Óscar Orué Pereyra (14) y Mino Orué Pereyra (12), ambos hijos de paraguayos residentes en Alemania, accedieron esta tarde a la final del conocido reality show The Voice Kids tras una impecable interpretación de la canción titulada “Que me van a hablar de amor”, de Christian Castro, que dejó encantados a los jurados.
El concurso de talentos y competencia de canto es realizado en Alemania, y cuya final está programada para mañana, a las 14:15, hora paraguaya. El competidor más votado por la gente a través de internet y otros medios disponibles será el ganador del certamen.
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The Voice Kids es un programa cazatalentos desarrollado en varios países del mundo, cuyo objetivo principal es elegir a aquellos concursantes que se destaquen por sus cualidades vocales sin que su imagen influya en la decisión del jurado.
El certamen está dirigido a niños de entre ocho y catorce años de edad. Esta versión es desarrollada desde el 2013 en ese país. Se trata de la versión infantil de “La Voz de Alemania”.
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La competencia consta de cinco etapas: audición de productores, audiciones a ciegas, rondas de batalla, sing-off (canto) y final.
El ganador del concurso accede a una beca de 15.000 euros para su formación y tiene la opción de firmar un contrato de grabación. No obstante, los padres del ganador tienen la potestad de aceptar o rechazar dicho contrato.
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Gobierno alemán convoca a responsables de la Berlinale por controversia sobre Gaza
El gobierno alemán anunció que convocó el jueves a los dirigentes de la empresa organizadora de la Berlinale, en cuya ceremonia de clausura un director de cine acusó a Alemania de ser “cómplice” de “genocidio” contra los palestinos, mediante su apoyo a Israel. El diario Bild, que cita fuentes cercanas a la empresa, KBB, apuntó que la directora de la Berlinale, Tricia Tuttle, será destituida de su cargo durante esa reunión.
Consultado por la AFP, el Ministerio de Cultura confirmó ayer miércoles que la “reunión extraordinaria del consejo de supervisión de KBB” se celebrará “a iniciativa del ministro Wolfram Weimer”, que lo preside. Según un informe del Parlamento, Weimer dijo el miércoles a la Comisión de Cultura que desea que la reunión sirva para “arrojar luz sobre los hechos ocurridos” durante la 76ª edición del certamen y “discutir sobre el futuro del festival”.
En cambio, según la misma fuente, el ministro “contradijo las especulaciones difundidas por la prensa, según las cuales ya se tomó una decisión” sobre Tricia Tuttle. Al ser preguntada por la AFP sobre un posible despido, la empresa KBB aludió a una “información falsa”, sin dar más detalles.
Por su parte, un portavoz del gobierno se refirió en rueda de prensa a una reunión para hablar sobre “la futura orientación” del festival. Tricia Tuttle, de 56 años, dirigió una edición de la Berlinale marcada por un debate sobre si los cineastas deberían posicionarse o no políticamente, con el conflicto en Oriente Próximo como telón de fondo.
Más de 80 profesionales del cine criticaron en una carta abierta el “silencio” de la Berlinale sobre la guerra en Gaza, acusando al festival de censurar a los artistas “que rechazan el genocidio” cometido, según ellos, por Israel en el territorio palestino. Galardonado el sábado por la noche por su película “Chronicles from the Siege”, el director sirio-palestino Abdullah Al Khatib acusó al gobierno alemán de ser “cómplice del genocidio cometido en Gaza por Israel”.
El único miembro del gobierno que asistió a la gala de entrega de premios fue el ministro de Medio Ambiente, el socialdemócrata Carsten Schneider, quien abandonó la sala en ese momento. Además del discurso de Al Khatib, el ministro Weimer reprocharía a Tuttle que se hubiera fotografiado con el equipo de esa película, rodeada de varios hombres con kufiyas y enarbolando una bandera palestina.
Fuente: AFP.
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Histórico triunfo del cine paraguayo: “Narciso” gana el Fipresci en Berlín
El cine paraguayo volvió a destacarse en el escenario internacional. La película “Narciso”, dirigida por el realizador paraguayo Marcelo Martinessi, obtuvo el Premio Fipresci de la Crítica Internacional como Mejor Película de la sección Panorama en la 76.ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale).
El reconocimiento, otorgado por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica, posiciona nuevamente al audiovisual paraguayo en uno de los festivales más importantes del mundo y confirma la proyección internacional del cine nacional en circuitos de prestigio.
Durante la ceremonia, Martinessi destacó el carácter profundamente paraguayo de la obra y el rol del cine como herramienta para reflexionar sobre la realidad social y política. El director valoró especialmente el espacio que ofrece el festival para dialogar con el público y con la crítica, y subrayó la importancia de construir puentes entre las historias y quienes las reciben.
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“Narciso” se adentra en la memoria histórica del país y aborda las consecuencias del autoritarismo. La película está basada en el libro homónimo del escritor Guido Rodríguez Alcalá, inspirado en el asesinato del locutor Bernardo Aranda ocurrido en 1959, en pleno proceso de consolidación de la dictadura de Alfredo Stroessner.
La trama presenta a Narciso Arévalos, un joven apasionado por el rock and roll, cuya muerte desencadena una historia marcada por tensiones sociales, silencios y represión política. A partir de ese hecho, la película explora los mecanismos del miedo y las huellas que dejó el autoritarismo en la sociedad paraguaya.
El director también resaltó el trabajo colectivo detrás del proyecto y el desafío de acercar la obra al público local tras su recorrido internacional. En ese sentido, expresó el deseo de seguir generando nuevas producciones que inviten a cuestionar y pensar la realidad desde el arte.
El premio Fipresci representa un nuevo hito para el cine paraguayo contemporáneo, que en los últimos años logró mayor visibilidad en festivales internacionales. Con este reconocimiento, “Narciso” se suma a la lista de producciones nacionales que posicionan a Paraguay dentro del mapa cinematográfico global, al tiempo que abre el camino para futuras historias que dialoguen con la memoria y la identidad del país.
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Protesta contra el régimen iraní reúne a 200.000 personas en Múnich
Unas 200.000 personas se manifestaron este sábado en Múnich contra el régimen iraní, indicó a AFP la policía de la ciudad alemana, donde se celebra la Conferencia de Seguridad, que reúne hasta el domingo a numerosos dirigentes mundiales. Los manifestantes se dirigían a Theresienwiese, una gran plaza, constató una periodista de AFP, para reclamar la caída de la república islámica, después de la sangrienta represión de las protestas en el país el mes pasado. La policía había hecho una primera evaluación de 80.000 manifestantes.
En Múnich se encuentra este fin de semana el hijo del último sah de Irán, Reza Pahlavi, quien desde la Conferencia de Seguridad pidió al presidente estadounidense, Donald Trump, “ayudar” al pueblo iraní. Muchos de los manifestantes en Múnich lucían precisamente la bandera iraní con un león y un sol, en vigor durante la monarquía, hasta 1979.
La víspera, Pahlavi había llamado a que se celebren nuevas manifestaciones en Irán. En diciembre y enero, Irán se vio sacudido por unas manifestaciones que empezaron como una protesta contra la carestía de la vida, pero que pronto se convirtieron en las más enérgicas contra el poder islámico. El gobierno iraní recuperó la iniciativa después de una feroz represión que, según entidades humanitarias fuera del país, se cobró miles de víctimas entre los manifestantes.
Al tiempo que conserva abierta la vía diplomática, Estados Unidos mantiene en la región un portaviones, escoltado por una flotilla de navíos de combate, y el presidente Donald Trump ya dispuso el envío de un segundo portaviones como medida de presión. Este sábado se esperan también manifestaciones contra el régimen iraní en Toronto y Los Ángeles.
Fuente: AFP.
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Un recorrido que invita a no repetir la historia
- Celso Chávez S.
- Fotos: Gentileza
A pesar de haber transcurrido 75 años de su cierre, visitar el campo “modelo” o “ideal” de Sachsenhausen, en Brandeburgo, Alemania, es una experiencia que sigue subyugando el alma.
En el actual sereno y silencioso espacio en el que quedan vestigios de aquella barbarie, uno se imagina a niños, jóvenes y adultos (hombres y mujeres) sometidos a trabajos forzados, con la típica vestimenta rotosa tipo cebra, con la piel carcomida por el frío y los insectos, haciendo también parte de los experimentos de diversos tipos en el cuerpo humano por parte del temible Dr. Karl Gebhardt.
Una fresca tarde pudimos sumergirnos, in situ e imaginariamente, en lo que fue el terrorífico campo de Sachsenhausen, que se encuentra en la localidad de Oranienburg, en el estado de Brandeburgo, a unos 35 kilómetros al norte de Berlín.
Se calcula que entre 1936 y 1945, más de 200.000 personas fueron recluidas en aquel lugar concebido y diseñado para expandir la visión del mundo de las SS y para entrenar a sus guardias.
Y entre esos cientos de miles de personas estuvieron opositores políticos al régimen nazi, judíos, gitanos, homosexuales, prisioneros de guerra o los antisociales para el sistema hitleriano.
Se relata que no fue un campo de exterminio masivo como Auschwitz-Birkenau, pero miles murieron en Sachsenhausen debido a las condiciones inhumanas: enfermedad, hambre, frío, trabajos forzados, abusos, experimentos médicos y asesinatos sistemáticos, estimándose que al menos 50.000 prisioneros perecieron en su interior.
EXPERIMENTOS MÉDICOS
Los médicos nazis que experimentaron con los cautivos en los campos de concentración son tristemente célebres.
En el caso de Sachsenhausen, uno de los más conocidos fue el Dr. Karl Gebhardt, destacado cirujano y médico personal del jerarca nazi Heinrich Himmler.
A pesar de su reputación profesional, Gebhardt realizó prácticas médicas atroces en prisioneros de varios campos de concentración, incluido Sachsenhausen.
Sus experimentos se centraron, principalmente, en heridas y la efectividad de ciertos tratamientos. Inyectaba bacterias a los prisioneros para simular heridas de guerra y luego probaba la efectividad de los medicamentos de sulfamida. Estos procedimientos causaron dolor y la muerte de muchas víctimas. En la actualidad aún se observa la mesada revestida con azulejos blancos, un mudo testigo de tantas atrocidades.
Además, en el campo se llevaban a cabo otros actos crueles, como las “marchas de prueba”, que incluía a mujeres y niños, donde los prisioneros eran forzados a caminar largas distancias con calzado militar y equipo pesado, lo que les causaba heridas y agotamiento extremo.
LIBERACIÓN
Tras la caída de los nazis, el campo fue liberado por tropas soviéticas y polacas en abril de 1945. Sin embargo, su historia no terminó allí.
Entre 1945 y 1950, los soviéticos lo usaron como Campo Especial N.º 7 para encarcelar a oficiales nazis, prisioneros políticos y personas detenidas arbitrariamente.
Alrededor de 12.500 personas murieron en este periodo a causa de las terribles condiciones. Hoy día sigue en pie un enorme obelisco de unos 40 metros que recuerda la “liberación” del sitio tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial.
En una de sus entradas, aún se observa la famosa frase de los campos nazis: “Arbeit Macht Frei” (el trabajo libera).
El nombre que cínicamente eligieron las SS para denominar el sector de exterminio de este campo fue el de Estación Z, ya que los prisioneros habían entrado al campo por la Torre A y por aquí era por donde “saldrían”.
Obviamente, a las víctimas no se les comunicaba cuál iba a ser su destino, sino que eran engañadas para evitar que opongan resistencia.
VESTIGIOS
Hasta el presente se puede contemplar la antigua fosa de fusilamiento, utilizada sistemáticamente durante el año 1941.
Aquí se contemplan y descubren las ruinas de los hornos crematorios, así como los cimientos del antiguo edificio en donde se encontraba la cámara de gas.
Fue en este emblemático sitio donde, a través del engaño, fueron asesinadas sistemáticamente miles de personas. En la parte posterior se observan cientos de lápidas que recuerdan a los muertos en el campo de concentración nazi, lo cual es realmente duro y conmovedor. Sin embargo, forma parte de la historia de la humanidad, y de Alemania y de Berlín en particular. Desde 1961 funciona como un lugar conmemorativo y museo. El visitante puede hacer el recorrido, con guías en diversos idiomas, o acceder a una sala digital donde se muestran detalles reales y virtuales sobre el campo de concentración y exterminio.
El sitio es un recordatorio constante y perenne de las atrocidades cometidas por el nazismo y debe mover a una profunda reflexión sobre algo que sigue conmoviendo la conciencia de la humanidad en su conjunto.
En el presente, debe servir de lección para condenar enérgicamente las atrocidades contra el semejante y que estos actos de crueldad ya no sean admitidos ni tolerados en ninguna parte del mundo bajo ninguna circunstancia.