El aumento del valor comercial de los productos de consumo es uno de los datos más interesantes de la vida del país. Es que los precios registran variaciones ínfimas, lo que garantiza en gran medida que el ingreso de las personas no vaya perdiendo más valor adquisitivo con el correr de los meses, lo que de alguna manera ayuda a la estabilidad del presupuesto familiar.
Son numerosas las causas que intervienen en este fenómeno, pero no cabe duda de que la política trazada por el Gobierno nacional es de extraordinaria importancia, ya que marca las pautas económicas que intervienen fuertemente para frenar los precios, hacer que disminuyan o que no aumenten en demasía. Si se tienen en cuenta los números de nuestro país, puede afirmarse que es uno de los de menor inflación comparado con otras naciones de la región sudamericana en que está inserto. Este detalle no es solo de ahora, sino que forma parte del devenir económico de los últimos años.
Las acertadas medidas financieras y comerciales que se adoptan como parte de la política hacen que, como promedio, aquí los precios se contengan, mientras que en otros países cercanos han llegado a extremos insólitos con la hiperinflación que superaba el ciento por ciento al año. Se puede afirmar sin ninguna exageración que es un éxito del que se puede ufanar el Gobierno nacional y mostrar como ejemplo de la estabilidad financiera y de los logros macroeconómicos que ya son una marca paraguaya.
Las cifras que se van conociendo revelan que en los últimos tres meses transcurridos la inflación no ha llegado tan siquiera al 1 %. En julio el costo de vida subió 0,4 %, en agosto los precios crecieron 0,1 %, en tanto que en setiembre la inflación registró una disminución del 0,1 %, lo que indica que en el último trimestre el alza no llegó ni a la mitad del 1 %, pues alcanzó apenas 0,4 %.
El Banco Central del Paraguay (BCP), que es el encargado del estudio del costo de vida, acaba de publicar las cifras más nuevas que revelan que la inflación acumulada en los nueve meses transcurridos de enero a setiembre es del 3,3 %. El escaso movimiento inflacionario registrado, con una caída de 0,1 % en setiembre, se debe a la disminución de los precios de los combustibles derivados del petróleo, de los bienes durables que se han importado y de ciertos servicios que intervienen en la canasta familiar.
Según el BCP, los combustibles derivados del petróleo presentaron bajas en todos los tipos de carburantes, como el gasoil común, el gasoil aditivado, la nafta súper, la nafta común, lo que se debió a la caída los precios internacionales del crudo y al tipo de cambio en el país, con la apreciación del guaraní frente al dólar. También se registraron disminuciones en los valores de venta de varios productos hortícolas, como el repollo, la zanahoria, la lechuga, la acelga.
Otro hecho importante detectado en el sector comercial es que la caída de la cotización del dólar impactó en el valor de venta de los bienes durables de origen importado. Esto hizo que se produjeran reducciones en los precios de artículos traídos del exterior, como vehículos automotores, repuestos de los mismos, algunos electrodomésticos y equipos electrónicos.
La importancia de mantener una inflación baja es no solo de orden económico sino también de alta incidencia política y social. Cuando los precios de los productos de consumo suben se castiga especialmente a los sectores sociales más pobres que tienen ingresos relativamente bajos, como el caso de los asalariados y jubilados que tienen menos posibilidades de defenderse del castigo inflacionario.
Ocurre que, con el aumento del costo de vida, con precios más elevados en los alimentos, en el transporte y otros elementos del presupuesto personal y familiar, es imposible mantener un nivel de vida aceptable. Lo que ocasiona dificultades insalvables en el nivel de existencia de las personas que sufren un castigo difícil de sobrellevar por el sufrimiento que padecen.
No perjudicar el bienestar de la mayoría de las personas por la suba de los precios es una de las principales preocupaciones. Debido a eso la disminución del valor de los ingresos tiene una importante trascendencia política, ya que al empeorar la situación de la gente se suele originar el descontento popular.

