A diferencia de lo que se pretende instalar en la opinión pública del país por el cual se dice irresponsablemente que estamos pasando por un período de inflación descontrolada, como si estuviéramos cayendo en un profundo abismo, no obstante, los informes nacionales como internacionales dan cuenta exactamente de lo contrario.
Esto es, en Paraguay tenemos una inflación de un dígito que prueba la eficiencia y el sentido correcto de las atribuciones asignadas a la banca central en la Constitución Nacional. La economía de oferta y demanda se mueve sin interferencias e incluso, agregamos, sin una política cambiaria intervencionista, tal como se puede notar en este momento con la cotización del dólar que muestra la apreciación de nuestro signo monetario, el guaraní.
En vez de proponer críticas constructivas, dada la orfandad de argumentos consistentes para contribuir con el país, muchos medios y políticos opositores se encargan a diario de propalar que la inflación está en un estadio de absoluto desenfreno y que los sectores especialmente populares están pasando por su peor momento. Ni tan siquiera tienen la honestidad –lo que realmente sería demasiado pedir– de hacer notar a la ciudadanía acerca de la notoria diferencia entre el aumento de los precios y la inflación. Y no lo hacen porque les conviene elevar la injuria del despropósito comunicacional para así congraciarse con sus adeptos, utilizando la mentira repetitiva cuantas veces sea necesario según el consejo gobeliano o lo que es lo mismo, el arte de la manipulación.
Son de lo peor. En lugar de sugerencias positivas donde digan, por ejemplo, que ciertos productos suben y otros van bajando debido a que los mismos son el resultado de la oferta y la demanda y que esperan bajen todavía más y para ello se debe elevar la producción, terminan diciendo que la inflación está instalada en nuestro país.
En este caso, y para que no se diga que queremos volcar la balanza hacia un lado, vamos a apelar a las fuentes nacionales como el mismo Banco Central o el Ministerio de Economía y Finanzas como también a agencias internacionales de notoria seriedad. Dejamos constancia de que las rigurosas instituciones internacionales no están dispuestas a alabar a país alguno sin antes cotejar los datos y sacar sus propias conclusiones.
Este es el caso, por ejemplo, de Bloomberg, una plataforma internacional de noticias financieras que manifiesta que nuestro país mantiene controlada la inflación, siempre tomando en cuenta que los precios en algunos sectores ciertamente pueden subir, pero que en otros se mantienen e incluso bajan.
Agrega la mencionada agencia que nuestro país al mantener vigente el control inflacionario ofrece una buena noticia a las empresas nacionales como extranjeras, emitiendo de ese modo una señal positiva para atraer negocios, tal como en los hechos se puede probar cuando vemos que varios negocios en otros países vienen a instalarse en nuestro territorio.
Es de manifestarse con énfasis al respecto, que el crecimiento económico que nuevamente se dará al corte de este fin de año, aunque los estudios son interanuales, es una consecuencia de una política monetaria ajustada al control permanente de la inflación. Esto quiere decir que resultaría imposible que el producto interno bruto (PIB) siga en aumento teniendo una inflación descontrolada, tal como algunos afirman y que así se prueba la incoherencia de sus dichos.
Lo mismo podemos decir acerca del riesgo país. El mismo se sigue manteniendo entre los más bajos de la región lo que propicia un incentivo para la inversión. Y esto no lo decimos nosotros, lo dice el EMBI (Emerging Markets Bonds Index) o Indicador de Bonos de Mercados Emergentes, principal indicador del riesgo país de la JP Morgan Chase.
Ninguno de los emprendimientos, llámese en el sector inmobiliario, de servicios y agropecuario en general, como los que estamos viendo en el presente se estaría llevando a cabo si fuera cierta aquella prédica de ciertos medios y políticos opositores que prefieren exponer al país frente a los ojos del mundo como si estuviéramos ante un escenario dantesco, donde ni siquiera habría que venir como turista y menos a invertir.
Las referencias serias, como las citadas, son importantes. Hay que tomar en cuenta las vicisitudes propias de un escenario global de alta competencia entre las naciones que requiere del esfuerzo conjunto y colaborativo entre el sector público y privado, tal como se viene logrando con nuestros productos que llegan, como nunca antes, a lejanos mercados internacionales.