La manifestación casi exterminadora que lanzó nada menos que un docente, representante de un importante gremio en medio del debate que se vive por la reforma de la Caja Fiscal, es una muestra de que, penosamente, algunos líderes del sector se encuentran muy lejos de la realidad, de los objetivos de mejora e inclusión que requiere el proceso de fortalecimiento de la educación paraguaya.

Ni hablar de la ausencia total de compromiso con el acceso a la educación de calidad, en el que la alimentación es uno de los aspectos esenciales.

Lastimosamente, estas circunstancias en las que debiera prevalecer el interés nacional para resolver un problema aparecen ambiciones mezquinas que no se apiadan del futuro de miles de personas, cuyos derechos necesitan ser protegidos con un sistema de pensiones saludable y seguro.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

A leguas se nota que el objetivo de algunos líderes gremiales, entre ellos impresentables como el profesor sin aula Silvio Piris, atado a un sector político causante de muchos desastres en nuestro país, es instar al caos y la destrucción, ya que viven de la anarquía y de los problemas nunca resueltos.

Están buscando un impacto político que debilite a este gobierno porque responden directamente al perverso sistema del abdismo de ir contra los adversarios sin importar el daño social que puedan causar. Antes que aportar soluciones amenazan y están demostrando el lado más oscuro de cabecillas de gremios están en un triste papel de arremeter hasta contra los propios niños a los que deben proteger y educar.

La frase del presidente de la Unión de Educadores del Paraguay (UNE), Hugo Resquín, sigue ardiendo en la cabeza de quienes valoramos el impacto positivo del programa de alimentación escolar en la mejora de la calidad educativa.

“Nosotros le vamos a mandar a la puta su Hambre Cero, ellos se van a resentir con eso”, dijo el jueves pasado en una entrevista radial, dejando bien claro que la guerra por sus privilegios es prioridad y están dispuestos a todo, al punto de usar como rehenes a los niños más vulnerables del sistema educativo con tal de mantener sus buenas vidas.

Qué manera tan vil de ejercer un cargo gremial. No miran más allá de sus intereses políticos de manipulación.

Evidentemente, algunos líderes gremiales no conocen la realidad, menos podemos pretender que tengan vocación de servicio. No les importan los niños a quienes buscan colocar en situación de mendigos maniobrando de esa forma sus derechos inherentes a la vida y a la educación.

Estos gremialistas como Piris y Resquín, siendo generosos con ellos al otorgarles el estatus de gremialistas, ya que no representan la defensa del interés docente, menos de la educación, son unos boicoteadores a conciencia.

No pueden desconocer que el programa Hambre Cero alimenta a más de 1 millón de niños, con almuerzo de calidad y como nunca había existido en las escuelas.

Hambre Cero, al que quieren mandar “a la puta”, no es solo una iniciativa del Gobierno, sino un logro gracias al compromiso y el esfuerzo de toda la comunidad educativa, es decir, autoridades, docentes y las familias de cada comunidad.

Las actuaciones de estos personajes perpetuados al frente de sus gremios llama a una profunda reflexión sobre el rol que cumplen, pero ante todo los objetivos reales que persiguen, ya que flotan evidencias de cómo usan a las masas para fines políticos bien sectorizados sin importar el daño que pueden causar.

Hambre Cero es un logro de toda la comunidad de vida, es uno de los derechos mejor reivindicados recientemente y debe continuar con más fuerza. Los padres y los docentes de bien, que son mayoría, no permitirán que negras intenciones despojen a los niños de su bienestar y del acceso a una alimentación sana dentro de sus escuelas.