Taiwán afirmó el martes que exigió una rectificación a los organizadores de la Mostra de Venecia que presentaron dos largometrajes como obras de “Taipei chino”, nombre de la capital de la isla.
El documental “The Night”, del realizador Tsai Ming-liang, y la película “The Falls”, de Chung Mong-hong, fueron presentadas en el festival de cine como obras de Taiwán. Pero los organizadores cambiaron el nombre en la página oficial del festival debido a la “protesta” de las autoridades chinas, dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán.
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La oficina de representación de Taiwán en Italia pidió una rectificación, que hasta ahora ha quedado sin respuesta, dijo Kendra Chen, una de las responsables del departamento de Asuntos Europeos en el ministerio.
“Seguiremos dialogando con los organizadores y exigiendo una rectificación para garantizar que nuestras películas no sufran una represión excesiva y nuestra soberanía no se vea aniquilada”, dijo, en una declaración a la prensa.
La 78ª edición de la Mostra de Venecia se celebrará a principios de septiembre. La AFP contactó a los organizadores para obtener alguna reacción sobre esta queja de Taiwán, pero no se recibió ninguna respuesta hasta el momento.
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Tsai Ming-liang, de origen malayo, es uno de los directores taiwaneses más reconocidos internacionalmente. Su largometraje “Vive L’Amour” (1994) logró el León de Oro en Venecia, y “Stray Dogs” consiguió el Gran Premio del jurado en 2013.
Sin embargo, los artistas taiwaneses se ven a menudo excluidos de los certámenes internacionales u obligados a inscribirse bajo nombres que las autoridades chinas consideran aceptables. Por ejemplo, atletas taiwaneses deben competir bajo el equipo de “Taipei chino”, como ocurrió en los Juegos Olímpicos de Tokio-2020.
China considera a la isla parte de su territorio y amenaza con usar la fuerza si hay una declaración formal de independencia de parte de Taiwán. China fomenta además el aislamiento diplomático y combate el uso de la palabra “Taiwán” por temor a que esta denominación otorgue a la isla cierta legitimidad internacional.
Fuente: AFP.
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La estrategia del puercoespín que aplica Taiwán contra China
- Juan Carlos Dos Santos G.
- Columnista internacional
- Fotos: Gentileza
El tamaño geográfico o la falta de litoral oceánico no sentencian de forma inevitable la sumisión de una patria. Frente a la erosión global del derecho internacional y las asimetrías evidentes del vecindario, la doctrina de las democracias de Asia Oriental demuestra que la mejor defensa de un país de menor peso relativo no es igualar la masa del gigante, sino encarecer drásticamente el costo de su arbitrariedad.
En los manuales de estrategia militar contemporánea, un concepto zoológico ha ganado un protagonismo indiscutible: la doctrina del puercoespín. Desarrollada originalmente para Taiwán y hoy adoptada con pragmatismo por naciones del Pacífico Occidental como Filipinas o Singapur frente a la presión de China, esta filosofía parte de una premisa realista.
Un puercoespín jamás podrá destruir a un depredador en combate abierto, pero posee la capacidad de volverse un bocado tan doloroso e indigerible que el atacante prefiere desistir.
En los últimos debates de centros de pensamiento como el Center for a New American Security (CNAS) y el CSIS, la estrategia ha evolucionado hacia esquemas de saturación tecnológica autónoma.
Taiwán, por ejemplo, ha comenzado a congelar sus presupuestos en lo que llama “armas de vanidad” –grandes buques convencionales o costosos cazas que la aviación china aniquilaría en las primeras horas– para sembrar sus costas con miles de drones de bajo costo, misiles antibuque móviles montados sobre camiones civiles y minas submarinas inteligentes.
La disuasión ya no se mide en toneladas de acero, sino en redes descentralizadas y ágiles que multiplican exponencialmente el costo político y económico de cualquier intento de coacción.
Ejemplos del uso práctico de estas nuevas armas defensivas lo vemos en acción en la guerra entre Ucrania y Rusia, y también el uso de drones de Irán contra objetivos militares y civiles en los reinos del Golfo Pérsico y en Israel.
LAS ESPINAS SOBERANAS DE LA CUENCA DEL PLATA
Este manual de asimetría inteligente guarda una aplicación civil y estratégica perfecta para el Paraguay mediterráneo. ¿Cómo puede nuestro país aplicar la mentalidad del puercoespín en la hidrovía Paraguay-Paraná sin poseer el peso geopolítico de Brasil o la escala de Argentina? La respuesta no radica en una carrera armamentística fluvial, sino en la construcción de “espinas” institucionales, soberanas y tecnológicas en el río.
La primera espina paraguaya debe ser el monitoreo tecnológico propio. Paraguay ostenta la tercera flota de barcazas más grande del planeta. Dejar que la digitalización, el rastreo satelital y los sensores de tráfico de nuestra principal vía comercial queden en manos de tecnologías opacas provistas por terceros es un error estratégico fundamental.
El control del flujo de datos sobre qué cargamos y hacia dónde navegamos debe ser un software estrictamente paraguayo. Quien posee la visibilidad del río posee la soberanía de la ruta.
PRAGMATISMO CONTRA EL PÉNDULO POLÍTICO
La segunda espina es de carácter diplomático. Las alianzas que hoy articulan los países del Sudeste Asiático enseñan que la defensa de los nodos estratégicos debe superar los compadrazgos ideológicos. Manila o Hanói cooperan con Tokio no por afinidades partidarias, sino por una cruda convergencia de intereses de Estado.
Paraguay debe estructurar una política fluvial que sea absolutamente ciega al color del gobierno de turno en Buenos Aires o Brasilia. Las afinidades ideológicas actuales o futuras con nuestros vecinos son un bálsamo temporal, pero la historia sudamericana es esencialmente pendular.
El blindaje de la hidrovía exige un anclaje multilateral estricto, elevando cualquier fricción técnica o peaje arbitrario hacia tribunales internacionales y mecanismos de arbitraje irrestrictos. Forzar a los gigantes de la región a pagar un costo reputacional global si violan los tratados vigentes es nuestra mejor defensa asimétrica.
EL COSTO DE SER DIGERIBLES
Confiar la supervivencia económica a la simple buena voluntad del vecindario es una ingenuidad que se paga con soberanía. Una muestra de esto fue la crisis por el ingreso de Venezuela al Mercosur entre 2012 y 2013.
Adoptar la mentalidad del puercoespín en nuestros ríos –fortaleciendo el derecho internacional, liderando la tecnología de control y ejerciendo un pragmatismo indomable– es la única garantía de que nuestra principal vena comercial siga respondiendo a las decisiones tomadas en Asunción.
Si nos volvemos un actor predecible y dócil, seremos un bocado fácil; si afilamos nuestras espinas legales y tecnológicas, garantizaremos la libertad de nuestro futuro mediterráneo.
DOCTRINA DEL PUERCOESPÍN
Conocida formalmente en los manuales de defensa como Porcupine Strategy, fue acuñada en el año 2008 por el profesor William S. Murray, un estratega del U.S. Naval War College (la Escuela de Guerra Naval de los Estados Unidos).
Murray escribió un documento fundamental en el que analizaba que Taiwán estaba cometiendo un error crítico al gastar su presupuesto en armas caras y convencionales (como grandes fragatas o cazas F-16) porque China popular las destruiría en los primeros minutos de una invasión mediante una lluvia de misiles balísticos. Su tesis fue clara: “Taiwán debe convertirse en un puercoespín: un animal pequeño que no ataca a nadie, pero cuyas espinas hacen que cualquier depredador que intente tragárselo sufra un dolor insoportable”.
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“Nobody”: el fenómeno chino que rompe el 2D en Annecy
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La animación china llega este año al Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy con uno de los títulos más importantes de su historia reciente. “Nobody”, dirigida por Yu Shui, no solo competirá en la sección oficial del certamen francés, sino que lo hace respaldada por un logro excepcional: convertirse en la película de animación china en 2D más taquillera de todos los tiempos.
El éxito de “Nobody” marca un punto de inflexión para la industria de animación del país. Durante años, las producciones en 2D parecían haber alcanzado un límite comercial difícil de superar frente al auge de la animación digital. Sin embargo, la película rompió esa barrera. «Esta vez duplicamos aproximadamente el récord anterior», explica su director. Para él, el fenómeno no se explica por la técnica empleada, sino por la identificación del público con la historia: «No creo que el éxito se deba a que sea animación 2D; se debe a que conectó con la audiencia. Es una historia que habla de ellos».
La película tiene sus raíces en uno de los episodios más celebrados de la antología Yao-Chinese Folktales, aunque el equipo creativo optó por una solución poco habitual cuando decidió convertirla en largometraje. En lugar de ampliar el relato original, reescribió completamente la historia para construir una nueva aventura.
Uno de los aspectos más originales de “Nobody” es su mirada sobre el universo clásico de Journey to the West. Mientras la mayoría de las adaptaciones se concentran en figuras heroicas como Sun Wukong, Yu Shui decidió observar ese mundo desde la perspectiva de personajes secundarios y anónimos.
«La inmensa mayoría de las personas son corrientes, incluyéndome a mí mismo», afirma el director. «Contar la historia de Journey to the West desde el punto de vista de un pequeño yao sin nombre era algo nuevo». Esa elección convierte la película en una reivindicación de los personajes invisibles y de las experiencias cotidianas, un enfoque que ha conectado especialmente con las nuevas generaciones de espectadores chinos.
Visualmente, “Nobody” también representa una declaración de intenciones. Frente a la espectacularidad digital dominante, apuesta por una estética artesanal donde los personajes presentan diseños extremadamente simples, mientras que los fondos despliegan una riqueza visual extraordinaria inspirada en la pintura tradicional china.
El equipo artístico desarrolló herramientas digitales específicas para trasladar técnicas de tinta y pincel al entorno informático, combinando la tradición pictórica china con influencias occidentales. El resultado es un universo visual donde montañas, nubes, árboles y lluvias adquieren una presencia casi protagonista.
La película dialoga además con referencias culturales muy diversas. Aunque está profundamente arraigada en la mitología china, incorpora influencias reconocibles para espectadores de todo el mundo. Yu Shui reconoce la importancia que tuvieron en su formación obras internacionales como Dragon Ball, pero considera que ambas tradiciones son perfectamente compatibles.
«No creo que las dos cosas entren en conflicto», señala. «A medida que creces, el poder de la cultura tradicional china se va revelando poco a poco».
Bajo su apariencia fantástica, “Nobody” es también una reflexión sobre las dificultades de la vida contemporánea. El director define su propuesta con una expresión propia: «Yo mismo acuñé un término: realismo mitológico». En la película, criaturas fantásticas enfrentan preocupaciones muy humanas: ansiedad, incertidumbre laboral, frustraciones cotidianas y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.
Esa combinación de fantasía y realidad constituye una de las razones por las que la obra ha sido interpretada como un reflejo del momento que atraviesa la sociedad china actual. La película demuestra que las historias inspiradas en la tradición pueden seguir siendo relevantes cuando hablan de problemas contemporáneos.
El éxito de “Nobody” también confirma la madurez que está alcanzando la animación china. Según Yu Shui, ha comenzado a emerger una generación de autores capaz de desarrollar una identidad propia, alejada tanto de los modelos estadounidenses como de los japoneses.
«Han encontrado un camino creativo diferente al de la animación estadounidense y japonesa», asegura. «Y ha surgido un grupo de directores con características muy distintivas».
Ahora, tras conquistar al público chino, la película afronta su prueba internacional más importante. La selección en Annecy supone para el director la realización de una aspiración largamente perseguida.
«Siempre soñé con que algún día una de mis obras fuera seleccionada en Annecy, y ahora ese sueño se ha hecho realidad», afirma. Más allá del reconocimiento profesional, considera que la presencia de “Nobody” en el festival demuestra que la película puede trascender fronteras culturales: «No es solo una obra para espectadores chinos, sino una película que puede ser vista y apreciada por personas de otros contextos culturales».
La pregunta que Annecy ayudará a responder es si las emociones que convirtieron a “Nobody” en un fenómeno nacional pueden encontrar eco también en el resto del mundo. Yu Shui está convencido de que sí. «Creo que la humanidad enfrenta los mismos dilemas y que nuestra búsqueda de la justicia, la bondad, la verdad y la paz es universal».
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Crítica: “Nobody”, la animación china 2D más vista de la historia
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Dentro de esa nueva ola destaca Shui Yu, cineasta y guionista vinculado al histórico Shanghai Animation Film Studio, responsable también de la exitosa serie “Yao-Chinese Folktales”, una reinterpretación moderna del folclore chino que sorprendió por su capacidad para mezclar tradición y sensibilidad contemporánea. “Nobody” nace precisamente como una expansión de uno de aquellos episodios y confirma a su director como una de las voces más interesantes de la animación china actual.
El filme fue un enorme éxito en su país, convirtiéndose en la película china de animación 2D más taquillera de la historia, y tras su paso por diversos mercados internacionales ha logrado entrar en la competición oficial del Festival de Annecy 2026, el gran escaparate mundial de la animación. Un reconocimiento que demuestra que la producción china ya no solo compite en taquilla, sino también en prestigio artístico.
Lo primero que llama la atención de “Nobody” es su apartado visual. A simple vista, el diseño de los personajes parece sorprendentemente sencillo, casi minimalista. Sus trazos son básicos y recuerdan que la espectacularidad no siempre depende de la complejidad del dibujo. Sin embargo, basta con que la cámara se detenga en un paisaje para comprender el enorme trabajo que hay detrás.
Los árboles movidos por el viento, las hojas, las ramas, las antiguas construcciones de piedra o las montañas envueltas entre nubes están realizados con una sensibilidad extraordinaria. Hay secuencias de tormentas y paisajes naturales que resultan absolutamente hipnóticas y convierten cada escenario en una pequeña obra de arte. En cierto modo recuerda a lo que ocurría en Flow: unos personajes sencillos integrados en un universo visual de enorme riqueza y belleza.
Pero donde realmente conquista la película es en sus protagonistas. El pequeño demonio cerdo, el sapo, la comadreja y el gorila forman un grupo imposible, aunque cada uno posee una personalidad perfectamente definida. Sus diferencias son precisamente las que alimentan una evolución constante durante toda la aventura, construida sobre la amistad, la cooperación y la necesidad de apoyarse mutuamente para sobrevivir.
El humor merece una mención aparte. No responde al esquema habitual de la animación occidental ni busca exclusivamente al público infantil. Es un humor muy particular, lleno de pequeños detalles absurdos y situaciones inesperadas que aparecen constantemente. Desde un personaje señalando con absoluta naturalidad el camino por el que acaba de escapar alguien, hasta una desternillante secuencia en la que uno de los protagonistas utiliza los duros pelos de su espalda para fregar una enorme cazuela y, cuando ya no puede más, continúa restregándola con la cabeza, provocando un gag físico sencillamente brillante.
La película también juega continuamente con la mitología china y con referencias a Viaje al Oeste, algo que puede resultar inicialmente confuso para el espectador europeo, especialmente cuando aparecen dioses y figuras tradicionales cuya importancia cultural no siempre conocemos. Pero una vez el espectador acepta esas reglas del juego, el universo termina absorbiéndolo por completo. Incluso hay momentos de acción que evocan inevitablemente a Dragon Ball, como si la sombra de Son Goku apareciera de forma fugaz entre estas criaturas mitológicas.
Lo más interesante es que, bajo su apariencia de aventura fantástica, “Nobody” habla de personajes humildes, casi insignificantes, que sobreviven entre dificultades económicas, trabajos ingratos y sueños imposibles. La película se ríe de sus propias miserias y convierte esa fragilidad en uno de sus mayores encantos. Sin caer nunca en el dramatismo excesivo, transmite valores como la amistad, la solidaridad y la importancia del trabajo en equipo con una enorme naturalidad.
La historia arranca con calma, casi de forma modesta, pero poco a poco va creciendo hasta desembocar en una aventura completamente desatada que mezcla comedia, drama, fantasía y acción con una sorprendente facilidad.
Y conviene insistir en un detalle: sería un error juzgar “Nobody” únicamente por la aparente simplicidad del diseño de sus personajes. Bajo esa estética contenida se esconde una película de enorme riqueza visual, mucho humor, una construcción narrativa muy cuidada y una profundidad emocional que aparece casi sin que el espectador se dé cuenta.
Una de las grandes sorpresas de la animación reciente y una de esas películas que demuestran que la sencillez estética puede esconder un trabajo artístico de enorme sofisticación. Divertida, emotiva y llena de personalidad, “Nobody” se sitúa como una de las propuestas más estimulantes del Annecy 2026.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Annecy 2026: Karla Castañeda y el exilio de los “niños cuervo”
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La animadora tapatía Karla Castañeda compite en la selección oficial del certamen francés más prestigioso del mundo con "Canción de Noche", una fábula en stop-motion sobre la ausencia, la migración y el perdón. Tras dos años de aislamiento en Zacatecas y su paso por el equipo de Guillermo del Toro, Castañeda desnuda los sacrificios de la animación independiente en Latinoamérica.
Detrás de cada segundo de magia en la pantalla, hay horas de oscuridad, soledad y tierra roja. Mientras la industria cinematográfica global voltea sus ojos hacia el Festival Internacional de Animación de Annecy —la meca indiscutida de la disciplina—, la mexicana Karla Castañeda llega a la exigente selección oficial con una obra que late con el pulso, el dolor y la resiliencia de su país.
Originaria de Guadalajara, Jalisco, Castañeda es una de las pocas voces latinoamericanas que logran colarse en la competitiva grilla de Annecy. Su nuevo cortometraje, Canción de Noche, es el resultado de dos años de encierro en un pequeño pueblo de Zacatecas, donde la naturaleza, un estudio artesanal y un equipo de apenas cuatro personas bastaron para crear una fábula oscura sobre la ausencia y la violencia.
La fantasía como espejo de una realidad hostil
Lejos de ser un simple ejercicio estético, Canción de Noche es una profunda crítica social envuelta en realismo mágico. La historia se sitúa en un pueblo donde la música es el alma de la gente, pero donde la sombra del exilio involuntario lo acecha todo.
“Es una historia sobre una madre y un hijo que se quedan solos cuando el padre tiene que irse a la frontera, al exilio, a buscar cómo mandar de comer a su familia”, explica la directora. “De pronto, en ese hogar lleno de música, llega la maldad. Yo los quise representar como los ‘niños cuervo’, que son esos ‘niños halcones’ de 10 o 12 años a los que los adultos les pagan para vigilar o hacer daño”.
El cortometraje no rehúye al dolor, pero tampoco cae en el panfleto. Cuando los “niños cuervo” le arrancan el corazón a la madre, el niño protagonista emprende un viaje de venganza que, en un giro magistral, desemboca en el perdón. “El niño levanta la máscara del otro niño, se da cuenta de que es un niño como él, que llora y tiene sentimientos. Decide perdonarlo, absolverlo, y se lleva a su madre en una barca tocando la tuba, de donde empiezan a salir mariposas. Es el legado musical, es la catarsis”, relata. A través de la fantasía de Canción de Noche, Castañeda logra universalizar el desgarrador fenómeno de las familias mexicanas fracturadas por la migración y la violencia.
Hacer animación en México: entre el serrucho y la cinta médica
Si la historia de Canción de Noche es conmovedora, su detrás de cámara es una epopeya de la artesanía latinoamericana. Para lograr los texturizados y escenarios del filme, Castañeda no recurrió a estudios gigantescos, sino a la geografía misma de Zacatecas, con el apoyo de la Secretaría de Cultura local y las bandas de viento del pueblo.
“Yo tenía que ir a cortar los árboles al cerro. Me llevaba mi serrucho, caminaba 40 minutos, y si se acababa la batería de mis herramientas, tenía que regresar. Agarraba tierra roja de costales, me subía a la maqueta y ponía los costales. Tenía muchísima alergia, pero todo el arte me lo tenía que levantar yo”, recuerda la animadora.
Esta realidad contrasta con los procesos de producción en Europa o Estados Unidos, donde los departamentos están fragmentados. “En México tienes que hacer todo solito. ¿Cómo solucionas esto? Pues con cinta médica, con hilo, cosiendo para que parezca una herida. Es cómo solucionarla en México, es la vida misma”, sentencia.
De Guillermo del Toro a los gigantes de Annecy
El talento de Castañeda no pasó desapercibido en la industria internacional. Tras años de trabajar de manera independiente y con apoyos del Imcine, llegó a colaborar en el Departamento de Arte y Diseño de Producción de Pinocho, la obra maestra stop-motion de Guillermo del Toro y Mark Gustafson, donde se encargó de las escenas más oscuras de la muerte y los conejos.
Esa conexión fructificó aún más: actualmente, Castañeda se encuentra coescribiendo junto a del Toro su primer largometraje, El gigante enterrado, un proyecto que mantiene en estricto secreto pero que describe como “muy lindo”.
Para Canción de Noche, la directora logró reunir a un equipo de ensueño que refleja el respeto que su obra ha ganado a nivel global. La música estuvo a cargo del español Fernando Velázquez (compositor de Lo imposible y Un monstruo viene a verme); el color fue tratado por Compadre 3; y los créditos fueron animados por la aclamada portuguesa Regina Pessoa. “Que un músico de esta talla haga la partitura para Canción de Noche, o ver a gente que yo admiro en el mismo programa... es muy lindo", confiesa con emoción.
La animación no es un “hobby”
A pesar de los elogios y de la alfombra roja de Annecy, Castañeda es enfática al defender la dignidad de su oficio, el cual suele ser subestimado por el público general. Para ella, cada proyecto es una forma de procesar el duelo, tal como lo hizo con sus anteriores trabajos Jacinta y La Noria.
“La gente me dice: ‘Qué flojera, qué paciencia’. Pero no es un hobby. Hay gente que dice ‘en mi tiempo libre quiero hacer animación’, y no, no es tu tiempo libre. La animación es algo muy serio, te tienes que tomar 24 horas, sábados y domingos. Trabajas en la oscuridad, es como estar en una mina”, advierte.
Tras dos años de aislamiento en Zacatecas, rodeada de ancianos, mujeres solas y la música de las bandas de viento locales, Karla Castañeda logró traducir el silencio y la tierra roja de México en nueve minutos de poesía visual. Con Canción de Noche, la animadora tapatía no solo compite por un premio en Francia; ofrece al mundo un abrazo cinematográfico a todas las madres que esperan, y a los niños que, incluso en la hostilidad, deciden aprender a tocar la tuba para que vuelvan las mariposas.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.