Ha concluido el año lectivo en que miles de niños y adoles­centes estuvieron llenando las aulas del país para adquirir conocimientos básicos que los ayudará a estar preparados para las exigencias de la vida. El ciclo escolar de las escuelas públi­cas estuvo signado este año por la alimen­tación ofrecida por el Gobierno nacional. Con la puesta en marcha del programa Hambre Cero en las Escuelas, desde los primeros días de febrero, hasta los últimos días de noviembre 1.050.000 chicos que asisten a instituciones estatales recibieron alimentación proporcionada por el Estado.

Este hecho puede considerarse histórico, pues por primera vez en la existencia de la educación pública, que data desde el gobierno de don Carlos Antonio López, en el siglo XIX, se ofrece suficientes alimen­tos a los infantes que asisten a clases en las escuelas sostenidas por el presupuesto del Gobierno. Esto posibilitó la mejor nutri­ción de los chicos y ayudó a aumentar la concurrencia de alumnos a las aulas públi­cas, dos asuntos de gran significación para la sociedad paraguaya.

La primera actividad para alimentar a los escolares este gobierno la inició en agosto de 2024, con los alumnos de algu­nos departamentos y de la zona capita­lina, a modo de experimentación. Lo que ya se generalizó a partir de febrero de este año cuando el gigantesco aparato esco­lar de centenares de instituciones públi­cas de todo el país comenzó a dar de comer a sus alumnos, cuyo número al comienzo llegó a algo más de 900 mil niños y que luego alcanzó a 1.050.000 chicos, en razón de que muchas familias fueron enviando sus hijos a las aulas teniendo en cuenta el atractivo de los platos de comida que se daban.

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El cierre de este ciclo escolar es mucho más que la finalización del año lectivo, pues durante su transcurso se llegó a hacer realidad un hecho de gran importan­cia en la vida de miles de familias, la ali­mentación adecuada de los alumnos que anteriormente no recibían la suficiente cantidad y cantidad de alimentos que requieren.

El presidente de la República, Santiago Peña, señaló que la realización del pro­grama Hambre Cero en las Escuelas es la concreción de un sueño que se hizo reali­dad. En un acto realizado en Paraguarí, el jueves último, con presencia de los esco­lares de la zona y de las madres de fami­lias que fueron contratadas como cocine­ras del programa, el mandatario recordó que, en febrero de 2024, desde el Palacio de López, hizo un llamado a todos los para­guayos para que “soñemos juntos con un Paraguay diferente, un Paraguay que cuide lo más preciado que tenemos, que es nues­tra gente”. Recordó que hubo opiniones contrarias de gente que no creía que fuera posible dar alimentos a todos los escolares del país.

“Mucha gente me decía que no era posi­ble darle de comer a todos los niños de los 17 departamentos del país. Pero este año se entregaron 200 millones de racio­nes, un número que es inimaginable. Eso ya se hizo. Ustedes lo hicieron”, resaltó el mandatario a las madres y padres de muchos escolares presentes.

Insistió en que el programa Hambre Cero es de gran importancia, pues ade­más de alimentar a 1.050.000 escola­res, hizo posible la creación de 60.000 puestos de trabajo, en especial para las mujeres. También permitió que muchos pequeños productores de alimentos agrí­colas pudieran vender a buenos precios los frutos de sus plantaciones.

Ante los paraguarienses que lo escucha­ban, el presidente hizo hincapié en el papel que está cumpliendo el programa en las escuelas del país. Esto porque “permite que nuestros niños estén ali­mentados, que nuestras madres tengan un trabajo, que nuestros padres agricul­tores puedan trabajar y vender su pro­ducto. No es todo lo que voy a hacer. Voy a hacer todavía muchísimo más”, afirmó.

La atención de una de las necesida­des básicas de los niños de las escuelas públicas es un acierto de la administra­ción estatal y demuestra la voluntad de hacer que la gente, desde los más chicos, esté mejor que antes. Teniendo en cuenta este logro educativo y social, la sociedad paraguaya tiene que asumir el compro­miso de acompañar por todos los medios el programa que está logrando alimentar a los niños de los sectores sociales menos pudientes. El Estado está haciendo lo que debe y la ciudadanía tiene que demostrarle su apoyo con su colabora­ción efectiva.

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