El legendario músico norirlandés Van Morrison anunció el viernes que ha grabado tres “canciones de protesta” contra las medidas de confinamiento impuestas contra el coronavirus por el gobierno británico, al que acusa de haber “quitado las libertades personales”.
Bajo los títulos “Born To Be Free” (nacido para ser libre), “As I Walked Out” (cuando salí) y “No More Lockdown” (no más confinamientos), el cantautor británico lanzará los nuevos temas en intervalos de dos semanas a partir del 25 de setiembre, anunció un comunicado en su página web. “Morrison deja claro en sus nuevas canciones lo descontento que está con la forma en que el gobierno ha quitado las libertades personales”, afirma.
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A sus 75 años, el creador de temas como “Gloria” y “Brown-eyed girl”, acusa a los científicos de “inventar hechos retorcidos” para justificar que se reduzca a la población a la “esclavitud”, según extractos citados por medios británicos. Y denuncia que la “nueva normalidad no es normal”.
El veterano músico asegura que “no le está diciendo a la gente qué hacer o pensar”. “El gobierno ya está haciendo un gran trabajo con eso”, agrega el comunicado. “Se trata de la libertad de elección, creo que la gente debería tener el derecho de pensar por sí misma”, subraya.
El cantante ya había provocado polémica el mes pasado cuando, según algunos medios, instó a la gente a “luchar contra la pseudociencia” en torno a COVID-19, antes de varios conciertos realizados en Inglaterra con medidas de distanciamiento.
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“No es económicamente viable hacer actuaciones socialmente distanciadas”, dijo, instando a la industria musical “a luchar conmigo en esto”. El Reino Unido es el país de Europa más castigado por la pandemia, con más de 41.700 muertes confirmadas por COVID-19.
Y el número de nuevos casos está alcanzando niveles que no se veían desde abril, por lo que el ejecutivo no cesa de imponer nuevas restricciones localmente y admitió que está preparado para un nuevo confinamiento nacional “si es necesario”.
Fuente: AFP.
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Luis Szarán: “La música tiene el poder de humanizar a los humanos”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Cristóbal Núñez / Gentileza
El material audiovisual “Mborayhu porã: Luis Szarán” propone un recorrido íntimo por la historia de un hombre que convirtió la música en una herramienta de transformación social. El documental reconstruye el camino de quien, tras formarse en el exterior, eligió regresar al Paraguay para demostrar que el arte puede sembrar oportunidades, fortalecer comunidades y, sobre todo, humanizar a las personas.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” es el nombre del documental producido por Maneglia-Schembori, dirigido por Armando Aquino y Alfredo Galeano. Se trata de un trabajo que presenta la vida de superación del reconocido músico, intelectual y gestor social Luis Szarán. El audiovisual cuenta con coproducción de la Presidencia de la República, la Oficina de la Primera Dama, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), Itaipú Binacional y el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic).
“Cuando me plantearon hacer el documental, yo pensé en principio que iba a ser algo muy sencillo, buscar fotos de archivo, recortes de periódicos, fotos, relatos en general y había sido era más complicado. Primero hacer el guion en tres meses de trabajo, para luego filmar con los directores, eso nos llevó 9 meses”, comenta el maestro respecto a la producción en conversación con La Nación/Nación Media.
La pieza audiovisual aborda distintas facetas de su vida: la dirección orquestal, su momento de creación musical, la investigación histórica y los últimos 25 años como “emprendedor social”. “El objetivo no era mostrar medallas de condecoración y todas las vanidades del mundo del espectáculo, sino un ejemplo de lucha, de vida, de alguien, de una persona que de la nada surgió, se fue armando herramientas, que tuvo que emigrar de un lugar a otro para capacitarse, para lograr sus objetivos y en el momento culminante de una carrera decide devolver a la vida lo que la vida le dio, un poco la síntesis de mi trabajo”, explica Szarán.
UNA HISTORIA
Hijo menor de inmigrantes polacos, nació en Itapúa en 1953. Empezó con apenas 8 años sus estudios musicales maravillado por el sonido de la guitarra. Se trasladó a Asunción para estudiar con el maestro José Luis Miranda y con un poco más de 20 años ya obtuvo becas internacionales para perfeccionarse, primero en Argentina, después pasó por Brasil y luego dio el gran salto a Italia. No obstante, ese no fue un camino recto y sin obstáculos, aunque siempre contó con cómplices para lograr su sueño.
“Mi madre era ultrarracional. Nos impulsó a pisar tierra siempre, a cuidar los recursos, a trabajar desde chicos, hacerse un pequeño capital, hacerse un techo. Su preocupación era la solidez. Por eso un poco era la negativa de acompañar mis sueños de ser músico”, comenta.
“Mi hermana mayor fue la que fue cómplice, porque me veía con talento. Ella era educadora, una educadora muy importante y buscó la forma de que yo cumpliera mis sueños. Mis otras dos hermanas que siempre están son las del equipo de aplauso desde el comienzo y también mis asesoras para bajar los humos cuando hay que bajar y para no desanimarme en esta profesión, que es una lucha permanente contra la indiferencia, contra la falta de apoyo, son personas claves dentro de mi carrera”, agrega.
El maestro Miranda fue su mentor, otorgándole una beca de por vida al hijo de dos agricultores que apenas conocía. El padre fue violinista aficionado que dejó esa práctica cuando subió al barco huyendo de la Segunda Guerra Mundial. Su madre se resistió a que su pequeño tome una carrera incierta como la de músico, aunque se haya inspirado en Luis Alberto del Paraná para darle el nombre.
“Mi padre fue un músico aficionado nomás en Polonia. No era músico, viene de una familia de agricultores y tenía sí su grupo musical, que los fines de semana tocaban entre ellos. Dentro del proceso de mi formación, como músico estudié un año violín y después estudié violonchelo. Recuerdo una vez que tenía el violín, le puse en sus manos y temblando pudo sacar una melodía sin problemas y no había tocado por más de 50 años”, recuerda.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” narra a través de sus palabras y de la voz de dos hermanas y sus hijos cómo es el maestro, qué relación tuvo con sus padres, qué legado y aprendizajes hereda a su descendencia.
COMPARTIR LA MAGIA
“Mi proceso con la música fue bastante natural. A mí me motivó de niño el sonido que salía de una guitarra, me parecía casi algo de magia, que algo que suena y que está en el aire, que es una belleza inaudita y que no podés tocar con las manos, no podés modificarla. Es un arte realmente mágico, porque en la literatura ves las palabras, en la pintura ves los cuadros, podés tocarlo físicamente”, explica.
Para el maestro Szarán, la música sigue siendo una magia extraordinaria que permite unir voluntades y talentos, eso vive regularmente como director de orquesta. Él celebra ese momento al que no podría llegarse tal vez a través de la palabra, sino solo a mediante el sonido, el instante de construir conexiones en las personas, algo propio de la música.
“La música tiene ese poder de apagar o encender las pasiones. Apagar digo en el sentido de hacer contención a momentos desagradables, a penurias. La gente que va a un concierto o a una sesión familiar de música en menos de 10 o 15 minutos experimenta ese milagro de que te limpia todo, es parte de la ceremonia de asistir a esos eventos. Y, por otro lado, en hacerte soñar y conectar con las personas”, sentencia.
EXPERIENCIA HUMANIZADORA
Ser no solo testigo, sino actor de esos momentos de magia lo llevaron a reflexionar sobre cómo podría compartir esa experiencia humanizadora con el resto de su pueblo. Y es así que luego de su formación en Europa regresa al país, primero comparte conocimiento musical, después documenta con registros la música popular, la música indígena, luego rescata archivos musicales de las comunidades jesuíticas de los siglos XVII y XVIII, de las misiones en Paraguay, para finalmente arrancar con un proyecto que le permite compartir el don de la música y abonar el tejido social alrededor de ella, Sonidos de la Tierra.
“Esa conexión yo ya la sentía cuando era adolescente, cuando con mi guitarra recorría y cantaba canciones en eventos de familiares, de amigos, donde sale una canción buena y a la gente le brillan los ojos y parece que se vuelve más buena, más sensible, más comprensiva, más humana. Y hoy día, con el trabajo masivo de la música que llevamos a cabo en los programas de orquestas juveniles, que sí produce un efecto social muy grande, de humanizar a los humanos, no solo a los participantes, sino a quienes acompañan. Eso es muy necesario, es una herramienta educativa hoy día fundamental para ir buscando crear las sociedades equilibradas emocionalmente, como necesitamos aquí en el Paraguay y en todo el mundo”, comenta.
VALORES Y BUENAS PRÁCTICAS CIUDADANAS
Sonidos de la Tierra nace en 2002 de la mano de Szarán para promover valores y buenas prácticas ciudadanas mediante escuelas comunitarias de música, algunas en zonas muy vulnerables, poniendo lo social y lo humano como norte y la música como medio. Con ese mismo marco creó la Orquesta H2O Sonidos del Agua, promoviendo un mensaje ambiental y comunitario.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” habla de la vida de un profesional de la música, pero lo presenta en un tono profundamente humanista y esperanzador. Szarán, quien decidió en un momento volver a Paraguay a pesar del contexto cuesta arriba que supone encarar una carrera artística de manera profesional en el país, cuenta aquí su historia poniendo lo social en el centro y reivindicando la mágica de la música como catalizador de un cambio estructural en la sociedad.
Lejos de limitarse a una biografía de logros y reconocimientos, el filme retrata una convicción que ha guiado toda una vida: la música no es un fin en sí mismo, sino un puente hacia una sociedad más sensible, solidaria y esperanzada. En tiempos marcados por la fragmentación y la indiferencia, el documental invita a redescubrir el inmenso poder del arte para transformar vidas y recuerda que las melodías más perdurables son aquellas que logran resonar en la condición humana.
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Marcos Kasanetz: “Siento que volví a encontrar la motivación y la gente”
El cantante le aporta su identidad sonora e interpretativa a canciones que fueron himnos décadas atrás.
“El concepto es darle más potencia a canciones que de por ahí quedaron con un sonido, a lo mejor, un poco de tiempos anteriores, consiguiendo nuevas versiones. Las llevo hacia un sonido identificando lo que me gusta y con lo que soy”, explica Marcos Kasanetz sobre la idea del proyecto que viene encarando, en la semana en la que dio a conocer su nuevo trabajo musical, una versión rockera de la canción “Un vestido y un amor”, del cantante argentino Fito Páez.
“La idea surge a raíz de que en mis shows yo reciclo muchas canciones de los 90 y 2000 que fueron o son himnos, pero que quedaron un poco olvidadas, así es que cuando las toco la gente las canta y las corea, como si yo fuese el mismo artista que las hizo. Mis versiones son muy peculiares, primero porque me encanta darle potencia a todo, soy muy rockero”, señala el cantante.
Marcos, con dos décadas de trayectoria en la escena musical, viene desarrollando un proyecto que tiene como base el abordaje de versiones de clásicos, y que pretende que crezcan hacia la grabación de canciones de su autoría. “Detrás de todo esto quiero meter canciones mías que dejé postergadas desde hace mucho tiempo. Siento que ahora, después de años, volví a encontrar la motivación y la gente que me acompaña en este trecho del viaje”, agregó.
TRAYECTORIA
Se trata de un artista que tiene una fuerte influencia del rock rioplatense, con un padre que siempre tocaba la guitarra en su casa, la música y el canto siempre estuvieron presentes en su formación.
“Inicié mi carrera desde jovencito cantando en certámenes, intercolegiales de la canción. Fui vocalista de una banda que se llamaba La Fruta Prohibida, con la que tuvimos una época dorada, giramos por todo el país prácticamente. También formé parte de un reality de televisión de cantantes y bailarines. Durante diez años canté con Los Farranderos, con presentaciones en festivales, eventos privados, con ellos aprendí muchísimo”, narra Marcos.
En 2018 decidió tomar vuelo independiente junto a sus amigos Eduardo Benítez y Lorenzo Recalde, con quienes dieron vida al proyecto Los Calaveras. La pandemia se encargó de enfriar aquella ilusión.
“Pero hace un mes nos volvimos a juntar y nos volvimos a enamorar. Siento que estoy en un momento pleno, justo, perfecto, maduro, con experiencia, definido, con energía, con cariño, rodeado de gente hermosa que me quiere y me acompaña, lindo momento para retomar y darle a mi público lo que tanto me pide: canciones. Entonces eso es lo que se viene este año de mi parte, canciones y más canciones”, sentenció.
VERSIONES
“Son canciones de los 90 que a un tipo de mi edad lo marcaron, y siguen siendo himnos para nosotros, con el plus de que en una versión nueva también les gusta. Ni te hacés idea cómo cantan temas como ‘Canción de despedida’”, comenta.
Marcos, quien forma parte de la cartelera musical de la capital, viene trabajando en la producción en estudio junto a César da Costa, un reconocido de la escena, con quien construyó una afinidad personal y musical. La versión de “Un vestido y un amor” apuesta a una mayor solidez y estabilidad, en el acompañamiento, con el color propio de la voz de Marcos. El tema fue lanzado con un video clip, grabado en el centro histórico de la ciudad.
“La producción con César la trabajamos de forma extremadamente amena. Es un tipo de mucha experiencia y trayectoria también, y por suerte coincidimos en mucho, tenemos química musical, eso facilita el trabajo y cuidamos todos los detalles dentro de lo legal, porque como se sabe, hay cosas que se pueden modificar, otras que no, en eso César es muy entendido, entonces trabajo bajo su asesoramiento sumamente calificado”, concluyó.
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Jazmín del Paraguay: “Estamos apostando a lo que yo, como artista, quiero contar”
Con “Por todas”, su nuevo corte, celebra el poder de las mujeres que la rodean.
“Cuando hablo de mujeres que me rodean, estoy hablando de mi familia, estoy hablando de las mujeres en mi grupo de amigas, estoy hablando de las mujeres que escucho, de todas las mujeres que caminan conmigo. Entonces, ‘Por todas’ nació así, tiene mucha sinceridad porque va desde el alma y tiene identidad. Hablé desde mí, y eso es lo que resonó”, comenta Jazmín del Paraguay al hablar sobre el origen de su nuevo tema promocional, “Por todas”, un adelanto de su próximo material discográfico que verá la luz en agosto próximo.
Se trata de una canción dentro del género de la música paraguaya que tiene a Jazmín como compositora, a su padre Óscar Sanabria como coautor, y a Luigi Manzoni como productor. “Este disco no va a buscar probar nada, lo que realmente busca es ser supersincero, superverdadero, desde el lado de la madurez.
Estamos apostando a lo que realmente yo, como artista, quiero contar, también desde mi lado de mujer. Entonces, de por ahí, va, va por ahí”, dice la joven cantautora a La Nación del Finde.
EL NUEVO PROYECTO
Jazmín del Paraguay es una joven figura de la escena nacional que transitó su carrera desde la niñez hasta su actual joven madurez, con presencias en festivales, conciertos y discos grabados. “Estamos como medio en la recta final del proceso creativo del nuevo material, sin contar esta canción que ya se lanzó. En cuanto al disco en general, entramos el mes que viene a grabar de una vez todas las sesiones”, cuenta.
“El álbum tiene a la mujer como protagonista. El proyecto es una mujer que maduró también, o sea, yo, en cuanto a lo profesional, como personal. Hay una madurez, entonces, no va desde un lado político, sino más bien de celebración en cuanto al poder femenino y desde esa madurez”, agrega. “Por todas” ya se encuentra disponible en todas las plataformas de música.
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Presidente de Israel disfrutó de una serenata en homenaje a Paraná
El presidente de Israel, Isaac Herzog, y su esposa, la primera dama Michal Herzog, disfrutaron el miércoles pasado de una emotiva serenata ofrecida por la Embajada del Paraguay en Israel en conmemoración del centenario del nacimiento de Luis Alberto del Paraná, una de las figuras más universales de la cultura paraguaya.
La música paraguaya sonó en la casa del mandatario, destacando el valor de la cultura como puente de amistad entre ambos países. La actividad fue encabezada por el embajador Alejandro Rubin, como un gesto cultural de amistad entre Paraguay e Israel y como homenaje al legado artístico de Luis Alberto del Paraná, quien junto a Los Paraguayos llevó la música nacional a escenarios de todo el mundo, incluyendo Israel.
“Fue un momento sencillo, pero profundamente simbólico. La música paraguaya volvió a resonar en Israel, en la casa del presidente, y lo hizo en Jerusalén, donde Paraguay tiene el honor de contar con su Embajada. A veces los vínculos entre países se expresan mejor a través de estos gestos: música, memoria, fútbol y amistad”, señaló el embajador Rubin.
La serenata estuvo a cargo del grupo Los Muchachos Paraguayos, que se encuentra en Israel para una serie de presentaciones y que acompaña este año las actividades conmemorativas por los 100 años de Luis Alberto del Paraná, que se conmemoraron el 21 de junio. La agrupación continúa la tradición musical vinculada a Paraná y a Los Paraguayos, llevando al público internacional sonidos emblemáticos del Paraguay, como el arpa, las guitarras y el repertorio popular paraguayo.
Durante la presentación se interpretaron canciones paraguayas y también “Jerusalén de Oro”, pieza emblemática de Israel, en reconocimiento a Jerusalén, ciudad donde se encuentra establecida la Embajada del Paraguay. Uno de los momentos más significativos del encuentro se produjo cuando la primera dama Michal Herzog recordó que su padre le hablaba de Luis Alberto del Paraná, reflejando la huella que la música paraguaya dejó en generaciones de israelíes desde las presentaciones históricas del artista paraguayo en este país.
El presidente Herzog, por su parte, saludó personalmente a cada uno de los músicos, se interesó por sus historias, les deseó éxito en sus presentaciones en Israel y agradeció el gesto cultural del Paraguay. Durante el encuentro, el Embajador Rubin también entregó al presidente Herzog una camiseta oficial de la Selección Paraguaya de Fútbol, la Albirroja, en el contexto de la participación de Paraguay en la Copa Mundial. El gesto fue recibido como una muestra adicional de cercanía, afecto y amistad entre ambos pueblos.