el Instituto del Traje del Met y este año ha conseguido una cifra récord de 42 millones de dólares, explicó a la prensa el lunes el director general del museo, Max Hollein. En 2025 recaudó 31 millones. Pero también es un espectáculo en las redes sociales en el que las estrellas compiten por sobresalir con espectaculares atuendos. El evento del año pasado exhibió el estilo subversivo del dandismo negro y fue una inusual Met Gala centrada en los hombres y la moda masculina.
La exposición de este año yuxtapone elegantes propuestas de moda con pintura y escultura: por ejemplo, un diseño de Saint Laurent junto a “Lirios” de Van Gogh, o un vestido de John Galliano para Maison Margiela combinado con una estatua antigua. “Cuando pienso en la muestra, si hubiera una palabra para describirla, supongo que sería equidad o equivalencia, equivalencia entre las obras de arte”, declaró a la AFP el comisario del Instituto del Traje, Andrew Bolton.
Polémica por Bezos
La edición de este año ha generado polémica tras el anuncio de que el jefe de Amazon, Jeff Bezos, y su esposa Lauren Sanchez Bezos, serían sus patrocinadores principales y copresidentes honorarios. En los últimos días, una campaña que se opone a la participación de la pareja multimillonaria apareció en las calles y el metro de Nueva York, con llamados incluso de boicotear un evento que algunos consideran una ostentosa exhibición de inmensa riqueza.
Detrás de la campaña hay un grupo fundado en el Reino Unido llamado “Everyone Hates Elon” (Todos odian a Elon) que, según subrayó un portavoz, “también tiene como objetivo a otros multimillonarios” además de Elon Musk, la persona más rica del mundo.
Wintour afirmó el lunes que la pareja “ha demostrado con este evento que, de verdad, de verdad, les importa devolver algo a la sociedad”. La Met Gala se organizó por primera vez en 1948. Durante décadas la fiesta estuvo reservada a la alta sociedad neoyorquina, hasta que en la década de 1990 Wintour la transformó en una pasarela de alto perfil para los ricos y famosos.