Por Carlos Giménez

carlos.gimenez@gruponacion.com.py

“Creo que yo nací para esto, no puedo imaginar que sería Chiara sin la música”, expresa Chiara D’Odorico, joven talento paraguayo de 30 años, que tras décadas de formación y de trabajo ha logrado hacerse de un espacio propio en un oficio que no cuenta con tantos nombres desde Paraguay para el mundo: intérprete de piano de música paraguaya académica.

Desde hace cinco años ostenta la distinción de “Embajadora Turística del Paraguay”, título honorífico otorgado por la Secretaría Nacional de Turismo.

Justamente, para su primer disco eligió un título en guaraní: “Purahéi che retãgua”, que en español significa “Música de mi tierra”, y que se ha convertido también en su primera nominación a los Premios Gardel, el premio más importante y prestigioso de la industria musical en Argentina.

El gran material discográfico se pulseará en agosto en la categoría a Mejor Álbum de Música Clásica con otras destacadas producciones; ofreciendo las magníficas interpretaciones instrumentales de: “Juego de niños”, “Tres aires paraguayos”, “Tres piezas para piano”, “Acuarelas paraguayas”, “Camino al Akati” y “Sonatina”, de compositores paraguayos como Jorge “Lobito” Martínez, Juan Carlos Moreno González y Carlos Lara Bareiro, y de contemporáneos como Diego Sánchez Haase y Nancy Luzko.

“Nací en un ambiente musical y desde que tengo memoria estuve rodeada de instrumentos, desde niña siempre jugué con la música, a ser artista y profesora. Estudié y me formé desde los 4 años. Nunca paré, fue algo que nació en mí naturalmente, sin pensarlo ni buscarlo. Sin duda tener una madre pianista y docente fue una influencia enorme y me ayudó muchísimo”, comenta Chiara desde Argentina.

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Portada de “Purahéi che retãgua” (Música de mi tierra), el disco guaraní en los Premios Gardel de Argentina. Foto: Gentileza.

Clave de madre

Nacida el 23 de junio de 1990 en Asunción, la pianista ha dicho en otras entrevistas que cree que empezó a sentir la música incluso antes de nacer; y seguramente debió haber sido así: hija de Miriam Royg de D’Odorico, también pianista y maestra de piano, que desde 1990 dirige el Conservatorio de Música “Clave de Sol”, y que hasta hoy sigue alentando a tantos niños y jóvenes a descubrir sus primeras melodías en las teclas del piano.

En el 2009, Chiara ingresó a la Universidad Nacional de las Artes (Buenos Aires), donde estudió con el maestro Manuel Massone y se graduó como Licenciada en Artes Musicales, orientación en Piano. En el 2014 culminó el Masterado en interpretación musical en la Escuela Superior de Música de Cataluña (Barcelona), gracias al financiamiento del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes en la disciplina de apoyo a becas. También optó a una beca de perfeccionamiento musical en piano que inició a finales del 2017 en la prestigiosa Escuela Superior de Música de Cataluña en España.

Desde la distancia geográfica, Chiara D’Odorico protagoniza la serie “Paraguayos por el mundo” de La Nación; acá nos cuenta todo lo relacionado con su disco y la histórica nominación; sobre sus vivencias y reflexiones en esta pandemia mundial, así como sus proyectos y expectativas.

-¿Qué significa para vos en este momento lograr esta nominación al Gardel?

-Estar nominada en los Premios Gardel significa una gran satisfacción y alegría por el trabajo realizado.

“Purahéi che retãgua” fue un proyecto muy deseado, muy amado, y desde el día que el disco salió a la luz (mayo del 2019) recorrió varios países del mundo causando una buena impresión por su frescura, por las bellezas de sus melodías y ritmos, y por el hecho de descubrir algo nuevo.

Me llena de orgullo que la música paraguaya pueda estar nominada como Mejor Álbum de Música Clásica a la par de otros grandes y reconocidos compositores a nivel mundial. Esto es una muestra de que la música traspasa las fronteras.

-¿Cómo fue el momento en que te enteraste que estabas nominada?

-Fue una gran sorpresa, no lo esperaba... El día que se anunciaron los nominados se hizo una gran movida virtual, ya que por la situación actual no se puede hacer nada presencial.

Ese jueves 2 de julio yo estaba trabajando en mi estudio tranquilamente como cualquier otra mañana, de repente suena mi celular y me llega la notificación de los Premios, ahí empecé a temblar de la emoción y corrí a contarle a mi marido y luego a mi familia. Me puse muy contenta y muy emocionada. Fueron unos cuatro días muy movidos emocionalmente y con muchísimo afecto que recibí, fue realmente increíble. Con el tema de lo virtual y las redes sociales las noticias corren muy rápido...

-¿Cómo fue el proceso para postular tu disco?

-A los discos únicamente lo pueden postular sus sellos discográficos. Ahí entran en una etapa de “preselección” con el jurado. En febrero, cuando estaba de gira por Europa recibí la noticia que el disco estaba en esa etapa, me puse muy contenta y realmente pensaba que era difícil quedar nominada, más en una categoría tan difícil como es el de Mejor Álbum de Música Clásica. Fueron 3.000 postulaciones este año y en cada categoría solo quedaron 8 nominados.

Para Chiara no había otro camino más que la música; desde muy joven lo decidió así y se aferró a sus sueños. Foto: Gentileza.

-¿Estuviste investigando a los demás nominados de tu categoría? ¿Cuáles son tus expectativas para cuando se celebre la premiación?

-A algunos los conozco personalmente, a otros por el ambiente artístico y a un par no los conocía, pero obviamente fui a escuchar los discos. Son todos excelentes músicos y grandes trabajos discográficos. Esta es una categoría que siempre fue muy difícil. Para mí estar nominada ya es un premio.

Pienso que la música paraguaya ya ganó, logró meterse en una competencia a la par de célebres compositores europeos y latinoamericanos. Este es el mejor premio y creo que todos debemos estar orgullosos de eso.

Obviamente que me encantaría poder ganarlo, la expectativa está, no lo puedo negar, pero más allá de eso el gran triunfo es de nuestra música académica.

-Además, en esta edición fue nominada otra paraguaya, Noemí Talavera, con un disco compartido de chamamé, y hubo otros paraguayos que aportaron para el disco de Los Nocheros, ¿qué opinás al respecto?

-Sentí mucho orgullo y alegría por mis compatriotas. Es una muestra que en nuestro país existen buenos músicos, que se destacan y que trabajan muy bien.

-Respecto al disco nominado, ¿cómo fue el proceso para que te decidieras a grabarlo?

-El disco era un proyecto muy deseado para mí, muchos años lo estuve pensando y pensando, pero años anteriores la prioridad tenía mi educación y de crecer como artista, por ese motivo lo dejaba a un lado como en un “stand by”, pero nunca descartado.

Grabar un disco no es algo que se borra en cualquier momento, es algo que queda para siempre, es inmortal. Llegó un momento que me sentía preparada y fue la meta que me puse para ese año. Cuando me pongo metas casi siempre las cumplo, y llegué a ese objetivo.

-Comentanos, ¿en dónde estás residiendo actualmente, cuánto tiempo llevas viviendo fuera de Paraguay, y qué te llevó allí?

- Desde el 2009 vivo fuera de Paraguay. Hace varios años estoy viviendo en Buenos Aires, también estuve por Europa un buen tiempo. Mis ganas de aprender, de descubrir nuevos horizontes y tener nuevos desafíos me llevaron a salir de Paraguay en búsqueda de esos sueños.

De todas maneras siempre voy y vengo, en Paraguay está toda mi familia y mis afectos, y me encanta poder seguir trabajando en el ambiente musical de Paraguay.

Junto a su madre, Miriam Royg de D'Odorico, que se convirtió en su primera maestra de piano, desde los 4 años. Foto: Gentileza.

Trabajadora y perseverante

-Para llegar a donde estás hoy, ¿qué sacrificios y esfuerzos tuviste que superar?

-Mi única opción fue la música y el piano, no busqué otras cosas, no tuve la necesidad porque mi pasión por la música siempre fue muy fuerte.

Para llegar lejos o llegar a nuestros sueños siempre hay un largo camino con muchos obstáculos, sacrificios y esfuerzos que uno debe afrontar, es parte de cualquier carrera, el punto es no aflojar y trabajar muy duro para conseguirlo. Yo me considero una persona muy trabajadora y perseverante, siempre lo fui, lucho por mis sueños y por lo que me hace feliz.

Por citar algún ejemplo: cuando sos adolescente tenés amigos del colegio, empiezan las primeras fiestas, juntadas y cumpleaños de quinces... todo eso está muy bien y son parte de nuestra adolescencia, pero no hay que perder de vista nuestro futuro, y yo desde chica aprendí a decir en algunas ocasiones “no puedo”, fue mi elección.

-¿Qué sigue ahora en tu carrera artística? ¿Qué podés anticipar sobre los planes para el próximo disco?

-Sigo formándome, por lo general el músico nunca para de perfeccionarse y de aprender. Yo sigo en ese camino, aunque hace como un año decidí tomarme un breve descanso de tomar clases con maestros para encontrarme a mí misma y tomar mis propias decisiones. Es un camino desafiante y constructivo en cuanto a lo musical. Igualmente pronto me reencontraré con alguno de mis maestros de referencia.

Me interesa seguir trabajando con la música paraguaya académica para piano, seguir descubriendo e investigando esas obras que aún no tuvieron su momento, como también trabajar con los nuevos compositores. Hay bastante material todavía que el mundo debe conocer de nuestros compositores, mi misión es darle vida. El nuevo disco irá por ese lado.

Aprender a cuidarnos

-¿Cómo se vive la situación cotidiana de COVID-19 a tu alrededor?

-Esta pandemia realmente pegó muy duro a todo el mundo en todas las áreas. Esperemos que de a poco podamos volver a esta “nueva normalidad”, pero va ser un tiempo muy difícil económicamente. Vamos a tener que aprender a convivir con estas nuevas recomendaciones de higiene y muchos otros temas como por ejemplo el “home office”.

Yo creo que más que miedos hay que aprender a cuidarnos tanto a nosotros mismos como a los demás, y más allá de eso es a aprender a valorar nuestras vidas, valorar nuestro trabajo, nuestras pasiones y a nuestros seres queridos. No es una simple frase hecha la de “vivir cada día como el último”, no sé si yo pienso así, pero sí estoy de acuerdo que esto nos va a cambiar la manera de ver las cosas, que es lo importante y que no...

Estoy convencida que depende de cada uno de nosotros, de cuidarnos, de ser conscientes. Ojalá se pueda tener la vacuna lo antes posible, aunque esto no será el remedio para la enfermedad. Otra vez, dependerá de nosotros.

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-¿Cómo estás sobrellevando la pandemia a nivel personal y profesional?

-La cuarentena lo estoy llevando bastante bien dentro de todo. Estoy aprovechando para estudiar bastante, preparar nuevos repertorios y proyectos, y empezando a trabajar en lo que será mi próximo disco. Lo que trato es de aprovechar al máximo el tiempo que tengo para trabajar en casa con mi piano, sin interrupciones. Y también continúo dando clases a mis alumnos de manera virtual. Así que divido el tiempo entre estudiar y dar clases.

Además, a partir de finales de marzo inauguré un espacio que lo llame “Tocando desde casa”. La idea es poder compartir con la gente virtualmente a través de unos vivos por Instagram (www.instagram.com/chiaradodorico). Yo voy tocando distintas obras, doy pequeñas explicaciones, respondo preguntas de la audiencia y también invito a otros músicos para conversar y tocar.

Lo negativo de la pandemia es que todos los hermosos proyectos, viajes y giras que tenía agendados para este año se tuvieron que cancelar. Ojalá se pueda reprogramar todo para el próximo año, es difícil pero haremos todo lo posible.

En cuanto a lo personal lamento mucho y extraño visitar a mi familia y poder viajar a mi “casa” en Paraguay. Eso extraño bastante, pero tengo la esperanza que podré ir para final de año.

Para este año tengo un único concierto en noviembre que todavía está en pie, en Asunción, ¡esperemos que se pueda realizar!

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