En el acto de recordación de la muerte del mariscal Francisco Solano López en Cerro Corá, el 1 de marzo de 1870, el pre­sidente Santiago Peña resaltó la lec­ción que nos da la historia, de no vivir mirando atrás, anclados en el pasado, sino de asumir la responsabilidad de construir el destino de nuestra patria en la actualidad.

“El sacrificio que recordamos hoy tiene una enseñanza central: la patria no se sostiene sin unidad de propósito. Recor­dar la inmolación de Cerro Corá no sig­nifica vivir anclados en el pasado con odio. Significa asumir que la historia nos entregó una responsabilidad: construir ese destino que el Paraguay merece, el de un Paraguay gigante”, sentenció el pri­mer mandatario.

Resaltó que el Día de los Héroes es un homenaje al espíritu de nuestra determi­nación, a la decisión de no claudicar, “a la capacidad de mantener la esperanza aun cuando todo parece adverso, y a la con­vicción de anteponer el bien de la patria a cualquier interés o comodidad personal”.

Enfatizó en que a la patria no se la honra solo con palabras, sino sobre todo con la conducta, con compromiso cívico y trabajo. Y agregó que los paraguayos debemos ser dignos herederos del gran sacrificio hecho por el pueblo para­guayo encabezado por el mariscal López, “amando a nuestra patria, luchando por nuestra patria, todos los días, cada uno desde el lugar que nos toque”.

Los sucesos de nuestra historia han tenido momentos de mucho dolor y sacri­ficio para nuestro país y sus habitantes, como han sido la muerte de miles de per­sonas en los combates y en los asaltos de las tropas enemigas que no perdonaron niños ni mujeres que no eran combatien­tes.

Cuando mataron a López en Cerro Corá ya hacía siete meses que el Paraguay tenía un nuevo gobierno, que se formó con la junta provisional el 15 de agosto de 1869, con el visto bueno de los invasores que ya eran dueños de toda la geografía nacional. La nación paraguaya vivía uno de los tiempos más dolorosos de su exis­tencia, con miles de muertes y la devas­tación social y económica producida por la hecatombe sangrienta.

Como dijo el presidente Peña, recordar lo que ocurrió en el pasado es solo para asu­mir la responsabilidad de construir en el presente y el futuro el país que se mere­cen los paraguayos, una nación prós­pera, con gran crecimiento económico que garantice el bienestar de su gente, un Paraguay gigante.

Recordar el doloroso ayer tiene sentido solo para asumir el compromiso de tra­bajar por la patria a fin de ir superando los problemas y construir una sociedad mejor con riqueza y prosperidad para todos. Que es la patria que soñaban edifi­car los héroes del pasado, como el maris­cal Francisco Solano López y los que lucharon con él en defensa de nuestra nación.

La conmemoración de lo acontecido ayer tiene sentido solo si va a ser útil para lo que se vive hoy, en el presente, con pro­yecciones en lo que vendrá en el futuro. Por eso los hechos que acontecieron en el pasado cuando se evoca la muerte de López tienen que servir como una lec­ción imprescindible para un país que está trabajando para ser cada vez mejor, no solo en lo económico sino también en lo social.

Como apuntó el presidente Peña, a la patria no se la honra solo con palabras. Lo importante es la conducta recta para servir al país con el compromiso hacia la sociedad y con el trabajo fecundo.

El Gobierno nacional es consciente del momento histórico que se está viviendo, en el sentido de que se tiene que ir construyendo más y mejor la nación que soñaron nuestros mayores y cuyo impulso a las alturas en estos momentos está en manos de esta generación.

Como dijo el primer mandatario, se debe tener la determinación de no claudi­car, la capacidad de mantener la espe­ranza aun cuando todo parece adverso y “la convicción de anteponer el bien de la patria a cualquier interés o comodidad personal”.

Con este pensamiento es bueno recor­dar un aniversario más de la partida del gran héroe de la patria, que fue muerto por las tropas enemigas cuando defendía los intereses de nuestro país. Una lección inolvidable para seguir construyendo el Paraguay que se merece nuestra gente.

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